O Reflexiones de Bus Sucedió que salí de trabajar y como no todos los días, se puede estar tan de buenas, me encontré en un bus sin puestos vacíos. Esta experiencia que agota aún más que la misma jornada laboral, ha sido experimentada, me atrevo a decir, por un 99% de los colombianos de a pie -suena irónico, pero los de a pie, no llegamos a pie a trabajar- el 1% restante empezó a trabajar hace 15 días. Gracias a Transmilenio, orgullo capital, una nueva cultura de transporte se instauró en los no muy concientes ciudadanos bogotanos -hasta antes del medio masivo-, y esto se ve en una acción en particular: ese sentimiento de culpa -o de castigo social- que invade a todo aquel que sentado en el bus, dirige la mirada hacia la ventana cuando una mujer embarazada se une a la tripulación. Ocurrió que mientras me encontraba esforzando los brazos, buscando la forma de mantenerme vertical en aquel viaje. Una señora con bebé a bordo, abordó el mencionado vehículo. De inmediato, los pasajeros de ...