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jueves, 25 de abril de 2024

Más allá del mapa: ¿Y ése por qué es famoso?

 Reflexión geográfica - 1era entrega

Algo que siempre me ha parecido muy interesante, es la etimología (origen de los nombres) de pueblos, ciudades y departamentos. En la mayoría de los casos, tiene riquísimas historias cargadas de tradición, geografía, luchas y folclor; en otros, esta etimología conlleva elementos de la casualidad y anécdotas, que no por eso, deja de ser llamativa y hasta divertida. 

Y es que no deja de ser inmensamente atrayente, la relación entre un algo y su nombre, es decir, entre su esencia y la forma como es llamado... 

Julieta, en la magistral obra de Shakespeare, se cuestiona sobre esto, ya que su amor se vuelve imposible, debido a su nombre y al de su pretendiente:

"¿Por qué no tomas otro nombre? La rosa no dejaría de ser rosa, tampoco dejaría de esparcir su aroma, aunque se llamara de otra manera." 

-Monólogo de Julieta, en Romeo y Julieta, de William Shakespeare-
Romeo y Julieta. En una posible adaptación musical. No sé, piénsalo.  

 Juan, el Pastor, se molesta por ser llamado F-48, al sentirse ignorado en su humanidad, en su verdadera dignidad. F-48 es sintético, pero Juan es humano.

"Mi nombre verdadero es Juan. Poca cosa, ¿verdad? ¡Pero humano, señor, humano! Millares de Juanes han escrito libros y han plantado árboles. Millones de mujeres han dicho alguna vez en cualquier rincón del mundo "te quiero, Juan". En cambio ¿quién ha querido nunca al "F-48"? Juan sabe a pueblo y a eternidad: es el hierro, la madera de roble, el pan de trigo. "F-48" es el nylon".
- El Pastor, en Los árboles mueren de pie, de Alejandro Casona. 


Esta reflexión ha acompañado a la humanidad por muchos años, tanto así que, -volviendo a Romeo y Julieta- Shakespeare inmortalizó una pregunta, entre muchas otras máximas: What's in a name? -Que de hecho, es parte del monólogo de Julieta que leímos más arriba-. 

Hoy, What's in a name? es reconocido como un refrán popular en la cultura anglosajona, que presenta la invitación a ir más allá de lo visible -el nombre- y reconocer a una persona por su verdadera esencia; e incluso, no queda limitado a las personas, sino que se convierte en una versión anglo del popular: "no juzgues a un libro por su portada". 

¿Qué hay en los nombres departamentales?

Pero antes de alejarnos más del tema central de este escrito, haremos un rápido recorrido por los nombres de los 32 departamentos de Colombia, para conocer sus orígenes. Iniciamos, con departamentos que tienen su nombre en honor a un héroe de la independencia.   

Bolívar: El primero en nuestra lista, es indudablemente, Bolívar. Cuyo nombre, por supuesto, rinde homenaje al Libertador de 6 naciones latinoamericanas, del yugo español. Bolívar no solamente cuenta con un departamento, sino con al menos, unos 5 municipios: En Santander, Antioquia, Cauca, Valle y El Carmen de Bolívar, por supuesto, en Bolívar. 

El Carmen de Bolívar, cuna del músico Lucho Bermúdez. Fuente propia. 


Caldas: El Sabio, como pasó a la historia Francisco José, participó en la planeación de los hechos del 20 de julio en Santafé, que a la postre, se convertiría en el Grito de Independencia de Colombia. Científico, astrónomo, botánico, ingeniero militar, entre otras, marcaron para siempre, el genio de este hombre. Caldas da nombre a un departamento y a dos municipios, uno en Boyacá y otro en Antioquia. 

Plaza de Bolívar, en Manizales, Caldas. Fuente propia. 


Córdoba: En memoria de José María Córdova. Héroe militar de la independencia, a quien se le atribuye, al parecer falsamente, haber cambiado la ortografía de su apellido, para que éste llevara la V de "victoria". En cambio, se dice que su apellido, al igual que otras muchas palabras, ha vivido la evolución del idioma afectando su ortografía original. 

Córdoba además identifica a 3 municipios: en Bolívar, Nariño y Quindío, y a un caso especial del mismo departamento Córdoba, que se llama "Los Córdobas", pero que no tiene nada que ver con el Héroe de Ayacucho, sino con una familia de colonos que llegaron a estas costas y cuya historia, también es merecedora de un relato.   

Parque de Bolívar, en Montería, capital de Córdoba. Fuente propia.


Santander y Norte de Santander: El Hombre de las Leyes, quien inspiró la creación de este blog hace ya 18 años, también cuenta con varios entes territoriales llamados así en su honor. Por supuesto, el primero corresponde a su lugar de nacimiento, que en ese momento era conocido como la provincia de Pamplona; luego, hacia 1857 se constituyó como el Estado de Santander, y ya en 1910 se dividió en los dos departamentos que conocemos hoy.

El único prócer de la independencia que cuenta con dos departamentos a su nombre, es irónicamente, el que cuenta con menos municipios: uno en Cauca y otro en Norte de Santander. Del primero, Santander de Quilichao, se dice que su apellido viene del idioma paez, del pueblo Naza y significa "Sueño del tigre"; el otro es Puerto Santander, muy cerca a Cúcuta y con su fundación ligada a la creación de una estación del ferrocarril.  

Monumento a José Antonio Galán, en Charalá, Santander. Fuente propia.


Nariño:  Don Antonio Amador José Nariño es conocido como el precursor de la independencia de América, y además, por su inconmensurable legado de haber traducido Los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1793 (recordemos que la Revolución Francesa, en donde surgieron, había ocurrido apenas 4 años atrás). 

Además del departamento cuya capital es Pasto, Nariño da nombre a 4 municipios: en Cundinamarca, Antioquia, Nariño (Sí, en el mismo departamento) y Amazonas, éste último el famoso Puerto Nariño, al que solamente se accede por vía fluvial, y que es el "otro único municipio" de este inmenso departamento. 

El ciego Manuel de Rivera, benefactor del Santuario de Las Lajas, en Ipiales, Nariño. Fuente propia.



Y para finalizar este primer recorrido, nos encontramos con otro Antonio.

Sucre: al igual que Bolívar, Antonio José de Sucre nació en lo que hoy es Venezuela, y hoy, el Estado donde se sitúa Cumaná (su ciudad de nacimiento) lleva su nombre. Por otro lado, en Colombia, además de un departamento, Sucre cuenta con 3 municipios: en Santander, Cauca y Sucre (mismo caso de Nariño, Nariño); sin embargo, lo más interesante de este último Sucre, es que allí vivió gran parte de su vida, el Nobel Gabriel García Márquez, y fue allí donde ocurrió la historia de los hermanos Pedro y Pablo Vicario, quienes cometieron el crimen narrado en Crónica de una muerte anunciada -otro ejemplo de una máxima literaria, que se convirtió en un modismo-.

Parque Santander, en Sincelejo, la capital de Sucre. Fuente propia


En una próxima entrega, recorreremos los departamentos con nombres a partir de vocablos indígenas y otros, a partir de nombres heredados de la conquista y la colonia española. En el camino nos vemos.  

martes, 12 de diciembre de 2023

El baile cósmico


Sitios maravillosos y enigmáticos en Colombia, hay en grandes proporciones: algunos con paisajes surrealistas y exhuberantes, otros con muestras inconmesurables de diversidad cultural y natural, con características propias para el desarrollo de actividades turísticas, deportivas y hasta científicas. Y así mismo, hay sitios que reúnen todas estas características en sí mismos: El Desierto de la Tatacoa.
Los enigmáticos paisajes del Desierto de La Tatacoa

Este hermoso bosque tropical seco -porque en realidad no es un desierto- se ubica al norte del departamento del Huila, una inmesa extensión de tierra, recorrida por el río Magdalena, llena de paisajes increíbles, tales como sus miradores (la Mano del Gigante es tal vez el más famoso), y se ha convertido en un polo de atracción para astrónomos profesionales y aficionados. Sus múltiples observatorios, sus expertos con sus charlas nocturnas y por supuesto, su característica baja contaminación lumínica, hacen de este lugar casi que un templo para la observación astronómica. Así que, ¿Qué mejor lugar para observar un eclipse anular? 
La observación astronómica es una de las actividades preferidas por aficionados
 y profesionales que visitan el Desierto de la Tatacoa

En el vasto y misterioso desierto de la Tatacoa, un día se despliega con un aire especial. La brisa caliente arrastra consigo finos granos de arena, mientras el sol comienza su danza en el cielo. Sin embargo, en esta ocasión, algo extraordinario está por suceder: un eclipse anular solar.

El desierto, ya de por sí un lugar de maravillas y misterios, se sumerge en una atmósfera aún más enigmática. La luz del sol se atenúa gradualmente, al igual que la temperatura, que en pleno mediodía, se siente como una leve pero refrescante pausa a los acostumbrados 35°c. 

Visitantes de todo el país han llegado desde días anteriores, hasta pocos minutos antes del evento cósmico. Se reúnen en busca del mejor lugar para observar este espectáculo celestial. Un desfile de telescopios, filtros, gafas y cámaras, sorprenden por su avanzada tecnología, o por su humilde complejidad: variedad de materiales se ven acompañando costosos instrumentos de observación.
Observadores de diferentes partes del país, se preparan para el evento principal.
 
Mientras tanto, la naturaleza del desierto parece prepararse para el evento: los reptiles se esconden, las aves encuentran refugio en las grietas de las rocas y la flora se recoge, como si supiera que un momento de oscuridad temporal está por llegar.

En el momento álgido, la luna se interpone entre la Tierra y el sol, creando un anillo de luz brillante alrededor de su silueta oscura. La Tatacoa, que ya es un paisaje surrealista, se transforma en un escenario de contrastes extremos: la oscuridad momentánea se mezcla con la brillantez del anillo solar, creando un ambiente de gran misterio y asombro.
La Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, solo se ve su anillo de fuego.

La temperatura desciende ligeramente, y un silencio reverencial parece abrazar el desierto. El anillo de luz solar se refleja en la superficie de las formaciones rocosas, creando destellos y sombras inusuales en la arena. Por un breve lapso, el cielo y la tierra se unen en un abrazo cósmico, invitando a todos a maravillarse ante la grandiosidad del universo.
Fascinación y asombro ante la grandiosidad del universo.


Conforme el eclipse llega a su fin, la luz del sol comienza a regresar, disipando la oscuridad temporal y devolviendo los colores y la vida al desierto. La Tatacoa retoma su esencia, pero la experiencia del eclipse anular solar queda grabada en la memoria de quienes presenciaron ese evento único en medio de la inmensidad y la quietud de este hermoso paisaje huilense.


Reto Colombia







jueves, 2 de marzo de 2023

Guainía 2 - Cerros de Mavecure, una leyenda de amor



 A partir del Puerto en Inírida y hasta la comunidad de El Remanso, habría alrededor de dos horas y media en lancha rápida. Los paisajes a izquierda y derecha se veían iguales: el inmenso río Inírida -ahora crecido por el invierno que atravesaba el país- chocaba con paredes inexpugnables de árboles gigantescos; sabíamos que a lado y lado, solo había selva. 


Río Inírida. Camino a la Comunidad El Remanso. Guainía, Colombia. 
Fuente propia. 

El Remanso es un resguardo indígena Puinave, que me ofreció más comodidades de las que creí que iba a encontrar, entre ellas,  electricidad durante casi todo el día. Además de esto, las personas de la comunidad nos recibieron con inmenso cariño, que casi nos hacía sentir en casa. Después de almorzar, lo que también sería una rica experiencia cultural, haríamos el primer ascenso a uno de los famosos Cerros de Mavecure, el Cerro Diablo.  

Comunidad El Remanso, Guainía. Fuente propia.














El ascenso fue absolutamente emocionante. Recuerdo como lentamente nos acercábamos a la inmensa formación rocosa y que en algunos puntos, se veía más vertical y difícil y en esos puntos, una inmensa soga colgaba de la montaña para ayudar a los que como yo, no son muy experimentados en este tipo de senderismo. Del Cerro Diablo, recuerdo particularmente una caída que sufrí, apenas un resbalón de menos de un metro, pero que me dejó un pequeña herida que sangró bastante. Hoy, esa pequeña cicatriz en mi brazo derecho, es uno de los recuerdos más bonitos que traje de ese viaje. 

Una pequeña caída, un gran recuerdo. 


Finalmente, al lograr la cima del cerro, la vista era simplemente espectacular. Hacia el sur, se divisaban los Cerros Pajarito y Mono, y hacia el norte, la inmensa llanura que marca el punto donde se unen la Orinoquia con la Amazonia. Para ser el primer día, me sentía más que satisfecho con esta pequeña hazaña personal. 

Vista desde la cima del Cerro Diablo.


Llegaba entonces el momento de descansar en unas inmensas malokas, solamente separadas por cortinas y algunos maderos. Después de un largo día, el descanso fue absolutamente reparador. 

El día siguiente me presentaba una hermosa experiencia, además del necesario cambio de calzado para evitar el accidente del día anterior. Este día cruzamos el río Inírida y nos dirigimos hacia el Cerro Mavicure, el único que queda al costado oriental del río y por el que todo el conjunto rocoso recibe su nombre; su ascenso fue un poco más exigente que el del Cerro Diablo, e incluso, en algunos sectores, era necesario el uso de escaleras planas hechas en madera y sogas en algunos sectores, sin embargo, nada demasiado complejo. 

Ascenso al Cerro Mavecure. Guainía, Colombia. Fuente propia. 


La vista allí es espectacular -Por cierto, es donde se toman las fotos más comunes en redes sociales, ya que desde la cima de Mavecure, se ven en frente los cerros Pajarito y Mono-. El sitio es tan especial, que fue escogido por Juan David, uno de los compañeros del tour, ¡para proponerle matrimonio a su novia Liliana! ¡Bendiciones, parcero!

Acompañado de mi guía, Jesualdo. 




Volviendo al tema, y como sucede con todos los sitios naturales que gozan de una belleza impresionante, su origen mítico está cargado de historias interesantes que los primeros pobladores creen. Esto mismo sucede con los Cerros de Mavecure. Aunque hay al menos unas cuatro versiones, todas coinciden en algunos elementos básicos:

Inírida era el nombre de una hermosa princesa, y la fama de su belleza llegó a otros pueblos originarios, particularmente del Vaupés, desde donde un joven guerrero llegó para enamorarla. Sin embargo, Inírida no estaba interesada en los asuntos del amor, sino que más bien, prefería disfrutar de la naturaleza: hablaba con los ríos y con los árboles. El joven, al ver que no contaba con la atención de la princesa, decidió preparar un brebaje a base de puzana, una hierba propia de esta zona, que despide un aroma delicioso, y que según dicen, hace que las personas se enamoren perdidamente. Sin embargo, tal vez debido a un mal calculo de cantidad, la princesa perdió la cordura y luego de deambular por los cerros días y noche, encontró refugio en el Cerro Pajarito, en donde ella y la montaña se hicieron uno solo. Los hilos de agua que bajan del cerro son, por supuesto, sus lágrimas, y su legado, son las hermosas flores de Inírida, endémicas de la zona. 
Según los pobladores, en el Cerro Pajarito se ve una especie de ventana,
que es donde mora la Princesa Inírida. Fuente propia. 

Ese mismo día, nos embarcamos hacia el llamado Caño San Joaquín. Este es un afluente del Río Inírida, y presenta unas aguas de tonos rojizos que se mezclan con el color negro propio de los ríos selváticos. Allí, por primera vez, vi a las famosas toninas, o delfines rosados, juguetear a unos cuantos metros. Un espectáculo de la naturaleza, y de la Orinoquia, que me permitían cerrar el día, de la mejor manera. 

El Caño San Joaquín es un afluente rojizo del Río Inírida.


Aún tenemos tiempo. Veremos qué más nos depara este hermoso departamento de muchas aguas. 

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