jueves, 9 de julio de 2009

Ser Gente Vol. 5

o Reflexiones de Bus

Ocurrió en un bus de transmilenio -orgullo capital- una noche fría y cansada cargada de trabajos universitarios y preocupaciones que ahora están en el pasado. Al llegar el bus articulado a su destino, el Portal del Norte, un improvisado misionero evangelizador de las oscuras y aciagas selvas de concreto surgió de entre los pasajeros con su mensaje, la palabra de Dios.

Usted, amigo que viaja de regreso a su casa, después de un día de trabajo duro o de estudios duros. Hoy, Dios te llama para vivir tu vida en Él. No quiero incomodarles o ganar ningún dinero, simplemente hablo porque es Dios quien me confío esta misión y me transmitió este mensaje para ustedes hoy...


Sé que muchos de los lectores de este espacio, que habitan en Bogotá y han tenido la fortuna de utilizar su sistema de transporte masivo pueden haberse topado con estas personas -que sinceramente, ignoro a qué religión o culto pertenezcan- pero que, a diferencia de tantísimos otros, no temen gritar -léase literalmente-a los cuatro vientos su fe y su estilo de vida.

Aunque no comparto muchas de las cosas que las pequeñas iglesias cristianas hacen, sí debo reconocer que admiro la forma cómo viven sus creencias, con la fuerza y la decisión que muchas veces, le falta al resto de la humanidad para defender la dignidad de su propia vida, de sus hijos o de su trabajo. Talvez de eso, podemos recibir un poco de evangelización.

6 comentarios:

  1. a parte de todo esto, ud sabia que Santander es el tipo que se tiro en gran parte nuestra udentidad?

    ResponderEliminar
  2. ahora, la forma en que viven con fervor sus creencias?... pues, siempre he pensado que cualquier tipo de religion exige un alto grado de coherencia, y yo la coherencia la veo porco en los fervorosos, coherencia entre su fervor y digamos por ejemplo el amor al otro?

    ResponderEliminar
  3. Estas anécdotas tuyas son bastantes buenas y es curioso que casi todas te hubieran ocurrido en el transmilenio (orgullo patrio). Pero es de cierta forma una oportunidad que tienen los llamados evangélicos para dar a conocer su "religión". Y a mi humilde parecer es el colmo que no les basta ir de puerta en puerta y ahora lo hagan en el sistema masivo.
    Cada quién tiene derecho a pensar en lo que quiera en los buses, aunque es de humanos escuchar a la gente y sacar sus propias condiciones.

    ResponderEliminar
  4. Angry girl, no sé porqué afirmas que aquél que trató de mil formas de organizar una naciente república envuelta en la corrupción, haya afectado de forma significativa nuestra identidad después de 4 siglos de ignominioso dominio español.
    No puedo decirte cuán coherente sean o dejen serlo las personas "evangélicas cristianas" ya que mi relación con ellas es más bien nulo. Pero si alguien se atreve a hablar de esta forma en un medio masivo, así hable de la importancia de las palomas en la plaza de Bolivar, creo que éste cree en lo que dice. Es lo que me dice las evidencias.
    Gracias por la visita y comentarios. Saludos.

    CARO: Estoy de acuerdo contigo, más de una vez tuve inmensos deseos de echar a estas personas de mi puerta que solo me interrumpian mucho. Pero poniendome en sus zapatos, no me decido a ir de puerta en puerta y a no perder oportunidad de convencer a la gente de lo que yo creo. En ese punto los admiro.
    Gracias, Caro, por tu visitas y comentarios.

    ResponderEliminar
  5. Bueno, Siempre he dicho que los que se paran por ahí en los buses a vender o predicar tienen mucho coraje. Yo no lo haría ni ad honorem ni si me pagaran por ello. De ahí a que lo que digan sea cierto o no, es problema de el que lo escucha. Yo por lo general, ignoro a los evangelizadores, malditos intensos! pero de todos modos admito que tienen cojones (o están muuuuuy convencidos)

    Saludos Socio!

    ResponderEliminar
  6. No se que tipo de dignidad puede defender un religioso. En el sentido mas estricto solo podria ser la del esclavo.

    ResponderEliminar

¿Comentarios? Claro, éste es el espacio.

El más reciente

Cúcuta y Ocaña: primeras huellas del viaje

Relatos desde la frontera: primera entrega   Había escuchado mucho sobre este departamento, lamentablemente, en su mayoría se trataba de mal...