viernes, 31 de julio de 2015

El pueblo más lindo de Boyacá: Jenesano

De una extraña manera tuve la oportunidad de conocer uno de los pueblos más lindos de Boyacá (ya sé que se contrasta con el título de este artículo, pero al no tener una experiencia en todos los pueblos boyacenses, no me puedo unir al juicio que titula este relato). 


Resultó entonces que gracias a una recomendación rápida y poco profunda de un habitante del municipio, decidimos, con mi pareja, conocer esta población que según el mapa y la susodicha persona, no queda muy lejos de donde vivimos, y efectivamente, este municipio se encuentra a tan solo una hora y media de Bogotá, desviando de la vía que conduce a Tunja, unos cuanto kilómetros antes de llegar al Puente de Boyacá (destino obligado también!)

Al desviar de la carretera central (Bogotá-Tunja-costa atlántica), el paisaje cambia inmediatamente, una carretera en aceptable estado se adentra sinuosa entre montañas que dibujan las más caprichosas formas en los tonos de verdes y azules más disímiles. Hasta este punto, ya el paisaje hace que el viaje valga la pena. 

La carretera comienza a descender hacia el río Teatinos (famoso en las historias libertadoras) que es donde se unen las montañas, y el sitio donde se ubica la población. Este leve descenso geográfico, hace que haya un leve aumento en la temperatura, que hace la población tenga un clima agradable, que fluctúa entre lo templado y lo frío. 

A pesar de que llegamos en horas de la noche, la magia del parque principal del municipio nos envuelve en una atmósfera bohemia y tranquila, de suaves luces, pequeñas tiendas, cafés y bares que no irrumpen en la tranquilidad de un pequeño pueblo. Un pequeño recorrido a pie por su plaza y calles aledañas, impregnan a cualquiera de una tranquilidad poco fácil de encontrar en grandes ciudades. 

El Hotel que nos acogió es el Hotel Noncetá, (nombre derivado de la cultura indígena que pobló este lugar antiguamente). Un sitio acogedor y tranquilo que goza de todas las comodidades que un viajero no tan exigente puede esperar, incluso cuenta con el servicio de piscina, aunque le falta el de desayuno, lo que le resta algunos puntos. 

Durante el día, y si el clima lo permite, caminar por sus calles, senderos rurales, puentes característicos (los Enamorados y los Recuerdos de Ella), o simplemente disfrutar de un rato en la piscina, son un buen plan para un fin de semana relajante. 

Un sitio lindo para conocer y descansar. Recomendado. 

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