Relatos desde la frontera: tercera entrega
Cuando las ciudades se vuelven región
Hay una figura organizativa de los entes territoriales en Colombia que resulta, a la vez, polémica y anhelada en muchos casos. Se trata de las áreas metropolitanas, que tienen tanto de largo como de ancho —literalmente hablando—.
Su creación obedece a razones de integración social, económica y geográfica entre dos o más municipios, siempre alrededor de una metrópoli o ciudad más grande que sirve de epicentro. Por supuesto, sus funciones son principalmente administrativas y cuentan con reconocimiento oficial de acuerdo con las leyes de la República.
La más grande —por número de municipios y de habitantes— y también la más antigua es la del Valle de Aburrá, que data de 1980 y cuenta con diez municipios alrededor de Medellín. Allí se recuerda, por ejemplo, que el Metro de Medellín no llegó a Envigado sino hasta que este municipio ingresó a formar parte del Área Metropolitana, hace apenas unos años, en 2016, luego de una consulta popular.
Al momento de escribir estas líneas, el Área Metropolitana Bogotá–Cundinamarca se encuentra en proceso de formación, aunque ya fue aprobada en el Congreso de la República. De consolidarse, sería entonces la más grande de todas: más de diez millones de habitantes y al menos 18 municipios.
El área metropolitana de Cúcuta
Sin embargo, el área metropolitana que nos trae a este relato es, por supuesto, la de Cúcuta, que congrega seis municipios y algo más de un millón de habitantes, y que data de 1991. Es en esta conurbación donde se encuentra otro complejo histórico que se había convertido en una obsesión personal: Villa del Rosario.
Villa del Rosario: el sueño de Bolívar
Villa del Rosario es uno de los municipios más históricos de Colombia. Aunque existe debate en torno a su fecha de fundación, se toma el 15 de julio de 1773, pues fue en esta fecha cuando se expidió la Real Cédula de conformación de la parroquia. Su desarrollo estuvo profundamente ligado a los acontecimientos políticos de la independencia. En su territorio se celebró en 1821 el Congreso de Cúcuta, evento en el que se promulgó la Constitución que dio origen a la Gran Colombia, razón por la cual el municipio ocupa un lugar fundamental en la historia republicana del país.
Entre sus principales atractivos turísticos se encuentra el Parque Gran Colombiano, donde se ubican el Templo Histórico, la Casa Natal de Francisco de Paula Santander y la Casa de la Bagatela, entre otros monumentos relacionados con la independencia. Estos lugares conforman uno de los conjuntos históricos más importantes de Colombia.
El mencionado templo sirvió como espacio simbólico para la celebración del llamado Congreso de Cúcuta en 1821, donde se daría origen a la Gran Colombia, unión de la Nueva Granada, Venezuela, Ecuador y Panamá. Sin embargo, debido al terremoto de 1875, quedó totalmente destruido. A finales del siglo XIX, hacia 1886, se reconstruyó únicamente su cúpula, de manera que sirviera como símbolo del evento que allí tuvo lugar y que materializó, aunque fuera por pocos años, el sueño de Bolívar.
| Templo Histórico en el Parque Gran Colombiano. Fuente Propia. |
En realidad, el Congreso no sesionó en el templo, sino en una casa contigua conocida como La Bagatela. Este nombre fue dado mucho tiempo después por un tendero que fue propietario de la casa, antes de que el inmueble se convirtiera en bien de patrimonio nacional.
Esta hermosa construcción, que tenía dos plantas en el año del Congreso, sirvió también como sede de gobierno durante ese tiempo. Hoy es un emblemático museo y parte fundamental del Parque Gran Colombiano, como se conoce al conjunto histórico de Villa del Rosario.
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| Una artesanía de la Casa de la Bagatela, al interior de la Casa de la Bagatela. Fuente propia. |
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| Ingreso a la Casa Natal del Gral. Santander. Fuente propia. |
Definitivamente, el recorrido por Villa del Rosario fue para mí uno de los momentos más especiales de todo este viaje.
El Cerro de la Cruz y la memoria de la aviación
Muy cerca de Villa del Rosario se encuentra el municipio de Los Patios. Su origen se remonta al periodo colonial, cuando esta zona servía como punto de paso para viajeros y comerciantes que transitaban entre Cúcuta y las poblaciones cercanas. Con el crecimiento urbano de la región, el territorio fue consolidándose como un importante centro residencial y comercial, hasta ser erigido como municipio el 10 de diciembre de 1985, separándose administrativamente de Villa del Rosario.
Hoy, Los Patios se caracteriza por su dinamismo urbano y su cercanía con la capital departamental, lo que lo convierte en una zona estratégica para el comercio y el desarrollo económico. Entre sus principales espacios se destacan el parque principal y la iglesia San Pablo Apóstol, lugares de encuentro para la comunidad. Además, su ubicación permite disfrutar de paisajes montañosos y miradores naturales desde donde se observan panorámicas del valle de Cúcuta.
En Los Patios, uno de los sitios más atractivos es el Cerro de la Cruz, donde se levanta una inmensa cruz de más de seis metros, en el mismo lugar donde los misioneros habrían instalado una hacia 1850. Así mismo, Los Patios es considerado la cuna de la aviación en el oriente colombiano, especialmente en la zona de frontera, al haber contado con el primer aeródromo de la región.
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| Cerro de la Cruz, en Los Patios. Fuente propia. |
Hoy, el aeropuerto de Cúcuta —inicio y fin de este relato— lleva su nombre: Aeropuerto Internacional Camilo Daza.
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| Ingreso al CUC. Fuente propia. |
Espero volver a verte pronto.























