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Bruce: el ícono

En tiempos de la información y el conocimiento, el monopolio de las historias se ha dispersado gracias a las nuevas formas y tecnologías. Y con las nuevas tendencias, surgen nuevos debates. 

Dicotomías: debates necesarios

Por supuesto, es mucho lo que se ha dicho y escrito al respecto de temas como libertad de expresión y discurso de odio, por ejemplo. 

Al primero, se le reconoce como pilar de una sociedad libre y democrática, sin embargo, el segundo puede llegar a ser considerado como delito -aunque no lo sea en diferentes compendios legales de algunas naciones-. ¿Entonces, en dónde el discurso de odio deja de ser libertad de expresión? Bien decían los abuelos que la libertad propia llega hasta donde empieza la libertad del otro, más allá se trata entonces de libertinaje ¿Podríamos decir entonces que el discurso de odio es libertinaje de expresión? Fácilmente se podría decir que una opinión, sin sustento, pruebas, ni mayor grado de objetividad, podría caer fácilmente en discurso de odio. La línea es fina.  

El debate sobre la libertad de expresión y el discurso de odio es crucial en la sociedad contemporánea, ya que plantea dilemas éticos y legales sobre el equilibrio entre la protección de la expresión individual y la prevención de daños causados por discursos que incitan al odio. Así mismo, cambiando de tono, pasamos al terreno del humor negro vs. el humor satírico, donde la línea entre lo aceptable y lo inapropiado se difumina aún más. El humor negro, caracterizado por su ironía oscura y su abordaje de temas tabú, a menudo desafía las sensibilidades convencionales con sus comentarios mordaces. Por otro lado, el humor satírico utiliza la exageración y la parodia para criticar la sociedad, las instituciones y las personas influyentes, buscando generar reflexión mediante la ridiculización de aspectos de la realidad. Es decir, incomodar vs. hacer reflexionar.

Hace muchos años, en mis tiempos de "intentar hacer" comedia.
Fuente propia.
 

Un gigantesco precursor

Este es el panorama que nos trae a un increíble personaje del siglo XX que definitivamente puso sobre la mesa el tema del humor y de la libertad de expresión. Su nombre era Leonard Alfred Schneider, pero será siempre recordado como Lenny Bruce. Nació en 1925 y murió en 1966, y como se puede inferir, el auge de su carrera se dio en una época de transformaciones sociales gigantes en el ámbito cultural estadounidense, ya que, precisamente, se destacó como comediante de stand-up, en donde su principal legado fue una profunda reflexión social desde su humor satírico, lo que le trajo numerosos problemas con la ley. 

Toda su vida estuvo llena de momentos "memorables": Hacer un show en el ejército, vestido de drag queen, prestando el servicio militar, lo que le permitió la "baja honorable por no ser apto" (además de haber fingido tendencias homosexuales); o el haberse disfrazado de sacerdote, recolectar dinero para una fundación (real), pero quedarse con la mayor parte de lo captado, son muestras de su personalidad disruptiva. 

Sin embargo, su más notoria característica fue su tipo de humor, lleno de sátira y libre de censura, incluso al punto de ser comparado con jazzistas improvisadores, pero cuyo instrumento sería su voz. El uso del lenguaje desmedido, de drogas, y la discusión constante de temas "sensibles" -aborto, drogas, sexo, religión, y sobre todo, política-, lo llevaron varias veces a prisión. Estas ideas, con más o menos, escándalo, no llevarían a nadie a prisión en nuestra época actual, por lo que fue considerado como adelantado a su tiempo. Definitivamente, el debate del derecho a la libre expresión y su expresión a través del humor satírico (muchas veces negro), tuvo en Bruce a un gigantesco precursor. 

Bruce murió apelando una de esas condenas legales -y la causa de su deceso, fue precisamente una sobredosis-, y sería sólo hasta 2003, que recibiría el perdón póstumo, por parte de las autoridades de Nueva York, en un reconocimiento al derecho a la libertad de expresión.

Son muchas las referencias que la cultura popular ha hecho de Lenny Bruce: desde canciones, portadas de discos, simples menciones en diversos shows, y entre todas estas, un par de inmersiones como personaje en series de televisión. Aquí fue donde conocí a este genio (?), como entrañable personaje y mentor de la protagonista, hasta cierta medida muy fiel a la realidad: se trata de The Marvelous Mrs. Maisel, de Amazon Prime Video

A propósito de esta serie, que recomiendo bastante, deja nuevamente sobre la mesa la reflexión sobre el empoderamiento femenino, la libertad de expresión, el humor ácido y sus complejas relaciones en la sociedad, en un convulsionado inicio de los 60's. 

Luke Kirby interpretando a Lenny Bruce, en The Marveous Mrs. Maisel.
Tomada de https://www..hallofseries.com/the-marvelous-mrs-maisel/the-marvelous-mrs-maisel-lenny-bruce-vera-storia
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Ya lo dijo Sigmund Freud (o se presume que lo dijo): "Todas las personas de ingenio no son humoristas, pero todos los humoristas son personas de ingenio".

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