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The Biggest Loser

Montones de programas de realidad -o realities- invaden las pantallas chicas diariamente, alrededor del mundo. No es un fenómeno nuevo, ni pretendo hacer una exhaustiva lucha contra "este mal que afecta el normal desarrollo de nuestros niños y etc., etc." La verdad, sólo quiero expresar una opinión sobre uno que me encontré hace poco y que me llamó poderosamente la atención: The Biggest Loser (en español: el más grande perdedor).

Contrario a lo que puede parecer en un primer vistazo, no es un programa que promocione la decadencia en cuanto a valores ni nada por el estilo. Es simplemente un programa donde gana el que más pierde, simplemente así es. Lo importante a tener en cuenta es que lo que debe perder son kilos.

En este espacio televisivo se enfrentan dos familias con obvios problemas de obesidad (pero no lo que usted y yo conocemos por obesidad sino lo que la cultura Norteamérica define como tal, así que ya se podrán imaginar).

Por supuesto, lo que generó este artículo no es el morbo (de desencanto, por qué no) que puede producir este programa; sino la lucha que desde allí se origina directa e indirectamente sobre la sociedad en sí. Esto fue lo que vi:

Dos familias, una de tez blanca y la otra afroamericana (dato por supuesto, irrelevante) y varios miembros de éstas con severos problemas de anchura, además, el jugoso premio en dólares que estaba escondido entre mares de grasa y sudor. Después de varias semanas de estar participando, estas familias veían cómo los resultados se comenzaban a notar en la báscula y en sus cuerpos, sin embargo, el llegar hasta allí no era para nada fácil.
Lo primero que se trabaja entonces, es la fuerza de voluntad: debemos saber que no es sencillo cambiar toda una rutina de sedentarismo por ejercicio constante y ni hablar de las comidas. Después, como son familias, está el trabajo en equipo: se debe ser muy unido para dar ese apoyo que se necesita, además de la intención de no defraudar a sus parientes. De ésta misma se desprende el apoyo y la confianza, que actúan ambas en pro de la unión familiar. Ésto, para dar un pequeño vistazo en cuanto a valores.

Por otro lado, se evidencia una lucha contra uno de los flagelos de la sociedad moderna, algo que ya está siendo llamado Problema de salud pública: la obesidad. Y esta lucha, gracias al poder de la televisión (no siempre tiene que ser malo) llega a miles de espectadores que ven cómo unos cuantos son valientes y deciden a mejorar su salud y de paso, su apariencia.

La invitación es a que, a pesar de tanta televisión basura y del afán de lucro, tratemos de sacar lo positivo de lo que nos ofrecen. Sólo siendo espectadores críticos podremos vivir nuestra vida en plenitud. De pronto podemos tomar algo muy bueno para nuestras propias existencias.
Un último dato. Fue muy curioso ver cómo en los cortes comerciales apareció ese horrendo payaso de McDonald's... ¡Pero fuerza! ¡El diablo es puerco!

Comentarios

  1. En una oportunidad vi un reality en Colombia para bajar de peso y los participantes tenian q pasar una serie de pruebas, cada semana los pesaban y el grupo que perdiera mas peso ganaba.

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  2. severo post, por supuesto eso me hace pensar lo "sexys" que debemos vernos los de aquí al lado de uno de allá, por supuesto lo enanos también, pero la idea es esa, la de hacer deporte,no? no la de comer desaforadamente.

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  3. jajaja totalmente de acuerdo. Güilian, pero lo de comer desaforadamente...ehh... creo que eso da para otro artículo.
    Patricia: Tienes razón. En Colombia se transmitió una versión criolla que se llamaba El premio Gordo, emitida por Caracol cuando los programas de realidad estaban en auge. Gracias por tu comentario.

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