martes, 3 de enero de 2023

Guainía 1 - Tierra de muchas aguas

Un sueño hecho realidad es visitar el departamento de #Guainía, en #Colombia. 

Resulta corto todo lo que se puede ver en artículos de blogs y redes sociales, videos de viajeros y reseñas de sitios turísticos especializados, para cuando se llega a pisar la pista del aeropuerto César Gaviria Trujillo de la ciudad de #Inírida, la capital departamental, y se empieza a sentir a Guainía, su naturaleza, su cultura y su gente. 

Cuando una idea se mete en la cabeza y en el corazón

Aunque conocía la teoría de la organización política del país, las capitales departamentales (y los juegos de trivias que se hacían con compañeros del colegio al respecto), Guainía no despertaba un mayor interés en mí, más que por lo exótico y misterioso que pudiera resultar. Sin embargo, fue gracias a la pandemia y al confinamiento de 2020, con su consecuente crisis para empresas de ciertas áreas -entre ellas el turismo-, que tuve la oportunidad de conocer un poco más de cerca, lo que se convertiría más tarde en una obsesión: conocer el Guainía y sus principales atractivos naturales. Así que en ese marco de naciente solidaridad y resiliencia, me encontré con el anuncio de una operadora turística que, transmitiendo desde Inírida, haría un tour virtual por los majestuosos #CerrosdeMavecure y la #EstrellaFluvialDelOriente. Por supuesto, me animé a la idea, sabiendo que la inversión era corta y podría aprender mucho, y así fue. 

Este tour de un par de horas, resumió con fotos, videos y narración de anécdotas en primera persona, lo que en realidad es un viaje de al menos 4 días; pero más allá de eso, me motivó -vehementemente- a conocer en persona este inmenso tesoro natural y cultural de #Colombia. 

Compra vuelos... luego veremos

Así que durante un par de años, estuve acariciando la idea de realizar el viaje, con algo de temor, debo confesar, ya que el destino aún me parecía lo suficientemente incógnito. Finalmente, compré los vuelos y me contacté con la Operadora turística que se encargaría de todo allá, de esta forma, me forzaría también a cumplir este sueño. 

Ya llegado el momento de viajar (y de cumplir con exacta fidelidad las recomendaciones de la agencia), llegó el esperado momento de la aventura, y mágicamente, todos los temores desaparecieron. Era solamente yo a punto de vivir una experiencia que estaba seguro, sería increíble. Efectivamente, así lo fue.

Río Guaviare, en cercanías a Inírida. Fuente propia

Y fue precisamente, antes de pisar la pista de aterrizaje del aeropuerto de Inírida, que la magia del lugar invadía el alma de quienes llegaban a ella por primera vez: inmensas extensiones de tierra forradas con un exuberante color verde, hasta donde llegaba la vista: no pueblos, no caseríos, no carreteras, solo selva. Eso sí, unos gigantescos y caudalosos cuerpos de agua, que extrañamente, algunos se veían marrón (como todos los ríos que yo conocía) y otros negros, profundamente negros, como si absorbieran la luz del sol y no la dejaran escapar. Más tarde entendería el porqué de esta diferencia. 

Saluda a la "tierra de muchas aguas"

Lentamente, mientras el pequeño avión Embraer de la empresa Satena, se acercaba a la pista, ya se podía divisar las motos, los pocos carros, las casas y cuadras, que componen a la ciudad de Inírida. El capitán nos daba la bienvenida y a partir de allí, la temperatura no bajaría nunca de los 30ºC. 

La pequeña aeronave que voló de Bogotá a Inírida. Fuente propia. 

Allí en el aeropuerto, la encargada de la agencia turística reuniría al grupo completo (que en gran cantidad veníamos en el mismo vuelo, y en menor porcentaje, había llegado a la ciudad unos días antes), un par de arreglos con los mototaxistas (que llaman Toritos, por la referencia que usa el fabricante de estos vehículos) para que nos llevaran, en pequeños grupos, hasta el puerto sobre el #RíoInírida, en donde una pequeña lancha a motor, nos llevaría en un recorrido de un poco más de dos horas, a nuestro primer destino: Los Cerros de Mavecure. 


Guainía significa "Tierra de muchas aguas", en idioma Ticuna-Yurí, y no podría pensar en otro nombre que le hiciera un mejor homenaje. 

Esto apenas comenzaba. 

    

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