La noche cae lenta y con ella los susurros permanentes de los pájaros se sienten alejarse en la espesura... ha pasado otro día. El calor infernal del día es reemplazado por una brisa helada, de ésas que calan en los huesos y mejor que cualquier fábula infantil, le da una horrenda animación a objetos que generalmente no la tienen. Objetos que son, simplemente, mi mejor compañía. Oigo pasos que se acercan rompiendo el bullicioso silencio del lugar, se notan por encima de todos los otros ruidos gracias a la afinación auditivia que me he visto forzado a desarrollar; creo que ése podría ser un punto positivo si es que mi somera existencia tiene algo de postivo ahora, sí, eso es... pensar en positivo... pensar en positivo siempre ha sido la respuesta y aunque la he aplicado mil veces, mil veces más recurriré a ella... los pasos llegaron y se fueron con estos pensamientos, ojalá doliera un poquito menos ese ridículo hecho de pensar y que como los pasos, simplemente vengan y se vayan, así... s...