Semana Templaria
Por motivo de mantener su ejército en Tierra Santa, Los Templarios tenían una flota que, directa o indirectamente, les benefició en cuanto a comercio con todos los importantes puertos sobre el Mediterraneo. Además, por estar rodeados de oscurantistas tan piadosos, recibían permanentemente todo tipo de donaciones: desde pequeñas sumas hasta pueblos enteros con los impuestos que éstos recaudaban (si no fueran porque eran castos hasta mujeres habrían recibido de buena gana, sin embargo, hay quien duda de esto también).
Pero aquí no para todo: Los Templarios crearon el concepto de banca moderna: Préstamos, giros, etc. pero como sus intereses eran más bajos que los de los prestamistas judíos, no hubo quién los pudiese detener en ese momento. De hecho, si hubieran podido, le hubieran entregado a cualquier nuevo asociado un horno microondas o al menos, un juego de vajilla. Pero bueno, volvamos a lo que nos compete.
No había nada más seguro en la época, nadie más poderoso y en poco tiempo, nadie más rico... de hecho, en unos pocos años habrían de hacer millonarios préstamos a Reyes (sobre todo a Francia e Inglaterra) lo que más tarde marcaría su destrucción.
A pesar de que su objetivo número uno era soportar económicamente la Santa guerra, fue en Europa donde su poderío monetario se hizo invencible. Tanto así que después de perder la ciudad de San Juan de Acre (de lo que ya se había mencionado en otro artículo) no tuvieron ningún problema en comprar la isla de Chipre...
La Orden era poderosa tanto militar como económicamente, y sus enemigos empiezan a aflorar.
Ya vimos cómo se formó la Orden a partir de las primeras cruzadas. La de ahora busca los orígenes de su riqueza y del odio que comenzó a gestarse contra ellos... o, talvez, no fue odio. Juzgaremos.
Hacia 1170, la Orden se había vuelto muy famosa y esto debido a que el Papa había aprobado su regla (como la constitución que los regía internamente). Su expasión fue notable, y casi no hubo país entre España y tierra Santa donde no estuvieran presentes. Con la sola expasión geográfica estaba garantizada su riqueza económica que pronto, se vio sin igual en Europa.
Por motivo de mantener su ejército en Tierra Santa, Los Templarios tenían una flota que, directa o indirectamente, les benefició en cuanto a comercio con todos los importantes puertos sobre el Mediterraneo. Además, por estar rodeados de oscurantistas tan piadosos, recibían permanentemente todo tipo de donaciones: desde pequeñas sumas hasta pueblos enteros con los impuestos que éstos recaudaban (si no fueran porque eran castos hasta mujeres habrían recibido de buena gana, sin embargo, hay quien duda de esto también).Por ser la Orden de moda, con toda la flotilla y seguridad que podían proveer, miles de europeos acaudalados confiaron en ellos al punto de que la historia económica mundial (lo digo sin ser experto en el tema) tuvo que partirse durante este período. Sencillamente, se inventaron las encomiendas: Un dinero entregado en Jerusalem debía llegar a puerto seguro en Avignon, la distancia era tan grande como la suma, y la suma podía convertirse en una resta en cualquier momento: las rutas no eran seguras. Sin embargo, ¿Qué necesidad habría de transportar el dinero como tal si en Avignon había suficiente de otras donanciones o encargos? Fácil, mejor se manda a un emisario -con apenas lo del gasto- y con él se manda la razón del débito. Increíble, ¿Cierto? y sin internet... ¡Vaya visionarios! Tanto como codiciosos.
Pero aquí no para todo: Los Templarios crearon el concepto de banca moderna: Préstamos, giros, etc. pero como sus intereses eran más bajos que los de los prestamistas judíos, no hubo quién los pudiese detener en ese momento. De hecho, si hubieran podido, le hubieran entregado a cualquier nuevo asociado un horno microondas o al menos, un juego de vajilla. Pero bueno, volvamos a lo que nos compete. No había nada más seguro en la época, nadie más poderoso y en poco tiempo, nadie más rico... de hecho, en unos pocos años habrían de hacer millonarios préstamos a Reyes (sobre todo a Francia e Inglaterra) lo que más tarde marcaría su destrucción.
A pesar de que su objetivo número uno era soportar económicamente la Santa guerra, fue en Europa donde su poderío monetario se hizo invencible. Tanto así que después de perder la ciudad de San Juan de Acre (de lo que ya se había mencionado en otro artículo) no tuvieron ningún problema en comprar la isla de Chipre...
La Orden era poderosa tanto militar como económicamente, y sus enemigos empiezan a aflorar.
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