Parece ser uno de los temas que más rápidamente se convierten en populares. Bien por el gusto de los lectores, bien por la gracia y magnitud con que es escrito. Se trata de las tradicionales historias de amor que por diversas razones, se vuelven inmortales debido a su imposibilidad. Tal vez, el primer ejemplo que se nos viene a la cabeza es la magistral obra de Shakespeare, Romeo y Julieta.
En algunos casos, estos amores no solo son una historia típica de romance dificultoso sino también comparten un sino trágico: terminan en muerte. -Por eso se me hace extraño cuándo tantos adolescentes publican en redes sociales que quieren amor a lo Romeo y Julieta... o las letras de las canciones del otro Romeo (Santos)... ¿Será que no conocen que se trata de un amor trágico, nunca consumado, corto y que termina con los pies por delante?-. Divago de nuevo.
¿Cuál es entonces el motivo de escribir este artículo sobre tan trillado tema? Solo uno: leí Aura o las violetas, de José María de la Concepción Apolinar Vargas Vila Bonilla más conocido como José María Vargas Vila, y llegué a estas reflexiones.
Antes de seguir, es importante resaltar que el relato de 1887, es una obra magistral de la literatura colombiana, exquisita al ser leída y repensada. ¿Qué tiene de especial? En mi opinión, es un relato fresco de unas formas poéticas dignas de ser admiradas y extrañadas en nuestros tiempos. Ejemplo de esto es que mientras avanzaba en la lectura, iba tomando lista de frases notorias y poéticas, que se presentaban cada tanto.
"Yo no he podido dudar nunca de la existencia de Dios, porque he visto sus reflejos en los ojos de mi madre. He tenido que forjarme la ilusión de un cielo, porque lo necesito para ella."
Aura o las violetas. José María Vargas Vila
Como dato que vale la pena agregar, Aura o las violetas se convirtió, en 1922, en la primera de la fila en la interminable discusión entre si es mejor el libro o la película: Aura o las violetas dio inicio al cine colombiano (en el momento en se escribe el presente artículo, se exhibe en cartelera El Paseo 4, así que mire usted, amable lector, a dónde hemos llegado).
Vale la pena, entonces entregarse a los clásicos, a los autores de los que alguna vez hablamos en la clase de literatura del colegio, y descubrir, a través de sus letras inmortales, por qué se hicieron parte obligada de los currículos de la lengua castellana. Seguramente reconoceremos en Vargas Vila al autor más poético de Colombia.

hola una pregunta
ResponderEliminar¿en donde se desarrolla la obra aura o las violetas?