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martes, 15 de octubre de 2024

De los Montes de María a la Depresión momposina

Precuela de Mompox: a veces soñamos con ella pero no existe

El trayecto entre Cartagena y Santa Cruz de Mompox tomó más tiempo del pensado, porque, como se mencionó anteriormente, media hora más de sueño, en la Heróica, hicieron que perdiera uno de los dos únicos buses directos que van hasta la perla del sur de Bolívar: uno a las 7 am y el otro a las 2 pm. Pero por supuesto, siempre habrá alguna alternativa.

Como ya había pensado el itinerario, sabía que para llegar a destino debía pasar por varios municipios del departamento, entre los que estaban El Carmen de Bolívar y Magangué. Así que cuando un voceador me dijo que podía llevarme hasta este último, acepté sin dudarlo; el tiempo es oro en este tipo de trayectos.

Unas horas después, descubriría que ese bus en realidad iba para Sucre... Sincelejo, para ser más exactos, por lo que no llegaría hasta Magangué… simplemente me mantuve atento, mientras estuviéramos en la misma vía.

Y fue, por casualidad, que sería hasta El Carmen de Bolívar a donde este vehículo me transportaría, allí tuve que hacer trasbordo a otro (mucho más grande y cómodo, en realidad), para el recorrido faltante hasta Magangué. A partir de aquí, comencé a degustar de su cultura –literalmente hablando- ya que en el segundo bus, abordó un vendedor de las tradicionales galletas identitarias carmeras, las famosas chepacorinas – y es que fueron creadas por Josefa Corina Ríos, de nuevo por una casualidad ya que quien las preparaba inicialmente enfermó, y ella le agregó otros ingredientes-.

Vista lateral del Santuario de Ntra Sra del Carmen. Fuente Propia. 

El Carmen de Bolívar es un municipio con una rica historia y un fuerte legado cultural. Fundado en 1776, este lugar es parte de la subregión de los Montes de María, una zona conocida por su belleza natural y su importancia histórica durante las luchas independentistas. A lo largo de los años, El Carmen de Bolívar ha sido un centro agrícola y comercial clave, especialmente en la producción de tabaco, café y aguacate, productos que han impulsado la economía local. A pesar de los desafíos que la región ha enfrentado debido al conflicto armado en décadas pasadas, El Carmen de Bolívar ha resurgido como un símbolo de resiliencia y paz.

Caminar por las calles de El Carmen es sentir la historia, como estar en una escena de esas producciones costeñas de hace varias décadas, de casas históricas, de un calor sofocante, de la música de Lucho Bermúdez, y por supuesto, del sabor inigualable de las chepacorinas.  

Carmen querido, tierra de amores
Hay luz y ensueños bajo tu cielo
Y primavera siempre en tu suelo
Bajo tus soles llenos de ardores

Entre los principales atractivos turísticos de El Carmen de Bolívar, destaca el Parque Central y el hermoso Santuario Arquidiocésano de Nuestra Señora del Carmen, rodeado de edificios históricos y donde se celebran festividades y eventos culturales. Además, el municipio es famoso por su Semana Santa, que atrae a devotos y turistas por igual, quienes asisten a procesiones religiosas y celebraciones tradicionales. La belleza natural de los Montes de María también ofrece oportunidades para el ecoturismo, con rutas de senderismo y visitas a cascadas y miradores que permiten disfrutar del paisaje. Si tiene la oportunidad, no deje de visitar la Casa Museo Lucho Bermúdez, que funciona además, como Casa de la Cultura y Escuela de Música.

Tierra de placeres, de luz, de alegría
De lindas mujeres, Carmen tierra mía.
Lucho Bermudez, con su flauta en un mural en El Carmen De Bolívar. Fuente propia.

Del Carmen partí hacia Magangué, la segunda ciudad más grande y poblada del departamento de Bolívar, -obviamente después de Cartagena- y que se encuentra a orillas del majestuoso río Magdalena, lo que le otorga una importancia estratégica como puerto fluvial. Fundada en 1610, Magangué ha sido históricamente un punto clave para el comercio y el transporte en la región del Caribe colombiano. Su ubicación lo convierte en un centro de conexión entre las principales ciudades de la costa y el interior del país. A lo largo de los años, Magangué ha crecido como un núcleo comercial y agrícola, destacándose en la producción de arroz, yuca y pescado, actividades que han sido la base de su economía local.

Catedral de Ntra Sra de la Candelaria, en Magangué. Fuente propia.

Monumento del Pescador y la subienda. Magangué. Fuente propia.

Entre los atractivos turísticos de Magangué se encuentra su malecón, que ofrece vistas espectaculares del río Magdalena y es un lugar ideal para pasear y disfrutar de la gastronomía local, que incluye platos basados en pescados frescos -siendo mediodía ya, pude degustar de un tremendo bocachico, en un restaurante típico, apenas pasando la calle de La Catedral de Nuestra Señora de La Candelaria. Por cierto, ésta es otro punto de interés para quienes desean explorar la historia y la arquitectura del municipio. Magangué también es el punto de partida para quienes desean conocer la rica biodiversidad de la región, con tours por el río y sus alrededores. Un dato curioso es que Magangué se ubica en la zona con más ciénagas del país, y el puente Rocandor, construido hace no mucho, además de ser un hito de ingenieria -con una extensión de más de 2 kms - une la región de los Montes de María con la depresión momposina, y es que precisamente para hablar de la importancia de la estratégica ubicación de Magangué, es importante mencionar que cuenta con la terminal fluvial con mayor movimiento de todo el país.

Ahora, solamente queda esperar la salida de un carro particular, que me llevará hasta Santa Cruz de Mompox.


viernes, 27 de enero de 2012

El Hay Festival


Por estos días suena mucho el festival de literatura y Artes que se realiza en Cartagena... y antes de querer exaltar, criticar o reflexionar, o lo que sea al respecto, quiero comentar a ustedes algo de lo que me enteré a propósito del referido festival.

Me indignaba escuchar a los medios hablar del Hay Festival /(j)ái féstival/ con una clara pronunciación inglesa. Me pregunté entonces ¿Si es un festival de literatura (aunque no solo en español) por qué su nombre obedece a una pronunciación tan ajena a la lengua de Castilla?

Buscando sus orígenes, me di cuenta que el festival nació en una población de Hay-on-Way en el principado de Gales. De allí su nombre... y no sólo eso, sino que personas como Bill Clinton lo definieron como el Woodstock de la mente, casi nada de título.

Este festival nace como una necesidad de acercar a escritores, músicos, pintores, políticos y gente de artes en general con la gente del común, de a pie.. como usted o yo. -Lo de la política como un arte me remite a la retórica, la tragicomedia y hasta los llamados Stand-up comedy... que luego pasan a ser sit-down tragedy-.

Pero volviendo al tema, no sólo entiendo ahora el porqué de tan extranjero nombre, sino la importancia del festival en un país donde las artes sobreviven a punta de amor propio.
¡Hay que aprovecharlo!

domingo, 14 de junio de 2009

A la defensa de nuestra identidad

Muy orgullosos como somos los colombianos, seguimos los partidos de la selección a pesar de los muchos malos resultados, defendemos a capa y espada los intereses nacionales al menos en cuanto a los videos nacionalistas que figuran en youtube, y contamos con innumerables accesorios como pulseras, collares, morrales y camisetas tricolores, entre otros; pero ¿Nos hemos preguntado cuán concientes u orgullosos de nuestra identidad verdaderamente somos?

Ejemplos hay muchos, como alguno que ya alguna vez mencioné en un artículo: la influencia de otros países en algo como la hinchada de un equipo de fútbol, de cualquier parte del país; donde se ven miles de seguidores forzando una voz para hacerla escuchar más argentinizada, como si nuestro acento no llegara hasta los jugadores. Pero esto es solo una pequeña muestra de lo que verdaderamente está pasando con nuestra identidad: es inocua o casi inexistente.

Alguna vez leí -siempre que argumento una idea con la de algún autor empiezo con estas líneas- que las clases sociales colombianas buscan parecerse a diferentes modelos, todos extranjeros: la clase alta, más adinerada, busca parecer europea; la clase media, americana (de Estados Unidos) y la baja, mexicana. Y es ésta una de las que más ha influenciado la vida cultural en mi país: la guerra por la culebrería de las telenovelas, el flagelo tristemente eterno del narcotráfico y la religiosidad falsa entre otros, son aspectos que comparten nuestras banderas. Pero más allá de problemas tercermundistas, me impresiona ver cómo las madres colombianas han olvidado el tiple y la bandola, por las trompetas y los guitarrones, las cumbias, pasillos y bundes, por las omnipresentes rancheras, al punto de crear híbridos amorfos como el ranchenato y otras ridiculeces. ¿Desde cuándo a las madres les encantan las rancheras más que cualquier otra música? ¿Será un delito cultural dar una serenata con joropo?

Aclaro, no tengo nada más que admiración hacia el país centroamericano, que en una difícil posición de frontera con la potencia por excelencia, y de liderazgo en Latinoamérica, ha sacado su cultura y su identidad por encima de cualquier proceso globalizador. Los niños de nombre Cuactemoc son prueba de ello, de un pueblo que conoce su historia y vive su presente sin influencias ajenas.

Esto me lleva a un caso particular que quisiera compartir con ustedes: un profesor de la universidad donde mi novia estudia, es argentino y se casó con una colombiana. Hace un par de meses nació su hijo, en Bogotá, y su nombre fue sacado de la cultura muisca (que habitó la región en períodos precolombinos) Nombre que no puedo escribir porque simplemente no lo recuerdo.
Una vez más, nuestra identidad es descubierta por extranjeros.

Así mismo, pululan en nuestras escuelas nombres cuyas letras no tienen el sonido castizo que el castellano le otorga, sino que se transforman en ridiculeces aún peores que ponerle a un niño, el nombre de un elemento químico, un Neón Ricardo no es tan difícil de encontrar, lo juro. Jhon, Jeisson, Harry, Harold y un largo etcétera son tan comunes que preguntar a su portador cómo se pronuncia o dónde lleva el acento, se ha vuelto una pregunta obligada cuando conocemos a alguien por escrito.

Por último, el desconocimiento de nuestra historia nos lleva a cometer errores que en otras culturas serían faltas gravísimas a la idiosincrasia.

Por ejemplo: ¿Sabe usted lo que significan las palabras Guache y Guaricha? Si usted no lo sabe, y no es colombiano, no se preocupe, pero si lo es, lea esto:
"Los españoles en su desprecio por nuestra cultura; en la epoca de la colonización en Colombia, denominaron Guache al patán o persona grocera, pero en nuestra lengua ancestral, la palabra Guache, quería decir un joven o adolecente y Guaricha, niña o joven mujer."
(Tomado de www.asihablamos.com)
¡Ahí nos vemos, guaches!

domingo, 20 de julio de 2008

¿Cuántas veces lo has escuchado?

La más antigua de los registros audiovisuales, versión de 1937 cuando aún no se estrenaba la televisión en Colombia.


Éste, extraído de la televisión colombiana de los 90, al final de la emisión.



También extraído de la televisión nacional, ésta es la versión que es transmitida actualmente por todos los canales.



Aquí, la estrofa dos, en voz del grupo Semillitas.



En el concierto de una popular emisora juvenil colombiana, ésta es la versión del cantante Juanes.



Esta versión, pertenece a la Armada Nacional de Colombia.



Una de mis favoritas, la versión rock, interpretada por el grupo Ekhymosis, con voz del ahora conocido como Juanes.



Y para terminar, una agradable versión familiar. De las muchas que hemos visto los estudiantes y profesores en actos culturales.


El Himno Nacional es una muestra de soberanía que solo reconoceremos como verdaderamente propia, cuando las circunstancias nos encuentren en tierras extranjeras, con graves problemas sociales y políticos o en eventos deportivos; pero que bueno sería entregarnos a las notas marciales del Himno, cualquier día, por ejemplo, no cambiando de canal cuando son las 6 de la tarde o cantándolo a todo pulmón cuando estamos en aburridos actos solemnes.

Lo más importante, que debemos tener en cuenta los docentes, es la educación cívica en cuanto al Himno Nacional. Desde pequeños los colombianos deben sentirse orgullosos de serlo.

Y usted, lector colombiano ¿Cuántas estrofas del himno se sabe?

jueves, 17 de julio de 2008

¡Perfidia!

Algo que jamás podremos olvidar todos aquellos a quienes nos interesa el tema. Apenas lo escuchamos nos conmovió y seguramente, nos dejó pensando en todo esto.



Por supuesto, me refería al delicioso arrullo del bolero eterno y a la inigualable voz de Javier Solís, uno de los maestros de la música, en este caso interpretando, magistralmente por demás, una de las obras clásicas de México y toda Latinoamérica: Perfidia.

Si el respetado lector pensó que me referiría al uso de los emblemas de la Cruz Roja en la operación Jaque, solo puedo decir lo que se ha dicho ya miles de veces: 15 secuestrados de 6, 8 y 10 años de cautiverio están en libertad y con sus familias, dos guerrilleros fueron neutralizados y las farc siguen perdiendo terreno, por otro lado, no se utilizó el símbolo para atacar militarmente ni lograr ventaja bélica. Por lo tanto, es solo buscarle pelos al gato.

En resumen ¡Qué buena es la música que hacía Javier Solís!

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