La noticia del pequeño ha estado en boca de miles de colombia nos por ya una semana, intensificada ahora por su trágico descenlace. Queda la consternación y la indignación, la impotencia y la rabia, pero más allá de estas emociones pasajeras, nos debe quedar la reflexión. El secuestro y asesinato de este bebé marca un nuevo fondo en el que pudimos haber pensado que no caeríamos. Hoy, la sociedad en general, se pregunta si es posible llegar más bajo. Tristemente la respuesta es sí; y lo es simplemente debido a la continuidad de los hechos de terror, que marcan una y otra vez un comienzo que se alarga. Recuerdan ustedes a Garavito? Por supuesto, es imposible olvidar al "monstruo de los Andes" y cuando en ese momento pensamos que no podía haber nada peor, nunca imaginamos que la ley de Morphy, aplica con un despreciable humor negro en los casos de violencia infantil y ahora, también intrafamiliar. Se pone entonces en tela de juicio, el valor de la familia como núcleo fundamental...