viernes, 20 de diciembre de 2019

A solas con el gigante

Reto Colombia

Es uno de los nombres más conocidos en el país. El Río Grande de la Magdalena ha estado ligado a la historia y al desarrollo del país, desde mucho antes de la conquista. Hoy, el río Magdalena es un referente geográfico y cultural.

En El Hombre de las Leyes - Reto Colombia, me encontraba en deuda de hacer un artículo sobre éste, uno de mis sitios favoritos en el país, que en términos generales, abarcaría un cuarto de país, no solamente por la distancia que recorre - los casi nada 1540 kms- sino por la extensión de su cuenca hidrográfica que de acuerdo con datos oficiales, es de 257.438 km².

En términos sencillos, la cuenca hidrográfica de un río es todo el territorio que de alguna forma, le vierte agua a su cauce. Por ejemplo, toda el agua que se produce en la capital y que recoge el río Bogotá, y que luego se une al Magdalena en Ricaurte, Cundinamarca, hace que Bogotá sea parte de la cuenca hidrográfica del Magdalena... ¿Tremendo, no?

Cuenca hidrográfica del Rio Magdalena
Tomada de http://magdalenaextremo.blogspot.com/

Así mismo, el río toca a 18 departamentos y en su mayor parte, se convierte en un límite natural entre estos. Eso habla no solamente de su importancia geográfica sino también política y administrativa. Sin embargo, uno de los aspectos que más me fascinan del río, es su condición social y cultural con todo lo que incluye: gastronomía, industria, comercio, historia y por supuesto, turismo.

Algunos datos

Nace en el Huila, en el páramo de las papas ubicado en el Macizo Colombiano, la estrella fluvial mas importante del país. -Una estrella fluvial es un sitio en donde nacen muchos rios. Esta sola definición habla de su importancia.

Estrecho del Magdalena. San José de Isnos, Huila. Fuente Propia. 
Tuve la oportunidad de conocer el Estrecho del Magdalena en el año 2010, mide 2.20 metros y su fuerza hace que el respeto por este hermoso monstruo aumente. Como dato antagónico, en Plato, Magdalena, su ancho es de 1073 metros -Sí, más de un kilómetro de ancho. Haga usted cuentas de aproximadamente 10 cuadras en su barrio.- Así de hermoso, así de único, así de respetable.

Son muchas las veces en las que me he reunido con el Río, como quien visita a un familiar, con ganas de verlo y de escucharlo, de hablar con él, y es precisamente este afecto filial el que heredé del lado materno, de una familia profundamente tolimense y con un centenar de historias en donde el gigante era protagonista.

Gracias a este enorme afecto que me despierta, muchas de las rutas y circuitos de Reto Colombia llevan a sus riveras. Lo recuerdo muy especialmente en rutas a La Dorada y Norcasia (Caldas), en la Ruta Mutis (Publicada en varios artículos en este blog), Guaduas-Honda, en recorrido histórico y paisajístico,  y mas recientemente en la ruta a los municipios de Nariño, Guataquí y Jerusalén, de donde nace el título del presente artículo.

Carretera que conduce a San Juan de Rioseco, Cundinamarca. Al fondo, el valle del rio Magdalena.
Fuente Propia.

Mi compañera de viajes, atravesando el Magdalena en Ferry, entre Beltrán y Ambalema.
Fuente propia.  

Desembarcada en Ambalema, en su primer viaje fluvial.
Fuente propia.

Vista desde el embarcadero sobre el Río, en Honda, Tolima. 
Fuente propia.

El valle del Magdalena desde el Mirador de Piedra Capira, en Guaduas, Cundinamarca.
Fuente propia.

Vista entre Flandes, Tolima y Giradot, Cundinamarca.
Fuente propia.

Los restaurantes flotantes en las riveras del rio, en Flandes, Tolima.
Fuente propia.

Panorámica en el puente de la variante de Girardot.
Fuente propia. 

Panorámica en el embalse de Betania, sur del Huila.
Fuente propia. 

A solas con el gigante. Vía Girardot - Nariño, Cundinamarca.
Fuente propia.


En la vía que conduce de Girardot a Nariño, en Cundinamarca, se puede disfrutar de una perspectiva diferente del río Magdalena: es una carretera que no es tan transitada, en excelente estado (vía concesionada) y además, que sigue la margen del río. Es un sitio hermoso, que permite vistas igualmente preciosas del rio y de sus lomas circundantes, un momento perfecto para sentir la majestuosidad de la naturaleza, a solas con el gigante.

Como recomendación final, cuando visites cualquier pueblo o corregimiento cercano al rio Magdalena, te recomiendo enormemente, probar el viudo de capaz. Se trata de un cocido de pescado (generalmente Capaz o Bocachico), acompañado de papa, yuca, plátano y el colombianísimo hogao: un guiso de cebolla, tomates y otras especias.

Un abrazo fluvial.

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