Mostrando entradas con la etiqueta Santander. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Santander. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de abril de 2026

De la Gran Colombia al cielo de Camilo Daza

Relatos desde la frontera: tercera entrega

Relatos desde la frontera: primera entrega

Relatos desde la frontera: segunda entrega

Cuando las ciudades se vuelven región

Hay una figura organizativa de los entes territoriales en Colombia que resulta, a la vez, polémica y anhelada en muchos casos. Se trata de las áreas metropolitanas, que tienen tanto de largo como de ancho —literalmente hablando—.

Su creación obedece a razones de integración social, económica y geográfica entre dos o más municipios, siempre alrededor de una metrópoli o ciudad más grande que sirve de epicentro. Por supuesto, sus funciones son principalmente administrativas y cuentan con reconocimiento oficial de acuerdo con las leyes de la República.

La más grande —por número de municipios y de habitantes— y también la más antigua es la del Valle de Aburrá, que data de 1980 y cuenta con diez municipios alrededor de Medellín. Allí se recuerda, por ejemplo, que el Metro de Medellín no llegó a Envigado sino hasta que este municipio ingresó a formar parte del Área Metropolitana, hace apenas unos años, en 2016, luego de una consulta popular.

Al momento de escribir estas líneas, el Área Metropolitana Bogotá–Cundinamarca se encuentra en proceso de formación, aunque ya fue aprobada en el Congreso de la República. De consolidarse, sería entonces la más grande de todas: más de diez millones de habitantes y al menos 18 municipios.

El área metropolitana de Cúcuta

Sin embargo, el área metropolitana que nos trae a este relato es, por supuesto, la de Cúcuta, que congrega seis municipios y algo más de un millón de habitantes, y que data de 1991. Es en esta conurbación donde se encuentra otro complejo histórico que se había convertido en una obsesión personal: Villa del Rosario.

Villa del Rosario: el sueño de Bolívar

Villa del Rosario es uno de los municipios más históricos de Colombia. Aunque existe debate en torno a su fecha de fundación, se toma el 15 de julio de 1773, pues fue en esta fecha cuando se expidió la Real Cédula de conformación de la parroquia. Su desarrollo estuvo profundamente ligado a los acontecimientos políticos de la independencia. En su territorio se celebró en 1821 el Congreso de Cúcuta, evento en el que se promulgó la Constitución que dio origen a la Gran Colombia, razón por la cual el municipio ocupa un lugar fundamental en la historia republicana del país.

Entre sus principales atractivos turísticos se encuentra el Parque Gran Colombiano, donde se ubican el Templo Histórico, la Casa Natal de Francisco de Paula Santander y la Casa de la Bagatela, entre otros monumentos relacionados con la independencia. Estos lugares conforman uno de los conjuntos históricos más importantes de Colombia.

El mencionado templo sirvió como espacio simbólico para la celebración del llamado Congreso de Cúcuta en 1821, donde se daría origen a la Gran Colombia, unión de la Nueva Granada, Venezuela, Ecuador y Panamá. Sin embargo, debido al terremoto de 1875, quedó totalmente destruido. A finales del siglo XIX, hacia 1886, se reconstruyó únicamente su cúpula, de manera que sirviera como símbolo del evento que allí tuvo lugar y que materializó, aunque fuera por pocos años, el sueño de Bolívar.

Templo Histórico en el Parque Gran Colombiano. Fuente Propia.

En realidad, el Congreso no sesionó en el templo, sino en una casa contigua conocida como La Bagatela. Este nombre fue dado mucho tiempo después por un tendero que fue propietario de la casa, antes de que el inmueble se convirtiera en bien de patrimonio nacional.

Esta hermosa construcción, que tenía dos plantas en el año del Congreso, sirvió también como sede de gobierno durante ese tiempo. Hoy es un emblemático museo y parte fundamental del Parque Gran Colombiano, como se conoce al conjunto histórico de Villa del Rosario.

Una artesanía de la Casa de la Bagatela, al interior de la Casa de la Bagatela.
Fuente propia.
El tercer punto de referencia dentro de este complejo histórico es la Casa Natal del general Francisco de Paula Santander (de la que hablamos en Turismo con filtro: entre la historia y el decorado). Al igual que los otros sitios del parque, se vio afectada por el terremoto del siglo XIX, quedando prácticamente en ruinas. Sin embargo, su reconstrucción procuró respetar en lo posible la estructura de la casa original. Hoy, la casa museo ofrece no solo un recorrido por la vida del llamado Hombre de las Leyes, sino también por la historia y la cultura de la población nortesantandereana.

Ingreso a la Casa Natal del Gral. Santander. Fuente propia.

Definitivamente, el recorrido por Villa del Rosario fue para mí uno de los momentos más especiales de todo este viaje.

El Cerro de la Cruz y la memoria de la aviación

Muy cerca de Villa del Rosario se encuentra el municipio de Los Patios. Su origen se remonta al periodo colonial, cuando esta zona servía como punto de paso para viajeros y comerciantes que transitaban entre Cúcuta y las poblaciones cercanas. Con el crecimiento urbano de la región, el territorio fue consolidándose como un importante centro residencial y comercial, hasta ser erigido como municipio el 10 de diciembre de 1985, separándose administrativamente de Villa del Rosario.

Hoy, Los Patios se caracteriza por su dinamismo urbano y su cercanía con la capital departamental, lo que lo convierte en una zona estratégica para el comercio y el desarrollo económico. Entre sus principales espacios se destacan el parque principal y la iglesia San Pablo Apóstol, lugares de encuentro para la comunidad. Además, su ubicación permite disfrutar de paisajes montañosos y miradores naturales desde donde se observan panorámicas del valle de Cúcuta.

En Los Patios, uno de los sitios más atractivos es el Cerro de la Cruz, donde se levanta una inmensa cruz de más de seis metros, en el mismo lugar donde los misioneros habrían instalado una hacia 1850. Así mismo, Los Patios es considerado la cuna de la aviación en el oriente colombiano, especialmente en la zona de frontera, al haber contado con el primer aeródromo de la región.

Cerro de la Cruz, en Los Patios. Fuente propia.

Desde este humilde aeródromo, Camilo Daza, considerado el padre de la aviación colombiana y nacido en Pamplona, sobrevoló Cúcuta en 1922 a bordo de su aeronave comprada en España y bautizada, como no podría ser de otra forma, “Santander”.

Hoy, el aeropuerto de Cúcuta —inicio y fin de este relato— lleva su nombre: Aeropuerto Internacional Camilo Daza.

Ingreso al CUC. Fuente propia. 
Gracias, Norte de Santander, por tanto.

Espero volver a verte pronto. 

jueves, 19 de junio de 2025

Turismo con filtro: entre la historia y el decorado

Un viaje entre lo auténtico y lo escenográfico, donde las fotos perfectas a veces esconden relatos imperfectos.

Hace unos años, conversando con algunos conocidos sobre Reto Colombia, me preguntaban:

—¿Por qué no te tomas las fotos con los avisos de letras gigantes en lugar de la iglesia?

La verdad es que, cuando empecé el reto, la mayoría de los municipios no contaban con un aviso de letras llamativas en la plaza, hecho de concreto, piedra o metal. De hecho, incluso hoy en día no existe una uniformidad en este sentido, y muchas poblaciones todavía no disponen de ese punto “fotografiable”.

Avisos como el de Mesetas, Meta, en enero de 2025. Fuente propia.

Pero en realidad, la respuesta que siempre doy es que no hay un lugar tan auténtico y único como la iglesia central de cada municipio. Un poco de historia, algo de arquitectura, fe —por supuesto—, pero, sobre todo, autenticidad. 

Parroquia de la Inmaculada Concepción, en Cepitá, Santander. Fuente propia.


¿De qué hablamos cuando hablamos de turismo?

Siento, precisamente, que es la autenticidad lo que convierte a un sitio turístico en algo valioso y patrimonial.

Seguramente hemos escuchado sobre los distintos tipos de atractivos turísticos, y podríamos fácilmente aventurarnos a crear una lista de ejemplos, basada en nuestras propias experiencias: podemos pensar en el turismo de aventura, con lugares como el Cañón del río Güejar, tan de moda ahora, o el Cañón del Chicamocha, tan de moda siempre; el turismo religioso, con destinos como el Santuario de Las Lajas o la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá; y el turismo cultural e histórico, como La Candelaria en Bogotá o San Francisco, en Mompox. Cada uno de estos destinos evoca actividades, comidas, vestimentas y una disposición distintas por parte del viajero. Y de eso, precisamente, se trata la autenticidad.

Por otro lado, el turismo —como bien sabemos— es una industria que mueve enormes cantidades de dinero y que, en un mundo ideal, debería traer progreso y bienestar a las comunidades locales. Hablamos de los famosos empleos directos e indirectos: alojamiento, restaurantes, transporte, artesanías, entre otros. Por eso, resulta comprensible que las comunidades busquen posicionar y popularizar sus destinos turísticos, con la esperanza de garantizar un flujo constante de visitantes e ingresos.

En este maravilloso contexto, llegaron las redes sociales.

Y, por supuesto, trajeron consigo un gran impulso publicitario para muchos sitios turísticos que antes permanecían en el anonimato, restringidos por el desconocimiento popular. Algo similar ocurrió con la apertura de zonas del país que, durante años, fueron consideradas zonas rojas por el conflicto armado. Aunque dicho conflicto no ha cesado del todo, al menos permitió imaginar una diversificación económica para muchos colombianos que habitan esos territorios.

Ahora bien, con la aparición de nuevos y exóticos destinos, surgió también la necesidad de "repotenciar" los ya existentes. Una verdadera marejada de alas de mariposa, alas de ángel, arcos en forma de corazón, letreros gigantes, miradores con forma de mano, casas al revés —cuento al menos tres en diferentes departamentos al momento de escribir este texto—, rodaderos o toboganes pintados con los colores del arcoíris… todo esto comenzó a aparecer en medio de verdes parajes.

Y como consecuencia, otra marejada inundó las redes sociales: miles de fotos iguales, donde solo cambia el viajero. De hecho, hay un spot turístico en el desierto de la Tatacoa que, literalmente, se llama Tatacoa Selfies.

Tomado de Caracol Radio Armenia, publicación en Instagram.


Excelente por el turismo, por la visibilidad de nuevos espacios, por los ingresos (nuevamente: ojalá para las comunidades locales). Pero no estoy tan seguro de que sea igual de excelente para la autenticidad de la experiencia del viajero.

¿Es importante lo auténtico entonces?

En foros de viajeros, existe una vieja discusión entre el supuesto turista y el verdadero viajero, con una lista de ítems que, a mi parecer, carecen de verdadera importancia: que si la selfie, que si hostal, hotel o Airbnb, que si piscina o charco natural, que si Uber o transporte público.

Tomado de Holidify.com

Por ejemplo —como plantea un artículo de Holidify.com—, hay quienes defienden que hospedarse en un hotel ofrece una experiencia más auténtica y cultural que hacerlo en un Airbnb, donde terminas trasladando tu rutina doméstica a otro espacio: cocinar, limpiar y organizar, pero en un lugar diferente a tu residencia habitual. Sin embargo, si ese mismo análisis se aplica a un hospedaje tipo hostal, con familia anfitriona incluida, entonces el hotel sería el que pierde puntos en términos de autenticidad.

Lo mismo ocurre con el clásico ejemplo de quien, al viajar, busca el McDonald’s o el Starbucks local. En últimas, termina comiendo exactamente lo mismo que en su ciudad de origen.

Entonces, ¿no sucede lo mismo con lo que he llamado “spots de turismo forzado”? Básicamente, esos sitios que han sido artificialmente creados para ser instagrameables, pero que no lo son de forma natural.

Claro, al final la experiencia debe ser disfrutada por quien viaja, así que las condiciones dependen de los gustos de cada persona. —Por supuesto, esto no aplica para el mal llamado “turismo sexual”: no, mil veces no—.

Y en cuanto a esta idea de autenticidad, surge una pregunta inevitable: ¿hasta qué punto los atractivos naturales o históricos deben “modernizarse” para seguir siendo competitivos en la industria turística?

Recientemente tuve la fortuna de visitar el departamento de Norte de Santander. En Villa del Rosario, uno de mis sueños era conocer la casa natal del general Francisco de Paula Santander —cuyo nombre, por cierto, fue el emblema de este humilde blog durante más de 15 años—.

Allí, en el marco del llamado Parque Grancolombiano, se encuentra también el Templo Histórico del Congreso, aquel que fue escenario de una de las decisiones más trascendentales de nuestra historia: la creación de la Gran Colombia, como unión de Venezuela, la Nueva Granada, Ecuador y Panamá.




Este es un buen ejemplo de lo mencionado anteriormente. Aunque la Casa Natal está allí, cualquier curioso sabrá que sus paredes no son, en realidad, las mismas que vieron crecer al joven Francisco de Paula. Tanto el templo como la casa fueron completamente destruidos por el terremoto de Cúcuta en 1875. La diferencia es que el templo no fue reconstruido —salvo su cúpula, con fines meramente simbólicos—.

Son, pero no son.

Ruinas del Templo del Congreso. Villa del Rosario, Norte de Santander. Enero de 2025. Fuente propia.

Esa tensión entre lo simbólico y lo auténtico no es exclusiva del norte del país; también puede verse en destinos icónicos del altiplano cundiboyacense.

Uno de los destinos más visitados en Boyacá es la noble Villa de Leyva, con su imponente Plaza Mayor, considerada una de las más grandes de América. Sin embargo, uno de los mayores engaños al respecto es su histriónico —aunque inconfundible— empedrado. Aunque la arquitectura de esta población es claramente colonial, con edificaciones de entre 200 y 400 años en pie, su característico y antivehicular empedrado no tiene ni siquiera un siglo de antigüedad: fue instalado a mediados del siglo XX, en un claro ejemplo de paisajismo deliberado, pero no de historia auténtica. 

No niego, por supuesto, que visitar Villa de Leyva sea siempre una experiencia increíble. 


Estas dos imágenes son de los años 60, se evidencia que la Plaza Mayor de Villa de Leyva, no tenía empedrado aún. Tomadas de Huellas de Territorio @historiatundama en X 

Para cerrar, reitero que viajar es un placer que siempre debe depender de quien lo vive: de sus gustos en hospedaje, comidas, actividades y, por supuesto, fotografías. No hay nada más valioso que una linda imagen, un bello recuerdo de ese lugar que alguna vez soñamos conocer y que, con fortuna, logramos visitar.

Al final —como en el Carnaval de Barranquilla—, quien lo vive es quien lo goza.

Abrazo viajero.

jueves, 25 de abril de 2024

Más allá del mapa: ¿Y ése por qué es famoso?

 Reflexión geográfica - 1era entrega

Algo que siempre me ha parecido muy interesante, es la etimología (origen de los nombres) de pueblos, ciudades y departamentos. En la mayoría de los casos, tiene riquísimas historias cargadas de tradición, geografía, luchas y folclor; en otros, esta etimología conlleva elementos de la casualidad y anécdotas, que no por eso, deja de ser llamativa y hasta divertida. 

Y es que no deja de ser inmensamente atrayente, la relación entre un algo y su nombre, es decir, entre su esencia y la forma como es llamado... 

Julieta, en la magistral obra de Shakespeare, se cuestiona sobre esto, ya que su amor se vuelve imposible, debido a su nombre y al de su pretendiente:

"¿Por qué no tomas otro nombre? La rosa no dejaría de ser rosa, tampoco dejaría de esparcir su aroma, aunque se llamara de otra manera." 

-Monólogo de Julieta, en Romeo y Julieta, de William Shakespeare-
Romeo y Julieta. En una posible adaptación musical. No sé, piénsalo.  

 Juan, el Pastor, se molesta por ser llamado F-48, al sentirse ignorado en su humanidad, en su verdadera dignidad. F-48 es sintético, pero Juan es humano.

"Mi nombre verdadero es Juan. Poca cosa, ¿verdad? ¡Pero humano, señor, humano! Millares de Juanes han escrito libros y han plantado árboles. Millones de mujeres han dicho alguna vez en cualquier rincón del mundo "te quiero, Juan". En cambio ¿quién ha querido nunca al "F-48"? Juan sabe a pueblo y a eternidad: es el hierro, la madera de roble, el pan de trigo. "F-48" es el nylon".
- El Pastor, en Los árboles mueren de pie, de Alejandro Casona. 


Esta reflexión ha acompañado a la humanidad por muchos años, tanto así que, -volviendo a Romeo y Julieta- Shakespeare inmortalizó una pregunta, entre muchas otras máximas: What's in a name? -Que de hecho, es parte del monólogo de Julieta que leímos más arriba-. 

Hoy, What's in a name? es reconocido como un refrán popular en la cultura anglosajona, que presenta la invitación a ir más allá de lo visible -el nombre- y reconocer a una persona por su verdadera esencia; e incluso, no queda limitado a las personas, sino que se convierte en una versión anglo del popular: "no juzgues a un libro por su portada". 

¿Qué hay en los nombres departamentales?

Pero antes de alejarnos más del tema central de este escrito, haremos un rápido recorrido por los nombres de los 32 departamentos de Colombia, para conocer sus orígenes. Iniciamos, con departamentos que tienen su nombre en honor a un héroe de la independencia.   

Bolívar: El primero en nuestra lista, es indudablemente, Bolívar. Cuyo nombre, por supuesto, rinde homenaje al Libertador de 6 naciones latinoamericanas, del yugo español. Bolívar no solamente cuenta con un departamento, sino con al menos, unos 5 municipios: En Santander, Antioquia, Cauca, Valle y El Carmen de Bolívar, por supuesto, en Bolívar. 

El Carmen de Bolívar, cuna del músico Lucho Bermúdez. Fuente propia. 


Caldas: El Sabio, como pasó a la historia Francisco José, participó en la planeación de los hechos del 20 de julio en Santafé, que a la postre, se convertiría en el Grito de Independencia de Colombia. Científico, astrónomo, botánico, ingeniero militar, entre otras, marcaron para siempre, el genio de este hombre. Caldas da nombre a un departamento y a dos municipios, uno en Boyacá y otro en Antioquia. 

Plaza de Bolívar, en Manizales, Caldas. Fuente propia. 


Córdoba: En memoria de José María Córdova. Héroe militar de la independencia, a quien se le atribuye, al parecer falsamente, haber cambiado la ortografía de su apellido, para que éste llevara la V de "victoria". En cambio, se dice que su apellido, al igual que otras muchas palabras, ha vivido la evolución del idioma afectando su ortografía original. 

Córdoba además identifica a 3 municipios: en Bolívar, Nariño y Quindío, y a un caso especial del mismo departamento Córdoba, que se llama "Los Córdobas", pero que no tiene nada que ver con el Héroe de Ayacucho, sino con una familia de colonos que llegaron a estas costas y cuya historia, también es merecedora de un relato.   

Parque de Bolívar, en Montería, capital de Córdoba. Fuente propia.


Santander y Norte de Santander: El Hombre de las Leyes, quien inspiró la creación de este blog hace ya 18 años, también cuenta con varios entes territoriales llamados así en su honor. Por supuesto, el primero corresponde a su lugar de nacimiento, que en ese momento era conocido como la provincia de Pamplona; luego, hacia 1857 se constituyó como el Estado de Santander, y ya en 1910 se dividió en los dos departamentos que conocemos hoy.

El único prócer de la independencia que cuenta con dos departamentos a su nombre, es irónicamente, el que cuenta con menos municipios: uno en Cauca y otro en Norte de Santander. Del primero, Santander de Quilichao, se dice que su apellido viene del idioma paez, del pueblo Naza y significa "Sueño del tigre"; el otro es Puerto Santander, muy cerca a Cúcuta y con su fundación ligada a la creación de una estación del ferrocarril.  

Monumento a José Antonio Galán, en Charalá, Santander. Fuente propia.


Nariño:  Don Antonio Amador José Nariño es conocido como el precursor de la independencia de América, y además, por su inconmensurable legado de haber traducido Los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1793 (recordemos que la Revolución Francesa, en donde surgieron, había ocurrido apenas 4 años atrás). 

Además del departamento cuya capital es Pasto, Nariño da nombre a 4 municipios: en Cundinamarca, Antioquia, Nariño (Sí, en el mismo departamento) y Amazonas, éste último el famoso Puerto Nariño, al que solamente se accede por vía fluvial, y que es el "otro único municipio" de este inmenso departamento. 

El ciego Manuel de Rivera, benefactor del Santuario de Las Lajas, en Ipiales, Nariño. Fuente propia.



Y para finalizar este primer recorrido, nos encontramos con otro Antonio.

Sucre: al igual que Bolívar, Antonio José de Sucre nació en lo que hoy es Venezuela, y hoy, el Estado donde se sitúa Cumaná (su ciudad de nacimiento) lleva su nombre. Por otro lado, en Colombia, además de un departamento, Sucre cuenta con 3 municipios: en Santander, Cauca y Sucre (mismo caso de Nariño, Nariño); sin embargo, lo más interesante de este último Sucre, es que allí vivió gran parte de su vida, el Nobel Gabriel García Márquez, y fue allí donde ocurrió la historia de los hermanos Pedro y Pablo Vicario, quienes cometieron el crimen narrado en Crónica de una muerte anunciada -otro ejemplo de una máxima literaria, que se convirtió en un modismo-.

Parque Santander, en Sincelejo, la capital de Sucre. Fuente propia


En una próxima entrega, recorreremos los departamentos con nombres a partir de vocablos indígenas y otros, a partir de nombres heredados de la conquista y la colonia española. En el camino nos vemos.  

lunes, 8 de enero de 2018

Colombia: Reto Nacional

Un desafío de por vida


Nació como un despreocupado pasatiempo, amarrado a la siempre sana pasión por viajar. Se trata, simplemente, de completar una colección de fotografías que relacionen a todos y cada uno de los municipios de nuestro país. 

Desde que empecé a realizar este registro, o coleccionar iglesias, como algunos amigos me han dicho, muchas personas me han manifestado su apoyo y les parece una idea al menos, diferente, sin embargo, otros me han preguntado si se debe a un fanatismo religioso hacia el catolicismo; la respuesta que siempre doy es que, a pesar de sí ser católico, no se trata de un asunto religioso, sino de un reconocimiento de la arquitectura colombiana, en la que la avanzada española enmarcó en el país, nuestras ciudades y pueblos, en torno a un espacio abierto, donde la población pudiera reunirse respecto a temas de gobierno, mercado y religión, y por esta razón, en las plazas o parques principales se repiten constantemente las mismas características: una iglesia y una sede del gobierno. Y dentro de este marco, es notable el hecho de que ninguna iglesia, por más similar que sea, será idéntica de un municipio al otro

A propósito de todo esto, no será fácil establecer cuál es el porcentaje de municipios alcanzados, si tenemos en cuenta que no podemos decir con exactitud, cuál es el número real de municipios en el país. Parece increíble, pero así es. Esto se debe a que este dato varía dependiendo de la fuente que se consulte: DANE, la Registraduría, la panadería, etc. Por lo tanto, tomaremos como base, el número que maneja el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, que es el de 1103.  

Marcando los primeros diez años, de haber iniciado esta aventura, quiero compartir, con quien quiera seguir este reto, el enlace en Facebook:

https://www.facebook.com/RetoColombia1140/

Y la galería de los pueblos visitados hasta hoy.

Colombia: Reto Nacional

Espero lograr cumplir este reto algún día.

martes, 13 de septiembre de 2016

Un espectáculo de la naturaleza... escondido

Quien no sabe, no llega... y sin embargo, está tan cerca que cualquiera podría hacerlo. Por eso, parte del objeto de este artículo es precisamente ése: dar a conocer un sitio que "no es creíble de lo hermoso", como dice Diana Uribe, en Historia de las Independencias. 

Se trata de la cascada o salto del Zorro Colgado, en las cercanías del municipio de Moniquirá, en Boyacá.

Para empezar, es importante mencionar que Moniquirá está ubicado en la región de Ricaurte, en la vía que lleva de Bogotá a Bucaramanaga, a 56 kms de Tunja, y tiene una temperatura muy agradable de más o menos de 18 a 20 grados (lo que llamamos en Colombia, clima templado).

Partiendo desde el parque principal de Moniquirá, se debe tomar la carretera que lleva a Bogotá alrededor de unos 4 kilómetros, y a la izquierda (vía Bogotá o derecha, vía Bucaramanga) encontrará la salida al municipio de Togüí, Boyacá, y apenas un par de kilómetros después, encontrará a la derecha, una salida veredal con placa-huella, (un tipo de estructura de placas de concreto que se usan especialmente en vías rurales, como la de la imagen de abajo).



Lo recomendable en este punto, es caminar buscando la cascada (la placa huella no dura más de un par de kilómetros y luego empieza la vía destapada, sin embargo, es transitable en carro). Si usted viaja en carro pequeño, puede preguntar en algunas de las casas del camino y dejarlo allí mientras regresa; el clima y el paisaje son razones de mucho peso para continuar caminando. Es una recarga total de energía.

Al subir, empezará a ver diferentes caminos. Es importante preguntar siempre a los pobladores y campesinos que hayan en el camino para no correr el riesgo de perderse. El mapa siguiente presenta la ruta que se debe seguir, sin embargo, ya en la realidad, es mejor siempre preguntar. Recuerde que preguntando se llega a Roma :)


Después de aproximadamente 30 a 40 minutos caminando, el ruido del agua cayendo te dará la bienvenida al Salto del Zorro Colgado (ignoro la razón del nombre, pero agradezco si algún lector puede ilustrarnos).

El sitio es mágico, pero no deja de ser impresionante gracias a la cantidad de agua y altura de la caída: 20 mts en un estrecho canal de apenas unos 3 metros. 

Al llegar al sitio, encontrará un viejísimo puente de concreto, donde podrá ver las primeras caídas de agua y cómo se forma un increíble pozo de aguas tranquilas, justo al lado de donde el agua se convierte en un rápido que termina llegando al salto. Todo un sitio para disfrutar, que de todos modos, es bastante seguro (teniendo las medidas obvias de precaución). 














¿Le interesa conocerlo? Puedo compartir mi experiencia. 

Un abrazo viajero y nos vemos en una próxima ruta.

jueves, 29 de enero de 2015

El Santísimo de Santander ¿Despilfarro o inversión?


Como megaobra de ingeniería se estrena este año en Floridablanca, Santander, una monumental imagen de un Cristo que adorna uno de los cerros de esta región. Se dice que es más alta que el famosísimo Cristo Redentor de Rio de Janeiro, pero así como todo, se han generado muchas discusiones y controversias a propósito del uso de 43.000 millones de pesos, no solo para la imagen, sino también para el ecoparque que lo rodea.

Este asunto (como muchos otros por el estilo) me recuerda la negativa de Belisario Betancur a realizar el Mundial de fútbol en el 86, prometiendo a cambio salud y educación, hospitales y colegios, que aún hoy, no se sabe con certeza cuáles son o dónde están ubicados. Es cierto que la realización de un evento de este tamaño requiere una inversión igualmente enorme, pero cuáles son los beneficios? ¿Qué recibió México a cambio de organizar el Mundial? Es importante reconocer que la economía de México no era muy diferente a la colombiana por aquél entonces. Lo que también es cierto, es que hoy Colombia se quedó sin el pan y sin el pedazo, sin el mundial y sin hospitales/colegios. Una gran oportunidad que nunca sabremos cómo hubiera beneficiado al país. 

Ahora, estos 43 mil millones de pesos, que por supuesto son del erario, disgustan a gran cantidad de (mamert...) colombianos, que ven una inversión perdida en un sitio turístico en vez de subsidiar transporte masivo a grupos de población menos favorecidos. ¿Cuál es entonces el papel de la industria turística en Colombia? ¿Cuáles son sus beneficios? Debemos mirar más allá de nuestro futuro inmediato, y reconocer que en un campo de acción como el turismo, las posibilidades son infinitas. ¿Qué ha ganado Rio con su monumental imagen? (Que tampoco fue gratis). 

Esto es que lo ha entendido el departamento de Santander desde hace un par de décadas, y hoy se proyecta como la meca del turismo en el ámbito nacional: PANACHI, deportes extremos, arquitectura e historia, Acuaparque, etc. 

El turismo es y será la industria del futuro. 

viernes, 5 de septiembre de 2008

10.000

10 mil pesos de Guinea Bissau. Heredado de la colonización portuguesa.


Diez mil rupias de Indonesia.

10000 tizezer milpengo. Sólo sé que fue moneda de Hungría.




10 mil pesos chilenos. Usada desde 1851 cuando entró a reemplazar a los Reales españoles.
10000 escudos chilenos. Reemplazaron al peso desde 1960 a 1975 debido a una política de saneamiento económico nacional.

10000 Rublos de Rusia. Equivalentes a 100 kópeks - Eso lo aprendí leyendo a Dostoiesvky-


10000 pesos mexicanos. Desde su más ancestrales inicios, el peso mexicano tuvo mucha importancia en el continente, tanto así que era moneda oficial de Estados Unidos, Canadá, Filipinas y Centroamérica en general, antes de que éstos crearan su moneda y sus respectivas casas de moneda.

Diez mil pesos uruguayos. Convertido en Nuevo peso en 1975.



10 mil florines de Hungría . Un forint (en original húngaro) se divide en 100 fillér que al igual que el centavo colombiano no está en circulación, por lo tanto esta división no es más que teórica.

Diez mil yenes japoneses. Actualmente la tasa de cambio es de unos 110 yenes por dólar, o unos 165 yenes por euro. Casi nada.


10 mil Intis del Perú. Con César Vallejo en el
anverso y Santiago de Chuco en el reverso.


Diez mil australes de la Argentina
- Tengo entendido que la dolarización de la economía argentina hizo la transición del Austral al Peso... ¿O no fue así?-

10000 pesetas españolas y... ¿Por qué no te callas?

10000 Cedis de Ghana

10000 liras italianas

10000 liras (reverso)
La lira fue la moneda oficial de Italia desde 1861 y 2002. Entre 1999 y 2002 coexistió con el euro.

Por supuesto, las diez lucas colombianas no podían faltar:
(léase lucas como término que refiere a mil, es equivalente a la rayita superior de los números romanos)


¿Y quién podría olvidar a la sensacional obra de arte cultural que era nuestra india amazónica de la década de los noventa?


Y con esta imagen sólo queremos decir:


LLEGAMOS A LAS 10000 VISITAS!
Y 10000 GRACIAS A USTEDES SERÍAN POCAS


SANTANDER, EL HOMBRE DE LAS LEYES
-2 AÑOS-

El más reciente

Crónicas del club de la silla eterna

Puede ser que haya visto muchas películas de superhéroes, suspenso y acción, pero la siguiente imagen me remite, ineludiblemente, a la entra...