Ir al contenido principal

Cuando un papá se vuelve Ángel de la Guarda

Alguna vez leí por ahí que un padre jamás se muere, porque no se va, sino que perdura en el aire que ronda la vida de sus hijos. Seguramente, ese aire está cargado de millones de hermosos recuerdos y enseñanzas que persisten en corregirnos, guiarnos y querernos con la terquedad que solo un papá puede tener.

Hoy podría afirmar que eso que se dice es cierto. Que el amigo que me dio vida, como lo llama tan metafóricamente preciso, Alejandro Sánz en una de sus primeras canciones, jamás se va; entonces su legado se convierte en un arte dificil de reconocer, pero una vez que se logra identificar no se puede hacer de lado; es decir, cuando llegas a sentir cómo tu padre está contigo en todo momento, cómo vienen las comunicaciones a través de sueños difíciles de explicar, -y son dificiles por la mezcla de alegrías y nostalgía que pueden conllevar- que también podríamos encontrar en Historia de un sueño, de La Oreja de Van Gogh; es en estos momentos cuando te das cuenta que aquel, aquella, o aquellos que ya no están, perduran en nosotros con un cariño tan grande que sabes que estará contigo hasta cuando algún día, nos volvamos a reunir con ellos.

No sé si haya sido coincidencia que la referencia musical resultara de la península Ibérica. No sé si tengo el poder o no, de ofrecer una mano de consuelo y apoyo a alguien que atraviesa una situación difícil. No sé si estas líneas sean leídas por esta persona, pero igual, lo que no sabemos es también motivo de esperanza.

A propósito de Santander, el hombre de las leyes

Cuando perdí a mi padre, nació mi hijo. Concebido virtualmente a través de la referencia que la historia colombiana había hecho en mi cabeza y gracias a la tecnología de la Internet: Cuando perdí a mi padre, nació mi blog.

Francisco de Paula Santander es una de la figuras latinoaméricanas más importantes que marcaron la independencia de las naciones andinas, junto al Libertador Simón Bolívar. Cuando mis profesores hablaban de Santander, de sus virtudes, de su seriedad y su constante esfuerzo por hacer las cosas correctas -ridiculamente correctas en ciertos casos- no pude hacer otra cosa que relacionarlo con esa figura que me esperaba en la puerta del colegio. ¡Qué gran admiración me despertaban estos sujetos! Separados por siglo y medio y sin un pequeñísimo lazo de parentesco, pero a mis ojos tan iguales y tan abnegados.

Ese 26 de agosto, su corazón dejó de latir en su cuerpo y comenzó a latir en nuestras almas. Un par de días después, el 28 de agosto, surgía Santander, el hombre de las leyes, próximo ya a cumplir dos años. Ese día se publicaba el primer artículo titulado A mi padre. Y con él surgía una humilde campaña en contra del mal que me lo había arrebatado, también ese día, con el blog, nacía NUNCA EN LA VIDA, en contra del cigarillo.

Ésta es la historia que repasamos mentalmente de vez en cuando, es la historia de cómo un espacio virtual de opinión es, todos los días, un homenaje silente a esa persona que no vivió más que por su familia. Lo seguimos recordando, siempre lo haremos y ustedes, amigos lectores, ya conocen la razón por la que está "al aire" este espacio.

Kassiopea, estamos contigo.

Agosto 28 de 2006 - A mi padre
Septiembre 26 de 2006 - Historia de un sueño
Febrero 26 de 2007 - 6 meses
Junio 15 de 2008 - Tu fotografía

Comentarios

  1. Muchísimas gracias, Arturo por estas palabras. Sé que por tu propia experiencia sabes cómo me siento en estos momentos y te agradezco de todo corazón tu aliento.

    Gracias.

    ResponderEliminar
  2. Recuerdo mucho aquel día en el q me invitaste a leer lo q le habias escrito a tu padre, fue un gesto muy lindo de tu parte confiármelo. Lloramos juntos... lo unico q pude hacer fue abrazarte y acompañarte en tu dolor. Y aunque todo ha cambiado entre nosotros, quiero decirte q aún desde lejos te acompaño.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

¿Comentarios? Claro, éste es el espacio.