La primera gran fortaleza de la Escuela Nueva es
definitivamente la posibilidad de hacerse real en los diferentes contextos
sociales del país. Es decir, llevar a cabo una verdadera relación de la
educación con los medios y necesidades de los estudiantes.
Tomada de: https://blog-inaya.com/
Otro de los pilares de la Escuela Nueva es el
aprendizaje basado en la experiencia, con lo que los estudiantes ven su
desarrollo a través de la práctica, del contacto y no necesariamente de teorías
o conceptos memorizados.
Esto da un nuevo aire a la tradicional
concepción de transmisión de conocimientos, y llevar a la educación a un
practicismo y realidad que puede palparse en las habilidades y competencias que
los estudiantes puedan desarrollar. Así mismo, es inevitable pensar en una
constante relación con otros ámbitos de la vida y la sociedad, como la
democracia, la especialización del trabajo, la economía, etc.
Para la presente intervención, me parece importante
tomar los principios de Filho (1964, citado en
Narvaez, 2006) en cuanto que la Escuela Nueva respeta la personalidad y
libertad del estudiante, comprende la importancia funcional de la educación
individual y social, así como del aprendizaje simbólico en situaciones de vida
social y reconoce las diferencias de cada individuo respecto a su entorno.
Dentro de estos principios, es muy importante
resaltar el enfoque que hacia la libertad se toma en la Escuela Nueva, y en
particular, desde métodos como el Montessori. Es, precisamente en la libertad,
en donde se busca una verdadera diferencia entre la educación tradicional, que
solamente adapta al estudiante, y la escuela nueva, que busca su expansión en
términos de desarrollo personal, social y profesional.
Dentro de las posibles falencias se puede
encontrar que los espacios físicos y la capacitación del cuerpo docente en
algunas regiones rurales, puede no ser la adecuada y puede no permitir el
correcto desarrollo de esta forma de enseñanza.
¿Qué puede pasar en Colombia?
Aunque el artículo que se presenta es de ya hace
unos años, la realidad del país dista poco de lo aquí presentado. Uno de los
puntos que cabe la pena resaltar es el de la imposibilidad de contar con todos
los espacios físicos, bien dotados y en buenas condiciones, para que la Escuela
Nueva pueda ser una realidad, sin embargo, es evidente que estas escuelas
presentan mejores condiciones generales que las escuelas tradicionales.
Así mismo, dado que la Escuela Nueva reconoce
las necesidades de las comunidades, especialmente campesinas y rurales, que
deben parar sus estudios en tiempos de siembra o cosecha, es válido traer a
colación el índice de población rural en Colombia:
“Sin embargo, Colombia sigue
siendo un país muy rural. Más del 30% de su población reside lejos de las
grandes ciudades, en el campo, y es dependiente en su mayoría de economías
relacionadas con el sector primario. Los municipios rurales, además, ocupan la
vasta mayoría de la superficie del país.” (Tomado del Blog: Magnet. Recuperado
de https://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/la-brecha-entre-la-colombia-rural-y-urbana-explicada-a-traves-de-9-graficos)
Por lo tanto, es válido afirmar que un proyecto
educativo de Escuela Nueva en los ambientes rurales del país, tiene una gran
importancia para el desarrollo de sectores que tradicionalmente se han visto
afectados por conflictos armados y abandono estatal, a pesar de ser esenciales
para el desarrollo económico de las grandes ciudades.
Referencias
Filho, L. (1964) Introducción al estudio de la
Escuela Nueva. Buenos Aires: Editorial Kapelusz.
Narvaez, E. (2006) Una mirada a la Escuela
Nueva. Universidad Central de Venezuela. Caracas, Venezuela.
(Tomado del Blog: Magnet.
Recuperado de https://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/la-brecha-entre-la-colombia-rural-y-urbana-explicada-a-traves-de-9-graficos)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Comentarios? Claro, éste es el espacio.