La mente dementeSiempre se han hechos cientos de interrogantes tratando de entender uno de los mecanismos más complejos creados por la naturaleza: la mente. Yendo más allá de los conceptos neurológicos que hablan del cerebro, se encontraría un tema nuevo hablando sólo de la mente.

Se dice que la mente subconsciente tiene un poder incomparable en el mundo. Sin embargo, es un proceso que de lo mismo fácil, no es para todos accesible. Según creo, la diferencia de la mente consciente y la subconsciente es el razonamiento que hay entre las dos: la primera, piensa y razona, mientras que la segunda se debe a la primera.
Así, cuando pensamos en algo enviamos una imagen a la mente subconsciente desde donde según su fijación, se transforma en actos y pensamientos encaminados a ese objetivo.
En ese orden de ideas se diría: Si pienso repetidamente en un logro que quiero conseguir, la mente subconsciente fijará una imagen mental del mencionado logro haciendo que yo haga (valga la redundancia) todo lo posible por conseguirlo.
Hay autores que dicen que lo que la mente subconsciente puede hacer va más allá de lo físico, es decir, que usa fuerzas que no podemos comprender así simplemente sino que pertenecen a un orden cósmico universal que puede jugar a nuestro favor. Aunque esto suena bastante a Canal Infinito y todo ese cuento sobre vida extra-terrestre y supraterrenal (sobre lo cual me gustaría hablar más adelante en otro artículo), puede ser que las razones sean más terrenales y en lugar de jugar más allá de las estrellas, se presenta más acá (mucho más acá) de nuestra cabeza.
En cualquier caso, es importante saber que esta herramienta existe y que puede ser terriblemente útil para todo lo que hagamos y queramos. El control está en utilizar la mente consciente, porque la subconsciente trabaja sola…
La imagen se fija en el subconsciente gracias a las más básicas herramientas del comportamiento humano: la repetición. Este comportamiento origina que el cerebro se fije la meta y se convenza de ella, por eso muchas veces no funciona, porque el hombre cree que se está diciendo mentiras… eso lo percibe la mente y como una mentira lo toma. En resumen, repetición y convencimiento. De ahí en adelante es cuestión de paciencia.
La mente usará todos los medios físicos y psicológicos de que disponga para lograr los objetivos que nos trazamos, esto es… nos hará decir la palabra correcta en el momento correcto, nos ayudará a decidir más sabiamente si una opción o la otra, nos prevendrá cuando nos encontremos con algo que amenace la imagen.
La actitud mental positiva, el optimismo y las metas claras, son lo único que necesitamos para lograr el éxito. Cabe decir, que este éxito puede ser monetario, sentimental, anímico… o cualquier cosa, mientras la podamos pensar es susceptible de ser lograda. Por eso cuando alguien nos diga: ¡Ánimo! – Hagámosle caso, ése es el comienzo del camino al triunfo.
Comentarios
Publicar un comentario
¿Comentarios? Claro, éste es el espacio.