-Inquietudes desde adentro-

Tercera entrega: ¿Qué hacer?
Lo primero en que se debe pensar es en la función primordial e indispensable del educador en la vida social, el desarrollo y la paz de cualquier pueblo. Se podría decir que son los docentes, los únicos profesionales que trabajan con el hombre y no lo abandonan durante toda su vida.
Uno de los pilares de la propuesta como parte del desarrollo social de la nación, es la justicia. Ésta no puede quedarse dependiente de tantos factores como lo está hoy -a pesar de los avances en cuanto al nuevo sistema penal acusatorio que no es sino una pequeña parte de lo que abarca el término-. Se hace necesario que la justicia llegué a todos los ciudadanos de una forma que se convierta en una herramienta útil y nada vulnerable, que por supuesto, busque defender los intereses comunes y al más débil de los ataques de los poderosos. Para lograr esto el gobierno debe contar entre sus filas con ejército innumerable de docentes que recorran el territorio nacional llevando la capacitación necesaria para que todos puedan hacer uso de las herramientas de la justicia; logrando esto se estaría cumpliendo con parte del otro gran objetivo del Estado eficiente al servicio de los ciudadanos: la descentralización y el ordenamiento territorial. Todo esto se traducirá en economías regionales fuertes no dependientes, mejor calidad de vida y menor desplazamiento –aunque según el documento, la violencia será cosa del pasado-.
Si bien los docentes trabajarían en todo el país, capacitando para la justicia social, haría falta que los colombianos en general, reconozcan las comunidades indígenas como propias y no como meras curiosidades culturales, con sistemas legales propios e incluso otros idiomas, sino como parte del patrimonio cultural y humano, que es evidencia de la riqueza antropológica desbordante en el país. Es sin duda, uno de los compromisos más fuertes que se deben asumir, a pesar de que para grandes empresarios no represente una ganancia financiera neta.
Trabajando por las comunidades indígenas, trabajamos por el respeto y si logramos respeto, logramos paz, fundamental para la tarea educadora.
Por otro lado, la fuerte influencia de países de todos los lugares del mundo supone un trabajo fuerte por parte de los profesores cuya especialización sea los idiomas. Por obvias razones, se hace necesario su trabajo lo antes posible para dotar al país de diplomáticos con habilidades lingüísticas y comunicativas, indispensables para el multilateralismo y la cooperación internacional en todos los ámbitos, sin descontar la participación directa del cuerpo docente en estos ámbitos.
La propuesta incluye el aprovechamiento total de los recursos naturales, posición geográfica y recursos humanos de la nación, todo esto buscando llegar a unas metas sociales y económicas principalmente; lo que se puede traducir en un intenso trabajo educativo enfocado hacia este respecto desde la primera escuela. Lo que hace suponer también, y lo afirma el documento, que a la par del crecimiento demográfico (55 millones de habitantes según el texto) crecerán también las demandas en servicios como la educación: más cupos escolares (muchos más) y más profesores mejor capacitados. Esto se verá reflejado de forma positiva o negativa, según se tomen estrategias y se apliquen, en el desarrollo de las instituciones de educación superior, que son las que deben dotar al país de estos docentes. La nueva meta sería entonces, poner al menos 5 universidades colombianas dentro de las 400 mejores del mundo: una meta bastante ambiciosa.
Otro aspecto importante será el ingreso a la APEC, donde se plantea la participación directa del sector académico, en relación con los empresarios y el gobierno, para buscar el desarrollo de la tecnología y así lograr los avances científicos y llegar a ser competentes en este mercado. La investigación jugará entonces un papel preponderante, mucho más del que presenta actualmente.
Se presenta otra inquietud:
Lo primero en que se debe pensar es en la función primordial e indispensable del educador en la vida social, el desarrollo y la paz de cualquier pueblo. Se podría decir que son los docentes, los únicos profesionales que trabajan con el hombre y no lo abandonan durante toda su vida.
Uno de los pilares de la propuesta como parte del desarrollo social de la nación, es la justicia. Ésta no puede quedarse dependiente de tantos factores como lo está hoy -a pesar de los avances en cuanto al nuevo sistema penal acusatorio que no es sino una pequeña parte de lo que abarca el término-. Se hace necesario que la justicia llegué a todos los ciudadanos de una forma que se convierta en una herramienta útil y nada vulnerable, que por supuesto, busque defender los intereses comunes y al más débil de los ataques de los poderosos. Para lograr esto el gobierno debe contar entre sus filas con ejército innumerable de docentes que recorran el territorio nacional llevando la capacitación necesaria para que todos puedan hacer uso de las herramientas de la justicia; logrando esto se estaría cumpliendo con parte del otro gran objetivo del Estado eficiente al servicio de los ciudadanos: la descentralización y el ordenamiento territorial. Todo esto se traducirá en economías regionales fuertes no dependientes, mejor calidad de vida y menor desplazamiento –aunque según el documento, la violencia será cosa del pasado-.
Si bien los docentes trabajarían en todo el país, capacitando para la justicia social, haría falta que los colombianos en general, reconozcan las comunidades indígenas como propias y no como meras curiosidades culturales, con sistemas legales propios e incluso otros idiomas, sino como parte del patrimonio cultural y humano, que es evidencia de la riqueza antropológica desbordante en el país. Es sin duda, uno de los compromisos más fuertes que se deben asumir, a pesar de que para grandes empresarios no represente una ganancia financiera neta.
Trabajando por las comunidades indígenas, trabajamos por el respeto y si logramos respeto, logramos paz, fundamental para la tarea educadora.
Por otro lado, la fuerte influencia de países de todos los lugares del mundo supone un trabajo fuerte por parte de los profesores cuya especialización sea los idiomas. Por obvias razones, se hace necesario su trabajo lo antes posible para dotar al país de diplomáticos con habilidades lingüísticas y comunicativas, indispensables para el multilateralismo y la cooperación internacional en todos los ámbitos, sin descontar la participación directa del cuerpo docente en estos ámbitos.
La propuesta incluye el aprovechamiento total de los recursos naturales, posición geográfica y recursos humanos de la nación, todo esto buscando llegar a unas metas sociales y económicas principalmente; lo que se puede traducir en un intenso trabajo educativo enfocado hacia este respecto desde la primera escuela. Lo que hace suponer también, y lo afirma el documento, que a la par del crecimiento demográfico (55 millones de habitantes según el texto) crecerán también las demandas en servicios como la educación: más cupos escolares (muchos más) y más profesores mejor capacitados. Esto se verá reflejado de forma positiva o negativa, según se tomen estrategias y se apliquen, en el desarrollo de las instituciones de educación superior, que son las que deben dotar al país de estos docentes. La nueva meta sería entonces, poner al menos 5 universidades colombianas dentro de las 400 mejores del mundo: una meta bastante ambiciosa.
Otro aspecto importante será el ingreso a la APEC, donde se plantea la participación directa del sector académico, en relación con los empresarios y el gobierno, para buscar el desarrollo de la tecnología y así lograr los avances científicos y llegar a ser competentes en este mercado. La investigación jugará entonces un papel preponderante, mucho más del que presenta actualmente.
Se presenta otra inquietud:
Con toda esta tarea por hacer ¿es suficiente el porcentaje que en este momento
da el gobierno a la educación? ¿Será absolutamente necesaria una mejora en este
monto?
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