
Se hace necesario que el maestro, desde siempre, tenga la capacidad de cambiar y mutar de aspecto. Esto con el fin de acercarse con más profundidad a las diferencias entre sus estudiantes, de forma que estos obtengan una adecuada formación.
La formación de los estudiantes se estructura de forma que el conocimiento entre a ser parte de su vida, ya sea producido por él mismo o puesto a su disposición sin mayores contemplaciones. En cualquier caso, el maestro debe cumplir un papel muy importante en este proceso, porque va a ser el medio por el cual se va a llegar al entendimiento. Ahora, se reconoce que no hay dos estudiantes iguales, ni dos personas que aprendan con la misma facilidad, y al tener una educación en donde un sólo maestro debe encargarse de cincuenta alumnos, se hace necesario que éste se flexibilice de tal modo que su ser docente se vuelva un abanico de avatares, una completa colección de capacidades para que cada uno de sus estudiantes tenga más cerca la posibilidad de aprehender.
Una de las analogías más interesantes es la del maestro como Faro, brújula o estrella polar. En ella se muestra al profesor como un ser experimentado que guía a sus alumnos. El docente pone a disposición de sus estudiantes, toda su vida “no profesional”, es decir, es docente con la parte de su existencia que no lo es. Sin embargo, se pretende mostrar a cada aparte de esta analogía como un maestro diferente, con características variadas y formas de ser disímiles.
El maestro faro es una luz en la oscuridad de la ignorancia, pero no es él la meta a alcanzar sino un objeto o herramienta que ilumina el camino para llegar al fin ideal, el conocimiento. El maestro faro marca el punto por donde el proceso de aprendizaje es más adecuado, sin embargo, no debe entregarse ciegamente a él, puesto que existen muchos alumnos que según sus contextos sociales, no comparten los mismos intereses, y tienden a divagar en mares oscuros. Por eso, la propuesta es que el maestro faro tenga más de un punto fijo, más de un norte, y no busque que todos sus pupilos lleguen al mismo lado por el mismo camino.
Un maestro brújula es aquel que está siendo utilizado por sus alumnos, indica el norte, pero no desde él sino desde la posición de los alumnos, por lo tanto se ve obligado a “igualarse a ellos” en sentido de conocimiento. Se ubica desde la perspectiva del alumno y descubre con él lo que ya conocía, sigue todo el proceso como si él mismo tratase de alcanzar ese entendimiento y recorre el camino siempre al lado de los estudiantes, de forma que si se necesita parar, retomar o adelantar, estará en condiciones de hacerlo sin ninguna dificultad.
La estrella polar es la más brillante de la Osa Menor y está ubicada a menos de un grado del polo norte celeste, así, este astro fue utilizado por los antiguos viajeros como la guía que los llevaba a tierras seguras. La estrella polar cumple en muchos casos la misma función que la brújula, pero la primera está más lejos del individuo en el horizonte. El maestro estrella polar, está dispuesto a guiar a sus estudiantes hacía el punto que deben tomar, sin embargo, no se acerca a ellos, los mira desde lejos y no se mueve de su posición. Los estudiantes, por su parte, deben estar pendientes de lo que diga su maestro, desviando constantemente la mirada de éste hacia su objetivo y viceversa. Aunque el maestro estrella polar haya recorrido los caminos que ahora recorren sus alumnos, éste no los recorrería otra vez, sino que los espera en un punto exacto, ya establecido.
Como docente no se es ni se puede ser sólo uno de estos avatares, ni sólo uno de los propuestos por Fernando Vásquez Rodríguez, quien ha propuestos estas distintas facetas docentes en sus libros, sino que se es varios al mismo tiempo, talvez se llega a ser un muy buen docente al momento de adquirir la capacidad de serlos todos, de comprender a cada alumno como ser activo de su proceso y de entenderse a sí mismo como herramienta al servicio de los demás. La idea central está en entender que cada alumno es un ser diferente, que no aprende ni aprehende de la misma manera que otros, y que su proceso puede ser más lento o más rápido que el de compañeros de su misma edad.
La formación de los estudiantes se estructura de forma que el conocimiento entre a ser parte de su vida, ya sea producido por él mismo o puesto a su disposición sin mayores contemplaciones. En cualquier caso, el maestro debe cumplir un papel muy importante en este proceso, porque va a ser el medio por el cual se va a llegar al entendimiento. Ahora, se reconoce que no hay dos estudiantes iguales, ni dos personas que aprendan con la misma facilidad, y al tener una educación en donde un sólo maestro debe encargarse de cincuenta alumnos, se hace necesario que éste se flexibilice de tal modo que su ser docente se vuelva un abanico de avatares, una completa colección de capacidades para que cada uno de sus estudiantes tenga más cerca la posibilidad de aprehender.
Una de las analogías más interesantes es la del maestro como Faro, brújula o estrella polar. En ella se muestra al profesor como un ser experimentado que guía a sus alumnos. El docente pone a disposición de sus estudiantes, toda su vida “no profesional”, es decir, es docente con la parte de su existencia que no lo es. Sin embargo, se pretende mostrar a cada aparte de esta analogía como un maestro diferente, con características variadas y formas de ser disímiles.
El maestro faro es una luz en la oscuridad de la ignorancia, pero no es él la meta a alcanzar sino un objeto o herramienta que ilumina el camino para llegar al fin ideal, el conocimiento. El maestro faro marca el punto por donde el proceso de aprendizaje es más adecuado, sin embargo, no debe entregarse ciegamente a él, puesto que existen muchos alumnos que según sus contextos sociales, no comparten los mismos intereses, y tienden a divagar en mares oscuros. Por eso, la propuesta es que el maestro faro tenga más de un punto fijo, más de un norte, y no busque que todos sus pupilos lleguen al mismo lado por el mismo camino.
Un maestro brújula es aquel que está siendo utilizado por sus alumnos, indica el norte, pero no desde él sino desde la posición de los alumnos, por lo tanto se ve obligado a “igualarse a ellos” en sentido de conocimiento. Se ubica desde la perspectiva del alumno y descubre con él lo que ya conocía, sigue todo el proceso como si él mismo tratase de alcanzar ese entendimiento y recorre el camino siempre al lado de los estudiantes, de forma que si se necesita parar, retomar o adelantar, estará en condiciones de hacerlo sin ninguna dificultad.
La estrella polar es la más brillante de la Osa Menor y está ubicada a menos de un grado del polo norte celeste, así, este astro fue utilizado por los antiguos viajeros como la guía que los llevaba a tierras seguras. La estrella polar cumple en muchos casos la misma función que la brújula, pero la primera está más lejos del individuo en el horizonte. El maestro estrella polar, está dispuesto a guiar a sus estudiantes hacía el punto que deben tomar, sin embargo, no se acerca a ellos, los mira desde lejos y no se mueve de su posición. Los estudiantes, por su parte, deben estar pendientes de lo que diga su maestro, desviando constantemente la mirada de éste hacia su objetivo y viceversa. Aunque el maestro estrella polar haya recorrido los caminos que ahora recorren sus alumnos, éste no los recorrería otra vez, sino que los espera en un punto exacto, ya establecido.
Como docente no se es ni se puede ser sólo uno de estos avatares, ni sólo uno de los propuestos por Fernando Vásquez Rodríguez, quien ha propuestos estas distintas facetas docentes en sus libros, sino que se es varios al mismo tiempo, talvez se llega a ser un muy buen docente al momento de adquirir la capacidad de serlos todos, de comprender a cada alumno como ser activo de su proceso y de entenderse a sí mismo como herramienta al servicio de los demás. La idea central está en entender que cada alumno es un ser diferente, que no aprende ni aprehende de la misma manera que otros, y que su proceso puede ser más lento o más rápido que el de compañeros de su misma edad.
¿CUÁL ES TU PROFESIÓN?
¿COMO ASÍ QUE ERES CIENTÍFICO Y MAGO Y DEPORTISTA Y LITERATO Y CANTANTE?
¿TODO AL MISMO TIEMPO?
¿Y MÉDICO Y PACIENTE Y GERENTE, QUIJOTE Y PAPÁ?
¿Y PINTOR Y ADIVINO Y JUEZ Y FISCAL?
¿TODO AL MISMO TIEMPO?
¿Y MÚSICO Y MÁMA Y SOÑADOR Y AMIGO?
¿Y JARDINERO Y AMO DE LLAVES Y NUTRICIONISTA Y CAMINANTE Y CONCILIADOR Y RECONCILIADOR Y RECREADOR Y CONSEJERO Y ENCUENTRALOTODO E INVESTIGADOR E INNOVADOR Y DETECTIVE Y PAÑO DE LÁGRIMAS?
¿TODO AL MISMO TIEMPO?
¡AH, YA SÉ!
¡ERES PROFESOR!
(Tomado de Cuentos Dibujados. Lecturas Fin de Semana. EL TIEMPO)
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