Ir al contenido principal

Estadios Unidos de Colombia


Es triste ver cómo después de tanto tiempo de lucha social se sigan repitiendo escenas tan reprochables y deprimentes como las presentadas recientemente en el estadio Pascual Guerrero de Cali, en pleno clásico. Una semana después, nos encontramos celebrando el megaconcierto Paz sin fronteras, en el puente internacional que une Colombia a Venezuela.

Al parecer, dos hechos con poca relación entre sí, exceptuando la mencionada palabra "paz".

La paz es el tema de moda en Colombia y siempre lo ha sido, pero talvez, a través de la historia jamás la hemos conseguido, sin embargo, como buenos colombianos, no nos hemos rendido. Desde el período de colonización y luego independencia, la inestabilidad política y las guerras civiles partidistas y más tarde, el narcoterrorismo y el paramilitarismo, la paz ha sido el objetivo por excelencia de esta patria tricolor.

Al respecto puedo decir que no hay nada más cierto que la vieja premisa sacada del fondo de la gaveta: la paz comienza en casa, de allí se traslada a colegios, calles y estadios y luego éstos son invadidos por miles de simpatizantes de un equipo de fútbol o de un cantante de moda y se ven obligados a convivir, éste es el punto dónde se demuestra cuán eficiente fue la educación familiar en este respecto.

No podemos exigir paz a jóvenes en cuyos hogares no hay mínimos acuerdos para ésta. Hogares (que dificilmente pueden llamarse así) donde el padre no tiene tiempo de hablar con sus hijos o donde la madre permanentemente da ejemplos de vida equivocados.

No nos alarmemos por lo que vemos en la tele, mejor pensemos qué estamos haciendo en nuestras familias para ayudar a que la enfermedad de la violencia no se propague por nuestra sociedad.

Lentamente veremos cómo en los estadios, la gran mayoría que van a ver fútbol y apoyar sanamente a su equipo, se van a notar más y así, a partir de la vida del hogar tendremos estadios e hinchadas unidas en Colombia.

Comentarios