Sucedió cuando en la noche, después de un largo día, regresaba a mi ciudad y a ver a la persona más especial en mi vida. Y como siempre ocurre con los relatos de esta serie, llegó a mis oídos una frase que me puso a pensar... o bueno, no tanto pensar... simplemente me hizo reír.
El domingo hay clásico en el Campín, no? CostaCaribe contra DMG... y transmite
la Fútbolmanía
De inmediato me puse a pensar en cómo, después de ser tumbado y ya tranquilizado, el colombiano promedio soluciona todo con una gentil broma. Es parte, entonces, de nuestra naturaleza el chocar permanentemente con nuestros problemas, decepciones y rabias con un chascarrillo aderezado en casi cualquier situación con el agrio y familiar olor de la cebada embotellada. Sin embargo, no todos verían con buenos ojos que nunca se tome con seriedad la realidad nacional; por otro lado, es para muchos otros un motivo de orgullo la tradicional alegría colombiana que nos identifica internacionalmente, mejor que cualquier pasaporte marrón.
Personalmente, me adhiero a estos últimos. Qué orgulloso me siento... de reír como colombiano.
jajajaja nunca había escuchado ese comentario, pero es mejor que la gente bromee a que se la pase quejándose, así que me parece muy bueno, por ahí dicen que al mal tiempo buena cara, y creo que tienen razón...
ResponderEliminarSaludos mi socio!!!
Acaso no es una forma de suavizar las penurias del día? tratar de tomar las cosas con un poco de humor o permitirse reir con ganas, creo que es saludable!!
ResponderEliminarUn abrazo