En nuestro anterior artículo se habló sobre el proyecto de erradicar la pobreza a través de la educación del pensamiento, que según muchos, es el problema fundamental a tratar. Así mismo, un suceso indignante ocurrido en mi ciudad natal, Zipaquirá, me hicieron reflexionar sobre un tema que preocupa a todo el mundo sin distingo alguno -o al menos a la mayoría casi absoluta de la población-: los ingresos.
Alguna vez escuché en una visita a la Catedral de Sal de Zipaquirá, que cuando el trueque era el sistema económico de la región (y del continente), es decir, antes de la feroz conquista y colonización, los pueblos se alimentaban a través del intercambio de bienes, en este caso, de la sal que siendo tan importante, era más preciada que el mismo oro, tan abundante en estas tierras. A partir de allí, surgió el término "Salario" o lo que es lo mismo: Sal a diario. Esto es simplemente la dotación diaría del mineral para todos los pueblos con que los muiscas (grupo indígena de la región) estableciera comercio.
Sin embargo, más allá de los aspectos históricos y etimológicos del término, hoy se trata de una necesidad básica que todo ser humano busca: su sustento diario. Y cuando el sustento se racionaliza a preocupantes niveles diarios, es decir, cuando "apenas se levanta para el sobrevivir", las personas pueden desarrollar procesos de pensamiento que regirán todos sus actos.
Éstas son las teorías del grupo Merani, del que ya hablábamos, que además quedaron demostradas cuando un captador de dineros, con la estructura de pirámide que prometía dividendos fantásticos, fue rescatado por un grupo de antimotines de la policía al llevar al menos 32 horas encerrado en su oficina, ya que cientos de personas no lo dejaban salir. Según la policía, se trataba de un secuestro simple.
Ésta noticia no tiene nada de fantástica y sí mucho de verídica y tristemente común. Los ahorradores entregan cierta cantidad de dinero a una persona que les promete jugosos intereses y que después de un tiempo se desaparece con dinero, intereses y hasta la poca dignidad de los crédulos ahorradores, que a su vez, reaccionan con la única arma que les queda... la violencia.
Todo esto es solo la presentación del contexto que me llevó a pensar en una teoría que puede o no ser cierta, pero que nos puede poner a reflexionar:
A menores ingresos, menor educación financiera
De esta forma, quienes ganan poco arriesgan mucho a través de soluciones facilistas mientras los que ganan más, deciden con un poco más de frialdad, cómo invertir el dinero de forma verdaderamente rentable.
Quedaría comprobada también, la teoría del paradigma de pensamiento económico que reza que el pobre es pobre, debido a sí mismo y a su forma de pensar y asumir la vida.
Cierto o no, hay muchas personas de extracción humilde que han llegado a sumar grandes cantidades de dinero, mientras hay otras adineradas que pueden perderlo todo en un minuto. Pero como siempre, la excepción confirma la regla.
Como conclusión, se podría aventurar un principio que diga que la educación (pensada y enfocada correctamente) es la salida de la pobreza, que la mente es más poderosa que cualquier otra cosa y que la autosuperación es la mayor necesidad diaria humana.
Todas estas ideas han sido desarrolladas de diferentes formas en este blog. Y el lector está de acuerdo?
muy interesante artículo...
ResponderEliminarsaludos
la inequitativa distribución del ingreso, hace que en los hogares pobres o clases medias estos sean usados para cubrir sus necesidades básicas y si mucho la adquisición de algunos bienes, pero en los hogares donde el ingreso es alto, una parte de este es utilizado en las inversiones, que obviamente no son pirámides, sino alternativas financieras o bursátiles con buena rentabilidad, de ahí que casis siempre los pobres sean cada vez mas pobres y los ricos sean cada vez mas rico...
ResponderEliminarMaldito desequilibrio, nos hubieramos quedado con el trueque...
Saludos Socio Blogero!