Cuando en 1974, la dirigencia del fútbol colombiano lograba para el país la sede del máximo evento futbolístico del mundo, parecía que nuestros jugadores, directivos y hasta habitantes, entrabámos a la élite global del balonpie.Ya en 1982, apenas unas horas después de la final en Madrid-donde una pancarta expresaba orgullosa NOS VEMOS EN COLOMBIA 86- El país se resignaría, como otras tantas veces, a ver el mundial por televisión - y en toda interpretación posible, ya que la generación de ganadores de pelo abundante, largo y crespo, no había llegado y claro, tampoco se logró la clasificación-.
Mucho se habló sobre los hospitales y carreteras que reemplazarían a la costosa organización del torneo intercontinental, pero más allá de eso, de palabras, no se llegó... talvez aquel funesto presidente esté esperando una reelección para cumplir, o quizás se quedará en el silencio diplomático, donde reposan también los hechos de la retoma de Palacio, otro de los grandes éxitos taquilleros de este sujeto.
Pero volviendo al tema de "la pecosa", el asombro vuelve a los colombianos al ver que, después de todo, la todopoderosa FIFA aún cree en el talento directivo nacional: Colombia será sede del Mundial Juvenil 2011 - Al menos sabíamos que por aquí había más posibilidades que las mencionadas por el vicepresidente, al hablar del mundial de mayores 2014-

Igual ¿Quién nos quitará lo bailado? La respuesta es sencilla, como en la vez anterior, sólo nosotros mismos, colombianos que no podemos creer que seamos capaces de hacer un evento así.
Al escribir estas líneas confío plenamente en que no pasarán luego a ser parte de un escrito satírico de un bloguero irreverente en 2013.
¡Nos vemos en Colombia 2011!
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