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jueves, 5 de enero de 2017

Aura o las violetas

Parece ser uno de los temas que más rápidamente se convierten en populares. Bien por el gusto de los lectores, bien por la gracia y magnitud con que es escrito. Se trata de las tradicionales historias de amor que por diversas razones, se vuelven inmortales debido a su imposibilidad. Tal vez, el primer ejemplo que se nos viene a la cabeza es la magistral obra de Shakespeare, Romeo y Julieta.




En algunos casos, estos amores no solo son una historia típica de romance dificultoso sino también comparten un sino trágico: terminan en muerte. -Por eso se me hace extraño cuándo tantos adolescentes publican en redes sociales que quieren amor a lo Romeo y Julieta... o las letras de las canciones del otro Romeo (Santos)... ¿Será que no conocen que se trata de un amor trágico, nunca consumado, corto y que termina con los pies por delante?-. Divago de nuevo.   

¿Cuál es entonces el motivo de escribir este artículo sobre tan trillado tema? Solo uno: leí Aura o las violetas, de José María de la Concepción Apolinar Vargas Vila Bonilla más conocido como José María Vargas Vila, y llegué a estas reflexiones.

Antes de seguir, es importante resaltar que el relato de 1887, es una obra magistral de la literatura colombiana, exquisita al ser leída y repensada. ¿Qué tiene de especial? En mi opinión, es un relato fresco de unas formas poéticas dignas de ser admiradas y extrañadas en nuestros tiempos. Ejemplo de esto es que mientras avanzaba en la lectura, iba tomando lista de frases notorias y poéticas, que se presentaban cada tanto. 
"Yo no he podido dudar nunca de la existencia de Dios, porque he visto sus reflejos en los ojos de mi madre. He tenido que forjarme la ilusión de un cielo, porque lo necesito para ella."
Aura o las violetas. José María Vargas Vila

Como dato que vale la pena agregar, Aura o las violetas se convirtió, en 1922, en la primera de la fila en la interminable discusión entre si es mejor el libro o la película: Aura o las violetas dio inicio al cine colombiano (en el momento en se escribe el presente artículo, se exhibe en cartelera El Paseo 4, así que mire usted, amable lector, a dónde hemos llegado).   


Vale la pena, entonces entregarse a los clásicos, a los autores de los que alguna vez hablamos en la clase de literatura del colegio, y descubrir, a través de sus letras inmortales, por qué se hicieron parte obligada de los currículos de la lengua castellana. Seguramente reconoceremos en Vargas Vila al autor más poético de Colombia.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Cuando un final es más que un final

O el síndrome del vacío existencial al terminar de leer un libro.

¿Has tenido esa sensación de "malparidez" y desubicación al terminar de leer un libro y quedar como suspendido unos minutos u horas, en un limbo de tu vida que no pareciera tener futuro? La pregunta es larga, pero el sentimiento es muy conocido por cualquiera que, sin ser necesariamente un lector empedernido, disfruta de la lectura y devora unos buenos libros al año.


A propósito de este sentimiento, quiero recordar una frase que he escuchado muchas veces pero que no podría identificar un origen o autor claro:  
Después de leer un libro, uno no vuelve a ser el mismo.
 Y es que es muy cierto, el impacto que puede tener un libro sobre una persona, sobre su vida, pensamiento y particularmente, sentimientos. Esto aplica no solamente a los textos narrativos, sino también, y aunque parezca raro, a textos académicos, científicos, etc. Lo importante es cómo sea digerido por el lector. 

A propósito de este sentimiento, quiero añadir uno nuevo que podría ser llamado: El escalofrío de la última línea. ¿A qué se refiere o en que difiere del anterior? Simplemente en que el vacío existencial depende del libro completo, mientras que el escalofrío nace de un pico emotivo (giro dramático, dirían los expertos) en el final del libro (últimas líneas o último párrafo), que al ser totalmente inesperado, te crean una sensación de adrenalina que sientes la necesidad de compartir inmediatamente con alguien.


En esta misma línea, traigo el recuerdo de dos libros que me produjeron ese escalofrío: La vuelta al mundo en 80 días, de Julio Verne,y más recientemente, La máquina del tiempo. de HG Wells. 

Por supuesto, solo se trata de una pequeñísima muestra de un universo gigantesco de vacíos existenciales y escalofríos de última línea. Y obviamente, no daré ningún "spoiler" sobre estas dos tramas. Pero recomiendo mucho, a quien no las haya leído, que las disfrute... y a quien conozca más vacíos y escalofríos, a compartir su experiencia conmigo y con los lectores. 

Trató de tener los ojos abiertos, pero lo quebrantó el sueño. Cayó hasta el fondo de una substancia sin tiempo y sin espacio, donde las palabras de su mujer tenían un significado diferente. Pero un instante después se sintió sacudido por el hombro.

-Contéstame.
El coronel no supo si había oído esa palabra antes o después del sueño. Estaba amaneciendo. La ventana se recortaba en la claridad verde del domingo. Pensó que tenía fiebre. Le ardían los ojos y tuvo que hacer un gran esfuerzo para recobrar la lucidez.
-Qué se puede hacer si no se puede vender nada -repitió la mujer.
-Entonces ya será veinte de enero -dijo el coronel, perfectamente consciente-. El veinte por ciento lo pagan esa misma tarde.
-Si el gallo gana -dijo la mujer-. Pero si pierde. No se te ha ocurrido que el gallo pueda perder.
-Es un gallo que no puede perder.
-Pero suponte que pierda.
-Todavía faltan cuarenta y cinco días para empezar a pensar en eso -dijo el coronel.
La mujer se desesperó.
«Y mientras tanto qué comemos», preguntó, y agarró al coronel por el cuello de franela. Lo sacudió con energía.
-Dime, qué comemos.
El coronel necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder:
-Mierda.
 El Coronel no tiene quien le escriba (Gabriel García Márquez)

Un abrazo lector. 



lunes, 20 de febrero de 2012

Queda atrás

Son esos momentos cuando el tiempo con sus poderes oxidantes y cicatrizantes, pasa su inexorable mano por aquéllo que un día fue tan sublime y hermoso. Atrás fue quedando la desidia por la vida, la imposibilidad de mirar que solo los ojos llorosos, plagados de nostalgia, padecen.

Atrás quedó también, esa belleza inigualable que, aunque siga existiendo, ya no importa.

Es momento entonces, de levantar la mirada y asir el corazón con ambas manos porque a veces, éste necesita urgentemente quien lo pueda soportar. Es momento de seguir.

Adelante.

viernes, 20 de marzo de 2009

Escritor invitado: Declaración Universal de los Derechos de los Niños a escuchar cuentos

Cortesía: Biblioteca Infantil "Juan Sábalo" Universidad Surcolombiana, Neiva, Huila, Colombia.

1. Todo niño, sin distinción de raza, idioma o religión, tiene el derecho a escuchar los más hermosos cuentos de la tradición oral de los pueblos, especialmente aquellos que estimulen su imaginación y su capacidad crítica.

2. Todo niño tiene pleno derecho a exigir que sus padres les cuenten cuentos a cualquier hora del día. Aquellos padres que sean sorprendidos negándose a contar un cuento a un niño, no sólo incurren en un grave delito de omisión culposa sino que se están autocondenando a que su hijo jamás les vuelva a pedir otro cuento.

3. Todo niño que por una razón u otra no tenga alguien que le cuente cuentos, tiene absoluto derecho de pedirle al adulto de su preferencia que se los cuente, siempre y cuando éste demuestre que lo hace con amor y ternura, que es cómo se cuentan los cuentos.

4. Todo niño tiene derecho a escuchar cuentos sentado en las rodillas de sus abuelos. Aquellos niños que tengan vivos a sus cuatro abuelos podrán cederlos a otros niños que por diversas razones no tengan abuelos que les cuenten. Del mismo modo, aquellos abuelos que carezcan de nietos están en libertad de acudir a escuelas, parques y otros lugares de concentración infantil en donde, con entera libertad, podrán contar cuantos cuentos quieran.

5. Todo niño está en el derecho de saber quiénes fueron José Marti, Hans Christian Andersen y Aquiles Nazoa. Las personas adultas están en la obligación de poner al alcance de los niños todos los libros, cuentos y poesías de estos tres autores.

6. Todo niño goza a plenitud del derecho de conocer las fábulas, mitos y leyendas de la tradición oral de su país. En el caso de los niños colombianos, éstos tienen perfecto derecho a interesarse en nuestros relatos indígenas y cuentos costumbristas, así como en toda aquella literatura oral creada por el pueblo.

7. El niño también tiene derecho a inventar y contar sus propios cuentos, así como modificar los ya existentes creando su propia versión. En aquellos casos de niños muy influenciados por la televisión, sus padres están en la obligación de descontaminarlos conduciéndolos por los caminos de la imaginación de la mano de un buen libro de cuentos infantiles.

8. El niño tiene derecho a exigir cuentos nuevos. Los adultos están en la obligación de nutrirse permanentemente de nuevos e imaginativos relatos, propios o no, con o sin reyes, largos o cortos; lo único obligatorio es que éstos sean hermosos e interesantes.

9. El niño siempre tiene derecho a pedir otro cuento y a pedir que le cuenten, hasta un millón de veces, el mismo cuento. 

10. Todo niño tiene derecho a crecer acompañado de las aventuras de RinRin Renacuajo, del Pastorcito Mentiroso, las clásicas Caperucita, Cenicienta y Blanca Nieves; del Colorín Colorado de los cuentos y del inmortal "Había una vez...", palabras mágicas que abren la puerta de la imaginación en la ruta hacia los sueños más hermosos de la niñez.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Adiós a un grande

Fue una de las figuras públicas menos conocidas de la literatura nacional. Se trata de Carlos Martín, el que se conoce como el último del movimiento Piedra y Cielo, quien falleció en España, a sus prematuros 94 años. Pero antes de hablar de este hombre, me gustaría recordar a los lectores, de qué se trató todo este cuento del Piedracielismo.
Piedra y cielo fue un movimiento poético dado en Bogotá entre 1939 y 1940, aunque estas fechas corresponden, únicamente, a la aparición de sus cuadernos, porque lo que fue la influencia política y social del grupo se mantuvo por varias décadas entre escándalos y publicaciones. El nombre de Piedra y Cielo, refiere a una novela escrita por Juan Ramón Jimenez. Que nada tiene que ver con el tema en cuestión.
Este sujeto, Martín, nació en Chiquinquirá, Boyacá, y aunque era abogado de profesión, se dedicó a ser catedrático y poeta toda su vida. Fue en este momento cuando el destino lo cruzó, en mi ciudad natal, Zipaquirá, con uno de los genios más grandes que han dado las letras nacionales, Gabriel García Márquez, en el entonces conocido como Colegio Nacional de Zipaquirá, también mi alma máter. Aquí, Martín ejerció como director del colegio donde Gabo era apenas un estudiante destacado.
Un sencillo homenaje a las personas que han dado nombre a esta ciudad y en especial, a las personas que han dado nombre a la literatura colombiana en el mundo.
Carlos Martín, paz en su tumba.

lunes, 24 de noviembre de 2008

¿Qué es la vida?

CHE È LA VITA?

Quando vedo i tuoi occhi, non posso credere cha la vita senza te sia possibile. Ma, che cosa è la vita?
Per me, la vita è aprire i occhi in mattinata e ricordare il tuo sorriso, è lavorare tutto il giorno senza sentire stanchezza. È pensare che non c'è niente impossibile e che posso fare l'impossibile. È la felicità delle cosi semplici e lo complesso dei momenti felici.
La vita... sono i tuoi occhi, è il tuo sorriso, è la tua faccia, sono i tuoi bacini, è la mia felicità unito a te. Se me domandano che cosa è la vita, sono sicuro che la mia risposta sei tu.

QU'EST-CE QUE C'EST LA VIE?

Quand je vois tes yeux, je ne peux pas croire que la vie sans toi soit possible. Mais qu'est-ce que c'est la vie?
Pour moi, la vie est ouvrir les yeux au matin et rappeler ta sourire. C'est travailler tout le jour sans avoir fatigue. C'est penser qu'il n'y a rien impossible et que Je peux faire l'impossible.
C'est le bonheur des choses simples et la complexité des moments hereuxs.
La vie... sont tes yeux, c'est ta sourire, c'est ta visage, sont tes baisers, c'est mon bonheur avec toi.
Si quelqu'un me demande qu'est-ce que c'est la vie, Je suis sur que ma réponse es-tu.

lunes, 18 de agosto de 2008

La culpa es de Bolívar

Amanecía el 17 de junio de 1826. El Libertador, fuertemente criticado por sus ideas de una constitución donde él mismo sería proclamado Presidente vitalicio de la Gran Colombia - es decir, Venezuela, Nueva Granada, Quito, el Alto y Bajo Perú-, se disponía a arribar a la capital, SantaFe, donde lo esperaba El Hombre de las Leyes y los granadinos, quienes además, esperaban una explicación ante tamaña y grotesca decisión.

La comitiva del Libertador llegaría a Mariquita, donde los recibiría la comitiva del Vicepresidente. Allí, en horas de la madrugada, se sintió uno de los más fuertes movimientos sísmicos que han afectado a la capital. Su epicentro fue en la población de Sopó, a escasos 30 kilómetros de la actual Bogotá.

Por supuesto, no hizo falta que muchos opositores culparan de lo sucedido a la llegada de Bolívar, que para entonces acababa de liberar a los actuales Perú y Bolivia.

Éste sería solo el comienzo de una serie de terremotos que azotarían al centro del país por casi un año. El más fuerte se presentó el 16 de noviembre de 1827, -con el que se cerró esa misteriosa cadena de movimientos telúricos- con epicentro en Timaná, Huila, que causó daños graves en las edificaciones capitalinas. Éste último fue considerado de intensidad VIII.

En una época en la que aún primaban las creencias sobrenaturales, todo este registro de sismos se presentó como una señal de los infiernos para separarnos, eternamente, de nuestros vecinos venezolanos. Sin embargo, todo esto no paró allí.

Uno de los personajes de la Bogotá secreta del siglo XIX, el sacerdote Francisco Margallo predijo:

El 31 de agosto,
de un año que no diré,
Sucesivos terremotos
destruirán a SantaFe.
No solo era un terrible anatema sino también un bonito verso con perfecta rima... Nos queda la pregunta si era la poesía la forma de asustar en el siglo antepasado, o si solamente era por elegancia. El hecho a tener en cuenta es que este verso fue dado a conocer hasta después de 1917, cuando precisamente el último día de agosto, hubo un terrible terremoto en Bogotá.

Cierto o no, queda el registro históricamente exacto de los terremotos. Hoy, con más o menos intensidad se siguen sintiendo estos movimientos en todo el país.

¿Esperamos entonces el cumplimiento de la predicción? Mejor que no coja confesados.

sábado, 28 de junio de 2008

El drama de un amor a pesar de sí mismo


La Pluma: Aura o las violetas

Pocas novelas se leen en un par de días, Aura o Las Violetas, es una de ellas. Es, como todo lo que fue la vida de Vargas Vila, una cachetada a lo conocido. Aura o las violetas es un conmovedor relato, narrado en primera persona.

De una forma cruda pero sin dejar la belleza metafórica de la poesía, esta novela recorre los más profundos rincones del alma del lector para hacerle sentir, todo lo que el protagonista siente.

Particularmente, me declaro poco amante de la poesía, sobre todo en verso, pero la prosa de este texto, junto a la delicadeza poética omnipresente, deja una sensación de no haber conocido el amor, hasta antes de leerla.

Muy recomendada. Ya hablaremos después sobre este autor, tiene bastante que decir.

miércoles, 25 de junio de 2008

¿Por qué la ironía es deliciosa?

¿Quién no ha disfrutado de un comentario certero en el momento certero? Es un instante fugaz en el que el lenguaje se convierte en un arma capaz de perforar la más orgullosa dignidad, claro, siempre y cuando el receptor del misil, tenga con qué recibirlo. Dentro de este lenguaje figurado, estamos hablando, por supuesto, de la ironía.

Según la Real Academia Española, la diferencia entre sarcasmos e ironía, es que el sarcasmo es más mordaz, más punzante y más hiriente que la ironía; en otra definición, aparece como la figura que contiene a la ironía. Así, se puede decir que el sarcasmo es un paso más allá en cuanto al enfrentamiento inteligente, pero la ironía contiene un montón de cosas que le dan una variedad más rica.

Por ejemplo, el otro día encontré clases de ironía que, humildemente, confieso que no las conocía (ese "humildemente" no tiene nada de irónico, lo prometo). Y así, me puse a buscar lo que significaban, y he aquí lo que hallé (términos extraídos también del DRAE):

* Asteísmo: m. Ret. Figura que consiste en dirigir graciosa y delicadamente una alabanza con apariencia de reprensión o vituperio.

* Carientismo: m. Ret. Figura que consiste en disfrazar ingeniosa y delicadamente la ironía o la burla.


* Cleuasmo: (DRAE) m. Ret. Figura que se emplea cuando quien habla atribuye a otro sus buenas acciones o cualidades, o cuando se atribuye a sí mismo las malas de otro. (Otras fuentes) Atribución a cierta persona de las buenas cualidades que no tiene.


* Micterismo: (Otras fuentes) Ironía insultante y prolongada.


Como podemos ver, los términos no son los más conocidos ni muchos menos, los más dominados por cualquier hispanohablante, como la mayoría de los que estamos vinculados a este blog, como escritores o lectores.

Pero me quedan sonando dos cosas. Primero, la definición de Cleuasmo del DRAE, me recuerda más al eufemismo que a la ironía, (el eufemismo es decirle a un enano, gente bajita; o decirle a una "metida de patas", embarazo deseado pero no planeado) en resumen, es solo disfrazar la verdad para no herir los sentimientos de alguien, y eso es tan irónico como las sillas en un bus.

Por otro lado, que levante la mano quiénes de ustedes entendieron la diferencia entre cada uno de los mencionados estilos de ironía. Supongo que si hay una mano levantada, seremos muy afortunados. La explicación fue simplemente pertinaz.

Podemos concluir entonces, que el Diccionario de la Real Academia Española es una herramienta utilísima para entender las complejidades de nuestro idioma.

Y la invitación final: ¿Cuántas ironías están escritas en este artículo?

domingo, 15 de junio de 2008

Tu fotografía

Hay una canción más o menos conocida en América, que en la voz de Gloria Stefan pudo llegar hasta muchos oídos. Esta canción tiene algo muy especial y es ésta la razón por la que mereció un espacio en este blog, precisamente hoy, Día del padre, esta razón es la que espero que descubran ustedes, lectores, al finalizar este artículo.

La canción en cuestión se llama Tu fotografía, creación original del peruano Gian Marco, que, como ya se dijo, fue grabada y publicada por la cantante cubana.






Me levanto en tu fotografia,

me levanto y siempre ahí estas tú

en el mismo sitio y cada día,

la misma mirada, el mismo rayo de luz.

El color ya no es el mismo de antes,

tu sonrisa casi se borró

y aunque no estés claro yo te invento

en mis pensamientos

y en mi corazón...

Nadie tiene un pacto con el tiempo

ni con el olvido y el dolor

oh no, si desapareces yo te encuentro

en la misma esquina

de mi habitación.

Cada dia que pasa te pienso y te vuelvo a mirar,

cada cosa en su sitio, el pasado, el presente.

En el polvo mis dedos se juntan

y quiero tenerte cambiando conmigo.

No he movido tu foto ni el tiempo en los años,

si me hablas de lejos procura avisarme temprano

y así controlarme.

Me levanto en tu fotografía.

Cada día invento una actitud
y aunque no se note el blanco y negro

Uh, no me desespero, uso mi imaginacion

Nadie tiene un pacto con el tiempo

ni con el rocio de la flor

si desapareces yo te encuentro

en la misma esquina

de mi habitación.

Cada día que pasa te pienso y te vuelvo a mirar,

cada cosa en su sitio, el pasado, el presente.

En el polvo mis dedos se juntan

y quiero tenerte cambiando conmigo

No he movido tu foto ni el tiempo en los años

si me hablas de lejos procura avisarme temprano

y así imaginarme

Que te tengo aquí....

Son impresionantes los últimos segundos del video al seguir cuidadosamente la letra. Detrás de la cantante está la imagen de su padre, a quien siempre le dedicó esta canción.

Ahora, les presento la fotografía en la que me levanto todos los días. En el plano central, mi papá. Ya hoy es el segundo día del padre sin él.



Allá en el cielo, Papá, tus hijos te decimos desde acá: ¡Feliz Día Papá!

martes, 7 de agosto de 2007

La poesía y yo

Para aquellos que me conozcan un poquito saben bien que la poesía y yo somo polos opuestos, y no es del todo cierto que los polos opuestos se atraen.

La poesía es un excelente refugio de almas que ven en sus sentimientos poderosas fuerzas que mueven su vida, o que muchas veces, no la dejan mover. El objetivo principal de este artículo es utilizar uno de estos escritos para revelar algo que llevo por dentro. Como lo sé bien, no disfruto escribir poesía, aunque lo he hecho, y más que no disfrutar leerla, no lo hago por el profundo misterio que encierra, que seguramente no me sería beneficioso.

Quiero compartir con ustedes un pequeño escrito, creación de una poeta no muy conocida, pero de una capacidad creadora inmensa y de una concepción poética increible...


Comment est-ce que Je te peux oublier?

Aujourd’hui, en cette nuit obscure, profonde, froide et étoilée,
Je te souviens, Je souviens le profil de ton visage,
De tes mains qui frôlaient ma peau,
Comme une mère qui caresse son bébé.

Je me souviens des fleurs… ¡des tournesols!
Que en tes yeux réfléchissaient un grand rayon de la lumière
Je me souviens des baisers,
En ma peau une caresse
Et en ton visage une sourire,
Simple, sans parler.
Je me souviens des rires, des jeux,
De l’amour qui un jour nous a jointé et un jour nous a séparé,
Sans mots, sans verses, simplement il s’a perdu.

Je me souviens des nuits longues et amoureuses,
Folles et passionnées que nous passions,
Nous nous regardions face à face.
Nous nous baisions follement.
Seulement nous deux.

Mais tout c’est fini un tour,
Un triste jour où tu m’as dit :
« Je ne te conviens, Tu ne me conviens pas,
Je ne te peux pas promettre un ciel bleu,
Un monde de nuages, un futur pour les deux.

¿est-ce que tu sais? Je te ai pleuré, je te ai pleuré tant
Tant que mes yeux étaient le reflet d’un corps
Qui avait débarrassé son âme.

Que triste reflejo de una realidad que no es mía, y que aún recuerdo con un cariño inconmensurable, y que gracias a estas sencillas palabras... toma vida una y otra vez, como un fantasma que me busca en las noches y me persigue con toda su maleta cargada de recuerdos.

Publicado por primera vez el miércoles 28 de marzo de 2007

sábado, 30 de junio de 2007

Lo denotado no existe en la poesía

Es la hora en que los muertos se levantan
mientras que duerme el mundo de los vivos,
en que el alma abandona el frágil cuerpo
y sueña con lo santo y lo infinito[1].
José Asunción Silva

Es bien sabido por todos, o al menos por los que tengan un mínimo de conocimientos en lingüística, el significado de los términos connotación y denotación, pero en un sentido poco amplio y con el uso de estos términos de forma concisa y algo abstracta, se pueden extraer una serie de conclusiones sobre temas que atañen a la literatura universal y sobre todo, al enriquecimiento y el desarrollo de conocimientos en estudiantes que apenas empiezan un largo proceso por ese mundo complejo e interesante del idioma. Es así como el objetivo de este escrito es presentar una posición que seguramente será sometida a juicio por muchos de los que la lean: la poesía debe ser libre de denotaciones e independiente de significados objetivos y explicaciones exactas.

Uno de los mayores exponentes de la poesía colombiana es el poeta de cuya autoría son los versos que inician este texto; y de estas cuatro líneas se pueden y se deben sacar tantas explicaciones como lectores las recorran, las exploren y las disfruten. ¿Cómo puede haber gente que regale un poema sólo por lo que ha escuchado que quiere decir? Y así mismo está el otro extremo, ¿Cómo hay gente que lucha por tratar de entender la vida del poeta en el momento en el que escribió sus versos? Los poetas son los únicos escritores que, a pesar de escribir desde adentro de sí, consiguen el sentido verdadero de sus poemas desde la “catarsis” de sus lectores, y es en un punto intermedio, entre emisor y receptor, donde la poesía logra su máxima plenitud.

“Pensaba que sus actitudes libérrimas y su moral sin freno, no eran como para que Colombia las tolerara”[2], una sola frase que expresa el pensamiento de un hombre sobre otro y de éste sobre sí mismo. De un texto que no es poesía y de una vida de un poeta que no siempre interesó a la mayoría de intelectos, han surgido explicaciones e hipótesis sobre muchos escritos y hechos. Así mismo, deben surgir explicaciones sobre el verdadero sentido de cada una de las obras poéticas escritas, e incluso, de cada una de las ideas que en forma de verso sean presentadas cada día. “La poesía es de quien la necesita” decía a Pablo Neruda el personaje del cartero, en la película de este mismo nombre. Así, el que debe ver la poesía y apropiarse de ella es quien la lee, y sin dejarse llevar por interpretaciones externas, dar una propia, la única y verdadera, porque no habrá más significado que el que cada ser humano le pueda dar.


[1] SILVA, José Asunción. LAS ONDINAS.
[2] Germán Arciniegas al referirse a la vida de Porfirio Barba Jacob. Prólogo del libro POESÍAS.

Publicación originial el miércoles, enero 03, 2007

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