miércoles, 11 de noviembre de 2009

20 años sin el muro, pero...

Hace 20 años que cayó el ignominioso muro que dividía Berlín y así mismo, el mundo en dos gigantescos bloques económicos y políticos. El mundo celebra este 20mo aniversario como una victoria sobre la demencia humana que, sin embargo, parece seguir resurgiendo de vez en cuando.


Ejemplo claro es el eterno problema arabe-israleí que deja miles de muertos y una promesa de no terminar nunca. Allí mismo, se ha levantado otro muro infame que divide familias, no solo de sangre, sino también de origen, porque recordemos, estos pueblos tienen un origen común y son estas tradiciones -a la larga- las que han generado tantas disputas.

O ¿Qué tal la situación en Belfast, Irlanda del Norte, donde un muro divide a los católicos de los protestantes porque ambos son increíblemente agresivos con los otros? Parece mentira, pero en verdad existe (foto de abajo). Cuando son religiones que no son opuestas en cuanto a creencias sino tan solo, en ritos. ¿Qué pasa? Como dice Ricardo Arjona: "En este mundo hay más religiones que niños felices".


En plenas tierras africanas, golpeadas históricamente por el mundo entero, y en pleno siglo XXI, una dizque potencia europea tiene colonias rodeadas por muros, que se convierten en sitio de muerte de miles de nativos que buscan pasar al otro lado en busca de un futuro mejor. Esto sucede en Ceuta y Melilla, colonias españolas en Marruecos, aunque los europeos dicen que no son colonias porque ya estaban unidas a España desde antes del Sultanato Marroquí.



Ceuta - Comunidad Autónoma de España


Melilla - Comunidad autónoma de España


Y dando vueltas por la red me encontré con este otro curioso caso. El Muro de Chipre, que divide la pequeña isla en la República de Chipre y una ficticia República Turca del Norte de Chipre que no es reconocida más que por Turquía. Aunque la situación de violencia y discriminación no se hace presente, sí es evidente la absurda tendencia divisionista del hombre.



Y por último, un célebre y triste caso de nuestro continente. El Muro de la frontera Estadounidense y mexicana. Creado para detener el paso ilegal de inmigrantes y -aunque sea un poquito- el del narcotráfico. Desde que se construyó fue llamado por los mexicanos: el muro de la vergüenza.

El caso berlinés es un ejemplo claro de que las barreras entre los seres humanos sobran, y a pesar del mensaje, miles de muros se siguen levantando periódicamente para separarnos los unos de los otros.

¿Cuántos más se levantarán en el futuro? Podríamos pensar que no muchos... pero hay quien parece seguir uniendo ladrillos...


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