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jueves, 5 de diciembre de 2019

Bonanza cauchera: genocidio amazónico

"¿Cómo hablar de la bonanza cauchera, la que a comienzos del siglo XX se extendió por Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Brasil y Venezuela, sin mencionar a José Eustasio Rivera?"

Así inicia el relato número 9 del Especial Memoria de la Revista Arcadia, publicado en 2014, que habla sobre uno de los genocidios -también llamado etnocidio- más grandes y tal vez menos documentados ocurridos en suelos de la Amazonia peruana y colombiana.

Hablar de bonanza cauchera es tomar un término económico de un período histórico difícil en términos sociales en Colombia -Si es que no toda la historia colombiana ha sido un gran y difícil período histórico en términos sociales-, pero ignorando que bajo esta bonanza se esconde un montón de relatos de crueldad y tortura que también se ha conocido como esclavitud del siglo XX. 

Tomada de https://www.portafolio.co/tendencias/casa-arana-interior-crimenes-perduran-137812
Hoy, la tristemente célebre Casa Arana es un colegio indígena que además, sirve de punto de encuentro a varios grupos indígenas que conmemoran esta tragedia, la tragedia de las caucherías, ya que esta edificación de principios de siglo XX fue uno de los centros de recolección del caucho. Allí, era comercializado y exportado a Europa, en donde se usaba para una variedad de objetos: neumáticos, zepelines, objetos médicos, etc. 

Sin embargo, a pesar de la bonanza económica que esto podría traer, personajes oscuros como Julio César Arana del Águila, a quien obviamente debe su nombre la mencionada casa, se encargó de enriquecerse de la explotación del caucho a costas de torturas, esclavitud y vejaciones de todo tipo hacia la población indígena de al menos 5 tribus diferentes. 
Tomada de BBC Mundo

Arana, para el desarrollo de su actividad, trajo a personas de raza negra, de Barbados (gracias a la cooperación inicial del gobierno Británico y sus colonias), que le ayudaban a "mantener y controlar" a los indígenas. 

Fuentes hablan de 30.000 indígenas muertos, otros dicen que 40.000 y según los relatos de los propios afectados, se dice que pueden llegar a 100.000 entre indígenas colombianos, peruanos, brasileños y ecuatorianos. 

En 1907, gracias a Walter Hardenburg, quien visitó la zona y relató las atrocidades que allí sucedían, el diario británico The Truth desató el escándalo internacional, obligando de cierta forma, a que el gobierno británico encargara a Casement, cónsul en Manaos, de la investigación sobre lo que acontecía al interior de la selva amazónica. 

El cónsul recogió relatos de las violaciones, asesinatos, mutilaciones, y muchas atrocidades más que allí sucedían y fueron enviados a las autoridades peruanas de entonces. Se produjeron algunas capturas, pero todas de bajo perfil. Muchos años después, el auge del caucho cesó y Arana, dedicado ya a la política, muere en Lima sin haber pagado por tantas historias de horror. 

¿Por qué se conmemoran este tipo de historias? De acuerdo con las comunidades indígenas que se reúnen periódicamente en la Casa Arana, se trata de no olvidar y de usar la experiencia para buscar un mejor futuro.

Hablemos de Literatura

He llegado a toda esta historia gracias a la reciente lectura de La Vorágine, de José Eustacio Rivera, escritor colombiano, que denunció estas historias en 1924 - Cuando Arana aún vivía-, y que se convierte en un emocionante relato que narra la historia de Arturo Cova en estos territorios (No más espoilers ya que debe ser una lectura recomendada y obligatoria en Latinoamérica). 

Hay una novela escrita por el venezolano Romulo Gallegos, llamada Canaima, que a pesar de que no se trata del Caucho, sí habla de la cotidianidad de la vida en la selva, en la explotación de recursos y el caciquismo y caudillismo, que sin duda, nos recuerda enormemente el caso de las caucherías y de la historia narrada 8 años antes por Rivera (Canaima fue publicada en 1935).

Mucho más recientemente, el Nóbel de Literatura, Mario Vargas Llosa, publicó su novela El sueño del Celta que narra la historia de Roger Casement, cónsul británico en Manaos, y quien se convirtió en uno de los denunciantes de Arana. 

Debido a la poca difusión y el poco conocimiento que tienen las nuevas generaciones sobre las tristes historias de la tragedia de las caucherías, el Centro Nacional de Memoria Histórica preparó en dos tomos un informe muy completo, compuesto de narraciones, relatos, mapas, e investigaciones, llamado Putumayo: La vorágine de las caucherías. Memoria y Testimonio, que usted, amable lector, puede descargar y leer libremente de los siguientes enlaces: 

Tomo 1:

Tomo 2:

Recuerden, quien no conoce su historia, está condenado a repetirla.

Un abrazo.

Fuentes:

https://www.revistaarcadia.com/impresa/especial/articulo/nueve-la-casa-arana-la-chorrera-amazonas/39012



lunes, 12 de octubre de 2009

Hablando de Nóbeles













A muchos compatriotas sorprendió, y no gratamente, la postulación de la senadora Piedad Córdoba al premio Nóbel de Paz 2009. Es increíble que unos de los galardones más dignos y honoríficos (y también un poco inútiles) haya sido, si quiera pensado, en este nefasto personaje de la actualidad nacional.


El premio Nóbel de Paz se entrega desde 1901 y estamentos como la Cruz Roja lo ha recibido en tres oportunidades, otros como Médicos sin Fronteras, Campaña Internacional para la prohibición de las Minas Antipersonas, Grupo Gubernamental sobre el cambio climático entre otros, también lo han recibido. Gente de un amplio recorrido en estos caminos como Rigoberta Menchú, Nelson Mandela o Gorvachov, incluso Yasser Arafat, juntos Shimon Peres e Isaac Rabin, cuando en 1994 llegaron a grandes avances en el espinoso asunto arabe-israelí. Junto a estas personas, doña Teodora de Bolívar -perdón, la honorable senadora Piedad Córdoba- no tiene más que un kilómetro de tela enredado en su turbante.
Solo por tomar un par de ejemplos: en una universidad antioqueña, frente a un grupo de estudiantes, Piedad soltó una perla de la que dimos buena cuenta en este blog en su momento: "Este país necesita más Marulandas" !!!! Por supuesto, dignísimo de un premio Nóbel de Paz. Es como si nos pararamos en Jerusalén a decir: Europa necesita más Hitlers.


O que tal más recientemente, cuando fueron interceptadas unas pruebas de supervivencia de unos soldados -amarrados con cadenas al cuello en condiciones deplorables- y su opinión al respecto fue: "No tengo guardaespaldas sino espías", haciendo referencia a que las pruebas fueron halladas en manos de su grupo de seguridad y que sería culpa de éste, que el país las conociera antes de ella. Acaso el negocio es así de secreto entre ella y el grupo terrorista?
Y otro que me llega a la memoria, cuando en los teatros publicitarios de las liberaciones de secuestrados, se corregía incansablemente cuando su subconsciente la traicionaba: "Los secuestrados... es decir, los retenidos por las farc, deben mantener la esperanza..." Los retenidos por las farc? Y eso no quiere decir secuestro?
Pero bueno, el Nóbel se fue para otro lado y de esto no quedará más que el chistecito del momento. La senadora, seguramente encontrará consuelo en los brazos bolivarianos de algún vecino, y nosotros, seguiremos luchando para algún día ver algo de paz en nuestro país.

domingo, 24 de mayo de 2009

Cuando en Patascoy, todo empezó


Prohibido olvidar

Varios militares fueron revelados de sus cargos por haber sido encontrados con cierta responsabilidad en el desastre del cerro de Patascoy, en Nariño, sucedido el 21 de diciembre de 1997. 

Aquel día, temprano en la madrugada, un grupo de entre 100 y 300 guerrilleros atacó una pequeña base dónde permanecían no más de 40 soldados del Ejército Nacional. El combate duró poco más de 15 minutos, porque, según un terrorista, los soldados estaban desmoralizados y mal alimentados. Aquel día murieron 11 soldados y 18 más fueron secuestrados. 

El motivo de los secuestros, fue el de forzar a los gobiernos de turno al intercambio humanitario. Término lastimosamente mal usado y tergiversado al antojo de grupos políticos y de la misma guerrilla. Hoy, dos de esos secuestrados -uno de ellos, el tristemente célebre, Pablo Emilio Moncayo- se encuentran aún en las selvas del sur de Colombia. Esperando, algún día, volver a ver a sus familias. 

Colombianos, prohibido olvidar.

martes, 30 de septiembre de 2008

Qué nos pasa?

La noticia del pequeño ha estado en boca de miles de colombianos por ya una semana, intensificada ahora por su trágico descenlace. Queda la consternación y la indignación, la impotencia y la rabia, pero más allá de estas emociones pasajeras, nos debe quedar la reflexión.

El secuestro y asesinato de este bebé marca un nuevo fondo en el que pudimos haber pensado que no caeríamos. Hoy, la sociedad en general, se pregunta si es posible llegar más bajo. Tristemente la respuesta es sí; y lo es simplemente debido a la continuidad de los hechos de terror, que marcan una y otra vez un comienzo que se alarga. Recuerdan ustedes a Garavito? Por supuesto, es imposible olvidar al "monstruo de los Andes" y cuando en ese momento pensamos que no podía haber nada peor, nunca imaginamos que la ley de Morphy, aplica con un despreciable humor negro en los casos de violencia infantil y ahora, también intrafamiliar.

Se pone entonces en tela de juicio, el valor de la familia como núcleo fundamental de la sociedad. Algo que está consagrado incluso, en la Constitución Nacional. Y si no es la familia el lugar más seguro del planeta, cuál puede ser?

Justicia y paz en su tumba. 

De enero a septiembre, han muerto en Colombia al menos 15 niños menores de un año. Qué nos pasa?

miércoles, 23 de julio de 2008

6 de noviembre

Carlos Mario* cuenta ya con 22 años, orgulloso hijo de un militar colombiano de muchos años de experiencia, quiere seguir los pasos de su padre. Terminó el bachillerato hace unos años y después hacer una carrera técnica aspira a entrar a las filas para emular la exitosa vida militar de su progenitor.

Aunque para el hijo de un militar no debe ser dificil el ingreso a las filas, algo hizo que el proceso esta vez se entorpeciera, un papel más y un documento que faltó, una palanca que no funcionó. En estos trámites, Carlos Mario tuvo que viajar hacia el centro de la capital, más específicamente, a la notaria tercera, en la carrera 8 con calle 12, muy cerca de la Plaza de Bolívar, una de las manzanas más históricas de la República. Una vez finalizado el proceso de sacar copias de un registro civil, Carlos Mario se dirige hacia el sur, hacia el Palacio Liévano, en la mencionada plaza, solo porque alguna vez alguien le dijo que por allí cerca vendían almuerzo corriente muy bueno y muy barato, tal como nos gusta a los colombianos.

Cuando este joven se acercó a la esquina sur occidental del Palacio de Justicia, un anciano indigente se le acerca, le pide una moneda y ante la negativa del muchacho, le dice:

"No sabes cuál es el origen de tu vida, no sabes cuán verdaderamente grande es tu padre, no sabes nada!"

Muchos podríamos pensar que personas como éstas, con sentencias como éstas, no reportan mayor importancia en una ciudad donde la población crecre en cifras alarmantes y la línea de miseria le sigue los pasos de cerca. Sin embargo, Carlos Mario notó algo raro en este sujeto... debajo de su ropa maltrecha tenía un pantalón, viejo sin igual, color caqui, como aquel que usaba su padre, pero además este pantalón venía acompañado de unas botas militares que habían perdido, hace mucho, su brillo. El joven reconoció en esas botas, unas similares que su padre guardaba como una requilia sagrada de algo que había sucedido cuando el estaba por nacer, o talvez, ya había nacido. ¿Quién podría recordarlo con exactitud?

- ¿Quién es usted? ¿Por qué usa esas botas?

- Éstas eran mis favoritas, y lo siguen siendo, las use ese día cuando tu madre te trajo al mundo, muy cerca de aquí.

- jajaja - La sonora risa del joven, le hizo entrar en confianza. - Yo nací en Pereira, mi madre vivía allá y mi papá estaba en un batallón aquí en Bogotá.

- Tu padre no lo conocí, pero sé que nunca fue militar y tu madre... tu madre fue una heroína.

El joven quedó perplejo pero en pocos segundos creyó comprender que todo era un desvarío del viejo.

- Sí, el suboficial Vega se la daba de valiente, pero nunca supo lo que fue ser un héroe.

Al escuchar el apellido de su padre y el que él mismo portaba, Carlos Mario sintió como un escalofrio hizo chocar sus piernas.

- ¿Cómo sabe de él? ¿Quién es usted? - Repitió cada vez más nervioso.

- Mi nombre es Fernando Gámez*, era soldado raso del Batallón Charry Solano, cuando el M-19 se tomó el Palacio, por aquí mismo entraron esos hijueputas. - Dijo señalando la entrada del sótano en el costado occidental de Palacio.

Carlos Mario no supo más que decir, con su vista pidió al anciano que continuara hablando.

- Tu madre se llamó Ana Rosa Castiblanco Torres **, era empleada de la cafeteria de Palacio, ese 6 de noviembre, día de tu cumpleaños. Yo mismo saqué a tu mamá de Palacio. Cuando salí con ella en hombros por la puerta principal, un coronel del ejército nos obligó a subirla a un camión, diciendo "Ojo, con esta malparida, ésta es especial"... Yo mismo la vi, escondida entre los baños de la cafeteria, no era especial, no era guerrillera, era una simple empleada, además, una embarazada no se mete a una toma guerrillera porque quiere. Pero no la quise dejar con ellos, se veía muy mal con esa barriga y en el mismo camión rompió fuente.
Cuando los policías y soldados están en una misión así, creen que tienen el poder de hacer cualquier cosa. Y ese suboficial, Vega... te tomó, solo porque su señora no podía tener hijos, eso dijo, aunque después nos enteramos que había tenido dos hijos más, tus hermanos.

Carlos Mario, había dejado de pensar y sentir hacía unos minutos, simplemente observaba con grandes y esféricos ojos a aquel ser entrado en desgracia. Su historia, por más loca que pudiera ser, era también posible. Su padre se decía a sí mismo, héroe de Guerra por participar en la Retoma.

-Cuando quise denunciar todo lo que estaba pasando, lo que pasó con tu mamá y con los otros desaparecidos, los de arriba me mandaron callar. Por cosas del destino pude salir, no lograron ajusticiarme y hoy, no tengo identidad, no tengo documentos, no tengo servicios de salud ni menos, una pensión de las F.F.A.A. simplemente hago lo que puedo para sobrevivir.

Sin decir una palabra, Carlos Mario sacó un billete de 20 mil pesos y se los dio a Gámez. Dio media vuelta y regresó a casa en un tiempo récord, allí saludó a su madre con un lapidario:
¿Quién soy?

Se trata de Ana Rosa Castiblanco Torres, auxiliar de cocina en la cafetería del Palacio. Ella fue conducida a la Escuela de Caballería, y allí, aún en las angustias del parto, fue obligada a brincar del camión. Luego la llevaron hasta las caballerizas donde la sometieron a torturas hasta quitarle la vida. Para desaparecerla, su cadáver fue lanzado a una fosa común como una N.N (ningún nombre), a pesar de que los oficiales que la secuestraron sabían cuál era su identidad. El Ministerio de Defensa Nacional fue condenado por este crimen el 12 de diciembre del año 2007.

(El Palacio sin máscara - Germán Castro Caycedo)
La anterior es una historia ficticia basada en un hecho de la vida real, cualquier parecido con nombres u otros hechos reales, es coincidencial. Éste es un homenaje a las víctimas inocentes de la fatídica Toma del Palacio de Justicia, ocurrida el 6 y 7 de Noviembre de 1985.

* Nombre ficticio
** Nombre real

domingo, 20 de julio de 2008

¡Feliz día de la Independencia!


Hoy, como hace 198 años, los que vivimos en este pequeño rincón del mundo, queremos celebrar nuestra independencia.



Esta vez, no del depotismo colonial, sino del flagelo de la violencia y del secuestro, tan tristemente colombiano.




¡Colombianos del mundo entero, unan sus voces y griten fuerte:




No más violencia,



No más secuestro,



No más farc!




¡La paz sea con usted, Colombia!

jueves, 17 de julio de 2008

¡Perfidia!

Algo que jamás podremos olvidar todos aquellos a quienes nos interesa el tema. Apenas lo escuchamos nos conmovió y seguramente, nos dejó pensando en todo esto.



Por supuesto, me refería al delicioso arrullo del bolero eterno y a la inigualable voz de Javier Solís, uno de los maestros de la música, en este caso interpretando, magistralmente por demás, una de las obras clásicas de México y toda Latinoamérica: Perfidia.

Si el respetado lector pensó que me referiría al uso de los emblemas de la Cruz Roja en la operación Jaque, solo puedo decir lo que se ha dicho ya miles de veces: 15 secuestrados de 6, 8 y 10 años de cautiverio están en libertad y con sus familias, dos guerrilleros fueron neutralizados y las farc siguen perdiendo terreno, por otro lado, no se utilizó el símbolo para atacar militarmente ni lograr ventaja bélica. Por lo tanto, es solo buscarle pelos al gato.

En resumen ¡Qué buena es la música que hacía Javier Solís!

viernes, 11 de julio de 2008

Su compañía en la más absurda soledad

Talvez no parecía más que un medio desesperado de llegar hasta ellos, pero con el paso de los años se fue demostrando que efectivamente, funcionaban. Se convertían en haces de luz traspasando la horrible oscuridad a la que sin saber por qué, habían sido condenados.

Los que volvían lo describían como un rayo de esperanza, un catéter directo a aumentar los ya bajos niveles de optimismo, simplemente, una sonrisa leve entre profundas lágrimas. Con esto, quienes se encargaban de él, seguían cumpliendo su labor con más ahínco ya que se veían resultados de su, inicialmente, increíble labor.

Con el tiempo, otras personas quisieron sumarse a esta labor y aparecieron, más que competencias, muchas más opciones.

Voces del Secuestro, y sus similares de otras cadenas radiales coparon rapidamente los espacios entre la media noche y la madugrada, llegando con su señal hasta lo más profundo de las selvas, allí donde la esperaban sus más arraigados oyentes.

Confieso que no he escuchado más que un par de horas de estos programas, sobre todo, por el horario, pero he sido "testigo auditivo" -si me es permitido usar este término- de dramas familiares interminables.

Hoy, estos programas radiales han recibido muchos premios -periodísticos, nacionales de paz, de creatividad, etc.- pero si de proponer nobeles se trata, -ahora tan en boga- sin duda, postulo a sus creadores y realizadores. Ésta es una labor pacífica de inmensas proporciones.

viernes, 4 de julio de 2008

Al pueblo nunca le toca

Alguna vez leí en un blog (con el que mantenemos serias diferencias, casi que inamovibles) que la comunidad Facebook, se había convertido en otra herramienta insulsa del gobierno para mantener enajenados a los colombianos y ponerlos a caminar en marchas que no servían de nada. Por supuesto, estuve en desacuerdo con dichas afirmaciones. Eso sería tanto como decir que el pueblo colombiano no piensa o no decide por sí mismo, que no tiene ningún poder sobre sus propios destinos y que son otros los que le ordenan que vaya por aquí o por allá. Es simplemente deningrante.
Ahora, con un triunfo más de la Seguridad Democrática, estoy seguro en decir que es una victoria de todos esos colombianos que marchamos el 4 de febrero. No fue una marcha inútil, fue una victoria para todos.

Esto se evidencia en la pérdida de la identidad de las farc como ejército del pueblo, al ser rechazado por éste y no sentirse representado en forma alguna. Así mismo, perdió terreno internacional al verse reconocido como Terrorista por parte de los mismos colombianos que decía defender.

No es la misma guerrilla la de hoy que la de antes de la marcha. Hoy, las farc se encuentran más débiles que nunca y es el momento de no interrumpir nuestro clamor. Hemos demostrado que como pueblo, somos más que los violentos.

La invitación es a unirnos, una vez más, a la gran marcha del próximo 20 de Julio, día de la independencia nacional, en contra de la violencia y el secuestro. Marquemos este día como el símbolo de cuándo Colombia se independizó de las farc.

jueves, 19 de junio de 2008

Los recordaremos


Se cumplió un año de la masacre de los 11 diputados del Valle en manos de las far sin C, en uno de los tantos episodios tristes de la historia colombiana.


Hoy queremos unirmos al clamor nacional por la pronta liberación del diputado que aún permanece en poder de este grupo y claro, de todos los secuestrados.


¡Todos tenemos el derecho fundamental a la libertad!


Nos unimos también a las voces de apoyo a sus familiares, compañeros y compatriotas en general.


Por Colombia ¡NUNCA MÁS!

viernes, 22 de febrero de 2008

Sueño de una madrugada de invierno

La noche cae lenta y con ella los susurros permanentes de los pájaros se sienten alejarse en la espesura... ha pasado otro día. El calor infernal del día es reemplazado por una brisa helada, de ésas que calan en los huesos y mejor que cualquier fábula infantil, le da una horrenda animación a objetos que generalmente no la tienen. Objetos que son, simplemente, mi mejor compañía.
Oigo pasos que se acercan rompiendo el bullicioso silencio del lugar, se notan por encima de todos los otros ruidos gracias a la afinación auditivia que me he visto forzado a desarrollar; creo que ése podría ser un punto positivo si es que mi somera existencia tiene algo de postivo ahora, sí, eso es... pensar en positivo... pensar en positivo siempre ha sido la respuesta y aunque la he aplicado mil veces, mil veces más recurriré a ella... los pasos llegaron y se fueron con estos pensamientos, ojalá doliera un poquito menos ese ridículo hecho de pensar y que como los pasos, simplemente vengan y se vayan, así... sin más.
Ya no me pregunto que estarán pensando los demás, supongo que de alguna forma pensarán en mí y eso, de alguna otra forma extraña me debería hacer sentir mejor. Definitivamente lo logran, logran hacerme sentir mejor. Me pregunto ahora qué será de la niña de mi vida... ¿Qué pensará ella? ¿Habrá logrado todo lo que me contaba que quería hacer? ¿Habrá viajado como pretendía? ¡Diablos! Espero no haber truncado inconcientemente sus proyectos. ¡ja! ¿inconcientemente digo? Yo ya ni sé lo que es la conciencia, la perdí hace rato.
Ojalá pudiera ver cómo quedó mi casa... o mejor no, sería muy doloroso el pretender ver ese lugar donde viví tantas cosas, y es más doloroso pretenderlo que hacerlo... seguro es el deseo el que más mata el espíritu humano y yo... ya ni espíritu ni humano... ya no soy nada, talvez ni siquiera cifra... y no sé tampoco si quiero volver a ser alguien o si he perdido la esperanza de serlo... si es éste el caso, ya no tengo nada más que perder, no tengo nada.
¡Diablos! ¡justo cuando he podido dormir algo esas gotas caen precisamente en mi cara! Ha vuelto a llover como las últimas noches, ya perdí la cuenta de cuantas noches seguidas ha llovido de esta forma ¿será que la lluvia no se acaba jamás? o seguro ese intenso calor del día mantiene en constante lucha a la lluvia que no pierde noche para poder demostrar su poderío. Sí, eso seguro debe ser... la lluvia es tan vengantiva como el hombre o incluso más, porque ataca de forma silenciosa, a veces inesperada y otras con tanta rabia que solo en ese momento sentimos temor de Dios, o mejor, temor de la creación de Dios... ¡ja! es increíble pensar como ahora hablo de Dios con propiedad cuando antes no lo necesitaba o pretendía no necesitarlo... ahora sé que está ahí, pero no sé si me escucha o no... me divierte la idea de pensar que está sentado junto a mí y que como yo, espera una solución a esta miserable condición... como si necesitase ayuda... o como sin necesitarla, esperara que alguien venga y me la preste...
De nuevo ruidos... esta vez no son pasos, no... he escuchado esos ruidos antes... es un latir de corazón exageradamente rápido, obviamente no es humano, ese pobre individuo hubiera muerto hace tiempo, taquicardia o hipotensión, ya no lo sé... el hecho es que el ruido comienza muy suavemente, apenas perceptible para alguien que como yo no tiene mucho más que hacer que tratar de distinguir los ruidos, unos de otros, relacionarlos y crear historias tan inverosímiles que apenas son inventadas se vuelven inútiles... El ruido aumenta y con él, los pasos a mi alrededor; no, ya no son pasos... son murmullos envueltos en miedo... y el ruido continúa acercandose a tal punto que no se escucha nada más... pero así como llegó se está yendo, mi cabeza sigue con quietud tratando de seguir la pista a ese rápido latir de esperanzas que se aleja por el horizonte... vuelven ahora los sonidos de los pájaros, el retumbar de unas escasas gotas de lluvia y un tenue rayo de sol que se filtra por entre el espesor de mi techo infinito forrado de pesadas y grisáceas nubes.
¡Ahí está la clave de sobrevivir... en las nubes! no importa cuán densas y oscuras sean... siempre el sol brillará por encima de ellas... siempre la esperanza renace cada día... sé que seguirá lloviendo por un par de meses más, pero espero que para el próximo verano mi vida haya cambiado lo suficiente como para que valga la pena... ¡Ahora lo recuerdo con claridad! Y siempre lo recuerdo en la mañana y mientras el día transcurre lo voy olvidando lentamente, ya es costumbre y solo en este momento lo entiendo, solo ahora lo recuerdo: Mi esperanza es mi familia... es la niña de mi vida que crece sin mí... es el anhelo de una vida mejor para todos... ¡es la libertad!
Según Fondelibertad desde 1996 a 2007 han sido
secuestrados de forma extorsiva en Colombia 15.110 personas, de las cuales 1722
siguen en cautiverio, 270 se han fugado, 892 fueron asesinadas en cautiverio,
9051 han sido liberadas, 515 liberadas bajo presión y 2660 han sido
rescatados. Crímenes bajo la autoría de farc y eln (en minúsculas) de 5151 y 3580
respectivamente.
En cuanto al secuestro general (con fines
políticos y otros) de 1996 a 2007 fueron secuestradas 23.356 personas de las que
13.350 han sido liberadas, 4428 rescatadas, 801 liberadas bajo presión, 373 se
han fugado, 1270 asesinadas en cautiverio y la triste cifra de 3134 que aún
permancen en manos de las farc, eln, autodefensas, delco y otros grupos sin
especificar, siendo estos uno de los de mayor índice.
¿Hasta cuándo?
¡Colombia, te queremos grande, respetada y libre!

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