
Ventanazo al pasado
El cuento de la paz está en boca de todos todo el tiempo. Es inherente al ser humano y sin embargo, tan esquiva a éste que la historia de la humanidad resalta a aquéllos que han trabajado por conseguirla. Éste es el caso de un monje dominico defensor de la raza indígena en la América recién descubierta.
La Española, bautizada así por Cristóbal Colón en su primer viaje a las Indias Occidentales, corresponde actualmente a la isla de República Dominicana y Haití. Fue allí en donde en 1510, más o menos, llegó una generación de monjes dominicos que al ver lo que pasaba con el maltrato exagerado de los españoles a los nativos... no hicieron nada.
Pero fray Antonio de Montesinos, al ver a los nativos cargando a sus espaldas a los españoles, sangrando por la nariz hasta morir cuando los obligaban a sumergirse pescando perlas o atados con cadenas toda la noche para que no huyeran, pensó que las cosas no podrían seguir así.
En 1511, en la pequeña capilla de La Española, daría un histórico sermón en donde condenaba el alma de quienes negaban a los nativos la suya propia. Por supuesto, a ningún encomendero le agradó el asunto, así que decidieron llevar la queja al mismo Fernando VII.
Don Diego Colón, que sería una de las figuras más prominentes en el tema de la esclavitud indígena, reuniría a varios españoles y a un monje dominico que defendiera la idea. Sin embargo, cuando en 1512 los dos frentes expusieran sus ideas frente a su Majestad, éste tomaría partido por el humanitario Montesinos, creando las primeras leyes en defensa de los indígenas, que sin embargo, deberían sufrir muchos años más... tantos que aún hoy luchan fervientemente por su identidad.
Es la lucha de siempre, la del indígena que a través de mingas, pide el respeto por su gente contra los grupos armados legales e ilegales, que hacen de ellos, simple carne de cañón.
Triste que esto pase en un pueblo como el nuestro, cuyas raíces son indígenas, donde deberían ser el foco de la conservación de culturas y costumbres para enriquecer el patrimonio intangible Colombiano. Pero no hay Derecho internacional humanitario, ni DDHH que valga, aquí cualquiea que muestre ser vulnerable, correrá con las consecuencias del derramamiento de sangre de los suyos. Triste,muy ,muy triste.
ResponderEliminarUn saludo socio, bonita tu entrada...