Recientemente tuve la oportunidad -no muy grata- de hacer una fila en una dependencia de una empresa de servicios públicos para hacer una consulta. Como sabía que el proceso tomaría unos minutos, llevé conmigo el libro de Germán Puyana ¿Cómo somos los colombianos?, (Bogotá:2005) en donde se enumeran, entre otros aportes muy valiosos, muchas de las características que distinguen al colombiano -no promedio, sino todos en general-.
Entre estos adjetivos se encuentran: individualistas, recursivos, alegres, incumplidos, impuntuales, maliciosos, avispados, oportunistas, dogmáticos, intolerantes, regionalistas, extremistas, cálidos, agresivos, impulsivos, imprevisores, inconstantes... y un largo etcétera entre cosas "buenas y malas".
Leyendo el mencionado texto, en un lugar donde la fila se hacía avanzando en sillas y no de pie como en otros muchos lugares, pude ver otra característica que diariamente distingue a los colombianos de otros ciudadanos: Asquientos.
Y es que no es extraño ver, como cuando alguien deja libre una silla de transmilenio "orgullo capital" -léase con ironía, orgullo o indiferencia según sea su caso- y quien la va a tomar realiza una extraña maniobra de sentarse "en el aire" esperando a que la temperatura de la silla descienda. Esto toma más o menos unos 6 minutos, tiempo que dentro del sistema es bastante considerable, teniendo en cuenta que, de una forma u otra, el sistema es más rápido que el servicio de buses alternativo. Por esto mismo, nadie espera a que la silla esté fría... es decir, siempre se termina sentando en la tibieza de alguien.
La pregunta es ¿Es dañino para la salud sentarse en la silla que alguien más calentó? ¿Sería una falta de respeto con quien se levantó, sentarse inmediatamente a pesar de saber que en pocos segundos ya no se sentirá el calor ya que ahora es propio?
Son interrogantes que me surgen y que sé que no cambiarán el mundo. Pero son ésos precisamente, los que no me dejan dormir... bueno, no. De hecho siempre duermo como un oso.
Pero ya hablé demasiado.
Creo que si uno se sienta en caliente causa granos y diverticulos como los de Virgilio Barco.
ResponderEliminarFijese que la barra de soporte tambien es tema de asco, la gente dice: Ya se unto de bus....
En fin que salir a la calle es toda una odisea de intercambio de microbios.
Creo yo que todos nos hemos acostumbrado a que hay que enfriar la silla, a mi no me molesta en absoluto lo que pasa con la silla una vez me levanto del puesto ya que se viene encima otra preocupacion:
Atravesar la muralla humana desde el puesto hasta la puerta sin ser chalequiao.
Buen post un saludo
Recuerdo mucho ese libro, me trae buenos recuerdos. Con respecto a la silla, la gente siempre bota el bolso, o casi que literalmente se mata por una silla y no solo en transmilenio, en cualquier parte, como si vivieran cansados a toda hora.Saludos
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