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martes, 21 de junio de 2016

La culpa es de Daneidy

"Eh Eh Eh Epa Colombia!" es el grito que ahora se repite por doquier (entendiendo por doquier: redes sociales y su extraña extensión hacia los medios de comunicación tradicionales). Pero más allá de la moda divertida de unos y de la rasgada de vestiduras de otros, quedan muchos elementos que nos permiten llegar a las mismas reflexiones de siempre:

El país se encuentra siempre dividido en regionalismos, que bien vistos, son saludables y divertidos, pero en su mayoría de casos, (como en el fútbol, por ejemplo) se traduce en un cruce incesante de insultos que nunca terminan... y que también nunca, presentan un solo argumento de peso que le dé validez.


Las modas virales vienen y van, aparecen, duran un rato y en un corto tiempo, desaparecen. Esa es la historia de la viralidad de contenidos gracias a la tecnologías. No es algo alarmante, ni trascendental sino apenas conyuntural.  Como dicen por ahí "esas cosas pasan". 

Sin embargo, aparecen, también como efecto de esos contenidos inocuos, un algo que llamaremos "Contraviral" que responde con fiereza argumentando razones intelectuales, sociales, culturales, etc. En pocas palabras, Mamertismo viral. Igual de inocuo al contenido viral pendejo que lo originó. 




Y así mismo, un grupo de mamerticos varios, siguen con ahínco estos contravirales haciendo que de la misma forma, y con una profundidad apenas aparente, se conviertan en el otro bando. Supuestamente más inteligente, pero igual de estéril. 

En este punto, recuerdo cómo, durante la Copa América Centenario, muchos montaban su voz de protesta a través de facebook, contra aquéllos a quienes les gusta el fútbol, culpando a su amor por este deporte, por todas las cosas malas que hay en el país. 

Como dice Calamardo en varios memes:


De hecho, pocas cosas en la vida unen tanto a las personas como el fútbol (y el deporte en general), tanto así que numerosos ejemplos en la historia presentan casos muy curiosos, de cómo este deporte puede lograr unir bandos contrarios. Por supuesto, en este caso, no hablaremos de los vándalos que se disfrazan de hinchas (eso sí que te hace menos inteligente).

Aún así, los colombianos (copiado del barrismo y regionalismo de otros países) nos las arreglamos para volvernos a distanciar, incluso en el momento en el que deberíamos no tener excusa para separarnos, como cuando juega la Selección Colombia (el fútbol es uno cuando la juega la Selección y es otro cuando juegan los clubes, ¿Verdad?). 

Y ¿a qué viene todo esto? Simplemente, el cuentico de Eh eh Epa Colombia, nació a partir de allí, del fútbol y sobre todo, del juego de la Selección. Pocas cosas nos mueve tanto en la red. 

Finalmente, la idea de este texto es: 

  


Ríete de las cosas que la vida te presenta. Ríete de Daneidy y su canto. Ríete del lamento mamerto. Ríete de la vida, pero tomándola en serio. Trabaja por ti y tu familia. Mira fútbol, juega fútbol y bromea fútbol. Y si quieres hacer algo por el país, muévete y hazlo (más que publicarlo). Lo demás son tonterías.

Y no te preocupes por Daneidy. Le pasará lo mismo que a Homero "Juego Perfecto " Simpson, solamente tendrá su cuarto de hora, y según mis cálculos, ya van como 10 minutos.




lunes, 26 de octubre de 2009

Educación y Fútbol


Por esta época todavía algunos hinchas nos lamentamos por la fallida clasificación al mundial de fútbol que se celebrara en Sudáfrica el próximo año, las criticas no han cesado desde aquel partido contra Chile y seguir en lo mismo, pues que pereza. Analizando ya pasados varios días dentro de los múltiples factores que influyeron en este nuevo revés encuentro relación entre la capacidad mental de nuestros jugadores y su rendimiento deportivo, todo esto ligado a la educación, ¿en que o en cual sentido? Sencillamente en su actitud frente a la derrota y su responsabilidad con respecto a la misma.

Encontramos frases trilladas como “por ahí el equipo hizo lo que pudo” y “se hizo todo lo que “el profe” pidió” y un largo etcétera. Pero en todos se nota ese desdén y esa decidía para darle la cara a un país que les apoyo y confió en estos “caballeros”, de ahí el problema de la educación (cabe resaltar que este post es mas del perfil de mi compañero Camilo, pero es que en este instante llego mi musa, NO MI MOSA, para evitar conjeturas por si alguien conocido lee el presente escrito) en las declaraciones que estos ofrecen, la jerga se hace repetitiva y se notan muchas falencias oratorio-lingüísticas, falencias que dentro de mi humilde opinión se curan desde niños y a través de todo el proceso educativo que todos conocemos, ahora bien, que las oportunidades, que la pobreza, que el pibe de mi barrio, en fin, las disculpas sobran para excusar a estos nobles personajes cuando de hablar de su paso por las aulas se trata, pero entonces si justo ahora la gran mayoría juega en las mejores ligas de Europa, por que no hacer ese pequeño esfuerzo para culminar los estudios básicos, por que no poner de su parte para crecer como persona en otros aspectos pues es bien sabido que el “fubol” como les suena a muchísimos exponentes del mismo en el país no les va a durar toda la vida, imagino yo que todos le apostarán a la dirección técnica para ser de la misma manera los Pinto y los “pecosos” Castro del futuro, pero igual por que no hacer un alto en el camino y la reflexión correspondiente, ellos van a manejar grupos y les van a trasmitir conocimientos y de la misma manera valores, moral, fortaleza mental. Seria bonito ver que en las escuelas de formación se hiciera mas presión sobre este aspecto, aunque en muchas ya se hace y se exige al niño resultados escolares para garantizarle una oportunidad en el equipo, entonces he ahí la solución, LA EDUCACION, es imperativo que desde la alta administración del país se generen aun más programas o se fortalezcan los ya existentes para tener en un futuro cercano verdaderos profesionales, personas integrales que además de patear balones tengan la capacidad de desempeñarse en otros campos y no seguir cayendo en el error de darle al país más personas que al crear algo de fama se crean los dueños del mundo y los dueños de cuanta feria de pueblo asistan, montados en su jumento cual emperador romano en el coliseo. Y además gente con criterio que al momento de que se le formule una pregunta no inicie con un “yo pienso de que” o termine con un “gracias a ti también” , en fin es la cultura del fútbol colombiano, que puede ser replanteada para ojala asistir a los mundiales venideros o sino que avisen para darle paso al tejo o a otros deportes en los cuales figuremos, por ahí en días pasados vi con asombro que tendríamos un representante en el mundial de parques, entonces si no es con el deporte rey existen alternativas interesantes ¿o no? ¿sugerencias?

viernes, 22 de agosto de 2008

Una medalla con paredes y techo

En nuestro país, donde aflora el sentimiento nacionalista de la mano de triunfos deportivos y hits musicales posicionados en el mercado anglo, se desparrama la inmensa y a veces hipócrita alegría por la consecución de una medalla en unos juegos olímpicos. Esto, en últimas, no tiene nada de malo, es simplemente parte de nuestra idiosincracia -o fama- como colombianos -sinónimo de alegres, parranderos, bromistas y optimistas a pesar de violentos-; en tal caso, así somos simplemente. Lo que me pregunto es, Por qué esas preciadas y tan esquivas medallas se convierten en la posibilidad de tener un hogar para los deportistas que las ganaron, más que su gloria personal o nacional? Por qué cuando uno de estos valientes gana una de metal dorado, plateado u ocre ve cumplido su sueño de tener alguito más mientras sabe que igual va a tener que seguir luchándola?

Eso lo hemos visto. Figuras del deporte que recordamos y que yacen en la pobreza... lejos de la gloria que obtuvieron y con algo del sueño físico cumplido -en la mayoría de los casos, casas de algún material que no se lleve el viento- y en otros casos, ya sin siquiera las ruinas de esas viviendas sufridas.

Qué papel cumpliría entonces la educación en estas personas?

Por qué muchos de los escándalos de alcohol y balas son protagonizados por deportistas -especialmente sino en exclusiva, por futbolistas?

Estoy seguro de que la educación tiene un factor importante de culpabilidad en esto, y por otro lado, la cultura propia del colombiano de la ley del menor esfuerzo (no acogida por El Hombre De Las Leyes).

Alguien en Japón, China o Estados Unidos puede vivir de ser deportista y más aún cuando ha ganado algo como una medalla olímpica... en Colombia, la lucha apenas empieza con el tricolor en algún lugar del podio.

Apoyo estatal directo al deporte? Apoyo estatal al deporte a través de la educación? Apoyo estatal fuerte a la educación? O todas las anteriores...

La respuesta ya la conocemos.

jueves, 7 de agosto de 2008

Nos vemos en Colombia 86... pero en 2011

Cuando en 1974, la dirigencia del fútbol colombiano lograba para el país la sede del máximo evento futbolístico del mundo, parecía que nuestros jugadores, directivos y hasta habitantes, entrabámos a la élite global del balonpie.


Ya en 1982, apenas unas horas después de la final en Madrid-donde una pancarta expresaba orgullosa NOS VEMOS EN COLOMBIA 86- El país se resignaría, como otras tantas veces, a ver el mundial por televisión - y en toda interpretación posible, ya que la generación de ganadores de pelo abundante, largo y crespo, no había llegado y claro, tampoco se logró la clasificación-.
Mucho se habló sobre los hospitales y carreteras que reemplazarían a la costosa organización del torneo intercontinental, pero más allá de eso, de palabras, no se llegó... talvez aquel funesto presidente esté esperando una reelección para cumplir, o quizás se quedará en el silencio diplomático, donde reposan también los hechos de la retoma de Palacio, otro de los grandes éxitos taquilleros de este sujeto.
Pero volviendo al tema de "la pecosa", el asombro vuelve a los colombianos al ver que, después de todo, la todopoderosa FIFA aún cree en el talento directivo nacional: Colombia será sede del Mundial Juvenil 2011 - Al menos sabíamos que por aquí había más posibilidades que las mencionadas por el vicepresidente, al hablar del mundial de mayores 2014-



Igual ¿Quién nos quitará lo bailado? La respuesta es sencilla, como en la vez anterior, sólo nosotros mismos, colombianos que no podemos creer que seamos capaces de hacer un evento así.



Al escribir estas líneas confío plenamente en que no pasarán luego a ser parte de un escrito satírico de un bloguero irreverente en 2013.
¡Nos vemos en Colombia 2011!

jueves, 24 de julio de 2008

La mejor jugada de la historia

El escorpión de José René Higuita en 1995 fue escogida por los ingleses como la mejor jugada de la historia del fútbol. ¿Cuál sería el resultado si la encuesta cibernética hubiera sido en otro país o continente? Es apenas lógico que los jovenes cibernautas anglos, no hubiesen escogido un gol como el de Maradona o alguna otra jugada argentina. Casos vemos...

En Colombia, como raro, nos sentimos plenos de orgullo por la jugada de la joven promesa de los arcos -tan joven que apenas juega en un equipo de media tabla de la liga- Pero lo más colombiano de todo, es el humor que nunca nos ha de faltar.


sábado, 12 de julio de 2008

Sports in the world: cultural treasure

In countries, all around the world, there are a lot of traditions that are respected by people as sacred beliefs. Eventually, all these traditions change into different forms and in this sense, are seen by people in different ways, it means that people changes its attitudes in front of the phenomena that are changing, many could become in a silent holy ceremony, other in physical activities that join towns and persons, this kind of traditions become sports.

It is known by everybody that sports are one of the most effective methods in order to get good health and beauty, and it is recommended by all the doctors; it doesn’t matter what kind of disease his patient has. But we can not talk about sports in a generic way, as it was only one way to practice it, because “sport” is the door to a giant world of activities, most of them with similar origins but with notable differences nowadays.

We can see that in any part of the world there is a sport that people feel as owned; and it is not completely false, actually there are a lot of reasons to say that sports belong to the people who has invented, changed o simply, practiced them.

In Colombia, we can say that there are some sports that make us feel as Colombian in foreign lands, for example “El tejo”, this is a sport that has been with us since our ancient aboriginal people and it is considered as the national Colombian sport, (it was said by the National Congress in 2000), and since then, its popularity has increased, also the proud of the people who play and feel it.

Nowadays, el tejo has its own anthem, prayer and specific rules, and in the radio we can hear about it, as an immaterial treasure of Colombia that we must conserve. It is easy to find some Facebook applications in which you can play it virtually.
As a conclusion, it is important, when talking about culture, see carefully this aspect: sports. Because behind all sports are many faces of the people beliefs, fears, traditions and, of course, hopes. We can not ignore sports when we would want to know another culture.

lunes, 7 de julio de 2008

Sin estúpidos regionalismos

Se ha vuelto costumbre por parte de muchos hinchas de equipos bogotanos -Millonarios, Santafe y La Equidad, para nuestros lectores del exterior; sin embargo, solo de los dos primeros que tienen hinchadas más grandes-, el atacar a los hinchas de otros equipos del país por el único hecho de no vivir en la ciudades de donde son estos equipos.

Recientemente, me enfrasqué en una discusión con un hincha -que no conozco- de Millonarios a este respecto. Me decía, entre otras cosas, que nosotros, rolos -del centro del país- celebrábamos triunfos ajenos y que no pasábamos de resultadistas o hinchas de radio, como él los llama. Que de esa forma, en 10 años podríamos apoyar a otro equipo, a uno que estuviera ganando, y que carecíamos de identidad.

Al respecto, varias cosas:

No conozco a este sujeto y veo en su ataque, en mensaje privado a través de la comunidad Facebook, un intento desesperado de llamar la atención hacia la hinchada, respetable por demás, de un equipo que no clasificó siquiera a semifinales del campeonato que acaba de terminar. Por otro lado, este equipo pudo haber sido alcanzado, en número de títulos, por el equipo que yo apoyo, por lo que deduzco que por este fin de semana, se hizo hincha del otro equipo, para que no se diera esta igualdad que mencioné.

Lo que me dijo fue que "había que respetar la historia". Le puedo asegurar a ese sujeto, que lo que menos importa en esta instancia, es la historia; y que si bien la historia azul -de Millonarios- es bastante gloriosa, no se puede decir que lo es su presente. Si quiere vivir en el pasado, está bien por mí, pero que no levante falsos diciendo que yo no la respeto; es simplemente historia.

Ahora, dice que cada persona debe ser hincha del equipo de su ciudad. Lamento decirle a este sujeto que nada puede obligarme a ser hincha de un equipo que no me despierta más sentimientos que cierta hilaridad en algunos pasajes. No carezco de identidad, para afirmar eso hace falta mucho más que cruzar un par de mensajes conmigo. Quienes me conocen saben que defiendo a capa y espada las costumbres de mi región. No intento hablar ni vestir como Vallecaucano -gentilicio de Valle del Cauca, departamento de donde es el quipo que apoyo- ni mucho menos, como hacen todos los "hinchas de lateral" del país, no intento hablar "argentino" en el estadio, eso sí que es falta de identidad.

El regionalismo deja por fuera la costumbre de lo que es cualquier capital en el mundo. Deja por fuera la posibilidad de enamorarse de una extranjera, solo porque no es tu vecina. Deja de lado lo bonito de dejarse llevar por una pasión que te colma, y aparte de eso, estarías obligado a seguir a un equipo que no te produce nada en el alma.

Veo ahora, que las hinchadas de los equipos bogotanos, que suman más de 50 años sin obtener un campeonato nacional, se rigen por estúpidos regionalismos de pueblo, desesperados al ver que cada vez son más los hinchas que aparecen en plazas capitalinas apoyando a equipos de provincia. No le veo nada de malo, lo malo sería que apoyaran a uno diferente cada vez.


Por último, lo único que impide a este sujeto hacerse hincha de River Plate o de Boca Juniors, es la distancia, del resto, ¿Qué más se lo impide? ¿No tiene derecho entonces de enamorarse cómo le venga en gana? Eso es libertad.

Soy rolo y soy hincha de un equipo del Valle, podríamos probar con este sujeto quién conoce mejor los bailes, las comidas, la historia o los sitios de interés de Bogotá. Y veríamos que su "identidad" muere cuando sale del estadio y llega a su casa a escuchar grupos de rock con nombre difícil de pronunciar, mientras con comida chatarra en mano, utiliza extranjerismos innecesarios.

Todo esto es un cuentazo enorme. No se necesita ser azul o albirojo para ser bogotano y ser amante del fútbol. Estos estúpidos regionalismos provocan la violencia en los estadios y ahuyentan a nuevos hinchas.

Aclaración final

El ataque de esta persona se dio por un comentario que hice en el perfil de Facebook de un amigo: "Acabemos con el complejo del "13 veces campeón"... payasos" A raiz de la despotricada afirmación de un periodista de un canal de televisión donde afirmaba que se haría hincha del "otro equipo" solo por no decir por última vez "el más veces campeón"; esto, con todo respeto, es la mejor prueba del irrespeto a la historia. A la historia de un equipo con una hinchada gigante, que no puede verse reducida a apoyar a todo aquel que se enfrente con ese otro que le pueda igualar su record. La historia ha demostrado que ese sistema cae, y tarde o temprano, unos u otros lo igualarán y los pasarán.

La fórmula de defender esa historia debe ser hacer respetar el presente.

miércoles, 18 de julio de 2007

El chivo expiatorio

UN MUERTO Y CINCO HERIDOS EN GRAVES DESÓRDENES EN EL CAMPÍN

Este fue el titular con el que el periódico El Tiempo de Bogotá, informaba la mañana del jueves 12 de mayo de 2005, sobre lo ocurrido la noche anterior en el estadio Nemesio Camacho El Campín, de esa ciudad.
El presente trabajo pretende argumentar con un hecho verídico diferentes factores sobre la temática del Chivo expiatorio, con un relato de una persona que estuvo en el estadio esa noche (el escritor), y los artículos periodísticos del diario El Tiempo de las ediciones de los días 12, 13, 14 y 15 de mayo de ese año.
Para comenzar, debemos dejar en claro que en una reunión de hinchas en un estadio se pueden ver las diferentes connotaciones que se le suelen dar a una muchedumbre: tribu, rebaño, etc. Un grupo muy amplio de gente, en su mayoría jóvenes que no tienen más bandera que la de los colores de su equipo, que al menos por esas dos horas, lo representan todo para cada uno de ellos. Aquí ya tenemos un elemento grande: la forma colectiva; en este punto no hay individualidades, no existe la conciencia de cada uno sino una general con el nombre de la barra “la Guardia Albi roja Sur” (Santa Fe) o “Disturbio Rojo Bogotá” (América de Cali).
“Cinco minutos después de comenzar el partido, el clima era frenético y en la cancha se jugaba a gran velocidad. Pero a las 9.20 la algarabía era hostilidad en los sectores agresivos de las “Barras Bravas”. América ganaba por goleada, la frustración entre los hinchas de Santa Fe se multiplicaba y el arbitraje de Fernando Panesso se rechazaba.” [1]Por el lado de la barra local se comenzó a experimentar la desazón producida por la derrota de su equipo, y aquí cualquier motivo de contrariedad que se tuviera o incluso, que se trajera desde fuera del estadio ayudaba para crear en cada hincha una sensación de desespero. No hay pruebas de ello, aclaro, son sólo hipótesis. Pero ¿En quién se podrían exculpar cuando el equipo que estaba perdiendo este partido, dominaba en el torneo? Eso indica que no es problema de las directivas (presidente del club, gerente deportivo, Cuerpo técnico, etc), porque de ser así el problema no sería sólo de este juego. Entonces ¿Cuál podría ser el factor decisivo?
“Pasadas las 10, un fanático entró a la cancha desde oriental y golpeó a Panesso. Nadie lo detuvo y escapó”[2]Por supuesto, el árbitro, ese personaje vestido de negro que desde siempre se ha visto como el némesis de las intenciones de cualquier equipo, y no sólo en este caso, sino en el fútbol en general.
Pero debemos ver otros factores que ayudaron a que esta trágica jornada se llevara a cabo: Ya hablamos del condicionante colectivo, éste permitió que la violencia, ampliamente condenada por la sociedad, se izara en un momento como justa y necesaria. La colectividad decidió esto. Además, según el texto “Veo a Satán caer como un relámpago” : “la cólera y el resentimiento no pueden saciarse en el objeto que directamente los excita”[3], los hinchas no podrían desquitar su desaire con el marcador del partido como tal, éste es abstracto, ésta allí pero no lo podían tocar, y al mirar a la cancha sólo estaban los jugadores de los dos equipos y por supuesto, el árbitro.
“Durante el intermedio del juego los fanáticos de Santa fe se enfrentaron en Sur, Jeison Leonardo, de 24 años, fue golpeado masiva y brutalmente, apuñalado tres veces y lanzado al vacío desde el segundo piso. Otros más fueron heridos. ¿Por qué?”[4]
Ahora, “El campo de los objetos susceptibles de satisfacer el apetito de violencia se amplía proporcionalmente a la intensidad de la cólera”[5] por lo tanto, los otros hinchas, no sólo del equipo contrario, sino también de sub-hinchadas del mismo conjunto, se convirtieron en estos objetos susceptibles, en donde de una forma u otra se descargaría la ira.
“En el epílogo de esta noche trágica, decenas de personas invadieron la cancha y los jugadores de ambos equipos y el árbitro debieron huir.”[6] Desde Oriental vi como volaban botellas plásticas y de vidrio desde ambos lados de la tribuna, otros objetos como pilas y bombombunes atravesaban el oscuro firmamento sin más blanco que la cabeza de un seguidor del equipo contrario, el sonido de los vidrios rompiéndose y el tumulto de gente tratando de abrirse paso por las estrechas salidas del estadio, enmarcaban la función tristemente circense. Una silla que surcaba el aire desde Oriental numerada (segundo piso) hacia Oriental General (Primer piso) y el impresionante trote de los hinchas de norte que habían traspasado la malla, para encontrarse con los de Sur, marcaron el comienzo del final de este sombrío episodio.
El Contagio mimético se había presentado, “Suele ocurrir que se pongan de acuerdo a expensas de una víctima cuya falta de responsabilidad es fácilmente comprobada por todos los observadores, siempre y cuando no pertenezcan al grupo perseguidor. Lo cual no indica que el grupo acusador considere a esa víctima, culpable”.[7]¿Qué pasa después? Las siguientes son las declaraciones “oficiales” de las barras involucradas en el conflicto: “La invasión se hizo para protestar por el arbitraje y para hacer que el partido se suspendiera. La gente estaba muy molesta por todo lo que había sucedido antes, incluso en otros juegos contra el mismo equipo (...) Además hubo jugadores del América que provocaron a la tribuna (...) aceptamos nuestra responsabilidad, pero teníamos que sentar un precedente”[8], es la declaración de uno de o voceros de la barra Guardia Albi Roja Sur. “En los hechos de la muerte del joven, los integrantes de la barra no tuvieron nada que ver en lo sucedido (...) tampoco tenemos conocimiento si realmente fue actor material un hincha americano o santafereño.”[9] Es la declaración de un vocero de Disturbio Rojo Bogotá. ¿Qué podemos observar de estas manifestaciones? Sólo otro punto que caracteriza el fenómeno, “Los acusados de participar en fenómenos de transferencia colectiva de violencia no dejan nunca de protestar acerca de su inocencia, con toda sinceridad”[10]. Es muy fácil ver que ninguna de las dos partes reconoce de forma completa la responsabilidad sobre el asunto, al contrario, ofrecen sus razones y las defienden. Desde adentro el mito es real.
Para concluir, si todo este proceso se apega de tal forma a las características del mecanismo psicológico de chivo expiatorio del que habla Giraud, vendrá un tiempo de relativa paz, de los hinchas con sus compañeros de barra, talvez hasta con miembros de otras hinchadas, pero llegará el momento de máximo clímax que puede o no ser producido por un simple error arbitral y todo comenzará una vez más.
¿Bases racionales? Personalmente no las vi. ¿Contagio mimético? En todo su esplendor. ¿Mecanismo psicológico del chivo expiatorio? Sin comentarios. Es momento de detenernos un momento y pensar en la función del fútbol en la sociedad, de pensar en éste como un espectáculo hecho exclusivamente para el entretenimiento, un algo que debe servir de excusa para acercarse a esos amigos que no vemos desde hace tiempo o para pasar una tarde divertida con la familia. El fútbol es un acto humano hecho para el hombre y no el hombre ni su vida para el fútbol.
Hay mucho en que pensar, cotidianamente juzgamos y acusamos, vemos el problema que está en el otro o en los otros, culpamos y criticamos, pero muy pocas veces nos detenemos a pensar qué parte de la responsabilidad recae sobre nosotros, en qué nos hemos equivocado y cómo podríamos hacer de nuestra existencia y de la convivencia con los otros, lo que debería ser, una búsqueda constante de la felicidad.

[1] EL TIEMPO. Viernes 13 de mayo de 2005
[2] IBÍD
[3] GIRAUD, René. Veo a Satán caer como un relámpago.
[4] Op cit. EL TIEMPO.
[5] Opus Cit. GIRAUD.
[6] Op. Cit. El Tiempo
[7] Op. Cit. GIRAUD.
[8] EL Tiempo. Sábado 14 de mayo de 2005
[9] IBÍD
[10] Op. Cit. GIRAUD.

publicado originalemente el miércoles 3 de enero de 2007

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