No es una canción infantil ni de los pegajosos ritmos del recién desaparecido Óscar Golden (q.e.p.d.). Se trata de una de las grandes revoluciones laborales del mundo moderno, nacidas en el seno de la tiranía estadounidense del siglo XIX.
Hoy, en Colombia, las personas, hombres y mujeres, que trabajan en el oficio de la vigilancia privada, están siendo testigos de un cambio que al parecer de muchos, puede tener más desventajas que ventajas; se trata de la regularización de la jornada laboral para celadores y guardias de seguridad, que trabajaban 12 horas continuas cada día.
Todo este cuento nació en 1
886, cuando los trabajadores estadounidenses estaban cansados de las extenuantes jornadas que, después de muchas huelgas y negociaciones, habían sido rebajadas a !12 horas! Por supuesto, para una sociedad en la que la gran mayoría tenía este horario, no quedaba más vida que para trabajar; es decir, se vivía para trabajar y no se trabajaba para vivir.
Las huelgas se habían generalizado tanto a nivel nacional, que los periódicos y los dueños de empresas se habían convertido en un bando, con la policía de su lado, y los trabajadores y sus sindicatos, eran otro. Las manifestaciones generales eran diarias y cada vez más terminaban con saldos violentos.
En una ocasión, en una conciliación de éstas, explotó una bomba. Estamos ubicados en Chicago, Illinois, y el saldo de heridos y muertos fue bastante alto. Las autoridades culparon a los líderes sindicales y cinco de ellos fueron llevados a juicio -por supuesto, arreglado- donde todo estaba montado para que salieran como culpables y solo uno de ellos, recibió como pena 15 años de trabajos forzados, mientras los otros fueron ejecutados.
Estos valientes personajes, cuyo juicio es una historia bastante entretenida que recomiendo, habían escogido el 1 de mayo para una de sus últimas concentraciones, donde exigirían una idea que era una total novedad para la época: las 8, 8, 8.
Esto circulaba en un panfleto en las calles de Chicago en 1885. La petición era clara. el día debía ser dividido en 3: ocho horas, ocho horas y ocho horas.
Cuando los trabajadores fueron ejecutados se convirtieron en verdaderas leyendas que con el tiempo, permitieron que sus peticiones fueran aceptadas, no solo en Chicago, ni en EEUU sino en todo el mundo, como parte de los derechos humanos de segunda generación: los laborales. Cuando esto sucedió se erigió un obelisco sobre la tumba de los ahora conocidos como Mártires de Haymarket.

Ahora, los celadores entran a esta reglamentación, pero al parecer, según ellos y sus jefes, no es tan bueno como parece: los trabajadores entran a ganar mucho menos y los empleadores tienen que contratar tres turnos para lo que cubrían con dos, lo que significa un sueldo más además de las prestaciones sociales.
Amanecerá y veremos.
Hoy, en Colombia, las personas, hombres y mujeres, que trabajan en el oficio de la vigilancia privada, están siendo testigos de un cambio que al parecer de muchos, puede tener más desventajas que ventajas; se trata de la regularización de la jornada laboral para celadores y guardias de seguridad, que trabajaban 12 horas continuas cada día.
Todo este cuento nació en 1
886, cuando los trabajadores estadounidenses estaban cansados de las extenuantes jornadas que, después de muchas huelgas y negociaciones, habían sido rebajadas a !12 horas! Por supuesto, para una sociedad en la que la gran mayoría tenía este horario, no quedaba más vida que para trabajar; es decir, se vivía para trabajar y no se trabajaba para vivir.Las huelgas se habían generalizado tanto a nivel nacional, que los periódicos y los dueños de empresas se habían convertido en un bando, con la policía de su lado, y los trabajadores y sus sindicatos, eran otro. Las manifestaciones generales eran diarias y cada vez más terminaban con saldos violentos.
En una ocasión, en una conciliación de éstas, explotó una bomba. Estamos ubicados en Chicago, Illinois, y el saldo de heridos y muertos fue bastante alto. Las autoridades culparon a los líderes sindicales y cinco de ellos fueron llevados a juicio -por supuesto, arreglado- donde todo estaba montado para que salieran como culpables y solo uno de ellos, recibió como pena 15 años de trabajos forzados, mientras los otros fueron ejecutados.
Estos valientes personajes, cuyo juicio es una historia bastante entretenida que recomiendo, habían escogido el 1 de mayo para una de sus últimas concentraciones, donde exigirían una idea que era una total novedad para la época: las 8, 8, 8.
¡Un día de rebelión, no de descanso! ¡Un día no ordenado por los portavoces chulescos de las instituciones, que tienen encadenados a los trabajadores! ¡Un día en que el trabajador haga sus propias leyes y tenga el poder de ejecutarlas! Todo sin el consentimiento ni aprobación de los que oprimen y gobiernan. Un día en que con tremenda fuerza, el ejército unido de los trabajadores se movilice contra los que hoy dominan el destino de los pueblos de todas las naciones. Un día de protesta contra la opresión y la tiranía, contra la ignorancia y las guerras de todo tipo. Un día para comenzar a disfrutar de ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho horas para lo que nos dé la gana.
Esto circulaba en un panfleto en las calles de Chicago en 1885. La petición era clara. el día debía ser dividido en 3: ocho horas, ocho horas y ocho horas.Cuando los trabajadores fueron ejecutados se convirtieron en verdaderas leyendas que con el tiempo, permitieron que sus peticiones fueran aceptadas, no solo en Chicago, ni en EEUU sino en todo el mundo, como parte de los derechos humanos de segunda generación: los laborales. Cuando esto sucedió se erigió un obelisco sobre la tumba de los ahora conocidos como Mártires de Haymarket.

Ahora, los celadores entran a esta reglamentación, pero al parecer, según ellos y sus jefes, no es tan bueno como parece: los trabajadores entran a ganar mucho menos y los empleadores tienen que contratar tres turnos para lo que cubrían con dos, lo que significa un sueldo más además de las prestaciones sociales.
Amanecerá y veremos.
La verdad, es que todo esto no solo se vé en Colombia.
ResponderEliminarAcá en Rep. Dominicana, los policías y guachimanes, y todo lo que tiene que ver con cuerpo de seguridad, solo ganan unos 3.000.00, que equivalen unos 100.00 dólares, osea casi nada.
Y los pobres, pues, tienen que salir como está esta delincuencia, y los gobiernos locales no hacen nada al respecto, no sé, donde vamos a parar?.