sábado, 3 de mayo de 2008

Comienzo del fin


La historia parecía dar un giro de 360 grados para los monjes soldados, luego de servir por muchísimos años a los reyes y defender con su vida el honor y la fe, empezaba para ellos el ocaso para el que nunca se prepararon. El rey de Francia valiéndose del poderío que generaba este título monárquico empezó lo que sería una campaña de desprestigio en contra de la orden por toda Europa, acusándolos de planear campañas expansionistas, de provocar una rebelión en contra de sus reinos, en un principio le fue difícil convencer a otros reyes de estas intenciones, pero luego cuando ya se levantaron acusaciones de crímenes contra natura que era algo castigado duramente durante la edad media, además de acusarlos de adoración a falsos ídolos, oficiar misas negras y lo más increíble aun, de negar y escupir la cruz, su símbolo, la razón de su existencia, esto durante la ceremonia de iniciación, la presunta iniciación secreta que se llevaba a cabo durante horas de la noche entregándose a practicas mundanas e inmundas. Dichas acusaciones desencadenaron en una persecución sangrienta en contra de los hermanos y marcaron el inicio de un risible juicio que duro varios años, casi 7 años de acusaciones, defensas, reconciliaciones, etc.

Durante el juicio se escuchó el testimonio de muchos templarios, cientos, obviamente en distintos reinos, pero que se contradecían unos con otros sobre todo en lo de adoración a otro ser se refería, muchos de ellos añadían la visita de un ser que tomaba distintas formas para cada uno de los testimonios: gatos, mujeres hermosas, híbridos mitad hombre mitad bestia, etc. lo que iban acrecentando las dudas sobre los crímenes que supuestamente cometieron. Pero fue tal la presión que se ejerció sobre estos pobres hombres que terminaron aceptando las acusaciones esperando la absolución de sus culpas, claro, ésta nunca llego, pero lo que verdaderamente le importaba a los verdugos del temple era que aceptaran las mismas para tener el pretexto que acabaría definitivamente con la orden y llevar a estos valientes hombres a la hoguera para “hacer justicia”.

Sumando el abandono del papa, la fuga de varios maestres y la incertidumbre entre lo que era mejor, la muerte, o la cadena perpetua, se declararon culpables y aunque muchos de estos hombres fieles a sus principios y a su ética, ésa que actualmente solo es una utopía gracias a personajes para los cuales la beligerancia es destruir pueblos, secuestrar gente y acabar con los recursos de un país, quisieron defender el nombre y la dignidad del temple se encontraron con una maquinaria política tan fuerte que sus testimonios casi no fueron tenidos en cuenta; a cambio de eso varios de ellos terminaron en la hoguera, así y con el pasar de los meses, aquel grupo de hombres que otrora estuvieran bañados de gloria y fueran rodeados por la gente, se convertían en el peor ejemplo para esa misma gente, lo único que se rescata de esta parte de la historia es que uno de los objetivos del rey no se pudo llevar a cabo, pues los templarios han perdurado en la historia y en la memoria de la humanidad.

Obviamente la historia aquí no termina.

1 comentario:

  1. Buenísimo artículo. Ahora la Orden se ve de frente con los problemas de aquellos que codiciaban su fortuna y buscaban interrumpir de forma brusca, las obligaciones contraídas con El Temple.

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