jueves, 8 de agosto de 2024

Por los caminos del Sumapaz

A veces, como cuando se rueda en compañía, lo que importa más es el camino que no el destino. 

Y precisamente eso, es lo que subyace en el presente relato, que no pretende nada diferente, sino contar a ustedes, lectores asiduos y visitantes esporádicos, uno de mis últimos viajes, que me representó conocer algunos sitios hermosos, únicos y muy cercanos a Bogotá. 

El primer trayecto, correspondiente de Zipaquirá a Arbelaez, tiene un recorrido de aproximadamente 133 kilómetros. Ya que atravesamos Bogotá hacia las 6 de la mañana, de un domingo, el recorrido no tomó mucho más tiempo que el previsto. Estamos hablando de una duración de 3 horas y media. 

Tomado de Google Maps

El trayecto presenta una carretera en excelente condiciones (concesionada, por lo que se tendrá que pagar peaje), por lo menos hasta Fusagasugá, ya que desde Fusa y hasta Arbelaez, la vía empieza a mostrar algunos sectores que necesitan intervención urgente. Sin embargo, esto no impide llevar una buena velocidad y disfrutar de unos paisajes verdes que solamente profetizan lo que será el resto del recorrido. 

Parque Principal de Arbelaez, Cundinamarca. Fuente Propia.


El rinconcito cálido de Cundinamarca

Respecto de Arbelaez, recuerdo que hace varios años, cuando inicié mis estudios de pregrado, la universidad nos envió en salida pedagógica precisamente, a Fusagasugá y Arbelaez, en esta provincia del Sumapaz. Unos días después, para el reporte de esa salida, mis compañeros me encargaron escribir sobre esta población, a la que denominé como el rinconcito cálido de Cundinamarca. Reconozco que en ese tiempo era más romántico y soñador, pero ahora, en retrospectiva, creo que en aquel entonces le di un sobrenombre correcto. Arbelaez se llama así por Vicente Arbelaez, cuyo mayor mérito fue ser Arzobispo de Bogotá y morirse justo para los tiempos en que el municipio fue erigido como tal, en 1886.

Arbeláez es hoy un gran productor agrícola, especialmente de café, panela, mora y cítricos, esto gracias a su ubicación en la falda de la montaña, que le permite contar con diferentes pisos térmicos. Así mismo, está desarrollando proyectos de ecoturismo, contando con sus senderos, pozos, miradores y cascadas que le dan una belleza extraordinaria. Después de unos minutos en el municipio de Arbelaez, nos dispusimos a continuar nuestro viaje, ahora hacia el municipio de San Bernardo, también en Cundinamarca. Por una carretera que paulatinamente se iba degradando un poco, aunque conservando el pavimento en toda su extensión. Un trayecto que bien puede ser recorrido en carro pequeño.


Tomado de Google Maps. 
El San Bernardo faraónico

En San Bernardo, tuvimos la "buena fortuna" de encontrarnos con un pueblo en plenas ferias y fiestas... el lector entenderá el porqué de mis comillas, pero bueno, el objetivo de la llegada a este municipio era el de conocer sus momias. 


Por supuesto que lo primero en que se piensa cuando se habla de San Bernardo, es en sus momias. Un fenómeno que ha permitido que este pequeño poblado, del sur de Cundinamarca, sea una atracción turística un poco diferente a los otros municipios de la zona. Y aunque es mucho lo que se ha dicho al respecto, aún no hay una explicación certera y universalmente aceptada por la comunidad científica, de las razones de este interesante fenómeno. Por lo pronto, podemos decir que la visita obligada es al cementerio del pueblo, a unos 7 minutos caminando del parque principal. Allí, la iglesia construyó un mausoleo con las momias de algunos habitantes que se exhumaron y, al encontrarse en estas condiciones de preservación, los familiares los "donaron" para exponerlos. 

El municipio cuenta también con innumerables atractivos turísticos, propios de su geografía: el Cerro de Paquilo, la piedra del sol, el Mirador de Portones, varias cuevas naturales, entre otros. Así mismo, su principal renglón económico es la agricultura, ya que es considerado como uno de esos municipios “despensa de Colombia”. 

Más sobre Las Momias de San Bernardo. (artículos periodísticos recomendados)

De San Bernardo, fue necesario devolvernos un tramo hacia Arbelaez, pero a mitad de camino, tomamos una vía que se desviaba hacia la derecha (Sentido Arbelaez-San Bernardo) con dirección al municipio de Pandi, en Cundinamarca aún. A pesar de tratarse de una vía sin pavimentar, nos encontramos con un camino bastante transitable y de fácil recorrido. Una vez más, los paisajes se presentaban hermosos y las montañas majestuosas, de hecho, es en este trayecto en donde el viajero podrá encontrarse en una vía surrealista, en donde la montaña domina por completo el paisaje, haciendo que en un momento, se encuentre a poco centímetros de un gigantesco abismo (no apto para personas con vértigo o acrofobia), pero repito, de una belleza increíble. 


Tomado de Google Maps.

Algo de gastronomía en Pandi

Al llegar a Pandi, nos encontramos con un municipio tranquilo, algunos turistas, un clima muy agradable y una deliciosa comida llamada Fiambre, un plato típico de las zonas montañosas de clima templado del departamento de Cundinamarca, que consiste en una presa de gallina, arroz, plátano cocido, papá y yuca, todo sazonado envuelto en una hoja de plátano, donde también se sirve y por supuesto, se come. Imaginen ustedes el panorama: un clima cálido refrescado con una brisa suave, un parque principal de un municipio muy agradable, una comida típica y deliciosa y unas lugareños muy amables con el turista. Suena perfecto, no?

Este pequeño municipio ha sido parte del Tolima y de Cundinamarca alternadamente, de acuerdo con los cambios políticos del país. Su clima es muy agradable y gracias a su ubicación, goza de una variada producción agrícola que alimenta su economía. Se erigió como municipio en 1815, luego de ser parte de Fusagasugá, Melgar, Arbeláez e Icononzo.

Al igual que otros municipios de la provincia del Sumapaz, sus atractivos turísticos son muchos y aún no muy explorados: Alto de Miraflores, Cuevas y petroglifos El Helechal, fuentes termales y caminos reales, sin embargo, su mayor atractivo es uno compartido con la vecina población de Icononzo, Tolima: El Puente Natural.  


Parque principal de Pandi, Cundinamarca. Fuente propia.

Pues bien, después de esta deliciosa y corta estadía, continuamos nuestro recorrido hacia el municipio de Icononzo, el primero que nos encontraríamos en otro departamento: salimos de Cundinamarca y entramos al Tolima.

Tomado de Google Maps.

Una pequeña maravilla de la naturaleza: una increíble historia de violencia

Pero antes de continuar, es necesario hacer la referencia a uno de los sitios más mágicos que vimos durante todo el viaje: el Puente natural de Icononzo - Pandi, un sitio mágico que definitivamente, debería ser visitado y admirado por todos los colombianos. Se trata de una formación natural que fue labrada por el río Sumapaz (que separa a Cundinamarca del Tolima) y que permitió la formación de un puente natural, de piedra, sobre el cual se construyó uno para que sirviera para el tránsito de vehículos. Pero lo más bello del lugar, no es tanto el puente como tal, sino el cañón, estrecho y profundo que el agua ha marcado (sitio no apto para personas con vértigo o con acrofobia (2)). Este sitio es simplemente majestuoso. 

"Puente San José de Pandi Aunque muchos lo conocen como el Puente de Icononzo el verdadero nombre de este viaducto es Puente San José de Pandi. Se construyó en 1924 encima de unas rocas que se utilizaron hasta esta fecha como puente natural, el cual unía a los departamentos de Cundinamarca y Tolima. Según la leyenda estas piedras fueron trasladadas hasta este lugar por el Diablo.
El viaducto está ubicado sobre el río Sumapaz que en este sitio forma un cañón de aproximadamente 250 metros.
En la época de la violencia entre partidos, los conservadores cometieron muchos asesinatos allí. Retenían a los liberales de la zona, los montaban en volquetas y los arrojaban desde el puente al vacío."
Tomado de El Tiempo. 17 de julio de 1999
Después de esta parada, en los límites entre Tolima y Cundinamarca, nos dirigimos por la vía que de todo el trayecto, se encontraba en el peor estado: sin pavimento y con muy poco mantenimiento, lo que representa una verdadera lástima. El abandono de estos circuitos viales son solo una de las muchas muestras de la corrupción que tanto nos afecta a los colombianos. 

Sin embargo, todo esto fue rápidamente olvidado cuando llegamos a Icononzo, el primer pueblo que nos encontramos en el Tolima y que se presenta acogedor, tranquilo, montañoso, cálido y rodeados de paisajes que parecen dibujado o mejor, esculpidos, a mano... Un parque principal agradable, con escaleras por todos lados, y con una tranquilidad que fácilmente envuelve al visitante. 

Gracias a su ubicación en la montaña, Icononzo es conocido como el balcón del Tolima. Al igual que muchos municipios de la zona, su nombre proviene de vocablos indígenas, y éste, en particular, significa “Susurro del agua”. En algún momento, estuvo bajo la jurisdicción de Cundinamarca.

Su principal renglón económico es la agricultura, especialmente café y frutales. Sin embargo, después de los oscuros tiempos de violencia, el municipio está tratando de sobresalir con la producción de otros bienes, como artículos de cuero. Así mismo, es un espacio con grandes potencialidades turísticas, comenzando, por supuesto, por el Puente Natural, que comparte con Pandi, Cundinamarca; cascadas, miradores, senderos y caminos reales, entre otros. 

Parque principal de Icononzo, Tolima. Fuente propia. 

Al salir de Icononzo, nos dirigimos hacia la población que da término a este recorrido, la muy conocida Melgar, llamada por algunos, el barrio caliente de Bogotá, por su cercanía a la capital y por la arraigada costumbre de los capitalinos, de visitarla cada fin de semana. 

Tomado de Google Maps.

Lastimosamente, al llegar a este municipio, cálido y agradable, solo lo encontramos como lo primero: cálido... porque muy poco agradable. Debido al puente festivo (lunes feriado), la capital mundial de las piscinas -como es reconocido-, estaba atiborrado de personas que apenas permitían la circulación y movilidad. 

Gracias, pero no.  

Después de esto, solamente quedaba el regreso por la vía nacional 40. Una carretera concesionada que se presenta en excelente estado. Después de un largo día de viaje, lleno de recuerdos imborrables, haríamos un solo trayecto directo a casa. 

A mis compañeros de viaje, mil gracias. A mis lectores, mil gracias más. 

N.A. Originalmente escrito en Julio de 2016, con reedición en Agosto de 2024. 



2 comentarios:

  1. Felicitaciones por la descripción de su viaje. También a nosotros nos gusta “comer carretera” para conocer y descubrir lugares especiales de tantos que hay en nuestro precioso país. Cerca de Zipaquirá podemos sugerirles las regiones de Sabana Occidente, Gualivá, Magdalena Centro, entre otras, que pueden recorrer saliendo de su ciudad. Hay rutas interesantes como, por ejemplo, salir por la Vía Pacho, La Pradera, Subachoque, La Punta, San Francisco, hasta La Vega. O, siguiendo desde La Punta, Facatativá, Zipacón, Cachipay, La Capilla, El Ocaso, La Esperanza, hasta La Mesa (ambos sin peajes ni congestiones). Cuando se animen a venir pueden comunicarse al correo: hruedab@hotmail.com. Con mucho gusto les podemos compartir alguna información adicional. Estamos en la Vereda Cartagena de Zipacón, cerca de El Ocaso (no confundir con “Cartagenita” de Facatativá), y nos alegraría conocerlos a su paso por estos lugares.

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  2. Hola viajero! Gracias por su aporte y por su invitación tan especial! Igualmente, a su paso por Zipaquirá o Tunja, nos gustaría mucho conocerlos. Un Abrazo!

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