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La peste

Hace cuatro años que la vida en el planeta cambió. Sucedió algo que nadie imaginó. Un virus que nadie conocía, vino para quedarse. Nuestra vida como la conocíamos, cambio 180 grados. Ahora somos otros. 
Pero a inicios de este año, me encuentro con un libro que se llama: “la historia de los perdedores”, uno de los mejores libros que he leído. Este libro me remite a otro, cómo pasa siempre con los buenos libros. Este libro se llama: “ el diario de la peste”, de Daniel Defoe. Y yo me pregunto… ¿qué hago leyendo un libro relacionado con la peste, una enfermedad que ocurrió sobre el siglo XVII y que se convirtió en pandemia? ¿Acaso no me bastó vivirla en carne propia, para dejarla atrás y continuar con mi vida? Y no contenta con esto, cae en mis manos otro libro relacionado con la pandemia de COVID, “el árbol de  Guayacán” de Dany Alejandro Hoyos, alias “el Suso”.
Estos tres libros y mi historia personal, hacen que mi deseo de escribir fluya, así como mi necesidad de ser leída. 
Cada quién tiene su propia historia, relacionada con la pandemia. Cada uno vivió lo bueno, lo malo, nuestros hábitos cambiaron. Durante la pandemia, creímos que íbamos a ser más empaticos, que ahora si no habrían más guerras, que íbamos a cuidar más el planeta, que nos íbamos a ayudar los unos a los otros… y qué pasó…? Nada… absolutamente nada…después de cuatro años, seguimos siendo los mismos, con todos los defectos, con nuestros egos, la deshumanización…  acaso no aprendimos de nuestros errores?
Así de rápido olvidamos lo que pasamos hace cuatro años… los seres queridos que dejaron de existir… como mi padre que murió por culpa de ese virus… como que se nos olvida… así como la historia… que tendemos a repetirla. 

Ahora que leo el diario de la peste, recuerdo cómo hace cuatro años, vivimos todo lo que se nombra en aquel libro. Las desesperanzas, la melancolía, la soledad, la tristeza, la indefensión, la falta de resilencia, la incomodidad. Lo que era tan común como ir a la tienda, o sacar la basura, se volvió en una salida para poder respirar, mirar el mundo como era y no cómo queríamos que fuera. 
Tales cosas que sucedieron en el pasado, cómo la peste bubónica, el COVID, la peste negra, etc… nos deberían haber dejado una gran enseñanza, pero al parecer todo sigue igual, el mundo sigue igual… a mi modo de ver no aprendimos nada. 
Solo me queda la pregunta, ¿aprendimos al menos a ser más resilientes, más humanos, más personas? 


Comentarios

  1. Es un placer volver a leer tus escritos, siempre con un toque de espíritu y con un toque más grande de realidad. En cuanto a la pandemia, definitivamente cambió la forma cómo miramos el mundo... aunque de pronto no la forma cómo nos comportamos.
    Un antes y un después, como dice la frase de cajón.

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    Respuestas
    1. Poder escribir en tu blog y compartir un espacio de escritura, es para mí un verdadero placer. Abrazos muchos!!!

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