Prohibido olvidar

El 2 de mayo de 2002, en la población chocoana de Bojayá, a las 10:45 a.m. fueron masacrados en la iglesia del pueblo, entre 74 y 119 pobladores civiles y más de 80 resultaron heridos. Los culpables, según el informe de la Oficina de las Naciones Unidas, fueron en su orden, las farc, las AUC y el gobierno colombiano.
Esta zona del occidente colombiano es estratégica en cuanto a las rutas del narcotráfico y armamento ilegal, razón por la que los grupos armados al margen de la ley, farc y AUC, se la disputaban permanentemente. A pesar de las muchas advertencias lanzadas por autoridades locales, el gobierno nacional no dispuso ningún plan en particular para proteger a los civiles. Ahí la explicación de culpabilidad del informe mencionado.

Aquel día, los pobladores, al ver cómo la guerra se intensificaba y se metía en su casco urbano, buscaron protección con las autoridades eclesiales de la población: la iglesia, la casa cural y un pequeño convento.
Dos guerrilleros de las farc, que armaron una lanzadera de cilindros de gas, dispararon 4 contra la población: dos no explotaron, gracias a Dios; uno destruyó una casa y el otro atravesó el techo de la iglesia para chocar contra el altar y explotar causando todo el daño que Colombia no puede olvidar.
Campesinos, indígenas y afrodescendientes, colombianos como nosotros que ese día vieron como una guerra ajena acabó de golpe con todos sus sueños, sus sacrificios, sus alegrías y tristezas, con toda su vida.
Colombia, prohibido olvidar.
Excelente artículo. Que tristeza esos hechos tan lamentables que suceden en nuestro país. La unica forma de que la violencia se acabe es definitivamente con la educación y los valores. Seguiré revisando tu blog.
ResponderEliminarHola Catalina.
ResponderEliminarGracias por tu comentario y estoy totalmente de acuerdo contigo. La única salida es la formación de nuestros niños y jóvenes por fuera de tantos paradigmas de violencia.
Un abrazo!