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viernes, 1 de mayo de 2026

Reflexiones sobre la evaluación de materias de humanidades

El presente escrito, lejos de tratarse de un texto original, disruptivo o al menos referente, es solamente un resumen y una opinión de un texto que fue escrito por Marco Antonio Coronel Ramos, y compilado en la segunda parte del libro La Evaluación de los estudiantes en la educación superior, Apuntes de buenas prácticas, de la Universitat de Valencia (2007).

Esta reflexión se enmarca en el contexto de los cambios legales surgidos en Europa, en términos de la unificación de parámetros educativos en la Unión Europea (especialmente en cuanto a convalidación de títulos). De esta forma, se hizo necesaria una reflexión sobre la forma cómo se evalúan los espacios académicos en los niveles educativos superiores. Éste podría considerarse uno de esos casos donde la geopolítica afecta directamente a la educación.

En ese panorama, luego de discusiones y reflexiones al interior del cuerpo docente de la Facultad de Filología, de la Universitat de Valencia, se ha llegado a tres consensos:

  • Consenso sobre los conocimientos nucleares de todas las especialidades, que los estudiantes deben adquirir.
  • Consenso sobre la política de que las asignaturas fundamentales queden por fuera de la norma de activación o desactivación de módulos.
  • Y finalmente, consenso sobre la autonomía del docente para con sus objetivos, metodología y forma de evaluación.
Evaluación en educación superior. Creada con OpenAI.


Se plantea, con estos consensos, que las asignaturas no presenten “una fecha de examen final”, que encasille todo el proceso evaluativo en un solo momento final, y por encima de la autonomía del docente, y de la misma forma, eliminando los elementos de curiosidad y creatividad propias de los estudiantes. De este punto, se llega a la propuesta dialógica de la educación superior, en donde, además de los contenidos propios de cada área, se debe incluir el interés y las propuestas de los estudiantes, tanto en términos de discusión académica, como de desarrollo del espacio académico.

Finalmente, se pretende que la evaluación sea un proceso que permita identificar las fortalezas de los estudiantes, más allá de solamente identificar si sabe o no, así mismo, busca que la evaluación sea vista como la oportunidad de reflexionar críticamente, por parte de los estudiantes, no solamente su proceso académico sino también, actitudinal, en cuanto a su interés, su compromiso, responsabilidad y solidaridad.

¿Cuánto tiempo llevamos reflexionando sobre lo mismo? ¿Cuáles son las nuevas tendencias -efectivas y reales- que han surgido en las últimas décadas?

Personalmente, siento que más allá de la inclusión - integración - incorporación (etc.) de las tecnologías de la información y la comunicación en la evaluación, es poco lo que verdaderamente se ha avanzado.

miércoles, 1 de abril de 2026

De la Gran Colombia al cielo de Camilo Daza

Relatos desde la frontera: tercera entrega

Relatos desde la frontera: primera entrega

Relatos desde la frontera: segunda entrega

Cuando las ciudades se vuelven región

Hay una figura organizativa de los entes territoriales en Colombia que resulta, a la vez, polémica y anhelada en muchos casos. Se trata de las áreas metropolitanas, que tienen tanto de largo como de ancho —literalmente hablando—.

Su creación obedece a razones de integración social, económica y geográfica entre dos o más municipios, siempre alrededor de una metrópoli o ciudad más grande que sirve de epicentro. Por supuesto, sus funciones son principalmente administrativas y cuentan con reconocimiento oficial de acuerdo con las leyes de la República.

La más grande —por número de municipios y de habitantes— y también la más antigua es la del Valle de Aburrá, que data de 1980 y cuenta con diez municipios alrededor de Medellín. Allí se recuerda, por ejemplo, que el Metro de Medellín no llegó a Envigado sino hasta que este municipio ingresó a formar parte del Área Metropolitana, hace apenas unos años, en 2016, luego de una consulta popular.

Al momento de escribir estas líneas, el Área Metropolitana Bogotá–Cundinamarca se encuentra en proceso de formación, aunque ya fue aprobada en el Congreso de la República. De consolidarse, sería entonces la más grande de todas: más de diez millones de habitantes y al menos 18 municipios.

El área metropolitana de Cúcuta

Sin embargo, el área metropolitana que nos trae a este relato es, por supuesto, la de Cúcuta, que congrega seis municipios y algo más de un millón de habitantes, y que data de 1991. Es en esta conurbación donde se encuentra otro complejo histórico que se había convertido en una obsesión personal: Villa del Rosario.

Villa del Rosario: el sueño de Bolívar

Villa del Rosario es uno de los municipios más históricos de Colombia. Aunque existe debate en torno a su fecha de fundación, se toma el 15 de julio de 1773, pues fue en esta fecha cuando se expidió la Real Cédula de conformación de la parroquia. Su desarrollo estuvo profundamente ligado a los acontecimientos políticos de la independencia. En su territorio se celebró en 1821 el Congreso de Cúcuta, evento en el que se promulgó la Constitución que dio origen a la Gran Colombia, razón por la cual el municipio ocupa un lugar fundamental en la historia republicana del país.

Entre sus principales atractivos turísticos se encuentra el Parque Gran Colombiano, donde se ubican el Templo Histórico, la Casa Natal de Francisco de Paula Santander y la Casa de la Bagatela, entre otros monumentos relacionados con la independencia. Estos lugares conforman uno de los conjuntos históricos más importantes de Colombia.

El mencionado templo sirvió como espacio simbólico para la celebración del llamado Congreso de Cúcuta en 1821, donde se daría origen a la Gran Colombia, unión de la Nueva Granada, Venezuela, Ecuador y Panamá. Sin embargo, debido al terremoto de 1875, quedó totalmente destruido. A finales del siglo XIX, hacia 1886, se reconstruyó únicamente su cúpula, de manera que sirviera como símbolo del evento que allí tuvo lugar y que materializó, aunque fuera por pocos años, el sueño de Bolívar.

Templo Histórico en el Parque Gran Colombiano. Fuente Propia.

En realidad, el Congreso no sesionó en el templo, sino en una casa contigua conocida como La Bagatela. Este nombre fue dado mucho tiempo después por un tendero que fue propietario de la casa, antes de que el inmueble se convirtiera en bien de patrimonio nacional.

Esta hermosa construcción, que tenía dos plantas en el año del Congreso, sirvió también como sede de gobierno durante ese tiempo. Hoy es un emblemático museo y parte fundamental del Parque Gran Colombiano, como se conoce al conjunto histórico de Villa del Rosario.

Una artesanía de la Casa de la Bagatela, al interior de la Casa de la Bagatela.
Fuente propia.
El tercer punto de referencia dentro de este complejo histórico es la Casa Natal del general Francisco de Paula Santander (de la que hablamos en Turismo con filtro: entre la historia y el decorado). Al igual que los otros sitios del parque, se vio afectada por el terremoto del siglo XIX, quedando prácticamente en ruinas. Sin embargo, su reconstrucción procuró respetar en lo posible la estructura de la casa original. Hoy, la casa museo ofrece no solo un recorrido por la vida del llamado Hombre de las Leyes, sino también por la historia y la cultura de la población nortesantandereana.

Ingreso a la Casa Natal del Gral. Santander. Fuente propia.

Definitivamente, el recorrido por Villa del Rosario fue para mí uno de los momentos más especiales de todo este viaje.

El Cerro de la Cruz y la memoria de la aviación

Muy cerca de Villa del Rosario se encuentra el municipio de Los Patios. Su origen se remonta al periodo colonial, cuando esta zona servía como punto de paso para viajeros y comerciantes que transitaban entre Cúcuta y las poblaciones cercanas. Con el crecimiento urbano de la región, el territorio fue consolidándose como un importante centro residencial y comercial, hasta ser erigido como municipio el 10 de diciembre de 1985, separándose administrativamente de Villa del Rosario.

Hoy, Los Patios se caracteriza por su dinamismo urbano y su cercanía con la capital departamental, lo que lo convierte en una zona estratégica para el comercio y el desarrollo económico. Entre sus principales espacios se destacan el parque principal y la iglesia San Pablo Apóstol, lugares de encuentro para la comunidad. Además, su ubicación permite disfrutar de paisajes montañosos y miradores naturales desde donde se observan panorámicas del valle de Cúcuta.

En Los Patios, uno de los sitios más atractivos es el Cerro de la Cruz, donde se levanta una inmensa cruz de más de seis metros, en el mismo lugar donde los misioneros habrían instalado una hacia 1850. Así mismo, Los Patios es considerado la cuna de la aviación en el oriente colombiano, especialmente en la zona de frontera, al haber contado con el primer aeródromo de la región.

Cerro de la Cruz, en Los Patios. Fuente propia.

Desde este humilde aeródromo, Camilo Daza, considerado el padre de la aviación colombiana y nacido en Pamplona, sobrevoló Cúcuta en 1922 a bordo de su aeronave comprada en España y bautizada, como no podría ser de otra forma, “Santander”.

Hoy, el aeropuerto de Cúcuta —inicio y fin de este relato— lleva su nombre: Aeropuerto Internacional Camilo Daza.

Ingreso al CUC. Fuente propia. 
Gracias, Norte de Santander, por tanto.

Espero volver a verte pronto. 

jueves, 19 de junio de 2025

Turismo con filtro: entre la historia y el decorado

Un viaje entre lo auténtico y lo escenográfico, donde las fotos perfectas a veces esconden relatos imperfectos.

Hace unos años, conversando con algunos conocidos sobre Reto Colombia, me preguntaban:

—¿Por qué no te tomas las fotos con los avisos de letras gigantes en lugar de la iglesia?

La verdad es que, cuando empecé el reto, la mayoría de los municipios no contaban con un aviso de letras llamativas en la plaza, hecho de concreto, piedra o metal. De hecho, incluso hoy en día no existe una uniformidad en este sentido, y muchas poblaciones todavía no disponen de ese punto “fotografiable”.

Avisos como el de Mesetas, Meta, en enero de 2025. Fuente propia.

Pero en realidad, la respuesta que siempre doy es que no hay un lugar tan auténtico y único como la iglesia central de cada municipio. Un poco de historia, algo de arquitectura, fe —por supuesto—, pero, sobre todo, autenticidad. 

Parroquia de la Inmaculada Concepción, en Cepitá, Santander. Fuente propia.


¿De qué hablamos cuando hablamos de turismo?

Siento, precisamente, que es la autenticidad lo que convierte a un sitio turístico en algo valioso y patrimonial.

Seguramente hemos escuchado sobre los distintos tipos de atractivos turísticos, y podríamos fácilmente aventurarnos a crear una lista de ejemplos, basada en nuestras propias experiencias: podemos pensar en el turismo de aventura, con lugares como el Cañón del río Güejar, tan de moda ahora, o el Cañón del Chicamocha, tan de moda siempre; el turismo religioso, con destinos como el Santuario de Las Lajas o la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá; y el turismo cultural e histórico, como La Candelaria en Bogotá o San Francisco, en Mompox. Cada uno de estos destinos evoca actividades, comidas, vestimentas y una disposición distintas por parte del viajero. Y de eso, precisamente, se trata la autenticidad.

Por otro lado, el turismo —como bien sabemos— es una industria que mueve enormes cantidades de dinero y que, en un mundo ideal, debería traer progreso y bienestar a las comunidades locales. Hablamos de los famosos empleos directos e indirectos: alojamiento, restaurantes, transporte, artesanías, entre otros. Por eso, resulta comprensible que las comunidades busquen posicionar y popularizar sus destinos turísticos, con la esperanza de garantizar un flujo constante de visitantes e ingresos.

En este maravilloso contexto, llegaron las redes sociales.

Y, por supuesto, trajeron consigo un gran impulso publicitario para muchos sitios turísticos que antes permanecían en el anonimato, restringidos por el desconocimiento popular. Algo similar ocurrió con la apertura de zonas del país que, durante años, fueron consideradas zonas rojas por el conflicto armado. Aunque dicho conflicto no ha cesado del todo, al menos permitió imaginar una diversificación económica para muchos colombianos que habitan esos territorios.

Ahora bien, con la aparición de nuevos y exóticos destinos, surgió también la necesidad de "repotenciar" los ya existentes. Una verdadera marejada de alas de mariposa, alas de ángel, arcos en forma de corazón, letreros gigantes, miradores con forma de mano, casas al revés —cuento al menos tres en diferentes departamentos al momento de escribir este texto—, rodaderos o toboganes pintados con los colores del arcoíris… todo esto comenzó a aparecer en medio de verdes parajes.

Y como consecuencia, otra marejada inundó las redes sociales: miles de fotos iguales, donde solo cambia el viajero. De hecho, hay un spot turístico en el desierto de la Tatacoa que, literalmente, se llama Tatacoa Selfies.

Tomado de Caracol Radio Armenia, publicación en Instagram.


Excelente por el turismo, por la visibilidad de nuevos espacios, por los ingresos (nuevamente: ojalá para las comunidades locales). Pero no estoy tan seguro de que sea igual de excelente para la autenticidad de la experiencia del viajero.

¿Es importante lo auténtico entonces?

En foros de viajeros, existe una vieja discusión entre el supuesto turista y el verdadero viajero, con una lista de ítems que, a mi parecer, carecen de verdadera importancia: que si la selfie, que si hostal, hotel o Airbnb, que si piscina o charco natural, que si Uber o transporte público.

Tomado de Holidify.com

Por ejemplo —como plantea un artículo de Holidify.com—, hay quienes defienden que hospedarse en un hotel ofrece una experiencia más auténtica y cultural que hacerlo en un Airbnb, donde terminas trasladando tu rutina doméstica a otro espacio: cocinar, limpiar y organizar, pero en un lugar diferente a tu residencia habitual. Sin embargo, si ese mismo análisis se aplica a un hospedaje tipo hostal, con familia anfitriona incluida, entonces el hotel sería el que pierde puntos en términos de autenticidad.

Lo mismo ocurre con el clásico ejemplo de quien, al viajar, busca el McDonald’s o el Starbucks local. En últimas, termina comiendo exactamente lo mismo que en su ciudad de origen.

Entonces, ¿no sucede lo mismo con lo que he llamado “spots de turismo forzado”? Básicamente, esos sitios que han sido artificialmente creados para ser instagrameables, pero que no lo son de forma natural.

Claro, al final la experiencia debe ser disfrutada por quien viaja, así que las condiciones dependen de los gustos de cada persona. —Por supuesto, esto no aplica para el mal llamado “turismo sexual”: no, mil veces no—.

Y en cuanto a esta idea de autenticidad, surge una pregunta inevitable: ¿hasta qué punto los atractivos naturales o históricos deben “modernizarse” para seguir siendo competitivos en la industria turística?

Recientemente tuve la fortuna de visitar el departamento de Norte de Santander. En Villa del Rosario, uno de mis sueños era conocer la casa natal del general Francisco de Paula Santander —cuyo nombre, por cierto, fue el emblema de este humilde blog durante más de 15 años—.

Allí, en el marco del llamado Parque Grancolombiano, se encuentra también el Templo Histórico del Congreso, aquel que fue escenario de una de las decisiones más trascendentales de nuestra historia: la creación de la Gran Colombia, como unión de Venezuela, la Nueva Granada, Ecuador y Panamá.




Este es un buen ejemplo de lo mencionado anteriormente. Aunque la Casa Natal está allí, cualquier curioso sabrá que sus paredes no son, en realidad, las mismas que vieron crecer al joven Francisco de Paula. Tanto el templo como la casa fueron completamente destruidos por el terremoto de Cúcuta en 1875. La diferencia es que el templo no fue reconstruido —salvo su cúpula, con fines meramente simbólicos—.

Son, pero no son.

Ruinas del Templo del Congreso. Villa del Rosario, Norte de Santander. Enero de 2025. Fuente propia.

Esa tensión entre lo simbólico y lo auténtico no es exclusiva del norte del país; también puede verse en destinos icónicos del altiplano cundiboyacense.

Uno de los destinos más visitados en Boyacá es la noble Villa de Leyva, con su imponente Plaza Mayor, considerada una de las más grandes de América. Sin embargo, uno de los mayores engaños al respecto es su histriónico —aunque inconfundible— empedrado. Aunque la arquitectura de esta población es claramente colonial, con edificaciones de entre 200 y 400 años en pie, su característico y antivehicular empedrado no tiene ni siquiera un siglo de antigüedad: fue instalado a mediados del siglo XX, en un claro ejemplo de paisajismo deliberado, pero no de historia auténtica. 

No niego, por supuesto, que visitar Villa de Leyva sea siempre una experiencia increíble. 


Estas dos imágenes son de los años 60, se evidencia que la Plaza Mayor de Villa de Leyva, no tenía empedrado aún. Tomadas de Huellas de Territorio @historiatundama en X 

Para cerrar, reitero que viajar es un placer que siempre debe depender de quien lo vive: de sus gustos en hospedaje, comidas, actividades y, por supuesto, fotografías. No hay nada más valioso que una linda imagen, un bello recuerdo de ese lugar que alguna vez soñamos conocer y que, con fortuna, logramos visitar.

Al final —como en el Carnaval de Barranquilla—, quien lo vive es quien lo goza.

Abrazo viajero.

lunes, 24 de febrero de 2025

El mito del buen salvaje

Cuando hablamos de historia, es común analizar los eventos desde una perspectiva actual, con valores y creencias propias del presente. Sin embargo, juzgar el pasado con los ojos del presente es un error peligroso. Esta tendencia se conoce como anacronía, un fenómeno que implica la falta de concordancia en la interpretación de eventos históricos. Esto puede manifestarse tanto en la asignación de características de un período a otro como en la distorsión de los procesos históricos que han dado forma a diversas sociedades.

El tiempo avanza igual para todos, pero algunos lo aprovechan mejor que otros [Meme].

Un claro ejemplo de anacronía es el mito del "buen salvaje", cuyos orígenes se han atribuido tanto a la literatura española del siglo XV, relacionada con el "descubrimiento" de América, como al pensamiento ilustrado de Jean-Jacques Rousseau. Este mito idealiza a las sociedades indígenas y primitivas, considerándolas moralmente superiores a las civilizaciones modernas. Rousseau popularizó la idea de que el ser humano es naturalmente bueno, pero la civilización y sus instituciones lo corrompen. Sin embargo, este concepto es una simplificación que ignora la complejidad de las culturas originarias y su diversidad.

En el contexto de la colonización española de América, por ejemplo, los pueblos indígenas no eran sociedades puramente pacíficas ni carentes de conflictos internos. Existen evidencias de tradiciones belicosas como el uso de cabezas humanas en juegos rituales mayas, los sacrificios en las civilizaciones mesoamericanas y las constantes guerras tribales en Norte y Sudamérica. De esta manera, resulta problemático atribuir únicamente a la invasión europea la complejidad de la identidad mestiza latinoamericana, la cual, al igual que muchas otras en el mundo, es el resultado de múltiples factores históricos, sociales y culturales.

Esta misma lógica puede aplicarse al relacionar a los pueblos originarios con una visión idealizada del ambientalismo. Es un error asumir que la simple condición de "originarios" les otorgaba una relación armónica con la naturaleza. Aunque es cierto que el modelo de desarrollo industrial ha provocado una devastación sin precedentes, también lo es que el ser humano, desde tiempos remotos, ha alterado su entorno de manera significativa.

Conceptos como el cambio climático, la extinción de especies y la deforestación suelen asociarse con la Revolución Industrial y la contaminación urbana -Basta pensar en la Revolución Industrial y un montón de imágenes grises de chimeneas en Londres vienen a la cabeza-. No obstante, la destrucción ambiental por parte del Homo sapiens puede rastrearse hasta la Revolución Cognitiva. Desde su primera migración a otros continentes, la humanidad ha causado impactos catastróficos en la fauna y flora. Ejemplos de ello son la extinción de la megafauna en América, Australia e Indonesia, mientras que en regiones como Madagascar y las Islas Galápagos, la biodiversidad se conservó durante más tiempo únicamente porque el ser humano no había llegado aún.

El megaterio era un mamífero gigante de la familia de los perezosos actuales.
Vivió hasta que se encontró con los primeros humanos. 
Esta escultura está en Rivera, Huila. Fuente propia. 

Incluso, algunas teorías sugieren que la competencia entre Homo sapiens y Homo neanderthalensis contribuyó a la extinción de estos últimos. Según estudios paleoarqueológicos, ambos grupos se enfrentaron por el acceso a recursos como alimento y zonas de caza, además de desarrollar creencias colectivas en conflicto.

En conclusión, si hemos de juzgar al Homo sapiens como depredador de sus recursos naturales, hay suficiente evidencia para hacerlo. Sin embargo, esta responsabilidad recae sobre toda la especie, sin distinciones geográficas o temporales. En todo caso, si algunos grupos han sido menos depredadores que otros, lo han sido únicamente por falta de tiempo. 

De la sección Santander, el hombre de las leyes

jueves, 25 de abril de 2024

Más allá del mapa: ¿Y ése por qué es famoso?

 Reflexión geográfica - 1era entrega

Algo que siempre me ha parecido muy interesante, es la etimología (origen de los nombres) de pueblos, ciudades y departamentos. En la mayoría de los casos, tiene riquísimas historias cargadas de tradición, geografía, luchas y folclor; en otros, esta etimología conlleva elementos de la casualidad y anécdotas, que no por eso, deja de ser llamativa y hasta divertida. 

Y es que no deja de ser inmensamente atrayente, la relación entre un algo y su nombre, es decir, entre su esencia y la forma como es llamado... 

Julieta, en la magistral obra de Shakespeare, se cuestiona sobre esto, ya que su amor se vuelve imposible, debido a su nombre y al de su pretendiente:

"¿Por qué no tomas otro nombre? La rosa no dejaría de ser rosa, tampoco dejaría de esparcir su aroma, aunque se llamara de otra manera." 

-Monólogo de Julieta, en Romeo y Julieta, de William Shakespeare-
Romeo y Julieta. En una posible adaptación musical. No sé, piénsalo.  

 Juan, el Pastor, se molesta por ser llamado F-48, al sentirse ignorado en su humanidad, en su verdadera dignidad. F-48 es sintético, pero Juan es humano.

"Mi nombre verdadero es Juan. Poca cosa, ¿verdad? ¡Pero humano, señor, humano! Millares de Juanes han escrito libros y han plantado árboles. Millones de mujeres han dicho alguna vez en cualquier rincón del mundo "te quiero, Juan". En cambio ¿quién ha querido nunca al "F-48"? Juan sabe a pueblo y a eternidad: es el hierro, la madera de roble, el pan de trigo. "F-48" es el nylon".
- El Pastor, en Los árboles mueren de pie, de Alejandro Casona. 


Esta reflexión ha acompañado a la humanidad por muchos años, tanto así que, -volviendo a Romeo y Julieta- Shakespeare inmortalizó una pregunta, entre muchas otras máximas: What's in a name? -Que de hecho, es parte del monólogo de Julieta que leímos más arriba-. 

Hoy, What's in a name? es reconocido como un refrán popular en la cultura anglosajona, que presenta la invitación a ir más allá de lo visible -el nombre- y reconocer a una persona por su verdadera esencia; e incluso, no queda limitado a las personas, sino que se convierte en una versión anglo del popular: "no juzgues a un libro por su portada". 

¿Qué hay en los nombres departamentales?

Pero antes de alejarnos más del tema central de este escrito, haremos un rápido recorrido por los nombres de los 32 departamentos de Colombia, para conocer sus orígenes. Iniciamos, con departamentos que tienen su nombre en honor a un héroe de la independencia.   

Bolívar: El primero en nuestra lista, es indudablemente, Bolívar. Cuyo nombre, por supuesto, rinde homenaje al Libertador de 6 naciones latinoamericanas, del yugo español. Bolívar no solamente cuenta con un departamento, sino con al menos, unos 5 municipios: En Santander, Antioquia, Cauca, Valle y El Carmen de Bolívar, por supuesto, en Bolívar. 

El Carmen de Bolívar, cuna del músico Lucho Bermúdez. Fuente propia. 


Caldas: El Sabio, como pasó a la historia Francisco José, participó en la planeación de los hechos del 20 de julio en Santafé, que a la postre, se convertiría en el Grito de Independencia de Colombia. Científico, astrónomo, botánico, ingeniero militar, entre otras, marcaron para siempre, el genio de este hombre. Caldas da nombre a un departamento y a dos municipios, uno en Boyacá y otro en Antioquia. 

Plaza de Bolívar, en Manizales, Caldas. Fuente propia. 


Córdoba: En memoria de José María Córdova. Héroe militar de la independencia, a quien se le atribuye, al parecer falsamente, haber cambiado la ortografía de su apellido, para que éste llevara la V de "victoria". En cambio, se dice que su apellido, al igual que otras muchas palabras, ha vivido la evolución del idioma afectando su ortografía original. 

Córdoba además identifica a 3 municipios: en Bolívar, Nariño y Quindío, y a un caso especial del mismo departamento Córdoba, que se llama "Los Córdobas", pero que no tiene nada que ver con el Héroe de Ayacucho, sino con una familia de colonos que llegaron a estas costas y cuya historia, también es merecedora de un relato.   

Parque de Bolívar, en Montería, capital de Córdoba. Fuente propia.


Santander y Norte de Santander: El Hombre de las Leyes, quien inspiró la creación de este blog hace ya 18 años, también cuenta con varios entes territoriales llamados así en su honor. Por supuesto, el primero corresponde a su lugar de nacimiento, que en ese momento era conocido como la provincia de Pamplona; luego, hacia 1857 se constituyó como el Estado de Santander, y ya en 1910 se dividió en los dos departamentos que conocemos hoy.

El único prócer de la independencia que cuenta con dos departamentos a su nombre, es irónicamente, el que cuenta con menos municipios: uno en Cauca y otro en Norte de Santander. Del primero, Santander de Quilichao, se dice que su apellido viene del idioma paez, del pueblo Naza y significa "Sueño del tigre"; el otro es Puerto Santander, muy cerca a Cúcuta y con su fundación ligada a la creación de una estación del ferrocarril.  

Monumento a José Antonio Galán, en Charalá, Santander. Fuente propia.


Nariño:  Don Antonio Amador José Nariño es conocido como el precursor de la independencia de América, y además, por su inconmensurable legado de haber traducido Los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1793 (recordemos que la Revolución Francesa, en donde surgieron, había ocurrido apenas 4 años atrás). 

Además del departamento cuya capital es Pasto, Nariño da nombre a 4 municipios: en Cundinamarca, Antioquia, Nariño (Sí, en el mismo departamento) y Amazonas, éste último el famoso Puerto Nariño, al que solamente se accede por vía fluvial, y que es el "otro único municipio" de este inmenso departamento. 

El ciego Manuel de Rivera, benefactor del Santuario de Las Lajas, en Ipiales, Nariño. Fuente propia.



Y para finalizar este primer recorrido, nos encontramos con otro Antonio.

Sucre: al igual que Bolívar, Antonio José de Sucre nació en lo que hoy es Venezuela, y hoy, el Estado donde se sitúa Cumaná (su ciudad de nacimiento) lleva su nombre. Por otro lado, en Colombia, además de un departamento, Sucre cuenta con 3 municipios: en Santander, Cauca y Sucre (mismo caso de Nariño, Nariño); sin embargo, lo más interesante de este último Sucre, es que allí vivió gran parte de su vida, el Nobel Gabriel García Márquez, y fue allí donde ocurrió la historia de los hermanos Pedro y Pablo Vicario, quienes cometieron el crimen narrado en Crónica de una muerte anunciada -otro ejemplo de una máxima literaria, que se convirtió en un modismo-.

Parque Santander, en Sincelejo, la capital de Sucre. Fuente propia


En una próxima entrega, recorreremos los departamentos con nombres a partir de vocablos indígenas y otros, a partir de nombres heredados de la conquista y la colonia española. En el camino nos vemos.  

jueves, 28 de marzo de 2024

La primera gran Liga de la Justicia de América

Mucho tiempo antes de las primeras apariciones de Superman en 1938, Batman en 1939, o Aquaman o Wonderwoman en 1941, y por supuesto, aún más de la aparición del grupo paramilitar conocido como la Liga de la Justicia de América, existió sobre el subcontinente donde hoy viven la hoja de maple y las barras y las estrellas, una Liga que tiene tanto de sabiduría ancestral como de legado para las sociedades modernas.  

Desde las historias de Pocahontas y la India Catalina, relatos amalgamados de realidad y ficción, fundidos con la bruma de épocas medianamente registradas, podemos reconocer mil y un crónicas sobre la amplísima narración del choque de dos mundos y del mestizaje. Por supuesto, me refiero al período de conquista y colonia de las Américas, por parte de las potencias europeas. 



La India Catalina, raptada por Diego de Nicuesia siendo una niña, y considerada como madre del mestizaje en Suramérica. Fuente propia. 
 

Por otro lado, también son muy conocidas las naciones originarias que lucharon con fiereza contra el asedio europeo: Caribes, Aztecas, Mapuches, Sioux, solo por mencionar algunos ejemplos y, sin embargo, hay una nación -o más bien, un grupo de naciones- que merece ser revalidada, se trata de la Liga de los Iroqueses, también conocida como Confederación de los Iroqueses.  

Esta Liga fue una alianza política y militar histórica formada por cinco naciones nativas americanas: los Mohawk, Oneida, Onondaga, Cayuga y Seneca. Posteriormente, se unió una sexta nación, los Tuscarora. Estas naciones eran parte de lo que ahora se conoce como el noreste de los Estados Unidos y el sureste de Canadá, por allá por los estados de Nueva York, Wisconsin, Michigan, entre otros. 

Vista del Lago Michigan, desde Milwaukee, Wisconsin. Uno de los territorios de la Liga de los Iroqueses. Fuente propia. 


La Liga de los Iroqueses fue creada alrededor del siglo XV, aunque algunos historiadores sugieren que su formación pudo haber ocurrido mucho antes. Se creó con el propósito de establecer una alianza política y militar para enfrentar amenazas comunes, resolver disputas internas y promover la paz entre las naciones iroquesas. Esto fue de una radical importancia para soportar y repeler, de cierta medida, el avance de los colonos ingleses en las tierras norteamericanas.

Uno de los aspectos más destacados de la Liga de los Iroqueses fue su estructura política y su sistema de gobierno democrático, que incluía un consejo de líderes de las naciones miembro que tomaban decisiones mediante el consenso. Sin embargo, uno de los aspectos que más me llamó la atención, es que la organización social de los iroqueses era matrilineal, donde la tradición se transmitía a través de las mujeres. Ellas, en grupos de consejeras, elegían a los nuevos jefes, y los hijos recibían el nombre del clan de la madre. Este sistema influenció en gran medida la forma en que se desarrolló la democracia en las colonias americanas y, más tarde, en los Estados Unidos, aunque hay expertos que dicen que el sistema de gobierno gringo es muy grecorromano, es indudable que hay cosas que se heredaron de esta confederación.

La Liga de los Iroqueses desempeñó un papel importante en la historia colonial de América del Norte, especialmente durante los conflictos entre las potencias coloniales europeas y los pueblos indígenas. Su influencia política y su habilidad para mantener la paz entre las naciones iroquesas les otorgaron un considerable poder y respeto en la región durante varios siglos. Irónicamente, fue el proceso de independencia estadounidense lo que fue llevando a la casi desaparición -aunque no total incluso hoy- de la Liga de los Iroqueses, ya que algunas de sus naciones apoyaron a los patriotas y otras, a los ingleses... 

Finalmente, fue como si Batman se aliara con Lex Luthor, y Superman con el Joker. 

¿Será este el fin de la Liga de la Justicia?


miércoles, 14 de febrero de 2024

Bruce: el ícono

En tiempos de la información y el conocimiento, el monopolio de las historias se ha dispersado gracias a las nuevas formas y tecnologías. Y con las nuevas tendencias, surgen nuevos debates. 

Dicotomías: debates necesarios

Por supuesto, es mucho lo que se ha dicho y escrito al respecto de temas como libertad de expresión y discurso de odio, por ejemplo. 

Al primero, se le reconoce como pilar de una sociedad libre y democrática, sin embargo, el segundo puede llegar a ser considerado como delito -aunque no lo sea en diferentes compendios legales de algunas naciones-. ¿Entonces, en dónde el discurso de odio deja de ser libertad de expresión? Bien decían los abuelos que la libertad propia llega hasta donde empieza la libertad del otro, más allá se trata entonces de libertinaje ¿Podríamos decir entonces que el discurso de odio es libertinaje de expresión? Fácilmente se podría decir que una opinión, sin sustento, pruebas, ni mayor grado de objetividad, podría caer fácilmente en discurso de odio. La línea es fina.  

El debate sobre la libertad de expresión y el discurso de odio es crucial en la sociedad contemporánea, ya que plantea dilemas éticos y legales sobre el equilibrio entre la protección de la expresión individual y la prevención de daños causados por discursos que incitan al odio. Así mismo, cambiando de tono, pasamos al terreno del humor negro vs. el humor satírico, donde la línea entre lo aceptable y lo inapropiado se difumina aún más. El humor negro, caracterizado por su ironía oscura y su abordaje de temas tabú, a menudo desafía las sensibilidades convencionales con sus comentarios mordaces. Por otro lado, el humor satírico utiliza la exageración y la parodia para criticar la sociedad, las instituciones y las personas influyentes, buscando generar reflexión mediante la ridiculización de aspectos de la realidad. Es decir, incomodar vs. hacer reflexionar.

Hace muchos años, en mis tiempos de "intentar hacer" comedia.
Fuente propia.
 

Un gigantesco precursor

Este es el panorama que nos trae a un increíble personaje del siglo XX que definitivamente puso sobre la mesa el tema del humor y de la libertad de expresión. Su nombre era Leonard Alfred Schneider, pero será siempre recordado como Lenny Bruce. Nació en 1925 y murió en 1966, y como se puede inferir, el auge de su carrera se dio en una época de transformaciones sociales gigantes en el ámbito cultural estadounidense, ya que, precisamente, se destacó como comediante de stand-up, en donde su principal legado fue una profunda reflexión social desde su humor satírico, lo que le trajo numerosos problemas con la ley. 

Toda su vida estuvo llena de momentos "memorables": Hacer un show en el ejército, vestido de drag queen, prestando el servicio militar, lo que le permitió la "baja honorable por no ser apto" (además de haber fingido tendencias homosexuales); o el haberse disfrazado de sacerdote, recolectar dinero para una fundación (real), pero quedarse con la mayor parte de lo captado, son muestras de su personalidad disruptiva. 

Sin embargo, su más notoria característica fue su tipo de humor, lleno de sátira y libre de censura, incluso al punto de ser comparado con jazzistas improvisadores, pero cuyo instrumento sería su voz. El uso del lenguaje desmedido, de drogas, y la discusión constante de temas "sensibles" -aborto, drogas, sexo, religión, y sobre todo, política-, lo llevaron varias veces a prisión. Estas ideas, con más o menos, escándalo, no llevarían a nadie a prisión en nuestra época actual, por lo que fue considerado como adelantado a su tiempo. Definitivamente, el debate del derecho a la libre expresión y su expresión a través del humor satírico (muchas veces negro), tuvo en Bruce a un gigantesco precursor. 

Bruce murió apelando una de esas condenas legales -y la causa de su deceso, fue precisamente una sobredosis-, y sería sólo hasta 2003, que recibiría el perdón póstumo, por parte de las autoridades de Nueva York, en un reconocimiento al derecho a la libertad de expresión.

Son muchas las referencias que la cultura popular ha hecho de Lenny Bruce: desde canciones, portadas de discos, simples menciones en diversos shows, y entre todas estas, un par de inmersiones como personaje en series de televisión. Aquí fue donde conocí a este genio (?), como entrañable personaje y mentor de la protagonista, hasta cierta medida muy fiel a la realidad: se trata de The Marvelous Mrs. Maisel, de Amazon Prime Video

A propósito de esta serie, que recomiendo bastante, deja nuevamente sobre la mesa la reflexión sobre el empoderamiento femenino, la libertad de expresión, el humor ácido y sus complejas relaciones en la sociedad, en un convulsionado inicio de los 60's. 

Luke Kirby interpretando a Lenny Bruce, en The Marveous Mrs. Maisel.
Tomada de https://www..hallofseries.com/the-marvelous-mrs-maisel/the-marvelous-mrs-maisel-lenny-bruce-vera-storia
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Ya lo dijo Sigmund Freud (o se presume que lo dijo): "Todas las personas de ingenio no son humoristas, pero todos los humoristas son personas de ingenio".

viernes, 12 de enero de 2024

Relato Samario 1: A Bolívar lo mató un yanki

El primer templo católico construido dentro de jurisdicción eclesiástica en América del Sur, fue la Catedral Basílica Menor de Santa Marta, menos conocida como Parroquia del Sagrario y San Miguel; por supuesto, estamos hablando de la hermosa edificación que custodia a Santa Marta, la ciudad capital del departamento del Magdalena. Aunque se dice que la iglesia más antigua construida en este suelo fue la de San Francisco, en la entonces Santa Fe y que hoy se llama solamente Bogotá. Pero bueno, ese puede sumarse a los muchos debates sobre "el más antiguo o el primero que..." -discusión que alimenta tuits e hilos en redes sociales, sobre aquellas interminables batallas regionalistas: el club de fútbol más antiguo, la primera ciudad en declararse independiente, el primer metro (no, esa no. Esa sí está clara)-. 

Volviendo a nuestro punto de partida, la Catedral Basílica de Santa Marta es uno de esos imperdibles cuando se visita la Perla de América. Construida hacia 1766, sirvió de morada a los restos del Libertador Simón Bolívar, por un período de 12 años -entre 1830 y 1842- y desde 1953, alberga los de Rodrigo de Bastidas, fundador de la ciudad y que reposaban anteriormente en República Dominicana.
 
Fachada de la Catedral Basílica de Santa Marta. Fuente propia. 

De su arquitectura hay mucho que se puede decir, pero como no soy arquitecto, solamente diré que tiene un solo campanario, con reloj, tres naves, y al fondo, en el crucero, una robusta cúpula que le da su catalogación como "renacentista". A propósito, al hablar de cruceros, en términos de iglesias, corresponde a ese espacio en donde se une la nave central con una "nave" transversal que hace que, en vista de dron, la iglesia se vea como una cruz desde arriba.

Torre campanario y reloj de la Catedral de Santa Marta. Fuente propia.

En este punto, seguramente el lector se estará preguntando por la relación de este artículo con el título del mismo, ya que apenas si se mencionó al Libertador como morador póstumo de este templo, pero aquí es donde se pone -aún- más interesante la historia.

La muerte del Libertador

De acuerdo con los relatos tradicionales de historia patria, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco, Libertador de 3 naciones y consolidador de la independencia de otras 3, murió en una hacienda conocida como Quinta de San Pedro Alejandrino, nombrada así por un santo mártir español. Bolívar pasó allí sus últimos días, luchando contra la tuberculosis y la fiebre tifoidea, y posteriormente falleció el 17 de diciembre de 1830 -a los apenas 47 años, pero habiendo recorrido media Latinoamérica a lomo de caballo, y luchando por la independencia en cada viaje, creo que aguantó bastante-. Desde este año, y hasta 1842, fue el período en que sus restos mortales permanecieron en la Catedral de Santa Marta, para ser luego transportados al Panteón Nacional en su natal Caracas.    


Estatua de Simón Bolívar en su lecho de muerte, en la Quinta de San Pedro Alejandrino, Santa Marta. Fuente propia.

Un hallazgo increíble

Sin embargo, el asunto que nos atañe hoy tiene que ver un descubrimiento reciente en la ciudad de la Bahía más linda de América: Apenas en 2022, en una misteriosa caja fuerte que estaba oculta en una de las paredes de la sacristía de la Catedral, fue hallado un libro de actas de defunciones, entre las que se encontraba la del Libertador, por supuesto, en manuscrita. Un descubrimiento inmenso, teniendo en cuenta que este documento estuvo extraviado por casi dos siglos. Se dice que un historiador de Plato, Magdalena, de nombre William Hernández, encontró una llave antigua entre un archivo de cosas igualmente antiguas, al interior de la sacristía. Luego de varios estudios, lectura de relatos, planos, etc, una pequeña muesca en la pared, le dio los indicios de que allí detrás, habría algo mucho más grande. 

En la Casa de la Aduana, en el "piso alto" fue velado el cadaver de Simón Bolívar.
Esta casa está a unos metros de la Catedral de Santa Marta. Fuente propia.
 

Gracias a Hernández y a un grupo de expertos, la caja y su contenido fueron extraídos, estudiados y restaurados. A partir de este hallazgo, la Registraduría Nacional del Estado Civil, entidad encargada del registro de la vida (y muerte) de los ciudadanos en Colombia, generó el registro civil de defunción oficial de Simón Bolívar, 192 años después de su muerte. Este documento cuenta con una apostilla internacional, y fue enviado a Venezuela, para que repose también, en el Panteón Nacional en Caracas, mientras que el documento histórico original, reposa en los archivos de la Diócesis de Santa Marta.  

Oleo sobre la muerte del Libertador, expuesta en la
Quinta de San Pedro Alejandrino. Fuente propia. 

¿Conspiración?

Como se mencionó arriba, la causa conocida de muerte de Simón Bolívar, era tuberculosis, principalmente, y fiebre tifoidea. Aunque en el documento encontrado no se hace referencia a las causas de muerte, se habla de su funeral, de los honores, y del sitio en el que sería sepultado, por supuesto, también en la Catedral Basílica de Santa Marta. 

Monumento de Simón Bolívar. Regalo de la República de 
Venezuela a la ciudad de Santa Marta. Fuente propia. 


¿Entonces, de dónde salió la información que establecía a la tuberculosis como la asesina del Libertador? Alejandro Reverend, boticario francés que cuidó a Bolívar en sus últimos días, dijo que se presume de la susodicha enfermedad, pero esto lo escribió en 1880 en sus memorias -50 añitos después del último viaje de Don Simón-. Esto, por supuesto, deja abierta la puerta para la conspiración histórica: ¡Simón Bolívar pudo haber sido letalmente intoxicado!

El mismo historiador William Hernández cree que el médico George Mcknight, tuvo que ver con la muerte de Bolívar. McKnight, médico de guerra de la Goleta Grampus, de Estados Unidos, fondeada en la Bahía de Santa Marta desde septiembre de 1830 (recuerde, lector, que la muerte fue el 17 de diciembre de ese año), recetó al boticario francés algunos elementos que se supone, ayudaría a las complicaciones respiratorias del enfermo.

Muchos años después, frente al pelotón de la corrección histórica, muchos elementos se entrelazarían para dar a la luz, una teoría sobre el papel de McKnight en lo que este pelotón considera fue un magnicidio:

  • En los restos del Libertador fueron hallados "arsénico y polvo de cantárida", sustancias que no son y nunca fueron usadas para combatir la tuberculosis.
  • McKnight estuvo por pocas semanas acompañando a Bolívar y a Reverend en Santa Marta y partió antes de la fatídica fecha; sin embargo, al parecer, su opinión médica, tuvo gran peso en las decisiones del boticario. -Al punto que se dice que fue demasiado optimista con la salud de Bolívar, y al pobre de Reverend le tocó asumir solo, la opinión pública sobre el evidente, crónico e irreversible deterioro del Libertador.  
  • En los diarios médicos de la goleta, casualmente, no se encuentra el diario de diciembre de 1830, pero sí el de los otros meses anteriores y posteriores.     
¿Fue intencionalmente mal diagnosticado? ¿Los tratamientos ofrecidos por el gringo y el francés eran los correctos para su mal -al menos para la época-? ¿Quería el imperio yankee deshacerse del moribundo Bolívar, a través del médico de guerra? 

Monumento al Libertador Simón Bolívar, en la Quinta de San Pedro Alejandrino. Santa Marta, Magdalena, Colombia. Fuente propia.

Colección Reto Colombia

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