jueves, 1 de noviembre de 2007

El pensamiento de la revolución y su cambio social

A todas las víctimas del conflicto armado colombiano: soldados, guerrilleros reclutados contra su voluntad, campesinos masacrados por los tres grupos armados, niños y jóvenes mutilados por minas antipersona, secuestrados y a toda la sociedad doliente colombiana.

Foto: Salida de campo universitaria a Silvania, Cundinamarca.


A partir de las ideas políticas de Marx y Lenin, surgió en Latinoamérica, con apenas unas pequeñas variaciones, la política de la revolución de la mano de Ernesto Che Guevara, como se ve en el libro El Socialismo y el hombre nuevo[1], de su autoría. Estos pequeños cambios se ven en la concepción humanista de la filosofía marxista, donde el hombre es el eje central o factor esencial de la revolución, como también lo ve Guevara. La diferencia puntual es que el marxismo queda, según analistas, en interpretar la realidad mientras el guevarismo busca transformarla.

De esta forma, se justificó durante mucho tiempo la lucha revolucionaria convertida en una guerra de guerrillas, según las propias palabras del comandante “los pueblos, desde los más oprimidos, que llevan más de 500 años de opresión se levantarán sobre aquellos que los dominan”.[2] Y fue así, como estos ideales de fueron convirtiendo en material filosófico peligroso que lentamente se metió en las mentes de todos aquellos que vieron truncados sus sueños por la injusticia social y otro vejámenes y decidieron tomar diversos caminos para defender lo que es suyo. Así nacieron grupos como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Sendero Luminoso de Perú, entre otros, menos sonoros.

Podemos concluir, por simple silogismo que las acciones guerrilleras buscan la implantación de un comunismo en los gobiernos suramericanos, o al menos un socialismo del tipo chavista, que contenga los ideales de igualdad que pregonan las filosofías comunistas. Pero como ya hemos visto, lejos está el conflicto de parecerse a lo ideal. Diariamente se ve que el cambio social pregonado es nulo cuando son los más débiles los que padecen el rigor de las acciones guerrilleras, con masacres, descuartizamientos, extorsiones, etc.

Mientras se busca una salida negociada al conflicto las políticas de paz creadas a diario se quedan cortas para suplir el sufrimiento de tantas familias, y el cambio social queda en veremos. Es importante en este punto reconocer que cuando las guerrillas empezaron su carrera de la muerte, no presentaban esa brutalidad que muestran hoy y que ayuda a crear otros grupos que son aún peores, que buscan defenderse de estos otros, por supuesto, aquí me refiero a los grupos paramilitares que han dejado unas historias macabras de crimenes contra el pueblo colombiano. Mientras el narcotráfico sigue de fondo en todos los ámbitos sociales e incluso políticos de nuestra golpeada sociedad, y es éste la causa última de que el cambio social no se dé.

-Hace poco leí un artículo en El Tiempo donde se presentaba la historia de uno de los descuartizadores paramilitares y su comparación con una detective forense experta en reconocer miembros humanos amputados y a sus dueños, o lo que quedara de ellos. La sangre fría con la que este primer personaje narra el brutal entrenamiento al que eran sometidos para poder lograr tiempos récord en mutilaciones a seres humanos vivos que veían como se desangraban sus cuerpos sin extremidades hasta que el sufrimiento cesaba gracias a que la cabeza misma también debía ser desprendida del cuello, y claro, la persona, que generalmente era un campesino o campesina de edad avanzada, estaba conciente y respirando-.

Los pensamientos de Ernesto Guevara quedaron en unos ideales que lentamente se convirtieron en justificaciones erráticas y frases de cajón que se perdieron entre los millones de pesos que mueve el negocio de las drogas y el terrorismo. El pueblo de Colombia llora pero no se rinde, aunque diariamente va en aumento la cantidad de lágrimas.

Que tristeza ver que quienes dicen defender esos ideales no son más que asesinos cobardes.


[1] GUEVARA, Ernesto. El socialismo y el hombre nuevo. México, Siglo XXI Editores. 1977.
[2] GAMBINI, Hugo. El Che Guevara. Buenos Aires, Editorial Paidos. 1968.

1 comentario:

  1. Compadre que "ezelente" post, esta la verdad que pocos conocen, un punto de vista muy valido y diciente sobre la actualidad de nuestra querida y amada a su vez desangrada COLOMBIA. v_v

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