Todo iba bien hasta que cumplió los tres... los gastos eran gastos, necesarios, moderados a ratos y elevados otro tanto. Pero los sabíamos llevar.
De un momento a otro me encontré buscando cosas que jamás pensé que a estas alturas, tendría que buscar... bueno, cuando estas cosas no son para mí...
Recuerdo que el afán de mis padres culminaba con un cuaderno cualquiera y con un lápiz. Ése era el inventario completo. Hoy, para mis hijos, me encuentro buscando desde balones de fútbol número 5 (seguramente con sello de aprobación de la FIFA porque sin él el aprendizaje de mis pequeños no sería adecuado) hasta papel lija de agua (a lo mejor, tienen material didáctico de Barney haciendo divertidas y lúdicas labores de bricolaje escolar).
Para mi hijo, que apenas sí sabe cuál es su casa y cuál la de se vecino, le solicitaron en el colegio cartulina de colores amarillo, rojo, azul, blanco y verde cortados en octavos, todo lo que esté cortado en cuartos va en contra del desarrollo de la motricidad, supongo yo. A todo esto le tengo que sumar -y para aprender a sumar no me imagino que cantidad de frijolitos de una marca especial, que obviamente no puede ser Carrefour debido a que no son hechos para aprender (talvez unos Fríjoles Pelikan sí) le soliciten en la lista de años venideros- que muchas de las cosas en la lista tienen que ser de una marca en particular... el problema es cuando hablamos de 5 panelas marca Nocaima, 2 tarros de jabón líquido de avena marca Le Sancy con su nueva línea Back to school, -No es ironía... existe realmente- o un taladro Black & Decker, con grandes brocas que permiten el uso seguro de la plastilina, imagino.
Pero no me quejo más, si no llego con la lista a tiempo me cobrarán intereses y la situación no permite ponerme a importar. Aún tengo que comprar una organeta Casio... -sin comentarios-.
Yo no tengo hijos, pero recuerdo mi etapa escolar y llego a la conclusión de que mis padres se dejaron un buen dinero en material. A principio de curso el colegio ya te mandaba a una librería concreta a comprarlo todo, ya lo tenían preparado en lotes, me imagino que se llevaban una comisión por cada alumno porque mostraban mucho interés en que fueras allí a comprar.
ResponderEliminarPero luego durante el curso era un goteo constante: que si ahora una cartulina, que si una caja de lápices, que si materiales para alguna manualidad... etc. Mucho dinero al cabo del año.
Hola Kassio... yo tampoco tengo hijos, pero conozco el medio porque es el campo donde trabajo. Es triste ver como muchos colegios se aprovechan de situaciones como el inicio del año escolar para completar el inventario y así gastar poco.
ResponderEliminarPor suerte, se ha decretado una ley llamada "de los útiles inútiles" que establece sanciones para los colegios que pidan cosas muy poco comunes o de una marca o lugar específicos. Ya eso es algo.
Un abrazo!
Hablando con un librero, me contaba que los textos escolares se vendían mucho, a lo que repliqué: cómo? si para ahorrar los descomunales precios de las editoriales todos usan fotocopias!!
ResponderEliminarahh no!, me contestó, es que ahora en las escuelas primarias vienen los libros para trabajar en ellos! o sea que no sirven para herencia de un hermanito menor, no sirven para venderlos usados y es obligatorio comprarlos sino el niño se queda sin poder trabajar en clase!!!!
La corrupción no solo es el gobierno, no? comienza en la base de la sociedad!
Un abrazo Arturo.