jueves, 21 de noviembre de 2019

Fortalezas y limitaciones de "La Escuela Nueva"


La primera gran fortaleza de la Escuela Nueva es definitivamente la posibilidad de hacerse real en los diferentes contextos sociales del país. Es decir, llevar a cabo una verdadera relación de la educación con los medios y necesidades de los estudiantes.

Otro de los pilares de la Escuela Nueva es el aprendizaje basado en la experiencia, con lo que los estudiantes ven su desarrollo a través de la práctica, del contacto y no necesariamente de teorías o conceptos memorizados.

Esto da un nuevo aire a la tradicional concepción de transmisión de conocimientos, y llevar a la educación a un practicismo y realidad que puede palparse en las habilidades y competencias que los estudiantes puedan desarrollar. Así mismo, es inevitable pensar en una constante relación con otros ámbitos de la vida y la sociedad, como la democracia, la especialización del trabajo, la economía, etc.

Para la presente intervención, me parece importante tomar los principios de Filho (1964, citado en Narvaez, 2006) en cuanto que la Escuela Nueva respeta la personalidad y libertad del estudiante, comprende la importancia funcional de la educación individual y social, así como del aprendizaje simbólico en situaciones de vida social y reconoce las diferencias de cada individuo respecto a su entorno.

Dentro de estos principios, es muy importante resaltar el enfoque que hacia la libertad se toma en la Escuela Nueva, y en particular, desde métodos como el Montessori. Es, precisamente en la libertad, en donde se busca una verdadera diferencia entre la educación tradicional, que solamente adapta al estudiante, y la escuela nueva, que busca su expansión en términos de desarrollo personal, social y profesional.

Dentro de las posibles falencias se puede encontrar que los espacios físicos y la capacitación del cuerpo docente en algunas regiones rurales, puede no ser la adecuada y puede no permitir el correcto desarrollo de esta forma de enseñanza.

¿Qué puede pasar en Colombia?

Aunque el artículo que se presenta es de ya hace unos años, la realidad del país dista poco de lo aquí presentado. Uno de los puntos que cabe la pena resaltar es el de la imposibilidad de contar con todos los espacios físicos, bien dotados y en buenas condiciones, para que la Escuela Nueva pueda ser una realidad, sin embargo, es evidente que estas escuelas presentan mejores condiciones generales que las escuelas tradicionales.
Así mismo, dado que la Escuela Nueva reconoce las necesidades de las comunidades, especialmente campesinas y rurales, que deben parar sus estudios en tiempos de siembra o cosecha, es válido traer a colación el índice de población rural en Colombia:
“Sin embargo, Colombia sigue siendo un país muy rural. Más del 30% de su población reside lejos de las grandes ciudades, en el campo, y es dependiente en su mayoría de economías relacionadas con el sector primario. Los municipios rurales, además, ocupan la vasta mayoría de la superficie del país.” (Tomado del Blog: Magnet. Recuperado de https://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/la-brecha-entre-la-colombia-rural-y-urbana-explicada-a-traves-de-9-graficos)

Por lo tanto, es válido afirmar que un proyecto educativo de Escuela Nueva en los ambientes rurales del país, tiene una gran importancia para el desarrollo de sectores que tradicionalmente se han visto afectados por conflictos armados y abandono estatal, a pesar de ser esenciales para el desarrollo económico de las grandes ciudades.

Referencias
Filho, L. (1964) Introducción al estudio de la Escuela Nueva. Buenos Aires: Editorial Kapelusz.
Narvaez, E. (2006) Una mirada a la Escuela Nueva. Universidad Central de Venezuela. Caracas, Venezuela.

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