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domingo, 9 de agosto de 2020

No hay puerta

De tiempo en tiempo aparecen ciertos descubrimientos que llegan para enriquecer nuestros días. No se trata, por supuesto, de algo nuevo, recién inventado o en este caso, recién escrito. Bien por el contrario, se trata de alguien cuya vida coincide en inicio con el pasado siglo XX. Me atrevo a llamarlo descubrimiento, por el hecho de haber llegado a él, de forma inesperada o si se quiere, accidental. 

Estas cortas líneas buscan hablar sobre unos de los más importantes escritores estadounidenses, y que irónicamente, no es tan conocido por fuera de su país, a pesar de que el mismísimo William Faulkner dijera que se trataba del "mejor escritor de su generación", aunque por supuesto, poniéndose a sí mismo, en el primer lugar. 

En síntesis, hoy dedico estas líneas a Thomas Wolfe.
Thomas Wolfe, April 1937; photograph by Carl Van Vechten
Thomas Wolfe, April 1937; photograph by Carl Van Vechten

Uno de los primeros aspectos que me llamaron la atención al leer algunas de sus obras, es la familiaridad con las que Wolfe habla del pensamiento cotidiano sobre las cosas cotidianas - Es decir, la forma cómo las personas como usted y como yo, vemos y asumimos a través de nuestros sentidos, las más comunes situaciones diarias y que se vuelven sentimientos en nuestro interior-, un ejemplo de esto, lo veo en la forma como se narra "Tengo algo que decirles", donde un grupo de extraños se vuelven compañeros de viaje en uno de los momentos más dramáticos del siglo XX, o la forma como personas de diferentes realidades sociales se unen de forma indistinta cuando un incendio afecta la edificación en donde se encontraban (La fiesta de los Jack). 

Thomas Wolfe adopta de forma casi poética (con una carga metafórica muy rica y de cierta manera nostálgica), temas que en la mayoría de los casos, responden a eventos de su propia vida. De esta forma, en obras como "No hay puerta", se acerca a temas como la soledad, el amor y la muerte, que de muchas maneras, responden a sus experiencias en sus viajes, situaciones familiares y hasta laborales.

Algunos datos biográficos

Thomas Wolfe nació en 1900 y murió en 1938. En un primer vistazo, impresiona el hecho de saber que a tan corta edad logró convertirse en uno de los referentes de la literatura norteamericana. Y es que toda su vida parece haber transcurrido en un maratón de experiencias para poder alcanzar a legar sus escritos. 

A los 20 años se titula de licenciado de artes y ciencias, y un par de años después, en 1922, recibe título de Maestría de nada menos que la Universidad de Harvard, allí escribió obras de teatro en las que también actuaba, sin embargo, no fue sino hasta algunos años después, que pudo y decidió dedicarse a ser novelista, ya que contaba con el sueldo de profesor universitario.  Viajó y escribió, tanto como pudo, y gracias a la labor del editor Maxwell Perkins, sus obras alcanzaron un cierto renombre. 

Ya que sus obras contaban con tintes autobiográficos, muchos de sus contemporáneos tuvieron problemas con Wolfe, debido a que se veían reflejados en algunos de los personajes que deambulaban por sus historias - de hecho, se dice que Wolfe no pudo, por un tiempo, volver a su natal Asheville, en el estado de Carolina del Norte. Así mismo, se reconocen muchos elementos salidos de su mente y su creatividad, al punto que hay quien afirma que uno de sus personajes ficticios, vaticinaría la crisis económica de 1929.

Murió muy joven, pocos días antes de cumplir los 38 años, de neumonía y tuberculosis.

Retomando el accidente que me llevó a Wolfe, y volviendo a las líneas iniciales de este artículo, es interesante ver que a algunas personas más o menos cercanas al ámbito de la literatura, el accidente les llegó a través de una película llamada "Pasión de letras" que habla de la historia del mencionado editor Perkins, quien fuera fundamental para que el trabajo de Wolfe trascendiera a su tiempo y a su país. Si tiene usted la oportunidad de ver este filme, lo recomiendo: es protagonizado por Colin Firth y Jude Law, y hace referencia también, a otros escritores gigantes como F. Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway. 

Mi accidente es mucho menos espectacular: hace más de 10 años compré una colección de Bestsellers, de una editorial española, ya que se trataba de saldos y estaba a muy buen precio: 80 libros que he venido alternando con otros de otras colecciones, con escritos académicos y con una triste y larga tradición de procrastinación. 

A propósito, recientemente recibí, de parte de una compañera, el reto de compartir durante siete días, una obra literaria que haya marcado mi vida. Mi elección para el día primero fue la siguiente:

El libro que hace parte de mi colección. Foto de fuente propia.


El lector habrá notado que el nombre de una de sus obras fue tomado precisamente, para titular el presente artículo, y esto obedece sencillamente, a que disfruté inmensamente de su lectura. Su narración y la forma metafórica cómo se enlazan los profundos abismos de la personalidad humana con las vivencias de extraños en el melancólico otoño, hace que fácilmente, cualquier persona se pueda sentir identificada. Adicionalmente, el hecho de que el joven Wolfe haya perdido a su padre a corta edad (21 años), se refleja en las letras de uno de los relatos que componen esta obra:

"De repente me di cuenta de que todo hombre que jamás haya vivido, ha buscado, está buscando a su padre y que, incluso cuando muere su padre, su hijo seguirá buscándole furiosamente por las calles de la vida para encontrarle y que nunca pierde la esperanza, sino que siente que algún día volverá a ver la cara de su padre.

 

Había yo vuelto otra vez en octubre y no había puertas, no había puertas por las que pudiera entrar yo y entonces me di cuenta de que nunca ya podría volver a hacer mía esta vida. Sin embargo, en medio de todo aquel enorme desasosiego que me pinchaba para que me fuese, no tenía sitio, ni puerta ni lugar de residencia en la tierra al que marcharme y, sin embargo, tenía que hacerme una vida distinta de la que me había hecho mi padre o morir yo también. 

 

En la noche, la tormenta sacudía la casa y había algo que llamaba en el viento. Me habló y me llenó el corazón con las alegres profecías de la huida, la oscuridad y el descubrimiento, diciendo con un susurro demoníaco de alegría incorporal: 

 

- ¡Fuera!¡Fuera!¡Fuera! ¡Hay nuevas tierras, mañanas y una ciudad brillante! ¡Hijo, hijo, vete otra vez a encontrar el mundo!"
Este mismo relato me llegó al alma en un momento en el que se cumplen 14 años de la partida de mi padre. Solo queda buscar nuevas tierras, mañanas y una ciudad brillante.

Referencias

Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Thomas Clayton Wolfe. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). Recuperado de https://www.biografiasyvidas.com/biografia/w/wolfe_thomas.htm el 9 de agosto de 2020.

Radio Mitre (2020) Cinco películas basadas en hechos reales de Netflix (y que seguro no viste) Recuperado de https://radiomitre.cienradios.com/cinco-peliculas-basadas-en-hechos-reales-de-netflix-y-que-seguro-no-viste/ el 9 de agosto de 2020

 

sábado, 14 de diciembre de 2019

Constructivismo: ¿epistemología más que educación?



De acuerdo con Delval (2001), el constructivismo se ha convertido en una moda que llega a ser justificada por la gran mayoría de las instituciones educativas, pero que muy pocas llegan a entender en realidad. A partir de un detallado análisis, Delval presenta al constructivismo como una corriente epistemológica y no como una metodología pedagógica, lo que presenta grandes diferencias.

La imagen corresponde al constructivismo ruso, un movimiento especialmente dedicado al arte y a la arquitectura.
Tomada de: https://www.disup.com/clasicos-el-constructivismo-ruso/

En este sentido, es Piaget (1979), quien se define como preocupado por el origen del conocimiento: “el problema del conocimiento y de su origen, cómo conocemos y cómo pasamos de estados de conocimiento de menor validez a estados de conocimiento de mayor validez.” (Capítulo 5: El enfoque constructivista de Piaget)

Esta misma postura es apoyada por Barreto y otros (2006), al afirmar que el constructivismo es un conjunto de posturas de tipo epistemológico, y que como teoría educativa, puede llegar a ser verdaderamente polémico.

Así mismo, es válido entrar a discutir sobre la verdadera forma en como se construye (o adquiere) el conocimiento, ya que en este ámbito, bien podemos encontrar al conductismo, aparentemente enfrentado a los principios del constructivismo. De acuerdo con Delval (2001), el conductismo podría explicar la forma en la que se adquieren algunos hábitos (especialmente operativos), pero no podría explicar cómo funciona el cerebro de acuerdo a las edades, a la abstracción, etc, lo que sí podría tomarse como un modelo pedagógico. 

Aspectos ampliamente discutidos en las aulas de formación de docentes, y que siguen dando de qué hablar. 

 Referencias
Barreto, y otros. (2006) Límites del constructivismo pedagógico. En la revista: Educador y Educadores, No. 1 Vol. 9. Universidad de La Sabana.a
Delval, Juan, Hoy todos son constructivistas. Educere [en linea] 2001, 5 (octubre-diciembre) : [Fecha de consulta: 5 de abril de 2019] Disponible en: ISSN 1316-4910
Piaget (1979) Capítulo 5: El enfoque constructivista de Piaget- (No más datos disponibles)

viernes, 5 de mayo de 2017

A propósito del Necronomicón y otros bestsellers

En realidad, este artículo no trata sobre el Necronomicón como tal, sino que se refiere más bien, a su autor, Howard Philips Lovecraft, quien es muy reconocido como un escritor de Terror, o aún más allá, de terror mezclado con fantasía y mitología.

Sin embargo, pienso que sí es importante comenzar hablando del Necronomicón, que es el libro más famoso de H.P. Lovecraft y que, curiosamente, no fue escrito por él. El Necronomicón es un libro mágico, antiquísimo y prohibido, que contenía todo el conocimiento sobre los demonios que habitaban el mundo y que buscan ahora recuperarlo. Hasta el momento, pura ciencia ficción. 


A propósito de este libro, encontré esta reseña en Google Books:
Aunque los escépticos afirman que El Necronomicón es un tomo fantástico creado por H.P. Lovecraft, los auténticos investigadores de los misterios esotéricos del mundo saben la verdad: El Necronomicón es un volumen blasfemo de conocimiento prohibido escrito por el árabe loco Abdul Alhazred. Incluso hoy, a pesar de las tentativas por destruir todas las copias en cualquier idioma a lo largo de los siglos, aún existen algunos ejemplares, escondidos. Dentro de este libro encontrarás historias, ensayos y diferentes versiones acerca del libro blasfemo. A través de los testimonios de Robert Silverberg, Frederick Pohl, John Brunner y el propio Lovecraft, entre otros, ahora tú también puedes aprender el verdadero saber de Abdul Alhazred y conocer de primera mano el ignoto poder que se encuentra entre sus páginas.  
De acuerdo a esto, el Necronomicón no solamente existió (y existe en la actualidad) sino que Lovecraft lo conocía y lo utilizó de manera subrepticia en sus obras. Pura teoría de la conspiración, a mi gusto, y sin fundamentos reales. 

Pero volviendo a lo importante, Lovecraft se hizo su propia fama, al construir todo un mundo de seres extraños y repugnantes (palabra que él mismo usa bastante en sus relatos), y de este mundo, tal vez el más famoso de los monstruos, es Cthulhu (pronunciado como Tululu en South Park -Sí, tan famoso que fue parodiado en South Park).

Se trata de un horrendo demonio del interior de la Tierra, que "mide unos 10 kilómetros de altura), con cabeza de pulpo o calamar, y abotargado cuerpo de dragón, con sus respectivas alas rudimentarias. Tiene la capacidad de alterar su forma, aunque siempre es básicamente la misma. Su cuerpo escamoso está compuesto por una sustancia distinta a las que se encuentran en nuestro planeta, una especie de masa gelatinosa que lo hace prácticamente indestructible. De todos modos, incluso si su cuerpo físico es destruido por completo (cosa muy improbable), su naturaleza extraterrenal lo haría volver a formarse en horas. Fue uno de los conquistadores de la Tierra y dominó desde las profundidades del océano." (De Wikipedia)


Y precisamente, debido a sus características, se convirtió en el personaje central (pero nunca protagonista) de la obra de Lovecraft, al punto de que ha tenido apariciones en cientos de series de TV, películas, cómics, video juegos y hasta música.
 
Cthulhu (nombre cuya pronunciación correcta también es objeto de debates, ya que Lovecraft tiende a la ambigüedad en estos aspectos) se ha hecho más famoso que su mismo creador. Pero bueno, volviendo a éste, es interesante leer sus obras, la mayoría, cuentos cortos llenos de elementos fantásticos y aterradores, en donde definitivamente se nota la influencia de otro grande, Edgar Allan Poe. 

Su lectura no es fácil, pero sí muy interesante y decididamente, un punto de encuentro de la literatura universal, que nos permite entender el porqué de muchas corrientes actuales en creaciones literarias y otras como  el cine y el cómic. 

¡Nos leemos en una próxima! 

jueves, 5 de enero de 2017

Aura o las violetas

Parece ser uno de los temas que más rápidamente se convierten en populares. Bien por el gusto de los lectores, bien por la gracia y magnitud con que es escrito. Se trata de las tradicionales historias de amor que por diversas razones, se vuelven inmortales debido a su imposibilidad. Tal vez, el primer ejemplo que se nos viene a la cabeza es la magistral obra de Shakespeare, Romeo y Julieta.




En algunos casos, estos amores no solo son una historia típica de romance dificultoso sino también comparten un sino trágico: terminan en muerte. -Por eso se me hace extraño cuándo tantos adolescentes publican en redes sociales que quieren amor a lo Romeo y Julieta... o las letras de las canciones del otro Romeo (Santos)... ¿Será que no conocen que se trata de un amor trágico, nunca consumado, corto y que termina con los pies por delante?-. Divago de nuevo.   

¿Cuál es entonces el motivo de escribir este artículo sobre tan trillado tema? Solo uno: leí Aura o las violetas, de José María de la Concepción Apolinar Vargas Vila Bonilla más conocido como José María Vargas Vila, y llegué a estas reflexiones.

Antes de seguir, es importante resaltar que el relato de 1887, es una obra magistral de la literatura colombiana, exquisita al ser leída y repensada. ¿Qué tiene de especial? En mi opinión, es un relato fresco de unas formas poéticas dignas de ser admiradas y extrañadas en nuestros tiempos. Ejemplo de esto es que mientras avanzaba en la lectura, iba tomando lista de frases notorias y poéticas, que se presentaban cada tanto. 
"Yo no he podido dudar nunca de la existencia de Dios, porque he visto sus reflejos en los ojos de mi madre. He tenido que forjarme la ilusión de un cielo, porque lo necesito para ella."
Aura o las violetas. José María Vargas Vila

Como dato que vale la pena agregar, Aura o las violetas se convirtió, en 1922, en la primera de la fila en la interminable discusión entre si es mejor el libro o la película: Aura o las violetas dio inicio al cine colombiano (en el momento en se escribe el presente artículo, se exhibe en cartelera El Paseo 4, así que mire usted, amable lector, a dónde hemos llegado).   


Vale la pena, entonces entregarse a los clásicos, a los autores de los que alguna vez hablamos en la clase de literatura del colegio, y descubrir, a través de sus letras inmortales, por qué se hicieron parte obligada de los currículos de la lengua castellana. Seguramente reconoceremos en Vargas Vila al autor más poético de Colombia.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Cuando un final es más que un final

O el síndrome del vacío existencial al terminar de leer un libro.

¿Has tenido esa sensación de "malparidez" y desubicación al terminar de leer un libro y quedar como suspendido unos minutos u horas, en un limbo de tu vida que no pareciera tener futuro? La pregunta es larga, pero el sentimiento es muy conocido por cualquiera que, sin ser necesariamente un lector empedernido, disfruta de la lectura y devora unos buenos libros al año.


A propósito de este sentimiento, quiero recordar una frase que he escuchado muchas veces pero que no podría identificar un origen o autor claro:  
Después de leer un libro, uno no vuelve a ser el mismo.
 Y es que es muy cierto, el impacto que puede tener un libro sobre una persona, sobre su vida, pensamiento y particularmente, sentimientos. Esto aplica no solamente a los textos narrativos, sino también, y aunque parezca raro, a textos académicos, científicos, etc. Lo importante es cómo sea digerido por el lector. 

A propósito de este sentimiento, quiero añadir uno nuevo que podría ser llamado: El escalofrío de la última línea. ¿A qué se refiere o en que difiere del anterior? Simplemente en que el vacío existencial depende del libro completo, mientras que el escalofrío nace de un pico emotivo (giro dramático, dirían los expertos) en el final del libro (últimas líneas o último párrafo), que al ser totalmente inesperado, te crean una sensación de adrenalina que sientes la necesidad de compartir inmediatamente con alguien.


En esta misma línea, traigo el recuerdo de dos libros que me produjeron ese escalofrío: La vuelta al mundo en 80 días, de Julio Verne,y más recientemente, La máquina del tiempo. de HG Wells. 

Por supuesto, solo se trata de una pequeñísima muestra de un universo gigantesco de vacíos existenciales y escalofríos de última línea. Y obviamente, no daré ningún "spoiler" sobre estas dos tramas. Pero recomiendo mucho, a quien no las haya leído, que las disfrute... y a quien conozca más vacíos y escalofríos, a compartir su experiencia conmigo y con los lectores. 

Trató de tener los ojos abiertos, pero lo quebrantó el sueño. Cayó hasta el fondo de una substancia sin tiempo y sin espacio, donde las palabras de su mujer tenían un significado diferente. Pero un instante después se sintió sacudido por el hombro.

-Contéstame.
El coronel no supo si había oído esa palabra antes o después del sueño. Estaba amaneciendo. La ventana se recortaba en la claridad verde del domingo. Pensó que tenía fiebre. Le ardían los ojos y tuvo que hacer un gran esfuerzo para recobrar la lucidez.
-Qué se puede hacer si no se puede vender nada -repitió la mujer.
-Entonces ya será veinte de enero -dijo el coronel, perfectamente consciente-. El veinte por ciento lo pagan esa misma tarde.
-Si el gallo gana -dijo la mujer-. Pero si pierde. No se te ha ocurrido que el gallo pueda perder.
-Es un gallo que no puede perder.
-Pero suponte que pierda.
-Todavía faltan cuarenta y cinco días para empezar a pensar en eso -dijo el coronel.
La mujer se desesperó.
«Y mientras tanto qué comemos», preguntó, y agarró al coronel por el cuello de franela. Lo sacudió con energía.
-Dime, qué comemos.
El coronel necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder:
-Mierda.
 El Coronel no tiene quien le escriba (Gabriel García Márquez)

Un abrazo lector. 



viernes, 9 de abril de 2010

Como que esto ya lo dije


Beso de lengua


Es bien sabido y -como el título del presente artículo- ya lo mencioné antes, es el usuario quien verdaderamente gobierna sobre el uso de la lengua. Es decir, el que habla, manda.


Dentro de esta premisa podemos entonces, retomar todas esas palabras y expresiones que, sin afectar demasiado la gramática (ortografía) y sintaxis (orden lógico de las palabras en la oración), son usadas todos los días y tienen un significado pleno dentro de la pragmática (uso de la lengua en contexto).


Una de estas expresiones es "Como que..." usada frecuentemente en los actos de habla más coloquiales y comunes.


Si nos detenemos a mirar cuál es el significado de este coloquialismo, podríamos decir que se refiere a la falta de exactitud de un hecho o de lo que se quiera expresar:


- Como que va a llover.

= Parece que va a llover.


Sin embargo, también existe una cerrada similitud con la expresión "Como..."...


- Ella estaba como calladita cuando le sonó el celular.


= No es que estuviera en silencio, pero su estado de ánimo no era el de todos los días. Luego le sonó el celular.


Y es muy útil cuando tenemos que hacer saber a alguien, que algo no nos gustó:


- El anteproyecto quedó como cortico ¿No?


= No sean descarados, escriban de verdad.


Llegamos entonces a la conclusión de que las expresiones estudiadas en este artículo terminan siendo eufemismos. ¿Recuerdan cuando hablamos de éstos?


Por último... ¿Qué tal un beso de lengua?

domingo, 8 de noviembre de 2009

Conciencien de la concientización

Beso de lengua

Últimamente, con los problemas medio ambientales, la crisis económica, entre otros desafortunados, los medios nos invaden con estos hermosos términos que tantas dudas no generan. Es cierto, a nadie le preocupa si se dice Concienciar o Concientizar, pero ahora le traigo, interesado lector, la última gran noticia al respecto: Se usan ambas.

Es muy común en el español, talvez como en ningún otro idioma en el mundo, que el usuario sea más fuerte que la academia, lo que en algunos casos puede ser bastante bueno, pero en otros, nos encaminaría a la anarquía lingüística. Es decir, las palabras son válidas siempre que sean muchos quienes las usen, sin importar sin están o no, en la Real Academia Española (referente al idioma, no al país).

Es éste el caso de este par de verbos. El reconocido era el primero, Concienciar, el creado a las malas fue el segundo, Concientizar. Con idénticos significados, lo único a tener en cuenta es la conjugación de cada uno, que sí cambia bastante:

- Concienciar

- Concientizar

Personalmente, uso el primero. Por el hecho de enseñar la lengua me gusta más lo más castizo, sin embargo, no tiene mayor importancia.

Es curioso ver, sin embargo, que los correctores de ortografía de Word Office y de este Blog, no encuentran Concientizar, como palabra válida.
Gracias y nos leemos después.

miércoles, 28 de octubre de 2009

¡Póngale la tilde a todo!

En Santander, el hombre de las leyes, preocupado por el buen uso del lenguaje y por la concienciación de todos -lectores y escritores-, nos unimos al concurso nacional de ortografía convocado por El Tiempo, titulado ¡Póngale la tilde a todo! donde se invita a salir a la calle a tomar fotos de todos esos anuncios que carecen del acento gráfico.

Ahí van unos ejemplos:
Las palabras agudas terminadas en vocal, se deben tildar. Aquí, dos errores en un solo aviso.

Las palabras esdrújulas, como "Área", siempre se deben tildar. Las palabras agudas terminadas en N, también. (Léase con énfasis ese "también").

Y así, hay muchísimos más. La motivación principal de quienes realizan esta campaña, es el doble beneficio, de los lectores que ven la publicidad y de los dueños de la misma. Todo corre en un doble sentido.

Ahora, salgamos a la calle a ponerle tilde a todo.

viernes, 20 de marzo de 2009

Escritor invitado: Declaración Universal de los Derechos de los Niños a escuchar cuentos

Cortesía: Biblioteca Infantil "Juan Sábalo" Universidad Surcolombiana, Neiva, Huila, Colombia.

1. Todo niño, sin distinción de raza, idioma o religión, tiene el derecho a escuchar los más hermosos cuentos de la tradición oral de los pueblos, especialmente aquellos que estimulen su imaginación y su capacidad crítica.

2. Todo niño tiene pleno derecho a exigir que sus padres les cuenten cuentos a cualquier hora del día. Aquellos padres que sean sorprendidos negándose a contar un cuento a un niño, no sólo incurren en un grave delito de omisión culposa sino que se están autocondenando a que su hijo jamás les vuelva a pedir otro cuento.

3. Todo niño que por una razón u otra no tenga alguien que le cuente cuentos, tiene absoluto derecho de pedirle al adulto de su preferencia que se los cuente, siempre y cuando éste demuestre que lo hace con amor y ternura, que es cómo se cuentan los cuentos.

4. Todo niño tiene derecho a escuchar cuentos sentado en las rodillas de sus abuelos. Aquellos niños que tengan vivos a sus cuatro abuelos podrán cederlos a otros niños que por diversas razones no tengan abuelos que les cuenten. Del mismo modo, aquellos abuelos que carezcan de nietos están en libertad de acudir a escuelas, parques y otros lugares de concentración infantil en donde, con entera libertad, podrán contar cuantos cuentos quieran.

5. Todo niño está en el derecho de saber quiénes fueron José Marti, Hans Christian Andersen y Aquiles Nazoa. Las personas adultas están en la obligación de poner al alcance de los niños todos los libros, cuentos y poesías de estos tres autores.

6. Todo niño goza a plenitud del derecho de conocer las fábulas, mitos y leyendas de la tradición oral de su país. En el caso de los niños colombianos, éstos tienen perfecto derecho a interesarse en nuestros relatos indígenas y cuentos costumbristas, así como en toda aquella literatura oral creada por el pueblo.

7. El niño también tiene derecho a inventar y contar sus propios cuentos, así como modificar los ya existentes creando su propia versión. En aquellos casos de niños muy influenciados por la televisión, sus padres están en la obligación de descontaminarlos conduciéndolos por los caminos de la imaginación de la mano de un buen libro de cuentos infantiles.

8. El niño tiene derecho a exigir cuentos nuevos. Los adultos están en la obligación de nutrirse permanentemente de nuevos e imaginativos relatos, propios o no, con o sin reyes, largos o cortos; lo único obligatorio es que éstos sean hermosos e interesantes.

9. El niño siempre tiene derecho a pedir otro cuento y a pedir que le cuenten, hasta un millón de veces, el mismo cuento. 

10. Todo niño tiene derecho a crecer acompañado de las aventuras de RinRin Renacuajo, del Pastorcito Mentiroso, las clásicas Caperucita, Cenicienta y Blanca Nieves; del Colorín Colorado de los cuentos y del inmortal "Había una vez...", palabras mágicas que abren la puerta de la imaginación en la ruta hacia los sueños más hermosos de la niñez.

jueves, 26 de febrero de 2009

Ay, ahí hay!

Jueves: Beso de lengua

Ahora cuento el viejo cuento de la primaria sobre el sobre lleno que lleno con palabras con una característica bien particular: la homonimia.

Se recuerda cómo esas inocentes palabras iban acompañadas de inocentes dibujos y cortas oraciones sin mucho sentido pragmático llenando hojas de cuadernos rayados -porque antiguamente era impensable utilizar un cuaderno cuadriculado para español- y que a algunos divertían y a otros no. Hoy vamos a recordar un poco...
Primero, debemos tener en cuenta que hay una sola clasificación para las palabras que tienen similitud fónica o gráfica, éstas son Homónimas; a partir de allí, se desprenden las homógrafas y las homófonas.
Entonces, la palabra "tuvo" y la palabra "tubo" serían homónimas homófonas (suenan igual pero se escriben diferente). Mientras que "vino" y "vino" son palabras homónimas homógrafas (se escriben igual, suenan igual). Por supuesto, es necesario tener en cuenta que en todos los casos, el significado será diferente.
Ahora bien, existe otra clasificación que nos habla de las homónimas parciales y homónimas absolutas. Las primeras refieren a palabras que no comparten la misma categoría gramatical, esto que mientras una de las dos es un verbo la otra puede ser un sustantivo, éste es el caso de Haya -verbo haber- y Aya -persona que cuida infantes-. Y las segundas, refieren a palabras de una misma categoría gramatical (sustantivo-sustantivo), como por ejemplo: Vaca y Baca.
Hecho el hecho, echo un vistazo a esto porque como como como hablo, no puedo dejar de tener cuidado.

jueves, 15 de enero de 2009

Del signo a la emoción

Jueves: beso de lengua

Para Charles Morris, un conocido semiótico estadounidense, el hombre es un animal de constantes signos. No es difícil ver que el hombre -o sea Morris- no se equivoca con esta premisa... de hecho, lo que usted, lector, ha introducido por sus ojos de este artículo, no son más que signos. No contemos entonces la infinidad de otros signos que rodean el monitor de su computador o los objetos que tenemos al lado. De diferentes características, pero signos al fin y al cabo.

Entonces se entra a ver cómo en este proceso -donde un signo es signo siempre y cuando para alguien lo sea- se presentan tres elementos: el vehículo sígnico, el Designatum -nombre griego- y el Interpretante.

El primero, es el signo en sí.













El segundo es a lo que el primero alude.
















Y el tercero, es lo que produce y en menor medida, quien lo interpreta.

De esta sencilla manera, lo explica uno de los semióticos más importantes de todos los tiempos -bueno, sin las vaquitas cayendo del cielo; pero la idea es la misma-.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Antítesis y disimilitud entre disimilitud y antítesis

Jueves: beso de lengua
La riqueza léxica del orador o del escritor, se mide, sintáctica y semánticamente, a partir de las figuras de las que éste haga uso. Por eso, no es difícil notar cuándo un texto es escrito por alguien en particular, sobre todo, si ya lo conocemos.
Sin embargo, hay tal variedad de figuras -en este caso de pensamiento- que resulta difícil, incluso para los más ortodoxos de la lengua, ponerse de acuerdo con lo que cada una representa. Éste es el caso de dos de mis favoritas: la antítesis y la disimilitud, tan parecidas al menos en un rasgo semántico superficial.
Para empezar, la antítesis representa la posición contraria de dos ideas en una misma proposición o período.

"Juan José, mientras tu duermes, tu papá canta"

No soy muy amigo del texto de donde salió el anterior ejemplo, pero funciona para lo que se quiere expresar: la yuxtaposición de ideas aparentemente contrarias, es decir, la idea de dormir es contraria a la de cantar, así como de todas sus características socialmente reconocidas: Se canta para que otros lo oigan pero no se duerme para que otros lo vean, por ejemplo.
Por otro lado, la disimilitud se refiere la posición contraria entre las caraterísticas de un mismo objeto:
"El presidente blanco y guerrerista le da paso a uno moreno y
socialista"
Por supuesto, la política internacional nos brinda mucho material... sobre todo, disfemismos; pero volviendo al tema, las características de color y sentido social, aplican en el ejemplo, al vocablo presidente, con lo que queda establecido que éstas refieren a una misma idea.
Después de mirarlas con calma sólo puedo sustraer una diferencia clara, la antítesis refiere principalmente, a las ideas contrarias, mientras la disimilitud va en busca de las palabras (más tangibles y directas) refiriéndose a la misma idea.
¿Ha quedado clara la diferencia? Si es así, les ruego por favor no tarden en explicarme. Gracias.

sábado, 28 de junio de 2008

El drama de un amor a pesar de sí mismo


La Pluma: Aura o las violetas

Pocas novelas se leen en un par de días, Aura o Las Violetas, es una de ellas. Es, como todo lo que fue la vida de Vargas Vila, una cachetada a lo conocido. Aura o las violetas es un conmovedor relato, narrado en primera persona.

De una forma cruda pero sin dejar la belleza metafórica de la poesía, esta novela recorre los más profundos rincones del alma del lector para hacerle sentir, todo lo que el protagonista siente.

Particularmente, me declaro poco amante de la poesía, sobre todo en verso, pero la prosa de este texto, junto a la delicadeza poética omnipresente, deja una sensación de no haber conocido el amor, hasta antes de leerla.

Muy recomendada. Ya hablaremos después sobre este autor, tiene bastante que decir.

martes, 10 de junio de 2008

Texto escrito ¿Quién te entiende?

Es importante reconocer que cuando se habla de un texto escrito se tienen ciertas peculiaridades de las cuales carecen los textos orales, no en un sentido estricto del término como sí en un aspecto funcional o pragmático, es decir, que estas diferencias se evidencian en el uso que hagamos de éstos.

Tradicionalmente se reconocen cinco elementos característicos que definen al texto escrito y de los cuales se hablará brevemente en los próximos párrafos.

  1. Propósito comunicativo

Se refiere a la intención comunicativa del autor cuando escribe, o sea, lo que quiere decir y obtener a través de su texto.

Sentido completo

Es la propiedad de un texto de transmitir una idea completa, de desarrollar un tema de forma que tenga principio y fin en sí misma y que no queden cabos sueltos. Sin embargo, un texto escrito con sentido completo debe remitir al lector a sus conocimientos previos para buscar la intertextualidad, no para buscar la información faltante, sino para obtener una mejor interpretación.

Unidad

El término unidad hace referencia a la información presente en el texto y a su cantidad. En este punto se toman dos consideraciones de Grice -Filósofo del lenguaje (¡Vaya título!) nacido en Inglaterra; reconocido por sus ideas sobre significado y comunicación-. Estas consideraciones son: la primera, sustentar completamente la idea central de forma que no quede información suelta, y la segunda, no dar información innecesaria. Para hacer notar estos elementos es necesario tener en cuenta cuál es la macroestructura del texto.

Próximamente hablaremos brevemente de este apartado y de H.P. Grice, en otro artículo.

Coherencia

Es la relación en los niveles semántico y pragmático que existe, primero, en los conceptos de cada oración y luego, entre éstos y los conceptos de las demás oraciones. Para dar cuenta de estas relaciones, encontramos cinco reglas o parámetros básicos:
  1. Deben expresar un propósito comunicativo claro
  2. Las ideas deben llevar una relación lógica de causa-consecuencia.
  3. Los contenidos proposicionales deben estar creados a partir de relaciones razonables.
  4. Las proposiciones deben llevar una identidad de circunstancias, es decir, la referencia de las proposiciones deben ser la misma.
  5. Las opiniones deben estar fundamentadas en garantes, que son principios aceptados por experiencias y patrones culturales.
Cohesión

Al igual que la coherencia, se refiere a la relación de las cláusulas en el texto, pero a diferencia de ésta, la cohesión se basa en aspectos morfosintácticos, es decir, gramaticales. De esta forma, se hace necesaria la cohesión para la coherencia, especialmente, en tanto a diferenciar el texto escrito del discurso oral.

Se encuentran varios tipos de relaciones que pueden ser llamadas cohesivas: éstas son las endóforicas (insertas en el texto, contrarias a las exofóricas que representan elementos propios del discurso oral y por lo tanto no son cohesivas) que a su vez se dividen en anafóricas, que hacen relación de un elemento con otro que se mencionó con anterioridad, y las catafóricas que preparan al lector para una información que se expondrá más adelante.

A su vez, Halliday y Hassan presentan tres procedimientos básicos de cohesión. Éstos son:
  1. La sustitución: donde se usan elementos de la sinonimia para crear aspectos correferenciales con el fin de evitar el excesivo uso de un solo término.
  2. La elipsis: Donde se eliminan elementos de una proposición para crear otra sin que se afecte su interpretación y no se caiga en un texto repetitivo y a la vez, innecesariamente extenso.
  3. Los conectores: Que unen oraciones entre sí. Los conectores expresan ideas de contraste, causa-consecuencia, conclusión, adición, aclaración, coexistencia, énfasis, condición, finalidad, semejanza, etc. Es importante notar que el uso de estos conectores no es indiscriminado puesto que un conector de cualquier clase, no puede significar lo mismo dentro de un enunciado que otro de su misma clase.
Este artículo es una pequeña síntesis de lo expuesto por Álvaro Díaz en su libro Aproximación al texto escrito (1999) publicado por la Universidad de Antioquia, Colombia.

viernes, 16 de mayo de 2008

El Espectador dice...

Como ya la mayoría de colombianos notaron, El Espectador, uno de los periódicos de mayor tradición en el país, volvió a ser diario, es decir, a circular todos los días. Recordemos que este medio se había convertido en semanario hace unos años cuando su publicación se había dificultado demasiado, no solo por lo económico sino también por lo político e ideológico, (en los años noventa, este diario se convirtió en uno de los más acérrimos contradictores de grupos armados irregulares y de narcotraficantes, sobre todo, Pablo Escobar en su época).

Pero el motivo de este artículo no es esa noticia (el diario ya cumple una semana con su tiraje diario) sino el lema con el que se está publicitando esta nueva étapa:

La fuerza de lo que dices a diario, está en lo que lees a diario


Muchos de los lectores colombianos (que además habitan en el país), seguramente habrán escuchado esta campaña en la radio.

Nada más cierto, como ya se había dicho en un artículo previo, Los límites de tu lenguaje son los límites de tu mundo. Lo que quiere decir que El Espectador no pudo escoger un mejor lema para su regreso. Y es que a partir de la lectura, diaria y conciente, es cómo obtenemos el derecho de opinar: se podría decir que cualquiera puede opinar sobre cualquier tema y de hecho, lo vemos diariamente cuando se presentan los resultados de las encuestas en las calles. Sin embargo, no hace falta ser un gran crítico literario o lingüísta para calificar estas opiniones como de fútbolista o de reina de belleza.

El derecho a hablar y expresarse libremente está conferido en la Constitución Nacional, y lo está también, en cualquier Carta Magna de cualquier Estado que defienda los mínimos Derechos Humanos. La cuestión está en la autoridad que se logra con estas opiniones, en el cambio que pueden producir o en la reflexión que pueden suscitar en quien las oiga o las lea. Y esta fuerza de opinión se logra solo, a través de la lectura.

Para poder hablar, lo más importante es callar.

martes, 19 de febrero de 2008

Los que tengan algún temor pueden estar tranquilos porque no suele ser un mal contagioso


De la no tan triste enfermedad abstracta, melancólica y romántica matizada de letras centelleantes que se funden al unísono entre diáfanos pétalos de realidad... o el Mal de Montano



Cuando se hablaba de la invención de la imprenta, se mencionó que la literatura había sufrido una verdadera revolución, y no es para menos puesto que las letras habían aparecido en el panorama mundial de forma industrial por primera vez en la historia. Y aunque recordemos el aparato de Guthember como una vieja anécdota histórica, hemos de ser sinceros con que este fue, a la par de muchos otros, uno de los inventos que más ha beneficiado a la humanidad.

Las letras comenzaron a circular y la mente dejo de caminar para disponerse a correr. En un momento en que los dueños del poder vieron cómo éste se les escapaba de sus avaras manos y buscaron cientos de formas para que la luz del pensamiento no llegase con plenitud a un mundo oscuro, se fueron abriendo caminos las ideas a través de la clandestinidad y fue, irónicamente, gracias a la prohibición como el mal de Montano se fue extendiendo como epidemia silenciosa por los recodos mundiales.
A pesar de ser un cuento viejo solo se le ha asignado nombres nuevos y es que, como vimos, esta enfermedad se ha presentado desde que los moldes untados de tinta dejaron huellas marcadas en los papeles medievales pero solo fue hasta Juan Carlos Onetti cuando recibió por primera vez el mote de Literatosis... -si a esta altura el lector no sabe aún de qué hablo, le recomiendo que siga leyendo, con tranquilidad... por supuesto, de eso se trata- y es que se debe tomar con un sufijo que represente ese estado anormal de las cosas, es decir, de enfermedad, ahora ¿Cuán cierto es que se trate de una enfermedad?
Años después surgió un escritor español llamado Enrique Vila-Matas que escribió la novela titulada El Mal de Montano, que después daría nombre al cuento aquel del que hablamos... -sí, el lector lo sabe con precisión ahora, sino... igual, siga leyendo- y fue en este relato donde se presentó la vida de los hombres Montano, un padre y su hijo con muchas relaciones con los textos literarios -No les cuento mucho porque la idea es que la leamos... bueno, ahora sigamos leyendo- y con un entretenido entretejido de circunstancias rayanas en la locura más cuerda o en la realidad más ficticia se propone este término para designar a todas aquellas situaciones que sin duda, nos movieron la vida en un momento dado... ese día cuando no pudimos dejar ese libro, cuando soñamos con las aventuras narradas o cuando una noche de insomnio nos hacía prometer escribir nuestras propias historias... ahora sí, señoras y señores, de esto se trata el Mal de Montano.
Se ha tomado como definición de una patología clínica (seguramente psicológica) que afecta a las grandes minorías resistentes a la pereza mental que invade nuestros espacios. El mal de Montano se presenta como una enfermedad en todo el sentido de la palabra, pero como dicen quienes lo padecen: Al igual que el amor, se sabe que se tiene pero no se quiere ser curado. Claro, en esto completamente de acuerdo.
Desdichado aquel que en su vida no ha tenido la oportunidad de tomar un libro de la vieja biblioteca de la casa, porque seamos honestos: en todas las casas hay una biblioteca con tomos que en otros contextos pueden representar una fortuna y en el contexto que nos compete, realmente la vale; y que éste libro haya sido tomado por la fuerza divina de la voluntad propia sin que ningún profesor de bachillerato nos lo prohibiera... -¿alguna vez lo hicimos? ¿alguna vez leímos un libro completo sin que nadie nos exhortara a ello? o bajo recomendación ¿seguimos el consejo? Cualquier respuesta afirmativa es un paso importante y sumamente valioso.-
Pero aquellos a quienes el mal ha consumido son los que aparte de tener una biblioteca personal, en ella poseen tomos que aún tiene los empaques de plástico con los que fueron comprados (irónicamente), tienen tomos con hojas amarillas, han hecho arreglos a libros viejos con el fin de conservarlos un poco más y claro, cuando van de compras no pueden dejar pasar la oportunidad de comprar una obra nueva (aunque no lo sea) y es que el afán de consumir letras supera el tiempo que este proceso toma... creando una necesidad insaciable de buscar más y más... es, a mi parecer, la gula o la lujuría literaria. Ése sería mi término.
Y quiero finalizar con una frase extraída del recital "El caballero y la Princesa" de Cha y Cosqui: "No permitamos que los duendes, caballeros, castillos y princesas sean dibujados en nuestra mente... mejor dibujémoslos nosotros mismo a través de la literatura" ya que los medios nos cohartan la imaginación, y cualquier espacio donde podamos entrenar nuestra mente nos hará más grandes y fuertes, mejor que cualquier aceite de hígado de bacalao...-si el lector se imaginó el logotipo de Emulsión de Scott al leer esta frase, ahora entenderá mejor lo que acabó de decir sobre la imagen mental-.
"Los límites de tu lenguaje son los límites de tu mundo" y de eso ya hablamos antes.

lunes, 25 de junio de 2007

Los límites de tu lenguaje son los límites de tu mundo

Postear en internet: un derecho con aires de deber

No es fácil ni es para todos el poder escribir un texto cualquiera, cualquiera sean las condiciones. Desde la escuela las dificultades que se presentan son muchas y así mismo, cada día la preparación es peor. Muchos niños y niñas se pierden diariamente en vacíos programas de televisión que no estimulan su creatividad productora de textos escritos... y lo peor, disminuyen a cifras alarmantes sus capacidades lectoras. De esta forma, no es dificil imaginar que los buenos escritores están en decadencia.
Muchas son las buenas ideas que nacen a diario entre los corredores de un colegio, los descansos de un juego o una pequeña caminata laboral. Pero estas ideas mueren así mismo, de forma cotidiana, al ser bombardeadas por la pereza mental reinante y coronada por medios como la televisión. Ahora, no quiero realizar una simple crítica a este medio, como ya tantas y tan infructuosas veces se ha hecho, (además de que me declaro un adepto más) sino invitar a todo lector que se cruce con estas palabras a que no permita que las ideas de buenos escritos que se le ocurran mueran sin haber visto aún la luz del mundo.
Tenemos hoy un especial potencial gracias a la red y sobretodo, a la posibilidad de que cualquiera publique lo que piense en sitios blogs, ahora es deber de todos (o al menos de aquellos que quieran crecer intelectualmente de formas insospechadas) el utilizar estos medios para darse a conocer, dar a conocer lo que piensan y crear útiles dudas e inquietudes en quienes los leen.
Queda sin embargo, otro problema, cuyo origen se remonta a los hábitos y costumbres creados desde la niñez. Este es el de la ortografía que todos los días hiere de muerte a nuestro español materno y que viaja fujitivo por los oscuros e inconmensurables rincones virtuales... sin embargo, a mi parecer, este flagelo se puede combatir solo, porque mientras que quien incurra en estas falencias siga escribiendo y por pura asociación lógica, siga leyendo... el lenguaje propio crecerá... porque, como dice el escritor austriaco Ludwig Witgenstein: "Los límites de tu lenguaje son los límites de tu mundo" y esto lo digo yo: tú verás hasta dónde quieres llegar.
Publicación original fechada el martes 5 de diciembre de 2006

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