Momentos hay en la vida cuando nos detenemos un rato sólo para mirar a nuestro alrededor y hacia nuestro pasado, pero muy pocas veces cuando nos detenemos evaluamos con exactitud todas aquellas cosas que están allí.
Precisamente hoy quiero detenerme y fijarme en uno de esos muchos aspectos que buenos y malos están allí dentro de mi vida y le dan su matiz. Es un tema recurrente e incompleto que aparece en la vida humana desde temprana edad: la amistad.
El año pasado se cumplió una década de haber entrado al colegio a estudiar Bachillerato y como referencia este dato, se cumplió el mismo tiempo de haber conocido a mi mejor amigo. Un hermano que desde el principio figuro dentro de mi círculo social por muchas razones, una de ellas su increíble parecido físico a mí mismo.
Por supuesto con este amigo, hubo peleas y fricciones... asuntos que ahora recordamos y nos da risa, pero que en su momento marcaron nuestras personalidades para definirlas como muy similares aunque con pequeñas diferencias. Trabajos, escritos, ensayos... y cualquier minúscula tarea debía convertirse en un consenso, siempre buscando la mejor propuesta; y como ejemplo podría mencionar las bellas obras de arte en las que se convertían esas grabaciones de música que buscaban contar una historia... mientras unos narraban cómo se despertaba una persona con sólo ruidos, nosotros invadiamos un pueblo en la Segunda Guerra Mundial o hacíamos una narración detallada de la vida precoz y complicada de un genio de la música.
Precisamente hoy quiero detenerme y fijarme en uno de esos muchos aspectos que buenos y malos están allí dentro de mi vida y le dan su matiz. Es un tema recurrente e incompleto que aparece en la vida humana desde temprana edad: la amistad.
El año pasado se cumplió una década de haber entrado al colegio a estudiar Bachillerato y como referencia este dato, se cumplió el mismo tiempo de haber conocido a mi mejor amigo. Un hermano que desde el principio figuro dentro de mi círculo social por muchas razones, una de ellas su increíble parecido físico a mí mismo.
Por supuesto con este amigo, hubo peleas y fricciones... asuntos que ahora recordamos y nos da risa, pero que en su momento marcaron nuestras personalidades para definirlas como muy similares aunque con pequeñas diferencias. Trabajos, escritos, ensayos... y cualquier minúscula tarea debía convertirse en un consenso, siempre buscando la mejor propuesta; y como ejemplo podría mencionar las bellas obras de arte en las que se convertían esas grabaciones de música que buscaban contar una historia... mientras unos narraban cómo se despertaba una persona con sólo ruidos, nosotros invadiamos un pueblo en la Segunda Guerra Mundial o hacíamos una narración detallada de la vida precoz y complicada de un genio de la música.
Así mismo, desarrollamos un lenguaje un tanto inaccesible para muchos otros compañeros, chistes que no todos entendían o que se necesitaba toda una historia previa para darles sentido. Y así era, simplemente estudiabamos lo que necesitabamos y si se podía nos ayudabamos a pasar los logros, cosa que no siempre fue posible... y fue así como en décimo grado nos tocó la suerte de repetir año, y lo digo así porque lo vivido durante ese año extra en el colegio fue cargado de cosas positivas y venía, además, acompañado de un período de la vida donde la adolescencia define ciertos rasgos de la personalidad.
Éramos amigos y compañeros y siempre lo hemos sido. Hoy, cinco años después de haber salido del colegio, puedo decir que este amigo está ahí todavía y que sobrevivimos a los duros años postcolegio - preuniversidad, que destruye tantas amistades de papel creadas en las aulas.
Compadre, gracias por todo su apoyo durante este tiempo, cosas duras y dificiles he vivido y usted ha hecho que éstas sean soportables... los muchos proyectos que tenemos en carpeta hay que realizarlos... y déjeme decirle que la canción obligada de los proms de colegio, tiene su significado especial cuando sé que usted es mi amigo, y lo que Enanitos Verdes no supo es que "siempre estarán en mí, esos buenos momentos...cuando yo supe que un amigo es una luz" y vaya que me ha ayudado esa luz en mis momentos difíciles...
Gracias, compadre. Ahí nos vidrios.
publicado en hombredelasleyes.blogspot.com el 18 de febrero de 2007
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