En nuestro país, donde aflora el sentimiento nacionalista de la mano de triunfos deportivos y hits musicales posicionados en el mercado anglo, se desparrama la inmensa y a veces hipócrita alegría por la consecución de una medalla en unos juegos olímpicos. Esto, en últimas, no tiene nada de malo, es simplemente parte de nuestra idiosincracia -o fama- como colombianos -sinónimo de alegres, parranderos, bromistas y optimistas a pesar de violentos-; en tal caso, así somos simplemente. Lo que me pregunto es, Por qué esas preciadas y tan esquivas medallas se convierten en la posibilidad de tener un hogar para los deportistas que las ganaron, más que su gloria personal o nacional? Por qué cuando uno de estos valientes gana una de metal dorado, plateado u ocre ve cumplido su sueño de tener alguito más mientras sabe que igual va a tener que seguir luchándola?

Eso lo hemos visto. Figuras del deporte que recordamos y que yacen en la pobreza... lejos de la gloria que obtuvieron y con algo del sueño físico cumplido -en la mayoría de los casos, casas de algún material que no se lleve el viento- y en otros casos, ya sin siquiera las ruinas de esas viviendas sufridas.
Qué papel cumpliría entonces la educación en estas personas?
Por qué muchos de los escándalos de alcohol y balas son protagonizados por deportistas -especialmente sino en exclusiva, por futbolistas?
Estoy seguro de que la educación tiene un factor importante de culpabilidad en esto, y por otro lado, la cultura propia del colombiano de la ley del menor esfuerzo (no acogida por El Hombre De Las Leyes).
Alguien en Japón, China o Estados Unidos puede vivir de ser deportista y más aún cuando ha ganado algo como una medalla olímpica... en Colombia, la lucha apenas empieza con el tricolor en algún lugar del podio.
Apoyo estatal directo al deporte? Apoyo estatal al deporte a través de la educación? Apoyo estatal fuerte a la educación? O todas las anteriores...
La respuesta ya la conocemos.
Lo mas irónico de todo es que el deporte en Colombia es patrocinado por empresas de cigarrillos y licor.
ResponderEliminarPor otra parte los jugadores tienen que sacar tiempo para entrenar y trabajar, porque si no lo hacen se mueren de hambre, además de estar desnutridos, deben cumplir con largas jornadas... el gobierno apoya en una mínima proporción al deporte, casi todo se va a las arcas de los politicos o a la guerra.
Se debe admirar a los deportistas colombianos que han llegado a los Olimpicos a pesar de sus precarias condiciones. Buen artículo. Un abrazo.
Leo el comentario de Patricia y me resulta aún más paradójico que en Cuba por ejemplo, castro se haya sentido orgulloso del tae kwon-dista que le dió una patada en la cara al arbitro, ¿el premio? suspendido de por vida, el y su entrenador. Pero bueno, en Venezuela más de uno se sintió traicionado de que la única medalla que se gano fue primero por una mujer, segundo ¿de bronce? y tercero, la muchacha que la gano es opositora y no oficialista. Es que siendo un ser humano me conformaría con que la vida de un deportista independientemente de sus triunfos y logros, pudiese seguir existiendo, pero no siempre es así, el medallista olímpico venezolano Rafael Vidal fue muerto a manos de la anarquía reinante y es como si nada hubiese pasado, o sea, ya conocemos la respuesta a esta clase de crímenes.
ResponderEliminarSaludos Arturo.
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ResponderEliminarLos pasados juegos olímpicos (creo) una santandereana obtuvo una medalla de bronce no recuerdo bien en que disciplina, el gobernador de Santander le prometió una casa, que en efecto le dió, pero ella tendría que seguir pagando las cuotas, 4 años después no tiene casa y en cambio tiene una hipotecaria deuda que todavía no sabe como va a terminar de pagar.
ResponderEliminarque tristeza que el deporte en Colombia no sea una forma de vida para quienes lo practican.
Saludos!