Ir al contenido principal

Historia de un sueño

Perdona que entre sin llamar,
no es ésta la hora y menos el lugar.
Tenía que contarte que en el cielo no se está tan mal.
Mañana ni te acordarás,
" Tan sólo fue un sueño" Te repetirás.
Y en forma de respuesta pasará una estrella fugaz.
Y cuando me marche estará
mi vida en la Tierra en paz.
Yo sólo quería despedirme,
darte un beso y verte una vez más...
Promete que serás feliz,
te ponías tan guapa al reír.
Y así, sólo así, quiero recordarte.
Así, como antes, así, adelante,
así, vida mía, mejor será así.
Ahora debes descansar,
deja que te arrope como años atrás.
¿Te acuerdas cuando entonces te cantaba antes de ir a acostar?
Tan sólo me dejan venir
dentro de tus sueños para verte a ti.
Y es que aquella triste noche no te di ni un adiós al partir.
Y cuando me marche estará mi vida en la Tierra en paz.
Yo sólo quería despedirme,
darte un beso y verte una vez más...
Promete que serás feliz, te ponías tan guapa al reír.
Y así, sólo así, quiero recordarte.
Así, como antes, así, adelante,
Así, vida mía, ahora te toca a ti, sólo a ti, seguir nuestro viaje.
Se está haciendo tarde, tendré que marcharme.
En unos segundos vas a despertar...

La oreja de Van Gogh - Historia de un sueño

El sol comienza a descubrirse detrás de las lejanas montañas, su luz va invadiendo todos los oscuros lugares que la noche hasta hace poco domina. Son las 6.00 a.m. El ruido que marca el inicio de actividades se ve suspendido por una mano perezosa que le ordena callar con la promesa de repetirse media hora después.

La historia comienza borrosa... difusa dentro de los confines de la mente, allí donde tantos han estado y nada resulta imposible... allí donde tienen lugar los miedos más grandes y las mejores alegrías. Un lugar que lentamente se transforma en una calle zipaquireña por donde caminamos mi papá, mi hermana Liliana y yo hacia un lugar que descubriría después.

Se trata de un consultorio médico a donde acudimos ya que mi hermana tiene molestías, de las cuales sólo sé que no son graves. En este lugar nos encontramos con una fila que mi papá y mi hermana se aprestan a seguir; yo, por el momento quiero distraerme caminando por ahí y luego mirando por una ventana... una igual como la que me sirvió de escape tantas veces en esos edificios llenos de doctores y enfermeras, que de vez en cuando se sacuden con el llanto de dolor de personas que se topan de lado con la muerte.

La muerte... ¡claro! ¡Mi papá está allí junto a mí!... ¿sólo debo buscarlo!... ¡aún en esa fila, aguardando con su paciencia habitual!... ¡ese es él!

Me acercó y lo observo, él lo sabe y yo lo sé... somos padre e hijo de nuevo, él está ahí, me ve y sonríe, yo lo veo y no lo puedo creer. Es él, y tiene en su expresión esa alegría de siempre, esa sonrisa que todo lo llena de luz... su cara me alegra demasiado, está como en sus mejores momentos... rozagante, altivo y feliz.

Tengo tanto que preguntarle que no sé por dónde empezar... ahora la fila se ha vuelto una unión indefinida de formas, personas que trabajan como extras en estos encuentros.

-Cómo está?
(Por respeto a su memoria no escribiré sus palabras.) Me dice que se encuentra bien y que está con mi abuelito, quien desde hace 8 años nos espera allá, él también se encuentra bien.

Mi papá me regala una sonrisa, una que no abandona su cara mientras hablamos. Me mira y toca mi cara, no hay tiempo para silencios, el momento es preciso para hablar... y como dato me deja una información que hoy me desconcerta... mi hermana Liliana tiene 5 años más que yo, cuando yo tenga su edad actual... él tendrá su primer nieto, sí, mi hijo, pero al parecer... sólo el primero de ellos.

Tengo tantas cosas que preguntarle... tanto que he preparado para decirle...
pero está dicho "en unos segundos vas a despertar"... y los treinta minutos de plazo han pasado, son las 6.30 a.m. y mientras el ruido vuelve a invadir mi cabeza, mi papá se despide con una sonrisa, sabe que me ha dado un motivo de felicidad inmenso justo cuando más me hacía falta.

Ahora el día inicia, es sábado 23 de septiembre, y estoy feliz, porque después de un mes... hoy hablé con mi papá.
Publicado en versión original el sábado 23 de septiembre de 2006 en hombredelasleyes.blogspot.com

Comentarios