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lunes, 1 de junio de 2026

Crónicas del club de la silla eterna

Puede ser que haya visto muchas películas de superhéroes, suspenso y acción, pero la siguiente imagen me remite, ineludiblemente, a la entrada de un villano y sus secuaces en escena:

La entrada de José María Bermúdez en la RAE, tomado de la página oficial. 

Sin embargo, no se trata de ningún villano —al menos, no por ahora—, sino del nuevo ocupante de la silla K en la Real Academia Española, en su ingreso a esta algo extraña organización, que a veces se parece más a los Magios de Los Simpson que a una comunidad académica propiamente dicha.

Capítulo: Homer the Great (Homero el grande en Latinoamérica). Temporada 6, episodio 12. Disney.

Bermúdez llegó en 2022 a ocupar la silla que había dejado vacante Federico Corriente Córdoba, lexicógrafo y arabista nacido en Granada, debido a la sencilla razón de su fallecimiento, en plena pandemia de la COVID-19. Resulta entonces claro que la forma más común de encontrar un “puestico” libre en la prestigiosa RAE es que quien lo ocupaba haya partido de este mundo. Así de especial es esta organización.

Desde la llegada del nuevo ocupante de la silla K, también han sido ocupadas otras: la i, en 2022; la X, la d y la q, en 2023; y la R y la A, en 2024. Al momento de publicar estas líneas, se encuentran vacantes las sillas o y L —esta última ampliamente recordada por haber sido ocupada por el gran Mario Vargas Llosa, quien, como todos sabemos, la dejó vacante al dejar de respirar—. 

Pero, para entender todo este asunto de las exclusivas butacas, debemos primero comprender cómo se organiza la benemérita Real Academia Española: 46 sillas, denominadas con letras del alfabeto, inicialmente en mayúscula y luego ampliadas a las minúsculas. Sin embargo, hay ocho que aún no tienen ocupante: las minúsculas v, w, xy (ye), y la z, y las mayúsculas Ñ, W y Y, todas ellas esperando, con paciencia académica, a su futuro ocupante.

Los académicos que llegan a ocupar estas sillas son elegidos por voto secreto por los demás miembros —muy al estilo del cónclave romano, aunque sin el característico humo blanco—, y su permanencia, como ya se mencionó, es vitalicia —por lo que el material del que están hechas estas sillas debe ser bastante duradero—.

Un viejo debate

Precisamente, reflexionando sobre esta organización, recuerdo una charla que tuve hace unos años con un colega en la Universidad de Boyacá, justamente sobre la naturaleza prescriptiva o descriptiva de la Academia.

Hace poco (enero de 2026), Arturo Pérez-Reverte, uno de los ocupantes de estas famosas sillas, criticaba cómo la Real Academia Española ha ido perdiendo su rol prescriptivo —normativo, fijador de reglas— y ha cedido terreno a la simple descripción de la lengua; es decir, que ya no “limpia, fija y da esplendor” —lema adoptado en 1715—, sino que cede ante presiones sociales, políticas, el lenguaje inclusivo, los anglicismos, entre otros fenómenos.

Esto, aunque no es un debate nuevo, ha generado un notable eco al interior de la organización, al punto de que la propia RAE ha planteado la necesidad de llevar la discusión al seno de sus plenarias. Todo esto ocurre en un año en el que se elegirá un nuevo director de la Academia. Espero que las famosas sillas sean tipo mecedora, porque, al parecer, la agenda estará bastante agitada.

Como me imaginaba que serían las sesiones en la RAE. Creada con OpenAI ChatGPT.

Seguramente, para dinosaurios conservadores y puritanos de la lengua, como yo y otros nostálgicos, no se puede ceder al “todo vale” —palabras de Pérez-Reverte—; pero tampoco se trata de desconocer que la RAE debe estar a la altura de los nuevos tiempos y no limitarse a observar, añadir y describir. Me niego, eso sí, a dejar de tildar los diacríticos, con o sin ambigüedad.

Si se impone, no funciona

La lengua es un ser extraño: evoluciona, cambia y vive a diario. Desde ese punto de vista, hablar de algo que se impone transmite un pesimismo que, probablemente, conduce al fracaso. ¿Podría ser este el caso del famoso Esperanto? Aunque, según se afirma, sobrevive, es fácil de aprender y cuenta con comunidades que lo usan —e incluso con hablantes nativos—, no llegó a ser lo que su creador pretendía: una lengua puente universal.

¿Qué ocurre entonces con los lenguajes de programación? Son sistemas creados artificialmente, en cierto modo impuestos, y restringidos a grupos específicos… —y allí comienzan a diluirse las diferencias—. Las lenguas de señas, por su parte, constituyen otro universo: evolucionan, presentan variaciones y responden a contextos propios; lo mismo ocurre con sistemas como la taquigrafía.

Al menos entre médicos y farmaceutas, parece haber un consenso en algo muy similar a la taquigrafía -si es que no lo es-. Tomado de Taquigrafía. Aprende a escribir rápido con estos símbolos


Siento que, a pesar de tener puntos de partida definidos, todos estos sistemas han sido moldeados por el paso del tiempo y por su interacción con distintos entornos culturales: las tecnologías, los préstamos lingüísticos y, por supuesto, las variaciones diastráticas, diatópicas y diafásicas de siempre.

Como suele suceder en este blog, son más las preguntas que se plantean que las que se responden. Finalmente, es a partir de la reflexión como se puede llegar a puntos de equilibrio… precisamente como el que, considero, debe lograr la RAE en su relación con el castellano vivo que un tercio del planeta usa a diario.

Un equilibrio entre el avance inevitable de la aldea global —con todo lo que implican las TIC— y el esplendor de una lengua bella y milenaria, que debería ser cuidada del constante maltrato que sociedades cada vez más descuidadas pueden ocasionarle.

¡Que la RAE los bendiga a todos!


De la Sección Beso de Lengua

viernes, 9 de abril de 2010

Como que esto ya lo dije


Beso de lengua


Es bien sabido y -como el título del presente artículo- ya lo mencioné antes, es el usuario quien verdaderamente gobierna sobre el uso de la lengua. Es decir, el que habla, manda.


Dentro de esta premisa podemos entonces, retomar todas esas palabras y expresiones que, sin afectar demasiado la gramática (ortografía) y sintaxis (orden lógico de las palabras en la oración), son usadas todos los días y tienen un significado pleno dentro de la pragmática (uso de la lengua en contexto).


Una de estas expresiones es "Como que..." usada frecuentemente en los actos de habla más coloquiales y comunes.


Si nos detenemos a mirar cuál es el significado de este coloquialismo, podríamos decir que se refiere a la falta de exactitud de un hecho o de lo que se quiera expresar:


- Como que va a llover.

= Parece que va a llover.


Sin embargo, también existe una cerrada similitud con la expresión "Como..."...


- Ella estaba como calladita cuando le sonó el celular.


= No es que estuviera en silencio, pero su estado de ánimo no era el de todos los días. Luego le sonó el celular.


Y es muy útil cuando tenemos que hacer saber a alguien, que algo no nos gustó:


- El anteproyecto quedó como cortico ¿No?


= No sean descarados, escriban de verdad.


Llegamos entonces a la conclusión de que las expresiones estudiadas en este artículo terminan siendo eufemismos. ¿Recuerdan cuando hablamos de éstos?


Por último... ¿Qué tal un beso de lengua?

domingo, 8 de noviembre de 2009

Conciencien de la concientización

Beso de lengua

Últimamente, con los problemas medio ambientales, la crisis económica, entre otros desafortunados, los medios nos invaden con estos hermosos términos que tantas dudas no generan. Es cierto, a nadie le preocupa si se dice Concienciar o Concientizar, pero ahora le traigo, interesado lector, la última gran noticia al respecto: Se usan ambas.

Es muy común en el español, talvez como en ningún otro idioma en el mundo, que el usuario sea más fuerte que la academia, lo que en algunos casos puede ser bastante bueno, pero en otros, nos encaminaría a la anarquía lingüística. Es decir, las palabras son válidas siempre que sean muchos quienes las usen, sin importar sin están o no, en la Real Academia Española (referente al idioma, no al país).

Es éste el caso de este par de verbos. El reconocido era el primero, Concienciar, el creado a las malas fue el segundo, Concientizar. Con idénticos significados, lo único a tener en cuenta es la conjugación de cada uno, que sí cambia bastante:

- Concienciar

- Concientizar

Personalmente, uso el primero. Por el hecho de enseñar la lengua me gusta más lo más castizo, sin embargo, no tiene mayor importancia.

Es curioso ver, sin embargo, que los correctores de ortografía de Word Office y de este Blog, no encuentran Concientizar, como palabra válida.
Gracias y nos leemos después.

jueves, 15 de enero de 2009

Del signo a la emoción

Jueves: beso de lengua

Para Charles Morris, un conocido semiótico estadounidense, el hombre es un animal de constantes signos. No es difícil ver que el hombre -o sea Morris- no se equivoca con esta premisa... de hecho, lo que usted, lector, ha introducido por sus ojos de este artículo, no son más que signos. No contemos entonces la infinidad de otros signos que rodean el monitor de su computador o los objetos que tenemos al lado. De diferentes características, pero signos al fin y al cabo.

Entonces se entra a ver cómo en este proceso -donde un signo es signo siempre y cuando para alguien lo sea- se presentan tres elementos: el vehículo sígnico, el Designatum -nombre griego- y el Interpretante.

El primero, es el signo en sí.













El segundo es a lo que el primero alude.
















Y el tercero, es lo que produce y en menor medida, quien lo interpreta.

De esta sencilla manera, lo explica uno de los semióticos más importantes de todos los tiempos -bueno, sin las vaquitas cayendo del cielo; pero la idea es la misma-.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Antítesis y disimilitud entre disimilitud y antítesis

Jueves: beso de lengua
La riqueza léxica del orador o del escritor, se mide, sintáctica y semánticamente, a partir de las figuras de las que éste haga uso. Por eso, no es difícil notar cuándo un texto es escrito por alguien en particular, sobre todo, si ya lo conocemos.
Sin embargo, hay tal variedad de figuras -en este caso de pensamiento- que resulta difícil, incluso para los más ortodoxos de la lengua, ponerse de acuerdo con lo que cada una representa. Éste es el caso de dos de mis favoritas: la antítesis y la disimilitud, tan parecidas al menos en un rasgo semántico superficial.
Para empezar, la antítesis representa la posición contraria de dos ideas en una misma proposición o período.

"Juan José, mientras tu duermes, tu papá canta"

No soy muy amigo del texto de donde salió el anterior ejemplo, pero funciona para lo que se quiere expresar: la yuxtaposición de ideas aparentemente contrarias, es decir, la idea de dormir es contraria a la de cantar, así como de todas sus características socialmente reconocidas: Se canta para que otros lo oigan pero no se duerme para que otros lo vean, por ejemplo.
Por otro lado, la disimilitud se refiere la posición contraria entre las caraterísticas de un mismo objeto:
"El presidente blanco y guerrerista le da paso a uno moreno y
socialista"
Por supuesto, la política internacional nos brinda mucho material... sobre todo, disfemismos; pero volviendo al tema, las características de color y sentido social, aplican en el ejemplo, al vocablo presidente, con lo que queda establecido que éstas refieren a una misma idea.
Después de mirarlas con calma sólo puedo sustraer una diferencia clara, la antítesis refiere principalmente, a las ideas contrarias, mientras la disimilitud va en busca de las palabras (más tangibles y directas) refiriéndose a la misma idea.
¿Ha quedado clara la diferencia? Si es así, les ruego por favor no tarden en explicarme. Gracias.

jueves, 30 de octubre de 2008

Cuando el eufemismo no es suficente... o entendido

Jueves: beso de lengua

El término eufemismo es recordado por algunos lectores del presente espacio, debido a la propensión de sus editores a usar esta figura literaria en sus artículos. Es simplemente una expresión de ingenioso sarcasmo que tiende a fines hilarantes. 

El eufemismo es tan grosero como elegante, depende de la forma como sea utilizado. Ejemplo de esta figura puede ser: 

- Cuando un(a) novio(a) termina la relación con su pareja con un lapidario "Eres una gran persona pero no creo que funcione". Queda entonces la duda: Si es una gran persona ¿Por qué no funcionaría? En este caso hemos sido testigos de una forma de eufemismo, de las muchas que podríamos clasificar según cantidad de veces sean dichos. 

Sin embargo, el presente artículo no refiere al uso de eufemismos sino a su contrario, muchas veces más utilizado pero no muy bien conocido. Les presento al Disfemismo.

Esta emocionante figura no pretende ser suave con el destinatario del mensaje, todo lo contrario, busca referirse al algo o alguien de forma peyorativa, es decir, cuanto más hiriente y algunas veces, grotesco, mejor. Espero que con el siguiente ejemplo, quede claro el uso de estos elementos:

¿Cómo llamarías a una persona que sufre de enanismo?

Eufemismo: Gente pequeña.
Disfemismo: Mesita de noche.

Ya lo usábamos, ahora conocemos cómo se llama. 

Nos leemos el próximo jueves de Beso de Lengua.

miércoles, 25 de junio de 2008

¿Por qué la ironía es deliciosa?

¿Quién no ha disfrutado de un comentario certero en el momento certero? Es un instante fugaz en el que el lenguaje se convierte en un arma capaz de perforar la más orgullosa dignidad, claro, siempre y cuando el receptor del misil, tenga con qué recibirlo. Dentro de este lenguaje figurado, estamos hablando, por supuesto, de la ironía.

Según la Real Academia Española, la diferencia entre sarcasmos e ironía, es que el sarcasmo es más mordaz, más punzante y más hiriente que la ironía; en otra definición, aparece como la figura que contiene a la ironía. Así, se puede decir que el sarcasmo es un paso más allá en cuanto al enfrentamiento inteligente, pero la ironía contiene un montón de cosas que le dan una variedad más rica.

Por ejemplo, el otro día encontré clases de ironía que, humildemente, confieso que no las conocía (ese "humildemente" no tiene nada de irónico, lo prometo). Y así, me puse a buscar lo que significaban, y he aquí lo que hallé (términos extraídos también del DRAE):

* Asteísmo: m. Ret. Figura que consiste en dirigir graciosa y delicadamente una alabanza con apariencia de reprensión o vituperio.

* Carientismo: m. Ret. Figura que consiste en disfrazar ingeniosa y delicadamente la ironía o la burla.


* Cleuasmo: (DRAE) m. Ret. Figura que se emplea cuando quien habla atribuye a otro sus buenas acciones o cualidades, o cuando se atribuye a sí mismo las malas de otro. (Otras fuentes) Atribución a cierta persona de las buenas cualidades que no tiene.


* Micterismo: (Otras fuentes) Ironía insultante y prolongada.


Como podemos ver, los términos no son los más conocidos ni muchos menos, los más dominados por cualquier hispanohablante, como la mayoría de los que estamos vinculados a este blog, como escritores o lectores.

Pero me quedan sonando dos cosas. Primero, la definición de Cleuasmo del DRAE, me recuerda más al eufemismo que a la ironía, (el eufemismo es decirle a un enano, gente bajita; o decirle a una "metida de patas", embarazo deseado pero no planeado) en resumen, es solo disfrazar la verdad para no herir los sentimientos de alguien, y eso es tan irónico como las sillas en un bus.

Por otro lado, que levante la mano quiénes de ustedes entendieron la diferencia entre cada uno de los mencionados estilos de ironía. Supongo que si hay una mano levantada, seremos muy afortunados. La explicación fue simplemente pertinaz.

Podemos concluir entonces, que el Diccionario de la Real Academia Española es una herramienta utilísima para entender las complejidades de nuestro idioma.

Y la invitación final: ¿Cuántas ironías están escritas en este artículo?

martes, 10 de junio de 2008

Texto escrito ¿Quién te entiende?

Es importante reconocer que cuando se habla de un texto escrito se tienen ciertas peculiaridades de las cuales carecen los textos orales, no en un sentido estricto del término como sí en un aspecto funcional o pragmático, es decir, que estas diferencias se evidencian en el uso que hagamos de éstos.

Tradicionalmente se reconocen cinco elementos característicos que definen al texto escrito y de los cuales se hablará brevemente en los próximos párrafos.

  1. Propósito comunicativo

Se refiere a la intención comunicativa del autor cuando escribe, o sea, lo que quiere decir y obtener a través de su texto.

Sentido completo

Es la propiedad de un texto de transmitir una idea completa, de desarrollar un tema de forma que tenga principio y fin en sí misma y que no queden cabos sueltos. Sin embargo, un texto escrito con sentido completo debe remitir al lector a sus conocimientos previos para buscar la intertextualidad, no para buscar la información faltante, sino para obtener una mejor interpretación.

Unidad

El término unidad hace referencia a la información presente en el texto y a su cantidad. En este punto se toman dos consideraciones de Grice -Filósofo del lenguaje (¡Vaya título!) nacido en Inglaterra; reconocido por sus ideas sobre significado y comunicación-. Estas consideraciones son: la primera, sustentar completamente la idea central de forma que no quede información suelta, y la segunda, no dar información innecesaria. Para hacer notar estos elementos es necesario tener en cuenta cuál es la macroestructura del texto.

Próximamente hablaremos brevemente de este apartado y de H.P. Grice, en otro artículo.

Coherencia

Es la relación en los niveles semántico y pragmático que existe, primero, en los conceptos de cada oración y luego, entre éstos y los conceptos de las demás oraciones. Para dar cuenta de estas relaciones, encontramos cinco reglas o parámetros básicos:
  1. Deben expresar un propósito comunicativo claro
  2. Las ideas deben llevar una relación lógica de causa-consecuencia.
  3. Los contenidos proposicionales deben estar creados a partir de relaciones razonables.
  4. Las proposiciones deben llevar una identidad de circunstancias, es decir, la referencia de las proposiciones deben ser la misma.
  5. Las opiniones deben estar fundamentadas en garantes, que son principios aceptados por experiencias y patrones culturales.
Cohesión

Al igual que la coherencia, se refiere a la relación de las cláusulas en el texto, pero a diferencia de ésta, la cohesión se basa en aspectos morfosintácticos, es decir, gramaticales. De esta forma, se hace necesaria la cohesión para la coherencia, especialmente, en tanto a diferenciar el texto escrito del discurso oral.

Se encuentran varios tipos de relaciones que pueden ser llamadas cohesivas: éstas son las endóforicas (insertas en el texto, contrarias a las exofóricas que representan elementos propios del discurso oral y por lo tanto no son cohesivas) que a su vez se dividen en anafóricas, que hacen relación de un elemento con otro que se mencionó con anterioridad, y las catafóricas que preparan al lector para una información que se expondrá más adelante.

A su vez, Halliday y Hassan presentan tres procedimientos básicos de cohesión. Éstos son:
  1. La sustitución: donde se usan elementos de la sinonimia para crear aspectos correferenciales con el fin de evitar el excesivo uso de un solo término.
  2. La elipsis: Donde se eliminan elementos de una proposición para crear otra sin que se afecte su interpretación y no se caiga en un texto repetitivo y a la vez, innecesariamente extenso.
  3. Los conectores: Que unen oraciones entre sí. Los conectores expresan ideas de contraste, causa-consecuencia, conclusión, adición, aclaración, coexistencia, énfasis, condición, finalidad, semejanza, etc. Es importante notar que el uso de estos conectores no es indiscriminado puesto que un conector de cualquier clase, no puede significar lo mismo dentro de un enunciado que otro de su misma clase.
Este artículo es una pequeña síntesis de lo expuesto por Álvaro Díaz en su libro Aproximación al texto escrito (1999) publicado por la Universidad de Antioquia, Colombia.

sábado, 19 de abril de 2008

El símbolo &

Una de esas curiosidades del idioma, es la presencia de ciertas palabras o incluso grafemas, de las que desconocemos su origen & el algunos casos, su significado. Éste es el caso del símbolo &, tan nombrado en muchos idiomas, no solo el nuestro.

Lo primero que se debe tener en cuenta es que es una locución de origen latino. De esta forma, sabremos que está presente en más de una lengua ya que la mencionada fue el origen de muchas otras, todas aquellas llamadas romances, donde encontramos el español, el francés, el italiano, etc. Por lo tanto, no se nos puede hacer difícil ver cómo se fue colando en las nuevas hijas.

Este símbolo tiene como significado lo que en español conocemos como la conjunción copulativa "y"; & mantiene este significado dentro de los demás idiomas donde está presente. Un caso particular de esto, es la fama que tiene dentro de idiomas anglosajones como el inglés & el alemán, donde significa lo mismo pero se denomina de una forma diferente. Por ejemplo, en el inglés "&" se conoce como ampersand, formada a partir de los vocablos And per se and, que traduce "Y por sí mismo, y" usado como estribillo de una canción infantil para aprenderse el alfabeto.

Devolviéndonos al Latín, encontramos un término que es Et, que es una conjunción, esto es una palabra que une una proposición, un sintagma o una palabra & que etimológicamente nos dice Cum=con y Jungo=juntar lo que quiere decir: unir o juntar con. En la siguiente imagen podemos ver cómo se dio la evolución desde este Et al conocido &:


Por supuesto, para nombrarlo utilizamos el término "Et" pero para leerlo lo hacemos como " Y". La función es la misma.
Como dato curioso extra, puedo aportar algo que me encontré por casualidad cuándo estaba escribiendo este artículo. ¿Has notado que el término castellano Etcétera comienza con este vocablo? & buscando en el diccionario de etimología, me encontré con que Cêtera significa: "lo demás", lo que nos lleva a pensar en tres cosas:
1. "Etcétera" significa literalmente "Y lo demás"
2. La razón por la cual no se debería decir "y etc" es la de la redundancia: "y etcétera" es igual a "y y lo demás"
3. ¿Se podría escribir &cétera?
Respecto a esta pregunta, se podría afirmar que ni semántica ni etimológicamente se encontrarían razones para decir que no es posible, pero a nivel fonético nos encontraríamos con algo bien sonoro, algo así como /isétera/, & de una vez pensamos en dejar el asunto de este tamaño.
Esta es una de esas importaciones que se realizan al interior de una lengua. No es un crimen utilizar este tipo de extranjerismos, pero es bueno conocerlos al menos. & tú ¿ya sabías esto?

lunes, 25 de junio de 2007

Los límites de tu lenguaje son los límites de tu mundo

Postear en internet: un derecho con aires de deber

No es fácil ni es para todos el poder escribir un texto cualquiera, cualquiera sean las condiciones. Desde la escuela las dificultades que se presentan son muchas y así mismo, cada día la preparación es peor. Muchos niños y niñas se pierden diariamente en vacíos programas de televisión que no estimulan su creatividad productora de textos escritos... y lo peor, disminuyen a cifras alarmantes sus capacidades lectoras. De esta forma, no es dificil imaginar que los buenos escritores están en decadencia.
Muchas son las buenas ideas que nacen a diario entre los corredores de un colegio, los descansos de un juego o una pequeña caminata laboral. Pero estas ideas mueren así mismo, de forma cotidiana, al ser bombardeadas por la pereza mental reinante y coronada por medios como la televisión. Ahora, no quiero realizar una simple crítica a este medio, como ya tantas y tan infructuosas veces se ha hecho, (además de que me declaro un adepto más) sino invitar a todo lector que se cruce con estas palabras a que no permita que las ideas de buenos escritos que se le ocurran mueran sin haber visto aún la luz del mundo.
Tenemos hoy un especial potencial gracias a la red y sobretodo, a la posibilidad de que cualquiera publique lo que piense en sitios blogs, ahora es deber de todos (o al menos de aquellos que quieran crecer intelectualmente de formas insospechadas) el utilizar estos medios para darse a conocer, dar a conocer lo que piensan y crear útiles dudas e inquietudes en quienes los leen.
Queda sin embargo, otro problema, cuyo origen se remonta a los hábitos y costumbres creados desde la niñez. Este es el de la ortografía que todos los días hiere de muerte a nuestro español materno y que viaja fujitivo por los oscuros e inconmensurables rincones virtuales... sin embargo, a mi parecer, este flagelo se puede combatir solo, porque mientras que quien incurra en estas falencias siga escribiendo y por pura asociación lógica, siga leyendo... el lenguaje propio crecerá... porque, como dice el escritor austriaco Ludwig Witgenstein: "Los límites de tu lenguaje son los límites de tu mundo" y esto lo digo yo: tú verás hasta dónde quieres llegar.
Publicación original fechada el martes 5 de diciembre de 2006

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