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martes, 15 de octubre de 2024

De los Montes de María a la Depresión momposina

Precuela de Mompox: a veces soñamos con ella pero no existe

El trayecto entre Cartagena y Santa Cruz de Mompox tomó más tiempo del pensado, porque, como se mencionó anteriormente, media hora más de sueño, en la Heróica, hicieron que perdiera uno de los dos únicos buses directos que van hasta la perla del sur de Bolívar: uno a las 7 am y el otro a las 2 pm. Pero por supuesto, siempre habrá alguna alternativa.

Como ya había pensado el itinerario, sabía que para llegar a destino debía pasar por varios municipios del departamento, entre los que estaban El Carmen de Bolívar y Magangué. Así que cuando un voceador me dijo que podía llevarme hasta este último, acepté sin dudarlo; el tiempo es oro en este tipo de trayectos.

Unas horas después, descubriría que ese bus en realidad iba para Sucre... Sincelejo, para ser más exactos, por lo que no llegaría hasta Magangué… simplemente me mantuve atento, mientras estuviéramos en la misma vía.

Y fue, por casualidad, que sería hasta El Carmen de Bolívar a donde este vehículo me transportaría, allí tuve que hacer trasbordo a otro (mucho más grande y cómodo, en realidad), para el recorrido faltante hasta Magangué. A partir de aquí, comencé a degustar de su cultura –literalmente hablando- ya que en el segundo bus, abordó un vendedor de las tradicionales galletas identitarias carmeras, las famosas chepacorinas – y es que fueron creadas por Josefa Corina Ríos, de nuevo por una casualidad ya que quien las preparaba inicialmente enfermó, y ella le agregó otros ingredientes-.

Vista lateral del Santuario de Ntra Sra del Carmen. Fuente Propia. 

El Carmen de Bolívar es un municipio con una rica historia y un fuerte legado cultural. Fundado en 1776, este lugar es parte de la subregión de los Montes de María, una zona conocida por su belleza natural y su importancia histórica durante las luchas independentistas. A lo largo de los años, El Carmen de Bolívar ha sido un centro agrícola y comercial clave, especialmente en la producción de tabaco, café y aguacate, productos que han impulsado la economía local. A pesar de los desafíos que la región ha enfrentado debido al conflicto armado en décadas pasadas, El Carmen de Bolívar ha resurgido como un símbolo de resiliencia y paz.

Caminar por las calles de El Carmen es sentir la historia, como estar en una escena de esas producciones costeñas de hace varias décadas, de casas históricas, de un calor sofocante, de la música de Lucho Bermúdez, y por supuesto, del sabor inigualable de las chepacorinas.  

Carmen querido, tierra de amores
Hay luz y ensueños bajo tu cielo
Y primavera siempre en tu suelo
Bajo tus soles llenos de ardores

Entre los principales atractivos turísticos de El Carmen de Bolívar, destaca el Parque Central y el hermoso Santuario Arquidiocésano de Nuestra Señora del Carmen, rodeado de edificios históricos y donde se celebran festividades y eventos culturales. Además, el municipio es famoso por su Semana Santa, que atrae a devotos y turistas por igual, quienes asisten a procesiones religiosas y celebraciones tradicionales. La belleza natural de los Montes de María también ofrece oportunidades para el ecoturismo, con rutas de senderismo y visitas a cascadas y miradores que permiten disfrutar del paisaje. Si tiene la oportunidad, no deje de visitar la Casa Museo Lucho Bermúdez, que funciona además, como Casa de la Cultura y Escuela de Música.

Tierra de placeres, de luz, de alegría
De lindas mujeres, Carmen tierra mía.
Lucho Bermudez, con su flauta en un mural en El Carmen De Bolívar. Fuente propia.

Del Carmen partí hacia Magangué, la segunda ciudad más grande y poblada del departamento de Bolívar, -obviamente después de Cartagena- y que se encuentra a orillas del majestuoso río Magdalena, lo que le otorga una importancia estratégica como puerto fluvial. Fundada en 1610, Magangué ha sido históricamente un punto clave para el comercio y el transporte en la región del Caribe colombiano. Su ubicación lo convierte en un centro de conexión entre las principales ciudades de la costa y el interior del país. A lo largo de los años, Magangué ha crecido como un núcleo comercial y agrícola, destacándose en la producción de arroz, yuca y pescado, actividades que han sido la base de su economía local.

Catedral de Ntra Sra de la Candelaria, en Magangué. Fuente propia.

Monumento del Pescador y la subienda. Magangué. Fuente propia.

Entre los atractivos turísticos de Magangué se encuentra su malecón, que ofrece vistas espectaculares del río Magdalena y es un lugar ideal para pasear y disfrutar de la gastronomía local, que incluye platos basados en pescados frescos -siendo mediodía ya, pude degustar de un tremendo bocachico, en un restaurante típico, apenas pasando la calle de La Catedral de Nuestra Señora de La Candelaria. Por cierto, ésta es otro punto de interés para quienes desean explorar la historia y la arquitectura del municipio. Magangué también es el punto de partida para quienes desean conocer la rica biodiversidad de la región, con tours por el río y sus alrededores. Un dato curioso es que Magangué se ubica en la zona con más ciénagas del país, y el puente Rocandor, construido hace no mucho, además de ser un hito de ingenieria -con una extensión de más de 2 kms - une la región de los Montes de María con la depresión momposina, y es que precisamente para hablar de la importancia de la estratégica ubicación de Magangué, es importante mencionar que cuenta con la terminal fluvial con mayor movimiento de todo el país.

Ahora, solamente queda esperar la salida de un carro particular, que me llevará hasta Santa Cruz de Mompox.


martes, 23 de julio de 2024

Mompox: a veces soñamos con ella, pero no existe

Mompox es uno de esos destinos que siempre están en la mente de los viajeros, especialmente de aquéllos con afición histórica. Este lugar estaba de primeras en mi lista, luego de ir tachando otras maravillas, que también han sido recogidas en este espacio. 

Iglesia de la Inmaculada Concepción, en primer plano, la Plaza de Mercado.
Mompox, Bolívar. Fuente propia

- Yo ni sé, exactamente, dónde queda Mompox. Dijo mi hermana cuando le compartía experiencias del viaje a mi familia; y esta frase me quedó sonando en la cabeza, y de inmediato, se vinculó a otra que conocí por primera vez mientras caminaba por las calles de este pueblo bolivarense: 

"Mompox no existe, a veces soñamos con ella, pero no existe."

Esta oración, expresiva y estruendosa al mismo tiempo, se le adjudica a Simón Bolívar, según García Márquez, en "El General en su laberinto"; y expresa el sentimiento de quien llega por primera -o enésima- vez a pisar las calles empedradas de la Ciudad de Dios. Una sensación de teatralidad envuelta en cotidianidad, de algo mucho más grande y más antiguo que los propios sueños, y sin embargo, de sentirse parte, de alguna manera, de esa identidad, de lucha, de vida, de historia y de naturaleza. 

“Por Mompox no se pasa, a Mompox se llega" 

Es otra de las frases populares que describen a este rincón del departamento de Bolívar, y eso es fácilmente reconocible ahora, después de que a inicios del siglo XX, los sedimentos desviaran los fuertes caudales del Río Magdalena hacia el brazo de Loba -que pasa por Magangué-, y dejara el brazo de Mompox reducido, casi olvidado. De esta manera, Mompox fue perdiendo su "importancia comercial y hasta industrial" (las comillas son mías), dejándola detenida en el tiempo, como un tesoro en un cofre, o un mosquito en ámbar en una película de dinosaurios. Esa pérdida de importancia, le hizo, finalmente un gran favor, dejar inmaculada su esencia histórica y hacer que, a finales de siglo, fuera declarada Patrimonio Histórico de la Humanidad, por la UNESCO.  

El Brazo Mompox, del Río Magdalena. Fuente propia.

Y bueno, por Mompox no se pasa... al punto que personalmente, tuve que tomar varios medios de transporte para llegar: por aire hasta Cartagena, por tierra hasta Carmen de Bolívar, otro hasta Magangué, y otro más, hasta Santa Cruz de Mompox - En este punto reconozco que unos minutos de sueño hicieron la diferencia, y me perdí el bus que me llevaba directamente desde Cartagena a Mompox, pero bueno, es más poético así-. 

Por supuesto, el primer sitio deslumbrante, es la Plaza Real de la Concepción, que bien podría pensarse es el parque principal... pero con tantas plazas, iglesias y edificaciones históricas, no es fácil asegurarlo. Por ejemplo, en esta plaza la Iglesia de la Inmaculada Concepción te recuerda rápidamente la búsqueda rápida que hiciste en Google antes del viaje... pero la Alcaldía, es decir, la figura del poder administrativo (o sea el otro poder tradicional para definir una plaza principal), queda a un par de cuadras de allí, en otra bellísima plaza llamada De La Libertad. 

La Cruz de hierro y al fondo, la Plaza de Mercado.
Mompox, Bolívar. Fuente Propia.

Es en esta primera plaza, la Real de La Concepción, donde se ve la enorme cruz de hierro que identifica al municipio, y justo al lado, la increible "plaza" de Mercado -Que como todo en Mompox, es diferente y deslumbrante, ya que no es una plaza, realmente, sino que se trata de una edificación inmensa, con dos plantas, y una vista magnífica al Río Magdalena -que a propósito, siempre como parte del relato, en su brazo de Mompox, y que por aquellas coincidencias de la vida, me permitió una de esas noches, un espectáculo de luna llena sobre su aguas, creando un paisaje deslumbrante-. 

Iglesia de Santa Bárbara, Mompox, Bolívar. Fuente propia
De las 7 iglesias momposinas, 6 funcionan como tales actualmente, la otra es la ubicada en la Plaza de la Libertad, en donde hoy queda la administración municipal. Todas ellas tienen una gran historia de muchos años sobre sus muros, proveniente de cada una de las órdenes religiosas que llegaron a la población en época de conquista y colonia, lo que nos cuenta, una vez más, sobre su gran relevancia en aquellos tiempos. Sin embargo, y como punto muy personal, siento una gran atracción hacia la Iglesia de Santa Bárbara (de la que hablaré más a profundidad en otro relato). 

Este templo, tan conocido por las postales, imágenes en buscadores de internet, perfiles de redes sociales de viajeros, etc. me maravilló desde que siguiendo las albarradas sobre el río, llegué hasta la plaza de Santa Bárbara, un poco más retirada de las mencionadas más arriba. Su característico color amarillo ocre, con bordes y alfajías blancos, pero más identitario aún su campanario (de los pocos que cuentan con un balcón en Colombia), me hizo recordar aquel sentimiento de maravillarse al ver, por fin presencialmente, algo que has visto muchas veces en fotos (de esas cosas que los andariegos entienden).  

Y aunque hay mucho por contar, y muchos sitios por referenciar en esta pequeña joya que es Mompox, quiero terminar este relato hablando de otro lugar que considero es un imperdible: La Casa de los Peñas Alvarado, que hoy alberga la Casa de la Cultura. Es una hermosa casa museo, que data del siglo XVI y que hoy cuenta con diferentes elementos de la vida colonial y republicana de la población, como fiel testigo de innumerables días y noches momposinas. 




Interior de la Casa de la Cultura, Mompox, Bolívar. Fuente propia.

Un último y tremendo dato: Mompox fue el primer territorio en declararse independiente de la Corona Española, el 2 de julio de 1810, al hacer huir a los representantes de la autoridad real, hacia Cartagena y Santafé. 

Cada calle, cada iglesia, cada paso se convirtieron en una gran remembranza y "me la voy a llevar a mi ranchito, porque es bonita mi rosa momposina".  


jueves, 25 de abril de 2024

Más allá del mapa: ¿Y ése por qué es famoso?

 Reflexión geográfica - 1era entrega

Algo que siempre me ha parecido muy interesante, es la etimología (origen de los nombres) de pueblos, ciudades y departamentos. En la mayoría de los casos, tiene riquísimas historias cargadas de tradición, geografía, luchas y folclor; en otros, esta etimología conlleva elementos de la casualidad y anécdotas, que no por eso, deja de ser llamativa y hasta divertida. 

Y es que no deja de ser inmensamente atrayente, la relación entre un algo y su nombre, es decir, entre su esencia y la forma como es llamado... 

Julieta, en la magistral obra de Shakespeare, se cuestiona sobre esto, ya que su amor se vuelve imposible, debido a su nombre y al de su pretendiente:

"¿Por qué no tomas otro nombre? La rosa no dejaría de ser rosa, tampoco dejaría de esparcir su aroma, aunque se llamara de otra manera." 

-Monólogo de Julieta, en Romeo y Julieta, de William Shakespeare-
Romeo y Julieta. En una posible adaptación musical. No sé, piénsalo.  

 Juan, el Pastor, se molesta por ser llamado F-48, al sentirse ignorado en su humanidad, en su verdadera dignidad. F-48 es sintético, pero Juan es humano.

"Mi nombre verdadero es Juan. Poca cosa, ¿verdad? ¡Pero humano, señor, humano! Millares de Juanes han escrito libros y han plantado árboles. Millones de mujeres han dicho alguna vez en cualquier rincón del mundo "te quiero, Juan". En cambio ¿quién ha querido nunca al "F-48"? Juan sabe a pueblo y a eternidad: es el hierro, la madera de roble, el pan de trigo. "F-48" es el nylon".
- El Pastor, en Los árboles mueren de pie, de Alejandro Casona. 


Esta reflexión ha acompañado a la humanidad por muchos años, tanto así que, -volviendo a Romeo y Julieta- Shakespeare inmortalizó una pregunta, entre muchas otras máximas: What's in a name? -Que de hecho, es parte del monólogo de Julieta que leímos más arriba-. 

Hoy, What's in a name? es reconocido como un refrán popular en la cultura anglosajona, que presenta la invitación a ir más allá de lo visible -el nombre- y reconocer a una persona por su verdadera esencia; e incluso, no queda limitado a las personas, sino que se convierte en una versión anglo del popular: "no juzgues a un libro por su portada". 

¿Qué hay en los nombres departamentales?

Pero antes de alejarnos más del tema central de este escrito, haremos un rápido recorrido por los nombres de los 32 departamentos de Colombia, para conocer sus orígenes. Iniciamos, con departamentos que tienen su nombre en honor a un héroe de la independencia.   

Bolívar: El primero en nuestra lista, es indudablemente, Bolívar. Cuyo nombre, por supuesto, rinde homenaje al Libertador de 6 naciones latinoamericanas, del yugo español. Bolívar no solamente cuenta con un departamento, sino con al menos, unos 5 municipios: En Santander, Antioquia, Cauca, Valle y El Carmen de Bolívar, por supuesto, en Bolívar. 

El Carmen de Bolívar, cuna del músico Lucho Bermúdez. Fuente propia. 


Caldas: El Sabio, como pasó a la historia Francisco José, participó en la planeación de los hechos del 20 de julio en Santafé, que a la postre, se convertiría en el Grito de Independencia de Colombia. Científico, astrónomo, botánico, ingeniero militar, entre otras, marcaron para siempre, el genio de este hombre. Caldas da nombre a un departamento y a dos municipios, uno en Boyacá y otro en Antioquia. 

Plaza de Bolívar, en Manizales, Caldas. Fuente propia. 


Córdoba: En memoria de José María Córdova. Héroe militar de la independencia, a quien se le atribuye, al parecer falsamente, haber cambiado la ortografía de su apellido, para que éste llevara la V de "victoria". En cambio, se dice que su apellido, al igual que otras muchas palabras, ha vivido la evolución del idioma afectando su ortografía original. 

Córdoba además identifica a 3 municipios: en Bolívar, Nariño y Quindío, y a un caso especial del mismo departamento Córdoba, que se llama "Los Córdobas", pero que no tiene nada que ver con el Héroe de Ayacucho, sino con una familia de colonos que llegaron a estas costas y cuya historia, también es merecedora de un relato.   

Parque de Bolívar, en Montería, capital de Córdoba. Fuente propia.


Santander y Norte de Santander: El Hombre de las Leyes, quien inspiró la creación de este blog hace ya 18 años, también cuenta con varios entes territoriales llamados así en su honor. Por supuesto, el primero corresponde a su lugar de nacimiento, que en ese momento era conocido como la provincia de Pamplona; luego, hacia 1857 se constituyó como el Estado de Santander, y ya en 1910 se dividió en los dos departamentos que conocemos hoy.

El único prócer de la independencia que cuenta con dos departamentos a su nombre, es irónicamente, el que cuenta con menos municipios: uno en Cauca y otro en Norte de Santander. Del primero, Santander de Quilichao, se dice que su apellido viene del idioma paez, del pueblo Naza y significa "Sueño del tigre"; el otro es Puerto Santander, muy cerca a Cúcuta y con su fundación ligada a la creación de una estación del ferrocarril.  

Monumento a José Antonio Galán, en Charalá, Santander. Fuente propia.


Nariño:  Don Antonio Amador José Nariño es conocido como el precursor de la independencia de América, y además, por su inconmensurable legado de haber traducido Los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1793 (recordemos que la Revolución Francesa, en donde surgieron, había ocurrido apenas 4 años atrás). 

Además del departamento cuya capital es Pasto, Nariño da nombre a 4 municipios: en Cundinamarca, Antioquia, Nariño (Sí, en el mismo departamento) y Amazonas, éste último el famoso Puerto Nariño, al que solamente se accede por vía fluvial, y que es el "otro único municipio" de este inmenso departamento. 

El ciego Manuel de Rivera, benefactor del Santuario de Las Lajas, en Ipiales, Nariño. Fuente propia.



Y para finalizar este primer recorrido, nos encontramos con otro Antonio.

Sucre: al igual que Bolívar, Antonio José de Sucre nació en lo que hoy es Venezuela, y hoy, el Estado donde se sitúa Cumaná (su ciudad de nacimiento) lleva su nombre. Por otro lado, en Colombia, además de un departamento, Sucre cuenta con 3 municipios: en Santander, Cauca y Sucre (mismo caso de Nariño, Nariño); sin embargo, lo más interesante de este último Sucre, es que allí vivió gran parte de su vida, el Nobel Gabriel García Márquez, y fue allí donde ocurrió la historia de los hermanos Pedro y Pablo Vicario, quienes cometieron el crimen narrado en Crónica de una muerte anunciada -otro ejemplo de una máxima literaria, que se convirtió en un modismo-.

Parque Santander, en Sincelejo, la capital de Sucre. Fuente propia


En una próxima entrega, recorreremos los departamentos con nombres a partir de vocablos indígenas y otros, a partir de nombres heredados de la conquista y la colonia española. En el camino nos vemos.  

viernes, 12 de enero de 2024

Relato Samario 1: A Bolívar lo mató un yanki

El primer templo católico construido dentro de jurisdicción eclesiástica en América del Sur, fue la Catedral Basílica Menor de Santa Marta, menos conocida como Parroquia del Sagrario y San Miguel; por supuesto, estamos hablando de la hermosa edificación que custodia a Santa Marta, la ciudad capital del departamento del Magdalena. Aunque se dice que la iglesia más antigua construida en este suelo fue la de San Francisco, en la entonces Santa Fe y que hoy se llama solamente Bogotá. Pero bueno, ese puede sumarse a los muchos debates sobre "el más antiguo o el primero que..." -discusión que alimenta tuits e hilos en redes sociales, sobre aquellas interminables batallas regionalistas: el club de fútbol más antiguo, la primera ciudad en declararse independiente, el primer metro (no, esa no. Esa sí está clara)-. 

Volviendo a nuestro punto de partida, la Catedral Basílica de Santa Marta es uno de esos imperdibles cuando se visita la Perla de América. Construida hacia 1766, sirvió de morada a los restos del Libertador Simón Bolívar, por un período de 12 años -entre 1830 y 1842- y desde 1953, alberga los de Rodrigo de Bastidas, fundador de la ciudad y que reposaban anteriormente en República Dominicana.
 
Fachada de la Catedral Basílica de Santa Marta. Fuente propia. 

De su arquitectura hay mucho que se puede decir, pero como no soy arquitecto, solamente diré que tiene un solo campanario, con reloj, tres naves, y al fondo, en el crucero, una robusta cúpula que le da su catalogación como "renacentista". A propósito, al hablar de cruceros, en términos de iglesias, corresponde a ese espacio en donde se une la nave central con una "nave" transversal que hace que, en vista de dron, la iglesia se vea como una cruz desde arriba.

Torre campanario y reloj de la Catedral de Santa Marta. Fuente propia.

En este punto, seguramente el lector se estará preguntando por la relación de este artículo con el título del mismo, ya que apenas si se mencionó al Libertador como morador póstumo de este templo, pero aquí es donde se pone -aún- más interesante la historia.

La muerte del Libertador

De acuerdo con los relatos tradicionales de historia patria, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco, Libertador de 3 naciones y consolidador de la independencia de otras 3, murió en una hacienda conocida como Quinta de San Pedro Alejandrino, nombrada así por un santo mártir español. Bolívar pasó allí sus últimos días, luchando contra la tuberculosis y la fiebre tifoidea, y posteriormente falleció el 17 de diciembre de 1830 -a los apenas 47 años, pero habiendo recorrido media Latinoamérica a lomo de caballo, y luchando por la independencia en cada viaje, creo que aguantó bastante-. Desde este año, y hasta 1842, fue el período en que sus restos mortales permanecieron en la Catedral de Santa Marta, para ser luego transportados al Panteón Nacional en su natal Caracas.    


Estatua de Simón Bolívar en su lecho de muerte, en la Quinta de San Pedro Alejandrino, Santa Marta. Fuente propia.

Un hallazgo increíble

Sin embargo, el asunto que nos atañe hoy tiene que ver un descubrimiento reciente en la ciudad de la Bahía más linda de América: Apenas en 2022, en una misteriosa caja fuerte que estaba oculta en una de las paredes de la sacristía de la Catedral, fue hallado un libro de actas de defunciones, entre las que se encontraba la del Libertador, por supuesto, en manuscrita. Un descubrimiento inmenso, teniendo en cuenta que este documento estuvo extraviado por casi dos siglos. Se dice que un historiador de Plato, Magdalena, de nombre William Hernández, encontró una llave antigua entre un archivo de cosas igualmente antiguas, al interior de la sacristía. Luego de varios estudios, lectura de relatos, planos, etc, una pequeña muesca en la pared, le dio los indicios de que allí detrás, habría algo mucho más grande. 

En la Casa de la Aduana, en el "piso alto" fue velado el cadaver de Simón Bolívar.
Esta casa está a unos metros de la Catedral de Santa Marta. Fuente propia.
 

Gracias a Hernández y a un grupo de expertos, la caja y su contenido fueron extraídos, estudiados y restaurados. A partir de este hallazgo, la Registraduría Nacional del Estado Civil, entidad encargada del registro de la vida (y muerte) de los ciudadanos en Colombia, generó el registro civil de defunción oficial de Simón Bolívar, 192 años después de su muerte. Este documento cuenta con una apostilla internacional, y fue enviado a Venezuela, para que repose también, en el Panteón Nacional en Caracas, mientras que el documento histórico original, reposa en los archivos de la Diócesis de Santa Marta.  

Oleo sobre la muerte del Libertador, expuesta en la
Quinta de San Pedro Alejandrino. Fuente propia. 

¿Conspiración?

Como se mencionó arriba, la causa conocida de muerte de Simón Bolívar, era tuberculosis, principalmente, y fiebre tifoidea. Aunque en el documento encontrado no se hace referencia a las causas de muerte, se habla de su funeral, de los honores, y del sitio en el que sería sepultado, por supuesto, también en la Catedral Basílica de Santa Marta. 

Monumento de Simón Bolívar. Regalo de la República de 
Venezuela a la ciudad de Santa Marta. Fuente propia. 


¿Entonces, de dónde salió la información que establecía a la tuberculosis como la asesina del Libertador? Alejandro Reverend, boticario francés que cuidó a Bolívar en sus últimos días, dijo que se presume de la susodicha enfermedad, pero esto lo escribió en 1880 en sus memorias -50 añitos después del último viaje de Don Simón-. Esto, por supuesto, deja abierta la puerta para la conspiración histórica: ¡Simón Bolívar pudo haber sido letalmente intoxicado!

El mismo historiador William Hernández cree que el médico George Mcknight, tuvo que ver con la muerte de Bolívar. McKnight, médico de guerra de la Goleta Grampus, de Estados Unidos, fondeada en la Bahía de Santa Marta desde septiembre de 1830 (recuerde, lector, que la muerte fue el 17 de diciembre de ese año), recetó al boticario francés algunos elementos que se supone, ayudaría a las complicaciones respiratorias del enfermo.

Muchos años después, frente al pelotón de la corrección histórica, muchos elementos se entrelazarían para dar a la luz, una teoría sobre el papel de McKnight en lo que este pelotón considera fue un magnicidio:

  • En los restos del Libertador fueron hallados "arsénico y polvo de cantárida", sustancias que no son y nunca fueron usadas para combatir la tuberculosis.
  • McKnight estuvo por pocas semanas acompañando a Bolívar y a Reverend en Santa Marta y partió antes de la fatídica fecha; sin embargo, al parecer, su opinión médica, tuvo gran peso en las decisiones del boticario. -Al punto que se dice que fue demasiado optimista con la salud de Bolívar, y al pobre de Reverend le tocó asumir solo, la opinión pública sobre el evidente, crónico e irreversible deterioro del Libertador.  
  • En los diarios médicos de la goleta, casualmente, no se encuentra el diario de diciembre de 1830, pero sí el de los otros meses anteriores y posteriores.     
¿Fue intencionalmente mal diagnosticado? ¿Los tratamientos ofrecidos por el gringo y el francés eran los correctos para su mal -al menos para la época-? ¿Quería el imperio yankee deshacerse del moribundo Bolívar, a través del médico de guerra? 

Monumento al Libertador Simón Bolívar, en la Quinta de San Pedro Alejandrino. Santa Marta, Magdalena, Colombia. Fuente propia.

Colección Reto Colombia

lunes, 18 de agosto de 2008

La culpa es de Bolívar

Amanecía el 17 de junio de 1826. El Libertador, fuertemente criticado por sus ideas de una constitución donde él mismo sería proclamado Presidente vitalicio de la Gran Colombia - es decir, Venezuela, Nueva Granada, Quito, el Alto y Bajo Perú-, se disponía a arribar a la capital, SantaFe, donde lo esperaba El Hombre de las Leyes y los granadinos, quienes además, esperaban una explicación ante tamaña y grotesca decisión.

La comitiva del Libertador llegaría a Mariquita, donde los recibiría la comitiva del Vicepresidente. Allí, en horas de la madrugada, se sintió uno de los más fuertes movimientos sísmicos que han afectado a la capital. Su epicentro fue en la población de Sopó, a escasos 30 kilómetros de la actual Bogotá.

Por supuesto, no hizo falta que muchos opositores culparan de lo sucedido a la llegada de Bolívar, que para entonces acababa de liberar a los actuales Perú y Bolivia.

Éste sería solo el comienzo de una serie de terremotos que azotarían al centro del país por casi un año. El más fuerte se presentó el 16 de noviembre de 1827, -con el que se cerró esa misteriosa cadena de movimientos telúricos- con epicentro en Timaná, Huila, que causó daños graves en las edificaciones capitalinas. Éste último fue considerado de intensidad VIII.

En una época en la que aún primaban las creencias sobrenaturales, todo este registro de sismos se presentó como una señal de los infiernos para separarnos, eternamente, de nuestros vecinos venezolanos. Sin embargo, todo esto no paró allí.

Uno de los personajes de la Bogotá secreta del siglo XIX, el sacerdote Francisco Margallo predijo:

El 31 de agosto,
de un año que no diré,
Sucesivos terremotos
destruirán a SantaFe.
No solo era un terrible anatema sino también un bonito verso con perfecta rima... Nos queda la pregunta si era la poesía la forma de asustar en el siglo antepasado, o si solamente era por elegancia. El hecho a tener en cuenta es que este verso fue dado a conocer hasta después de 1917, cuando precisamente el último día de agosto, hubo un terrible terremoto en Bogotá.

Cierto o no, queda el registro históricamente exacto de los terremotos. Hoy, con más o menos intensidad se siguen sintiendo estos movimientos en todo el país.

¿Esperamos entonces el cumplimiento de la predicción? Mejor que no coja confesados.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Chávez tenía razón

Sí, así como lo leen. Chávez, el magnánimo presidente de la República Bolivariana de Venezuela, tenía razón cuando se dio a entender como la reencarnación del Libertador Simón Bolívar, aquel estratega militar, en todo el sentido de la palabra, que dio la preciada independencia a 5 naciones latinoamericanas del despótico dominio colonialista de España.

Pero antes de entrar en el tema, echemos un vistazo a lo que fue la vida de Bolívar a partir de 1821, cuando el 6 de Agosto se ratificó, en La Villa del Rosario de Cucutá, lo decretado en el Congreso de Angostura de 1819: La creación de la República de Colombia con la unión de los departamentos de Venezuela, Quito y Cundinamarca y además, el nombramiento del Libertador como su presidente.

A partir de este momento, Bolívar se dirigió a Guayaquil donde se reunió con José de San Martín para discutir temas sobre la independencia del Perú y el Alto Perú. Nunca se supo con exactitud qué pasó allí, pero Bolívar se dirigió entonces, a liberar estas tierras del domino realista.


En Junín, el 6 de agosto y Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824, y en compañía de Sucre, Bolívar liberó al Perú y se creó, en su honor, la República de Bolivia.

Mientras todo esto ocurría, en Santa Fe, Santander, ejerciendo como vicepresidente de la Gran Colombia, resistía los embates que sufría la joven república, primero buscando los muchos recursos económicos que pedía la guerra independista del Perú; segundo, tratando de organizar la república en cuanto a leyes sobre economía, educación, abolición de la esclavitud, entre otros; y tercero, tratando de controlar las conspiraciones que nacían en Caracas bajo el liderazgo de Páez, que en últimas, determinó la secesión de la Gran Colombia por su sed separatista.

Bolívar, mientras tanto, había redactado él mismo, la Constitución Bolivariana -Especial connotación a este término, por favor- donde se creaba un estilo de gobierno monocrático, que lo definía a él como presidente vitalicio de la República, pero además, de carácter hereditario.

Nuestro glorioso Libertador había perdido el rumbo. Y no solo por este hecho: queda comprobado en la correspondencia sostenida con el mencionado Páez, como un señor de nombre Leocadio Guzmán, viajaría desde Caracas hasta Lima y Quito (y obviamente Santa Fe) y por el camino, por orden de Bolívar, debía recolectar las firmas de miles de campesinos que apenas sí sabían escribir, todo para justificar la implantación de la nueva constitución. Por otro lado, la correspondencia sostenida con el vicepresidente, demostraba que, al menos en el papel, Bolívar aparentaba tener otros planes. Su vida se volvió, a partir de allí, una lucha por la dictadura, llena de contradicciones y de ataques contras las leyes que él mismo estableciera en congresos anteriores.

Cuando en 1826, regresó a Santa Fe, su constitución había generado tal revuelo a lo largo y ancho del país, que no pudo llevarla a cabo y por el contrario, derrotó su sueño de ver a una Hispanoamérica unida y poderosa. Renunció entonces a la presidencia y enfermo y débil, se retiró a Santa Marta, donde murió el 17 de diciembre de 1830.

Simón Bolívar, grande entre los grandes, tiene el honor ganado y la gratitud de todos los hijos de estas tierras que debemos a él, y a su astucia militar, la libertad tan añorada. Lamentablemente, esta astucia militar no se comparaba con sus ímpetus políticos que le hicieron cometer algunos errores que, a fin de cuentas, también marcaron lo que somos hoy como países andinos.
Hoy, al parecer, Hugo Chávez tiene razón en creerse la reencarnación de Bolívar: Pero tomó a ese débil personaje de 1827 a 1830. Un hombre que limitó su grandeza al no ver ya nada que libertar. Un hombre que quiso perpetuarse en el poder, con características monásticas; cuando fue eso, precisamente, contra lo que tanto había combatido apenas unos años atrás. Un gran militar sin duda, pero un terrible dirigente político.
Hugo Chávez pudo haber sido la reencarnación del Bolívar grande de Angostura, de la Sociedad Patriótica, de la Carta de Jamaica o del Manifiesto de Cartagena, todas sin duda, muestra de la grandeza de este hombre.

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