Jueves: beso de lengua
La riqueza léxica del orador o del escritor, se mide, sintáctica y semánticamente, a partir de las figuras de las que éste haga uso. Por eso, no es difícil notar cuándo un texto es escrito por alguien en particular, sobre todo, si ya lo conocemos.
Sin embargo, hay tal variedad de figuras -en este caso de pensamiento- que resulta difícil, incluso para los más ortodoxos de la lengua, ponerse de acuerdo con lo que cada una representa. Éste es el caso de dos de mis favoritas: la antítesis y la disimilitud, tan parecidas al menos en un rasgo semántico superficial.
Para empezar, la antítesis representa la posición contraria de dos ideas en una misma proposición o período.
"Juan José, mientras tu duermes, tu papá canta"
No soy muy amigo del texto de donde salió el anterior ejemplo, pero funciona para lo que se quiere expresar: la yuxtaposición de ideas aparentemente contrarias, es decir, la idea de dormir es contraria a la de cantar, así como de todas sus características socialmente reconocidas: Se canta para que otros lo oigan pero no se duerme para que otros lo vean, por ejemplo.
Por otro lado, la disimilitud se refiere la posición contraria entre las caraterísticas de un mismo objeto:
"El presidente blanco y guerrerista le da paso a uno moreno y
socialista"
Por supuesto, la política internacional nos brinda mucho material... sobre todo, disfemismos; pero volviendo al tema, las características de color y sentido social, aplican en el ejemplo, al vocablo presidente, con lo que queda establecido que éstas refieren a una misma idea.
Después de mirarlas con calma sólo puedo sustraer una diferencia clara, la antítesis refiere principalmente, a las ideas contrarias, mientras la disimilitud va en busca de las palabras (más tangibles y directas) refiriéndose a la misma idea.
¿Ha quedado clara la diferencia? Si es así, les ruego por favor no tarden en explicarme. Gracias.
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