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jueves, 8 de agosto de 2024

Por los caminos del Sumapaz

A veces, como cuando se rueda en compañía, lo que importa más es el camino que no el destino. 

Y precisamente eso, es lo que subyace en el presente relato, que no pretende nada diferente, sino contar a ustedes, lectores asiduos y visitantes esporádicos, uno de mis últimos viajes, que me representó conocer algunos sitios hermosos, únicos y muy cercanos a Bogotá. 

El primer trayecto, correspondiente de Zipaquirá a Arbelaez, tiene un recorrido de aproximadamente 133 kilómetros. Ya que atravesamos Bogotá hacia las 6 de la mañana, de un domingo, el recorrido no tomó mucho más tiempo que el previsto. Estamos hablando de una duración de 3 horas y media. 

Tomado de Google Maps

El trayecto presenta una carretera en excelente condiciones (concesionada, por lo que se tendrá que pagar peaje), por lo menos hasta Fusagasugá, ya que desde Fusa y hasta Arbelaez, la vía empieza a mostrar algunos sectores que necesitan intervención urgente. Sin embargo, esto no impide llevar una buena velocidad y disfrutar de unos paisajes verdes que solamente profetizan lo que será el resto del recorrido. 

Parque Principal de Arbelaez, Cundinamarca. Fuente Propia.


El rinconcito cálido de Cundinamarca

Respecto de Arbelaez, recuerdo que hace varios años, cuando inicié mis estudios de pregrado, la universidad nos envió en salida pedagógica precisamente, a Fusagasugá y Arbelaez, en esta provincia del Sumapaz. Unos días después, para el reporte de esa salida, mis compañeros me encargaron escribir sobre esta población, a la que denominé como el rinconcito cálido de Cundinamarca. Reconozco que en ese tiempo era más romántico y soñador, pero ahora, en retrospectiva, creo que en aquel entonces le di un sobrenombre correcto. Arbelaez se llama así por Vicente Arbelaez, cuyo mayor mérito fue ser Arzobispo de Bogotá y morirse justo para los tiempos en que el municipio fue erigido como tal, en 1886.

Arbeláez es hoy un gran productor agrícola, especialmente de café, panela, mora y cítricos, esto gracias a su ubicación en la falda de la montaña, que le permite contar con diferentes pisos térmicos. Así mismo, está desarrollando proyectos de ecoturismo, contando con sus senderos, pozos, miradores y cascadas que le dan una belleza extraordinaria. Después de unos minutos en el municipio de Arbelaez, nos dispusimos a continuar nuestro viaje, ahora hacia el municipio de San Bernardo, también en Cundinamarca. Por una carretera que paulatinamente se iba degradando un poco, aunque conservando el pavimento en toda su extensión. Un trayecto que bien puede ser recorrido en carro pequeño.


Tomado de Google Maps. 
El San Bernardo faraónico

En San Bernardo, tuvimos la "buena fortuna" de encontrarnos con un pueblo en plenas ferias y fiestas... el lector entenderá el porqué de mis comillas, pero bueno, el objetivo de la llegada a este municipio era el de conocer sus momias. 


Por supuesto que lo primero en que se piensa cuando se habla de San Bernardo, es en sus momias. Un fenómeno que ha permitido que este pequeño poblado, del sur de Cundinamarca, sea una atracción turística un poco diferente a los otros municipios de la zona. Y aunque es mucho lo que se ha dicho al respecto, aún no hay una explicación certera y universalmente aceptada por la comunidad científica, de las razones de este interesante fenómeno. Por lo pronto, podemos decir que la visita obligada es al cementerio del pueblo, a unos 7 minutos caminando del parque principal. Allí, la iglesia construyó un mausoleo con las momias de algunos habitantes que se exhumaron y, al encontrarse en estas condiciones de preservación, los familiares los "donaron" para exponerlos. 

El municipio cuenta también con innumerables atractivos turísticos, propios de su geografía: el Cerro de Paquilo, la piedra del sol, el Mirador de Portones, varias cuevas naturales, entre otros. Así mismo, su principal renglón económico es la agricultura, ya que es considerado como uno de esos municipios “despensa de Colombia”. 

Más sobre Las Momias de San Bernardo. (artículos periodísticos recomendados)

De San Bernardo, fue necesario devolvernos un tramo hacia Arbelaez, pero a mitad de camino, tomamos una vía que se desviaba hacia la derecha (Sentido Arbelaez-San Bernardo) con dirección al municipio de Pandi, en Cundinamarca aún. A pesar de tratarse de una vía sin pavimentar, nos encontramos con un camino bastante transitable y de fácil recorrido. Una vez más, los paisajes se presentaban hermosos y las montañas majestuosas, de hecho, es en este trayecto en donde el viajero podrá encontrarse en una vía surrealista, en donde la montaña domina por completo el paisaje, haciendo que en un momento, se encuentre a poco centímetros de un gigantesco abismo (no apto para personas con vértigo o acrofobia), pero repito, de una belleza increíble. 


Tomado de Google Maps.

Algo de gastronomía en Pandi

Al llegar a Pandi, nos encontramos con un municipio tranquilo, algunos turistas, un clima muy agradable y una deliciosa comida llamada Fiambre, un plato típico de las zonas montañosas de clima templado del departamento de Cundinamarca, que consiste en una presa de gallina, arroz, plátano cocido, papá y yuca, todo sazonado envuelto en una hoja de plátano, donde también se sirve y por supuesto, se come. Imaginen ustedes el panorama: un clima cálido refrescado con una brisa suave, un parque principal de un municipio muy agradable, una comida típica y deliciosa y unas lugareños muy amables con el turista. Suena perfecto, no?

Este pequeño municipio ha sido parte del Tolima y de Cundinamarca alternadamente, de acuerdo con los cambios políticos del país. Su clima es muy agradable y gracias a su ubicación, goza de una variada producción agrícola que alimenta su economía. Se erigió como municipio en 1815, luego de ser parte de Fusagasugá, Melgar, Arbeláez e Icononzo.

Al igual que otros municipios de la provincia del Sumapaz, sus atractivos turísticos son muchos y aún no muy explorados: Alto de Miraflores, Cuevas y petroglifos El Helechal, fuentes termales y caminos reales, sin embargo, su mayor atractivo es uno compartido con la vecina población de Icononzo, Tolima: El Puente Natural.  


Parque principal de Pandi, Cundinamarca. Fuente propia.

Pues bien, después de esta deliciosa y corta estadía, continuamos nuestro recorrido hacia el municipio de Icononzo, el primero que nos encontraríamos en otro departamento: salimos de Cundinamarca y entramos al Tolima.

Tomado de Google Maps.

Una pequeña maravilla de la naturaleza: una increíble historia de violencia

Pero antes de continuar, es necesario hacer la referencia a uno de los sitios más mágicos que vimos durante todo el viaje: el Puente natural de Icononzo - Pandi, un sitio mágico que definitivamente, debería ser visitado y admirado por todos los colombianos. Se trata de una formación natural que fue labrada por el río Sumapaz (que separa a Cundinamarca del Tolima) y que permitió la formación de un puente natural, de piedra, sobre el cual se construyó uno para que sirviera para el tránsito de vehículos. Pero lo más bello del lugar, no es tanto el puente como tal, sino el cañón, estrecho y profundo que el agua ha marcado (sitio no apto para personas con vértigo o con acrofobia (2)). Este sitio es simplemente majestuoso. 

"Puente San José de Pandi Aunque muchos lo conocen como el Puente de Icononzo el verdadero nombre de este viaducto es Puente San José de Pandi. Se construyó en 1924 encima de unas rocas que se utilizaron hasta esta fecha como puente natural, el cual unía a los departamentos de Cundinamarca y Tolima. Según la leyenda estas piedras fueron trasladadas hasta este lugar por el Diablo.
El viaducto está ubicado sobre el río Sumapaz que en este sitio forma un cañón de aproximadamente 250 metros.
En la época de la violencia entre partidos, los conservadores cometieron muchos asesinatos allí. Retenían a los liberales de la zona, los montaban en volquetas y los arrojaban desde el puente al vacío."
Tomado de El Tiempo. 17 de julio de 1999
Después de esta parada, en los límites entre Tolima y Cundinamarca, nos dirigimos por la vía que de todo el trayecto, se encontraba en el peor estado: sin pavimento y con muy poco mantenimiento, lo que representa una verdadera lástima. El abandono de estos circuitos viales son solo una de las muchas muestras de la corrupción que tanto nos afecta a los colombianos. 

Sin embargo, todo esto fue rápidamente olvidado cuando llegamos a Icononzo, el primer pueblo que nos encontramos en el Tolima y que se presenta acogedor, tranquilo, montañoso, cálido y rodeados de paisajes que parecen dibujado o mejor, esculpidos, a mano... Un parque principal agradable, con escaleras por todos lados, y con una tranquilidad que fácilmente envuelve al visitante. 

Gracias a su ubicación en la montaña, Icononzo es conocido como el balcón del Tolima. Al igual que muchos municipios de la zona, su nombre proviene de vocablos indígenas, y éste, en particular, significa “Susurro del agua”. En algún momento, estuvo bajo la jurisdicción de Cundinamarca.

Su principal renglón económico es la agricultura, especialmente café y frutales. Sin embargo, después de los oscuros tiempos de violencia, el municipio está tratando de sobresalir con la producción de otros bienes, como artículos de cuero. Así mismo, es un espacio con grandes potencialidades turísticas, comenzando, por supuesto, por el Puente Natural, que comparte con Pandi, Cundinamarca; cascadas, miradores, senderos y caminos reales, entre otros. 

Parque principal de Icononzo, Tolima. Fuente propia. 

Al salir de Icononzo, nos dirigimos hacia la población que da término a este recorrido, la muy conocida Melgar, llamada por algunos, el barrio caliente de Bogotá, por su cercanía a la capital y por la arraigada costumbre de los capitalinos, de visitarla cada fin de semana. 

Tomado de Google Maps.

Lastimosamente, al llegar a este municipio, cálido y agradable, solo lo encontramos como lo primero: cálido... porque muy poco agradable. Debido al puente festivo (lunes feriado), la capital mundial de las piscinas -como es reconocido-, estaba atiborrado de personas que apenas permitían la circulación y movilidad. 

Gracias, pero no.  

Después de esto, solamente quedaba el regreso por la vía nacional 40. Una carretera concesionada que se presenta en excelente estado. Después de un largo día de viaje, lleno de recuerdos imborrables, haríamos un solo trayecto directo a casa. 

A mis compañeros de viaje, mil gracias. A mis lectores, mil gracias más. 

N.A. Originalmente escrito en Julio de 2016, con reedición en Agosto de 2024. 



miércoles, 6 de julio de 2022

Villeta: capital panelera de Colombia

Municipio: #Villeta 

Departamento: #Cundinamarca 

Fecha: Septiembre de 2010 

Visita 044/1140 



La Capital Panelera de #Colombia está ubicada en la provincia de #Gualivá, muy cerca a #Bogotá y con una inmensa vocación turística, derivada también de su estupendo clima cálido. Su ubicación actual se debe a que, en este punto, el camino real que conducía a Santa Fe, se distanciaba del margen del Río Negro y buscaba el altiplano capitalino.  


Hoy, Villeta cuenta con numerosos sitios turísticos, no solamente balnearios, sino también de renombre histórico, tal como la casa donde murió el presidente Miguel Sanclemente, quien gobernó desde esta población ya que por su avanzada edad, el frío de Bogotá no le hacía bien. Por otro lado, hay también numerosos atractivos naturales, como los Saltos de los Micos, El Salto Caiquero, y varios senderos y miradores debido a su particular relieve.  


Es muy sencillo llegar a Villeta ya que se consigue suficiente transporte público, no solamente directo, sino en rutas que van hacia el Tolima y hacia las ciudades de Medellín y Manizales, principalmente.

martes, 1 de junio de 2021

Bello puerto de mar, mi Buenaventura

Municipio: #Buenaventura
Departamento: #ValleDelCauca
Fecha: Diciembre de 2019
Visita: 199/1140

En el Bulevar del Centro, un ancla y de fondo, el Palacio Nacional. Fuente propia.



Así como con la mayoría de poblaciones del pacífico colombiano, Buenaventura es fácilmente reconocible por sus muchas características, tanto buenas como no tan buenas. 

Catedral de San Buenaventura. Fuente propia. 

Uno de los deseos que me había acompañado por muchos años, era el de poder conocer el océano Pacífico desde mi país natal, Colombia -irónicamente, había visitado por primera vez playas sobre este océano, en otros países suramericanos, pero nunca desde mi patria. Así que la posibilidad se dio, cuando después de muchos años, tuve la oportunidad de acompañar nuevamente en la cancha del Pascual Guerrero, al América de Cali, el equipo de fútbol que he seguido toda la vida. Por esta razón, y aprovechando la cercanía del puerto con la capital valluna, y por supuesto, habiendo comprado el vuelo de regreso a Bogotá para un día después, decidí que invertiría esta jornada posterior al partido, en conocer el mayor puerto marítimo del país, el Distrito Especial, Industrial, Portuario, Biodiverso y Ecoturístico de Buenaventura, en el Valle del Cauca. 

Antesala de la Catedral de San Buenaventura. Fuente Propia.

Sabiendo que se trataba de un recorrido de unas dos horas por carretera, podría conocer algo de la ciudad y seguramente, alguna de sus muchas playas paradisiacas, que sin embargo, al parecer no son tan conocidas para muchos colombianos, por lo que, por supuesto, aquí va la invitación para que las visiten y conozcan.

Ya en el bus intermunicipal, me encontré con la cara bella de Colombia, su gente. Gente que iba de Cali a Buenaventura por diversas razones, pero al parecer, solo yo lo hacía por turismo. Su gente "de alegría siempre en el rostro", me llevó a la siguiente gran alegría del viaje, 2 horas, completicas, escuchando salsa. Lo disfruté enormemente. 

Había escuchado historias sobre Buenaventura, su inseguridad, su calor, su humedad, su gente... y debo decir, que después de este cortísimo viaje, quedé ampliamente enamorado de este puerto, a pesar de las evidentes dificultades sociales que se presentan. 

Uno de los íconos de la ciudad es el Faro, ubicado en el Malecón de la Bahía. Fuente propia. 
Me dirigí inmediatamente al centro de la ciudad, tuve la oportunidad de encontrar la Catedral, que no podía tener una advocación diferente que a San Buenaventura. Allí, encontré a un grupo de adolescentes afro acompañadas de una religiosa italiana, que vendían unas artesanías; me contaron sobre su fundación, sobre el trabajo artístico y artesanal que realizan, y como todo lo que recaudan, paga sus estudios de educación superior. Hoy, dos pequeños lienzos adornan la sala de mi casa: no podía irme ese día, sin llevarme algo de esa belleza para mí. 
Los lienzos comprados en la Catedral de San Buenaventura. Fuente propia.


Esta catedral se ubica justo en el Bulevar del Centro, una alameda que adorna este sector de la ciudad, dándole un aire de tranquilidad paisajística que, considero yo, está algo menospreciada por el turismo. Comienza, precisamente en el templo, y termina en el parque José Prudencio Padilla, junto al Hotel Estación (uno de los más icónicos de la ciudad), concentrando en su marco al Palacio Nacional, construido en 1934 y en donde hoy funciona el Palacio de Justicia, y también el Edificio de la Aduana Nacional, de 1930 aproximadamente, y que por supuesto, hoy es administrado por la DIAN. Mucha historia en un par de cuadras. Definitivamente, un lugar para caminar y conocer. 


El cartel de Buenaventura. Al fondo, la inmensa Bahía. Fuente propia.


Buenaventura tiene un gran ícono que aparece en cualquier búsqueda de la ciudad en Google, se trata de su Faro, ubicado en el Malecón Bahía de la Cruz. Aquí, en este lugar, la fotografía obligada es por supuesto, con el inmenso letrero de Buenaventura a solo unos pasos. El malecón es un sitio lleno de vida, con parques y senderos, puestos de venta de artesanías y comidas, el viento y el sonido del mar constantes, y por supuesto, la inmensidad de la Bahía de Buenaventura, que se convierte en una titánica autopista de inmensos buques cargueros, que son humildemente conducidos por pequeños remolcadores que le dan la bienvenida al territorio continental colombiano. 

Inmensas embarcaciones llegan permanentemente al Puerto de Buenaventura. Fuente Propia.

Y allí, en este punto, se encuentra también el Muelle Turístico, el de pequeñas embarcaciones, y el que me permitirá conocer, por ahora, una de las hermosas playas bonaverenses.  Eso será, en el próximo artículo. Hasta entonces. 

#RetoColombia: en El Repitente
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martes, 18 de mayo de 2021

Villavieja, Huila: Fósiles, Astros y Aventura

Municipio: Villavieja

Departamento: Huila

Fecha: Julio de 2010

Visita: 24/1140


Parroquia Nuestra Señora del Rosario. Fuente propia


No se puede hablar de #Villavieja, sin pensar en el #DesiertoDeLaTatacoa, y esto es porque esta población del norte del #Huila, es considerada la puerta de entrada a esta majestuosa maravilla natural. 

En el marco del Parque Principal de Villavieja, Huila. Fuente Propia.

Aunque es muy cerca a la capital, #Neiva, en un recorrido de unos 40 minutos, se observa un cambio en el paisaje, para adentrarse al bosque seco tropical -ya que realmente no es un desierto, en términos geológicos-. 

Villavieja goza de estar junto, no solamente al hermoso desierto, sino también al gigante conocido como #RíoMagdalena, siendo el paso por este río, en planchón desde el municipio de #Aipe, otro de sus muchos atractivos turísticos. 


Gran cantidad de fósiles del Mioceno, se han encontrado en Villavieja. Fuente propia. 

Debido a la composición del Desierto de la Tatacoa y de su ubicación geográfica, hay dos grandes actividades que se desarrollan allí, además del notorio y fuerte turismo, se trata de la astronomía -Con al menos dos grandes observatorios y varias actividades frecuentes- y de la paleontología, ya que se han encontrado fósiles del Mioceno, entre los que figuran tortugas, mamíferos y hasta peces. Por esta razón, Villavieja es considerada la Capital paleontológica y astronómica de Colombia.  

Desierto de la Tatacoa. Fuente propia

Además del Desierto, se recomienda visitar el Museo Paleontológico, que recoge una amplia muestra de los fósiles mencionados; La casa del Totumo, que básicamente es un centro artesanal de exhibición y venta de objetos relacionados con la cultura del norte del Huila, y por supuesto, la visita a la Capilla de Santa Bárbara, de la época colonial en la que la Villavieja fue fundada como la capital de la región, antes de ser arrasada por los aborígenes (lo que a la larga forzó el traslado a donde hoy es Neiva, y le dio su nombre a esta población), y finalmente, la parroquia de Nuestra Señora del Socorro, que es hoy, el tempo principal de la población. 
 
Capilla de Santa Bárbara. Fuente propia

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martes, 4 de mayo de 2021

Lo que hizo el Puente Navarro - Segunda parte





¿La Ruta Mutis, del Río Grande o del Tabaco? VI 

Una vez que hemos vuelto a Cundinamarca, nos acercamos, entre montañas de caminos reales, a la población de Guaduas. 

Si hay un municipio que tenga un aporte especial y definitivo a la historia del país, seguramente será la Villa de Guaduas, y es que precisamente, el municipio en conjunto, fue declarado Monumento Nacional en 1959, en una época en la que la consciencia histórica era apenas incipiente. Por supuesto, muchos años después, Guaduas haría parte fundamental de la Red de Pueblos Patrimonio. 


Catedral de San Miguel Arcángel. Fuente propia. 


Hay tantas cosas que se pueden mencionar de esta bellísima población, que temo quedarme corto en este artículo, sin embargo, la idea principal de todo esto, es invitar al lector a que visite Guaduas, y no de pasada como suele suceder, cuando se va a Honda o más allá, Medellín u otros destinos turísticos.

Es importante que iniciemos mencionando que su nombre completo es Villa de San Miguel de Guaduas, por supuesto, bajo la tradición católica traída por los colonizadores mezclada con las características de la zona, en este caso, la presencia masiva de la guadua, una planta muy común en este tipo de regiones con este tipo de clima. 

La primera fundación de la población fue en 1572 a manos de Andrés Venero de Leyva, el mismo que más tarde fundara una población en Boyacá, que aún hoy lleva su apellido. Sin embargo, la población no tuvo mucho auge y fue abandonada. Más tarde, en 1610, un fraile franciscano de nombre Tomás de Morales, al fundar el Convento de la Soledad -Que aún hoy se mantiene- refundó la población. Aún así, no fue sino hasta 1644, es decir, 34 años después, que la población recibiera el nombre de Villa, lo que en la época de la colonia, la acreditaba como una ciudad, esto fue con la refundación por parte de Francisco Pérez de Guzmán. - ¿A nadie se le ha ocurrido llamarla la tres veces fundada Villa de San Miguel de las Guaduas? 

Guaduas es ampliamente recordada por varios hechos históricos, entre ellos, y como parte de este recorrido por la Ruta Mutis, es importante reconocer que fue en esta población donde se desarrolló gran parte de la Expedición Botánica, llevada a cabo por Mutis y su equipo. Aquí en Guaduas, se realizaron experimentos con semillas traídas de las Antillas y que hoy se convierte en uno de los cultivos más comunes de la zona. Sin embargo, el aporte más significativo de Guaduas a la Expedición Botánica, está en el nombre de Francisco Javier Matiz, guaduero que se encargó de registrar las especies de flora a través de sus dibujos, pinturas e ilustraciones. 

Entrada del colegio Miguel Samper. Fuente propia. 


Esta expedición comenzó en 1783 y duró aproximadamente, 30 años, es decir, hasta hacia 1813, y es que durante este tiempo, tuvo lugar otro acontecimiento histórico que en su momento, fue inadvertido, pero que luego, con los años, sería tan significativo para Guaduas, como su misma fundación: en 1795 nació, aquí, en la muy noble Villa de San Miguel de las Guaduas, una heroína nacional, Policarpa Salavarrieta. 

"La Pola" es como ha sido más conocida, porque de hecho, no hay certeza de que Policarpa haya sido su nombre real, e incluso, se comenta que en Tenjo, Cundinamarca, se encuentran unos documentos manuscritos de la época que confirmarían que fue bautizada allí. Sin embargo, su residencia, la residencia de la familia Salavarrieta Ríos, se conserva aún en Guaduas, apenas a una cuadra de la Plaza de la Constitución, y hoy está convertida en un museo. 

Desde joven, Policarpa se mostró a favor de la causa patriótica, incluso al punto de participar en espionaje y hasta compra de material bélico y reclutamiento de jóvenes. Al ser descubierta, fue apresada y condenada a morir en el patíbulo, en donde apenas unos segundos antes de morir fusilada pronunció su último discurso:

"Aunque mujer y joven― me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes más. No olvidéis este ejemplo [...] Muero por defender los derechos de mi patria."

Aunque es mucho lo que se puede contar de La Pola, no es el motivo de este artículo, por lo tanto, solo queda invitar al lector a consultar obras como Biografía de Policarpa Salavarrieta, escrita por el mismísimo Jorge Eliecer Gaitán, o Memorias, del expresidente José Hilario lópez, o un montón de compendios bibliográficos sobre colombianos ilustres, donde el nombre de la Pola, seguramente aparecerá en letras grandes. Así mismo, hay una producción de televisión nacional que en 200 capítulos narra su vida, y aunque, por supuesto, Sergio Cabrera se da algunas licencias históricas en pro del dramatismo, es bastante acertada con los datos históricos conocidos, y por supuesto, de una gran calidad audiovisual. Por otro lado, Bavaria, creó, por allá a inicios del siglo XX, una cerveza que llamó La Pola, y que de hecho, presentaba a la imagen de la guaduera en su etiqueta. Desde entonces, el término Pola se ha normalizado para referirse a esta bebida, creo yo, sin lugar a confusiones en cualquier parte del país.  

Mencionamos la cercanía de la casa de los Salavarrieta con la Plaza de la Constitución, el sitio central que sirvió de encuentro para los fundadores y primeros pobladores, y que hoy es coronada con una estatua de la mencionada heroína. Esta plaza puede verse en el billete de 10mil pesos antiguo, en su anverso, y en su frente, la imagen de la Pola. Aunque el billete se encuentra en desuso, ya que fue reemplazado por un nueva familia de billetes, hay varias referencias en diferentes puntos turísticos de la plaza.  

Policarpa Salavarrieta, estatua en el Plaza de la Constitución. Fuente propia.

Y si hablamos de la Plaza de la Constitución, es necesario mencionar algunos aspectos que resultan por de más, interesantes. Uno de estos aspectos, es que la Catedral de San Miguel Arcángel, fue diseñada por Fray Domingo de Petrés, algo así como un rockstar en cuestión de construir catedrales, ya que dirigió la construcción de la casi nada Catedral Primada de Bogotá, la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá, en esta población boyacense, y por supuesto, de camino, le quedó tiempo para diseñar la Catedral Diocesana de Zipaquirá, Cundinamarca. Aunque este religioso arquitecto no diseñó solamente templos (que hay más de los aquí mencionados), sino también acueductos, puentes, e incluso, el Observatorio Astronómico Nacional, hoy en inmediaciones de la Casa de Nariño y bajo administración de la Universidad Nacional de Colombia. Este observatorio, y con este dato prometo no alejarme más del tema central de este escrito, fue una iniciativa de José Celestino Mutis, sí, el mismo de la Expedición Botánica y que le da nombre a la ya conocida Ruta que estamos recorriendo.

Todo estos recorridos, en su momento, se hacían a través de los llamados caminos reales, que eran construcciones creadas en piedra en la colonia, y su función era unir dos ciudades importantes. Como hemos visto, el Río Magdalena era el principal medio de entrada al país de todo lo llegado del exterior (tanto personas como objetos), y estos debían llegar a lomo de mula a Bogotá (o a Santafé, para ser más precisos). Esto hizo que el camino real entre Honda Y Santafé fuera el más importante en su momento, y hoy, es uno de los que se encuentran en mejor estado. Por cierto, si se encuentra en guaduas y tiene la posibilidad de recorrer el camino real, ármese de protector solar y lleve líquido, pero no se pierda esta oportunidad eco-turístico-histórica, si me es permitida la acuñación del término, de recorrerlo, y ojalá hasta un punto que es increible, hermoso e incluso, impresionante, el mirador de la Piedra Capira.  

Camino Real de Guaduas a Honda. Fuente propia. 


A este mirador se llega después de aproximadamente un par de horas de caminata en ascenso, por el camino real. Se trata de una inmensa piedra ubicada en lo alto de uno de los cerros aledaños, y que permite una imagen impactante del Valle del Magdalena, y con suerte, los nevados del Tolima, del Ruiz y Santa Isabel.  


Vista desde el Mirador Piedra Capira. Al fondo se observa la silueta del Río Magdalena.


De nuevo en el centro histórico de Guaduas, hay dos sitios muy especiales que quiero recomendar para su visita, uno de ellos es la llamada Casa del Moro o también conocido como Patio del Moro, una vivienda de mediados del siglo XVIII, que funcionó como hospedaje para caminantes hacia Santafé y que hoy es el Museo de Artes y Tradiciones, -Respecto al nombre de Moro, no hay una certeza del porqué, se cree que puede ser por su arquitectura morisca o por una raza de caballos de algún dueño en algún momento de su historia-, y de esta, hay bastante, hay historia en cada rincón y en cada objeto que guarda esta casa, incluso, dicen sus administradores, que cuentan con fantasma propio: un pobre enamorado que fue engañado por su mujer y cuya salida fue colgarse de una de las vigas que sostienen la segunda planta, hacia el patio interior. 

La otra recomendación no es histórica, para varias, sino meramente recreativa, se trata de la piscina municipal, a apenas dos cuadras de la Plaza de la Constitución. Esta no es una piscina tradicional, sino que es formada por el agua corriente del río San Francisco, lo que la convierte en un sitio diferente de descanso a escasos pasos del centro de la ciudad. Y con este río San Francisco, aguas abajo, encontraremos el Salto de Versalles, una caída de agua de unos 40 metros, que crean una piscina natural ideal para algo que debería estar en el patrimonio inmaterial colombiano, el paseo de olla. Tiene diferentes profundidades, tantos para los que no saben nadar, como para los expertos, y por supuesto, los más aventureros aprovechan las salientes de las piedras para hacer clavados. Aquí soy solo observador, no me atrevo a algo así.  

El recorrido por Guaduas termina, y con él, el recorrido por la Ruta Mutis. Pero por supuesto, no podíamos dejar de lado, otro hecho histórico de la mayor importancia, y que también tuvo lugar en este bello municipio cundinamarqués: se trata de la exhibición de la cabeza de José Antonio Galán. 

En este punto, resulta más que interesante cómo este recorrido de 6 artículos por la Ruta Mutis, inició con una relación a la rebelión de los Comuneros, y ahora, esta referencia es mucho más fuerte y cercana. Galán, prócer de la independencia y líder revolucionario de los Comuneros, fue apresado y sentenciado a muerte, y después de declararse infame su descendencia,  fue desmembrado, de forma que diferentes partes de su cuerpo fueran enviadas a poblaciones en donde fuera más significativo el escarnio. "Su cabeza será conducida a Guaduas, teatro de sus escandalosos insultos" Reza su sentencia de muerte, y es que en toda esta zona de Guaduas, Honda y Mariquita, Galán interceptó cargamentos de armas reales y liberó esclavos e indígenas de haciendas y encomiendas, y reclutó más y más adeptos a su causa. 

Plaza de la Constitución, Catedral de San Miguel. Fuente Propia.

Efectivamente, la cabeza del susodicho llegó a Guaduas en la noche del 3 de febrero de 1782  -Apenas unos 13 años antes del nacimiento de Salavarrieta-, y fue expuesta, por esa noche, en los calabozos de la Casa consistorial (La misma que sale en el billete de 10mil), y que hoy dice en placa en piedra, que la cabeza sería "exhibida en una escarpia a la salida de la ciudad sobre el Camino Real a Santafé", allí en ese punto, hoy se puede visitar un obelisco en memoria a este valiente. 

Monumento a Galán, en la Casa Consistorial de Guaduas. Fuente propia



Hemos visto que para visitar Guaduas hay muchas razones culturales, históricas, naturales y hasta gastronómicas, porque casi olvido mencionar los postres y bizcochos que se venden en la centenaria panadería El Néctar, también en la Plaza de la Constitución, y patrimonio de los guadueros. 

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martes, 27 de abril de 2021

Guasca: epicentro de historia y naturaleza en el Guavio

Municipio: Guasca

Departamento: Cundinamarca

Fecha: Abril de 2010

Visita: 23/1140


Guasca se ubica en Cundinamarca, cerca a Bogotá y en una provincia llamada Guavio. Como otros tantos municipios de la Sabana de Bogotá, Guasca cuenta con una fecha de fundación hispánica que se toma como la erección del municipio, ya que antes de la conquista, existía como una población indígena.

Historia precolombina en Guasca. Fuente: propia. 

Guasca tiene una interesante historia en términos de independencia, en donde los vecinos se organizaron en grupos rebeldes para atacar a los ejércitos reales, obteniendo algunas victorias importantes y decisivas, y más recientemente, fue el epicentro de una guerrilla conservadora que se enfrentaría a los liberales en la guerra civil de 1851.
Edificio de la Alcaldía. Fuente: propia


Hoy, esta población cuenta con varios sitios de interés, entre ellos, el templo de San Jacinto que conserva un estilo arquitectónico e historia que hicieron el Papa Francisco, la proclamara como Basílica Menor.

Basílica Menor de San Jacinto. Fuente: Propia

También se pueden visitar las Capillas y Las Lagunas de Siecha, en donde se dice que nació la Leyenda del Dorado, ya que a pesar de que en Sesquilé, la Lagua De Guatavita también cuenta con esta leyenda como propia, al parecer cada cacique realizaba esta ceremonia en una laguna local.

En este sector, y debido a la actividad de los antiguos pobladores, se originó también la construcción de tres capillas para evangelizar indios y que aún hoy pueden ser visitadas.

Por último, un plan que recomiendo bastante en Guasca, es ir a las Termales de Aguas Calientes -supongo que es el nombre más común en cuestión de baños termales en Latinoamérica-, ubicadas a pocos kilómetros de la población. Se puede caminar desde el pueblo o tomar un taxi para llegar en pocos minutos.

Escultura en el parque principal. Fuente: propia.
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