Álvaro Lozano Esquivel en su libro Santander 1792 - 1840.

Capítulo 4: La Invasión.
Francisco de Paula Santander nació el día dos de abril de 1792, en la Villa del Rosario de Cúcuta.
Sus padres fueron doña Manuela de Omaña y Rodríguez y don Juan Agustín Santander y Colmenares, quienes tuvieron otros tres hijos. Ellos fueorn: Pedro José y Josefa Teresa, muertos en la infancia; y Josefa Dolores, más tarde unida en matrimonio con el coronel venezolano, José María Briceño Méndez, quien, posteriormente, habría de desempeñar valiosísimo papel en el destino de su ilustre cuñado. El matrimonio se celebró en la catedral de Bogotá el 19 de Julio de 1820.
En el año de 1805 Francisco de Paula es llevado por su padre a la ciudad de Santa Fe y , bajo la tutela del tío materno, doctor Nicolás Mauricio de Omaña, presbítero y rector del colegio de San Bartolomé, se consagra al estudio del derecho real y a la práctica forense. Apenas cuenta con trece años de edad.
El doctor Mauricio de Omaña, nacido también en la villa del Rosario de Cúcuta, fue abogado de los tribunales de justicia de la Nueva Granada; consultor del santo tribunal de la fe; examinador sinodal del arzobispo de Santa Fe y de los obispados de Cartagena de Indias y Mérida en Venezuela; promotor fiscal; defensor general de obras pías y cura rector -por antigüedad- de la santa catedral metropolitana; miembro del poder ejecutivo de la suprema junta de gopbierno; secretario-presidente de la misma; vicepresidente de la cámara de representantes; designado de la asamble electoral de Cundinamarca; pasante, catedrático de latinidad, de sagrada escritura, de derecho canónico y civil; vicerrector; consiliario nato y rector regente de estudios, del colegio de San Bartolomé. Fue éste, con los doctores Emigdio Benitez y Frutos Joaquín Gutiérrez, también catedráticos de derecho civil, el grupo de maestros a quienes don Agustín Santander y Colmenares confió la educación superior de Francisco de Paula, su hijo, quien, con gran devoción y espíritu de consagración, habría de dedicarse al estudio.
Hijo legítimo de padres descendientes de la más pura raigambre española, su partida de bautismo dice:
"Abril trece de mil setecientos noventa y dos. Yo el infrafirmado tte. de cura bauticé y puse óleo y crisma a un párvulo nombrado Francisco José de Paula, hijo legítimo de don Juan Agustín Santander y doña Manuela Omaña y fueron padrinos, don Bartolomé Concha y doña Salomé Concha, lo que certifico y firmo. -Manuel Francisco de Lara (libro 1o. de bautizos, 1792 a 1799) (folio 140, archivo de la parroquia del Rosario de Cúcuta"
Durante cinco años estudió Santander, sin interrupción alguna, bajo la dirección del mejor equipo de maestros del derecho civil de la Nueva Granada y en el centro de enseñanza más distinguido y científico de Santa Fe. No es de sorprenderse en consecuencia que, con el transcurso de los años, por ironía -como algunos quieren suponer- o por bien ganados méritos, Bolívar lo haya motejado con el título de HOMBRE DE LAS LEYES. Bien merecido, por cierto.
Cuando el 20 de Julio del año de 1810 se precipita en Santa Fe la revuelta contra los chapetones, Santander abandona el claustro de San Bartolomé. En ese histórico momento -cuando sólo ha alcanzado la edad de 18 años- en las propias calles de la ciudad terminan para Santander los felices años de colegio, para dar comienzo a la vida militar y política del primer ciudadano de Colombia a quien haya cabido la gloria de constituirse como el patriota más decisivo para nuestra independencia por medio de la guerra, así como el organizador y gran arquitecto de la República, por medio de la paz. En todos los hechos y en todas las decisiones básicas; en todos los acontecimientos de importancia; en la estructuración del congreso; en la redacción de la constitución nacional; en la concepción de nuevas y mejores leyes; en la fundación de colegios y universidades; en la organización del ejército; en la fundación de la marina de guerra, museos y bibliotecas; en la apertura de caminos y navegación de los ríos; en la gran obra, en fin, de levantar desde sus propios cimientos una verdadera República partiendo de la colonia, está Francisco de Paula Santander.
Santander vivía y respiraba por su patria. Era el suyo, un amor intrínseco, anímico, visceral. Se necesitarán muchos años para que Colombia produzca otro hombre de la dimensión de Santander. Había emigrado a los llanos orientales en el mes de mayo de 1816 y ahora, tres años más tarde, se encuentra listo para dar la batalla por la independencia de su patria. Ha alcanzado el grado de general de brigada y es comandante de la vanguardia del ejército libertador de la Nueva Granada.
Sus padres fueron doña Manuela de Omaña y Rodríguez y don Juan Agustín Santander y Colmenares, quienes tuvieron otros tres hijos. Ellos fueorn: Pedro José y Josefa Teresa, muertos en la infancia; y Josefa Dolores, más tarde unida en matrimonio con el coronel venezolano, José María Briceño Méndez, quien, posteriormente, habría de desempeñar valiosísimo papel en el destino de su ilustre cuñado. El matrimonio se celebró en la catedral de Bogotá el 19 de Julio de 1820.
En el año de 1805 Francisco de Paula es llevado por su padre a la ciudad de Santa Fe y , bajo la tutela del tío materno, doctor Nicolás Mauricio de Omaña, presbítero y rector del colegio de San Bartolomé, se consagra al estudio del derecho real y a la práctica forense. Apenas cuenta con trece años de edad.
El doctor Mauricio de Omaña, nacido también en la villa del Rosario de Cúcuta, fue abogado de los tribunales de justicia de la Nueva Granada; consultor del santo tribunal de la fe; examinador sinodal del arzobispo de Santa Fe y de los obispados de Cartagena de Indias y Mérida en Venezuela; promotor fiscal; defensor general de obras pías y cura rector -por antigüedad- de la santa catedral metropolitana; miembro del poder ejecutivo de la suprema junta de gopbierno; secretario-presidente de la misma; vicepresidente de la cámara de representantes; designado de la asamble electoral de Cundinamarca; pasante, catedrático de latinidad, de sagrada escritura, de derecho canónico y civil; vicerrector; consiliario nato y rector regente de estudios, del colegio de San Bartolomé. Fue éste, con los doctores Emigdio Benitez y Frutos Joaquín Gutiérrez, también catedráticos de derecho civil, el grupo de maestros a quienes don Agustín Santander y Colmenares confió la educación superior de Francisco de Paula, su hijo, quien, con gran devoción y espíritu de consagración, habría de dedicarse al estudio.
Hijo legítimo de padres descendientes de la más pura raigambre española, su partida de bautismo dice:
"Abril trece de mil setecientos noventa y dos. Yo el infrafirmado tte. de cura bauticé y puse óleo y crisma a un párvulo nombrado Francisco José de Paula, hijo legítimo de don Juan Agustín Santander y doña Manuela Omaña y fueron padrinos, don Bartolomé Concha y doña Salomé Concha, lo que certifico y firmo. -Manuel Francisco de Lara (libro 1o. de bautizos, 1792 a 1799) (folio 140, archivo de la parroquia del Rosario de Cúcuta"
Durante cinco años estudió Santander, sin interrupción alguna, bajo la dirección del mejor equipo de maestros del derecho civil de la Nueva Granada y en el centro de enseñanza más distinguido y científico de Santa Fe. No es de sorprenderse en consecuencia que, con el transcurso de los años, por ironía -como algunos quieren suponer- o por bien ganados méritos, Bolívar lo haya motejado con el título de HOMBRE DE LAS LEYES. Bien merecido, por cierto.
Cuando el 20 de Julio del año de 1810 se precipita en Santa Fe la revuelta contra los chapetones, Santander abandona el claustro de San Bartolomé. En ese histórico momento -cuando sólo ha alcanzado la edad de 18 años- en las propias calles de la ciudad terminan para Santander los felices años de colegio, para dar comienzo a la vida militar y política del primer ciudadano de Colombia a quien haya cabido la gloria de constituirse como el patriota más decisivo para nuestra independencia por medio de la guerra, así como el organizador y gran arquitecto de la República, por medio de la paz. En todos los hechos y en todas las decisiones básicas; en todos los acontecimientos de importancia; en la estructuración del congreso; en la redacción de la constitución nacional; en la concepción de nuevas y mejores leyes; en la fundación de colegios y universidades; en la organización del ejército; en la fundación de la marina de guerra, museos y bibliotecas; en la apertura de caminos y navegación de los ríos; en la gran obra, en fin, de levantar desde sus propios cimientos una verdadera República partiendo de la colonia, está Francisco de Paula Santander.
Santander vivía y respiraba por su patria. Era el suyo, un amor intrínseco, anímico, visceral. Se necesitarán muchos años para que Colombia produzca otro hombre de la dimensión de Santander. Había emigrado a los llanos orientales en el mes de mayo de 1816 y ahora, tres años más tarde, se encuentra listo para dar la batalla por la independencia de su patria. Ha alcanzado el grado de general de brigada y es comandante de la vanguardia del ejército libertador de la Nueva Granada.
Tiene sólo 27 años de edad.
Originalmente publicado el viernes 13 de octubre de 2006 en hombredelasleyes.blogspot.com
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