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Ser Gente Vol. 6

O Reflexiones de Bus

Sucedió que salí de trabajar y como no todos los días, se puede estar tan de buenas, me encontré en un bus sin puestos vacíos. Esta experiencia que agota aún más que la misma jornada laboral, ha sido experimentada, me atrevo a decir, por un 99% de los colombianos de a pie -suena irónico, pero los de a pie, no llegamos a pie a trabajar- el 1% restante empezó a trabajar hace 15 días.
Gracias a Transmilenio, orgullo capital, una nueva cultura de transporte se instauró en los no muy concientes ciudadanos bogotanos -hasta antes del medio masivo-, y esto se ve en una acción en particular: ese sentimiento de culpa -o de castigo social- que invade a todo aquel que sentado en el bus, dirige la mirada hacia la ventana cuando una mujer embarazada se une a la tripulación.
Ocurrió que mientras me encontraba esforzando los brazos, buscando la forma de mantenerme vertical en aquel viaje. Una señora con bebé a bordo, abordó el mencionado vehículo. De inmediato, los pasajeros de píe, miramos caras a los sentados, muchos simulando no percatarse de la situación. Sin embargo, la presión óptica pesó más...
Fue entonces cuando me surgió la pregunta: Qué tan fácil es ceder el puesto a una mujer en estado de embarazo? Esta reflexión nació de la expresión de uno de ésos afortunados que reposaba sobre el asiento. Miró con detenimiento el abdomen de la mujer y en seguida, volvió la mirada al pasajero de pie más cercano -el autor del presente- quien simplemente le hizo señal afirmativa con la cara.
Cuando le dije que sí, como respuesta a una pregunta tácita, el pasajero en cuestión se levantó y cedió su puesto.
El problema sería... Qué tal que la señora no estuviera embarazada y qué tal que la ropa, la luz y un poco de sobrepeso jugaran una mala pasada?... De cualquier forma, se corre el riesgo de ser un grosero e inconciente: Si no se le da el puesto o si se le da... uno nunca sabe.

Comentarios

  1. Mejor que nadie le dé el puesto. No sea que, sintiéndose socialmente reconocida, se acostumbre y siga pariendo, cosa que es peor.
    Acabemos con el mito de la madre. Es mejor que dar sillas a las gordas y a las lactantes.
    Saludos y perdón por el comentario. Conmigo sólo están de acuerdo el 0.01% de la gente sensata jejeje.

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  2. Peregrino, Gracias por su visita y comentario... un poco duro pero muy sincero jajaja... saludos.

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  3. Pues si la mujer no está embarazada, y sólo es que está un tris gordita, quizás se sienta mal. Pero después podrá sacarle provecho para no aguantarse los tumultos en los buses en los que se suba ¿no?.
    Igual a veces, -sólo a veces- sin yo ser gorda (sino todo lo contrario) me ceden el puesto algunos caballeros. Lo extraño es que me quedo medio camino pensando ¿y eso, por qué?

    Ya hacían falta tus reflexiones de bus.

    Un abrazo mi socio....

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  4. Gracias mi socia! Se me ocurren un par de razones por las que te puedan dar el puesto... y es que hay hombres de hombres... gracias por la visita y comentario, saludos socia!

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