Por estos días tan convulsionados en esta parte del mundo que es considerada desde tiempos inmemoriales como la tierra prometida, dotada de todos los recursos y paisaje
s y como una característica fundamental un don de gentes envidiable en cualquier otro lugar del globo, que a su vez cuenta con una problemática social tan grande que la convierte en un lugar falto de esperanzas para muchos y el paraíso del oportunismo para otros tantos, lugar en donde la palabra democracia solo se encuentra en los diccionarios pues está visto que a las falsas promesas les siguen creyendo y que han desencadenado en gobiernos populistas para los cuales los discursos belicistas están a la orden del día y pretenden suplir las necesidades básicas con planes blandos y sin proyección, donde el poderoso dólar prima sobre el interés general, donde aprovechándose de la ignorancia de los pueblos los convierten en sujetos destructivos en lugar de convertirlos en miembros productivos e integrarlos a la economía de cada uno de los países potencializando así los ingresos para estos.
Pero ese mismo don de gentes al que hice referencia anteriormente es el que no ha permitido que lo que pareciera un castillo de naipes se derrumbe y por el contrario aun se mantenga en pie, creando la esperanza para todas esas personas que añoran siquiera tener un lugar donde pasar la noche, un lugar calido, un lugar suyo, y es a partir de esa necesidad básica de todo ser humano que hacia 1997 un grupo de estudiantes universitarios chilenos construyen 350 casa de emergencia en el sur del país notando que esas construcciones serian el punto de partida para un proyecto que traspasara las fronteras, en primer lugar se llamo “Un techo para Chile” y nació hacia el 2001, pero a raíz de los terremotos de Perú y El Salvador se ve la necesidad de traspasar las fronteras y masificar esta idea que paso a llamarse “UN TECHO PARA MI PAIS” y que ya cuenta con filiales en Uruguay, Argentina, México, Perú, El Salvador, Colombia, Costa Rica y Brasil.
Maravillosa idea, que consiste en involucrar a los jóvenes de estos países en trabajar en pro de los más necesitados, sin partidos políticos, sin corrupción, solo con buena voluntad y ganas de querer ver un horizonte mas prospero, ideas como estas son las que cambiarían verdaderamente, con mas de 30.000 casas de emergencia construidas, además de programas de intervención social, la organización busca llamar la atención de los gobiernos para que se generen políticas que afronten los problemas de extrema pobreza, aprovechando e involucrando a todos los actores posibles, medios de comunicación, empresas, etc. Todo con el fin de no permitir “que los pobres sigan esperando”
La invitación está, jóvenes de Latinoamérica olvidémonos de los Chávez, de los Correa y demás y empecemos por nosotros mismos a construir como pueblo hermano un futuro esperanzador para todos los millones de pobres que tenemos.
Excelente idea! y lo mejor de involucrarse, es tomar conciencia de la realidad social de estos países, nuestros países y participar del futuro, construirlo!
ResponderEliminarhay que tener voz, sacar la idea que tienen muchos gobernantes que la juventud solo es droga y rock, desfachatez e inconciencia,tenemos cerebro y somos pensantes,participar es ir tomando nuestro lugar!y qué mejor dando la mano para un emprendimiento como este! Muy bueno el post!
Un abrazo